Autor: Vladirmir
Personajes: Los personajes no son míos son de J.K.R [creo que esto todos lo saben pero igual obligan a ponerlo]
Pareja: Dramione, Narcisa-Snape
Categoría: Romance
Ranking: M
Correctora: ILSLY
EDITADO
Cap. 2 – Deseos carnales de una Sangre sucia
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¿Desde cuándo Hermione Granger había cambiado conmigo?
Es que antes no era de acercarse, sin importar lo que me pasaba, y es que, solo el año anterior me evitaba y no parábamos de decirnos idioteces, desde que la vi supe que sería de esas personas con las que te diviertes al molestar, tenía todo para mofarte de ella, era un ratón de biblioteca, se juntaba con san Potter y la comadreja, no era preocupada de su apariencia ni de su femineidad, y era ingenua.
¿Cuándo ella paso a ser amable?
Tal vez no era el único que sentía un extraño interés hacia el otro, desde que la conocí algo en ella me había llamado la atención, pero sus amigos y su sangre me obligaron a llevar ese interés a insultos y palabras hirientes hacia ella, pero ¿sería que ella también había sentido ese interés por mí?
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Uno de esos días fríos, luego de haberme convertido en hurón, corrí por los pasillos la primera vez que había ido fue para saber que había hecho que sus notas bajaran, porque un preguntárselo a ella era absurdo, primero porque no sería capaz de hacerlo y segundo porque si llegara a pasar ella pensaría que solo me estaba burlando de ella. Estaba a unos escalones de llegar cuando me encontré con la señora Norris, quien enseguida me enseño sus dientes, mientras erizaba el pelo de su lomo; en un comienzo seguí mi camino, pero cuando note que ella estaba más o menos a la misma altura que yo recordé que no era más que un animal, me di cuenta de ello demasiado tarde, la gata se lanzó sobre mí con sus garras y la sentí enterrarlas en mi espalda con fuerza a lo que tuve que empujarla de una patada, respire agitadamente por no saber cómo usar este cuerpo, ella se golpeó con la pared pero aun así se levantó, le mire y salte a la cortina agarrándome como pude con las garras, note que el trepar era más simple de lo que pensé, y subí rápidamente escabulléndome.
Las heridas causadas me esconcian un poco pero logre llegar al retrato de la señora gorda a la hora habitual esperando a Granger quien enseguida salió en primera me sonrió como siempre pero luego corrió y me levanto pegándome a su pecho.
-¿qué te ha pasado? – Me levanto mirando mi pelaje y lo entendí, me había ensuciado en el suelo de aquel pasillo cuando la señora Norris cayó sobre mí- tendré que darte una ducha
La idea que se dibujo en mi mente no era nada sana, ella desnuda como la había visto los últimos días gracias a mi disfraz y yo disfrutando de un baño a su lado, pero con mi cuerpo, el imaginarnos a ambos desnudos me dio un escalofrió, yo… ¿estaba deseando a una sangre sucia?, moví la cabeza y volví a la realidad.
Me levanto en sus brazos y hice una mueca de dolor, entonces se dio cuenta de que tenía un poco de sangre en el lomo y me dejo en un sillón para buscar su varita, se notaba preocupada, como tantas veces la había visto por sus amigos, notar que esa preocupación era por mí me hizo sentir algo cálido en el pecho, algo muy extraño.
-listo, ¿estuviste peleándote con algún animal verdad? –Levanto su dedo índice mirándome acusadora- eso está muy mal, no debes ser un mal hurón.
Le mire y no importaba lo que me estaba diciendo, aquella chica a quien yo había herido de tantas maneras estaba siendo cariñosa y atenta conmigo, claro que porque no sabía quién era en realidad, sino las cosas serian muy diferentes.
Cuando entramos al baño de su recamara se desnudo frente a mí, parecía que con los días ya no le importaba mi mirada, después de todo solo era un animal, entro en la tina llena de agua e intento agarrarme, divertido la esquive un par de veces hasta que molesta se puso a hacer espumas con las manos, salte a la bañera e intente mantenerme con la cabeza arriba, era extraño tener un cuerpo tan pequeño, pero nunca un baño me había venido tan bien.
-sabes hurón, he visto a Ron mirar a Lavender mucho estos días, creo que le gusta esa chica – realmente no prestaba mucha atención a lo que ella decía- y me he dado cuenta de que ya no me gusta…. Creo que confundí nuestra amistad, me gusta cuando discutimos y luego arreglamos pero Ron es demasiado obstinado, jamás sería capaz de disculparse a pesar de saber que él tiene la culpa de algo, eso y otras cosas…. Me demuestran que yo no quiero alguien así… a mi lado.
Me quede pensativo, yo era tal cual ella había dicho, jamás en mi vida me había disculpado, y no creía ser capaz de hacerlo, ¿Por qué estaba pensando en sus requisitos para un novio?, deje que me secara y peinara, la vi vestirse con el pijama, como todos los días espere que se durmiera y me fui a mi casa limpio, perfumado con su olor ahora más que nunca, la sentía impregnada en mi piel, y el olor cada día, me agradaba más.
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En mitad de la clase de pociones me puse a jugar con mi libro, deje que Pansy hiciera todo, y es que solo en una asignatura era buena así que no me molesto hacer de vago, Snape no dijo nada porque no moví ni un solo dedo, pero al terminar las clases me obligo a quedarme.
- ¿Qué pasa? No tengo animo de mirarte a la cara – solté de golpe sin ni siquiera mirarlo a los ojos.
- tu madre te ha mandado algo, me lo ha entregado a mi porque no cree prudente que caiga en manos de terceros – extendió una libreta de color caoba algo anticuada y demasiado simple, la recibí a regaña dientes y salí lo más rápido que pude, no quería ir a las mazmorras porque no me permitirían leer, así que me fui a la biblioteca me senté como siempre procurando hacerlo adecuadamente, con delicadeza abrí el extraño objeto, pero solo eran hojas en blanco, así que lo deje a un lado mirando las estanterías, ¿para qué demonios mi madre me enviaba una libreta en blanco?
- disculpa… la señora Pince me dijo que el único ejemplar de "Las dinastías de los sangre pura" lo tienes tú, necesito el libro para un trabajo, ¿sería mucha molestia que lo devolvieras por favor? – soltó cada palabra con forzada amabilidad intentando incluso entregar una sonrisa, pero es que en ella hacia mí no podía quedar más cínico.
- claro Granger será un gusto que al menos te enteres de la importancia que tiene mi casta en la humanidad y de que gente como tú no es más que el escalón más bajo de nuestra sociedad – musite mientras volvía a tomar el cuadernillo de mama para jugar con algo en mis dedos
- siempre igual, nunca vas a entender que eso ya es del pasado y que a pesar de ser una… -se quedo callada en notar ella misma lo que iba a decir.
- ¿una sucia?, pues si Granger eres una sangre sucia inmunda, nada más que eso, no puedes osar llamarte a ti misma maga.
- a pesar de que digas que no merezco estar por no ser hija de magos, mis calificaciones y mi inteligencia demuestran que te supero en inmensidad en todo lo que deseo.
No pude evitarlo quise restregarle en la cara que ella había dicho que yo le gustaba, reírme de sus sentimientos pero me controle, me levante de mi asiento mirándola a los ojos y note que ella retrocedía un poco, de seguro me tenía miedo, pero no dije nada, tome mi libreta y abrí la boca lentamente.
- iré a buscar el libro, si tanto lo necesitas sería una descortesía de mi parte no traértelo, espérame aquí… - Salí de allí sacando mi varita, ni loco iba hasta mi recamara, me concentre y susurre "accio", el tomo llego a mis manos y entre extendiéndoselo, ella estaba confusa y desconcertada por mi "amabilidad".
- gra…. Gracias – me miro sin entenderme y solo dejo el ejemplar en la mesa intentando no mirarme pero tal cual lo intuí termino levantando sus largas pestañas y seguidamente sus ojos hasta mirarme.
- tu que sabes tanto "sucia" tengo curiosidad, me han entregado el diario de una de tu casa pero mira esta en blanco – sonreí abriéndolo lentamente- sabes algún hechizo para poder ver sus secretos de amor, por lo que tengo entendido le gusta uno de mi casa, y realmente quiero saber quién es
Nunca había visto a la castaña tan nerviosa, casi tartamuda de no saber cómo responder a ello, asustada en notar que yo algo intentaba insinuar, pero luego de morder su pluma tomo aire y volvió a ser la de siempre.
- es caer muy bajo leer el diario de vida de alguien más, pero ya que no sabes un hechizo tan sencillo, te lo enseñare y presta atención - puso su varita entre las hojas y susurro el hechizo que uno aprende en primer año y muchos otros al igual que yo lo conoce de mucho antes- "aparecium", listo Malfoy
Intente apartarle la libreta antes de que pudiera ver la perfecta caligrafía de mi madre y volteando en mis tobillos me largue de allí a paso firme, en perderla de la vista me apoye a una de las estanterías para poder leer con tranquilidad las palabras de mi madre.
No tarde demasiado en leer las 4 hojas que mi madre dedicaba a pedirme perdón por no haberle contado lo que pasaba con Snape y lo mal que se sentía de que yo me enterara al verlos juntos en casa antes de volver a clases, pero para mí eran palabras vacías, adoraba a Narcisa pero ahora mismo lo que menos quería era tener noticias de ella.
Fui a las clases privadas que Snape tenía para mí de Legeremancia, y como todos los días estaba con él unas 2 horas, cada día parecía dominarlo más aunque tenía miedo de ver cosas que la verdad no quería, y al parecer Snape no estaba poniendo de su parte para que sus recuerdos no aparecieran en mi mente.
Era invierno, estaba nevando y aparentemente hacia mucho frio, el paisaje era el de Hogwarts, no fue difícil para Draco reconocerlo, pero si se quedó mirando un árbol que no recordó haber visto jamás, tenía unas largas ramas que caigan hacia abajo casi tocando el suelo, mientras que otras rozaban el agua mientras se mecían por el viento, la copa del árbol estaba nevada pero su base no tenía nada que evidenciara que estaba nevando, allí protegida por el melancólico sauce se alcanzaba a ver una cabellera rubia, una chica de unos 17 años estaba escondida apoyada en el fuerte tronco acariciando con la mirada perdida sus cabellos que llegaban con facilidad a su cadera, Draco se acercó para verla mejor, le recordaba a Luna, cuando él y ella se encontraban en las orillas del lago. Un chico delgado, con el cabello graso y liso que caía en su cara se acercó mirándola con tristeza, entonces la chica a quien solo ahora Draco reconoció como su madre corrió al hombre y lo abrazo con fuerza soltando su cabello y apretándose a su cuello como si el mundo se fuera a acabar, solo entonces las lágrimas comenzaron a surcar sus mejillas y con un llanto ruidoso y acongojador le pedía que hiciera algo.
- Por favor Snape, tiene que haber una forma, pide mi mano, sé que aún hay tiempo, mi padre me adora, sé que el casamiento con Malfoy es lo que más necesita mi familia pero no es lo que yo deseo… tu sabes que no podre ser feliz lejos de ti- Narcisa se limpió las mejillas y Snape la aparto para besarle suavemente los labios.
Draco quien miraba la escena desde lejos se llevó la mano al pecho, siempre había creído que su madre estaba locamente enamorada de Lucius, porque siempre había aceptado sus tratos y le miraba con cariño, pero ahora que descubría los verdaderos sentimientos de su madre se sentía traicionado, como si fuera el a quien Narcisa no quería como esposo, porque él no desear a su padre quería decir que tampoco le quiso nunca a él como hijo, o eso era en lo único que Draco podía pensar mientras veía a la pareja de amantes besarse y jurarse amor por siempre a pesar de no poder estar juntos por la boda planeada de Narcisa.
Draco dejo de ver las imágenes sintiéndose mareado y cansado, entonces levanto la mirada y noto que Snape estaba avergonzado, la ira se coló por cada vena de Malfoy y furioso salió del aula sin decirle nada a su profesor, dando un golpe fuerte a la puerta al salir.
Luego de aquel molesto y desagradable momento me duche como solía hacerlo todos los días y guarde mi ropa para volver a convertirme en hurón, tendría que pedirle a Blaize que me enseñara a hacerlo sin tener que desnudarme, luego esperaba a Granger en la puerta de la sala común donde me recibía con un abrazo y me cargaba hasta su habitación, cada día me acostumbraba más a su cuerpo, a su voz, a su aroma, a su piel, y lo que era peor., cada día deseaba poder quedarme a dormir con ella, pero no podía.
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Una de las noches que ella me llevo a su cuarto fue diferente a cualquier otra, en el día había notado la mirada de ella sobre mi más intensa que nunca antes pero no entendía la razón, me dejo en la cama y me recosté mirándola pero esta vez no se puso el pijama como de costumbre, cerro las cortinas e hizo un hechizo que desconocía pero supuse que era para que las demás no escucharan lo que ella hablaba.
- hermione por favor calma, no lo hagas… solo fue un sueño, jamás pasara algo así, no lo hagas… mucho menos pensando en él… relájate toma aire… no puede estar pasando esto – se amonesto verbalmente pero siguió en lo que hacía.
Se subió a la cama pero solo se quitó el pantalón sin ponerse el de pijama y se metió a la cama cubriéndose, cerró los ojos balbuceando cosas y su mano lentamente se poso en su pecho, en un comienzo pensé que solo para quitarse la ropa pero empezó a acariciarlo maldiciéndose por hacerlo, no podía dejar de mirarla, su mano apretaba y soltaba el pecho mientras la otra desabrochaba su blusa, estaba nerviosa se notaba que no acostumbraba hacerlo, tomo aire sin poder creerse lo que hacía y se recostó lentamente mientras quitaba la blusa por completo, abrió los ojos mirándome como si mis ojos le molestaran, así que escondí la cabeza entre las patas y me hice el dormido en cuanto se creyó mi teatro volvió a tocarse pero esta vez sobre la ropa interior y así lentamente fue quitándola, lo que no note fue que su otra mano bajaba por el vientre hacia su intimidad, note su respiración agitada mientras quitaba el sujetador apretando el duro pezón, no pude evitarlo, la miraba atentamente esperando poder ver más pero se cubría con las mantas, y solo en ese momento note el bulto más abajo que se movía con desesperación
- ahh… para Hermione deja de hacerlo – se amonesto mientras intentaba detenerse pero no podía, volvió a lo que hacía con más anhelo, pero al poco tiempo dejo de retenerse y los gemidos salían uno detrás del otro- ahhh Draco… por favor no me hagas sufrir más y quítala…
Me sorprendí de escuchar mi nombre de sus labios más aun entre aquellos gemidos, quería saber que había soñado, que la tenía así, necesitaba mi varia para poder hacer Legeremancia pero sin poder creerlo cuando cerré los ojos algunas imágenes comenzaron a hacerse nítidas.
Hermione estaba como siempre en la biblioteca, parecía concentrada en uno de sus grandes libros cuando Draco se acercó y puso la mano sobre el impidiéndole leer, se sentó en la mesa sensualmente y entonces la chica se le quedo mirando bastante tiempo hasta que se levantó dispuesta a irse, el chico le tomó del brazo impidiéndoselo y mirando a todos lados la llevo a empujones suaves hasta una de las estanterías y la alzo de la cintura sentándola allí le beso la mejilla y se fue a su cuello mordiéndolo con deseo; a lo que Hermione comenzó a negarse y dar manotazos para intentar liberarse, poco a poco sus empujones tuvieron menos fuerza hasta que abrazo al chico por el cuello y cerró los ojos notoriamente excitada, Draco estaba ya comenzando a acariciarle los pechos cuando su voz ronca hablo por primera vez.
- ¿Esto es lo que te gusta verdad sangre sucia?, siempre me has deseado, porque lo que te gusta de un hombre no es la timidez o ingenuidad de Weasley, ni la torpeza e inexperiencia de Potter, sino el placer de estar besándote con el chico prohibido para ti, la experiencia y rudeza de un Malfoy – la chica le miro molesta pero sonrojada afirmo y le beso en los labios abrazándolo con las piernas para pegarlo a ella.
- Es que solo tú despiertas la lujuria que jamás llegue a pensar sentir por un chico.
La visión se nublo rápidamente, estaba demasiado cansado, había usado dos veces en el día Legeremancia y la segunda vez lo había hecho sin tener mi varita cerca, luego de haber visto solo un fragmento del sueño no necesite mucho para adivinar lo que venía después y no pude contenerme más; me escabullí silencioso entre las sabanas para mirar desde dentro, la vi abrir las piernas lentamente mientras su mano tocaba toda la intimidad y uno de sus dedos curiosos apartaba las bragas, estaba excitado y agradecía que el cuerpo de hurón que tenia no lo demostrara pero cuando me aparte para no ser golpeado por sus largas piernas. cuando quito la última prenda no pude negarlo, esa mujer me excitaba y deseaba tenerla en ese preciso momento me acerque más mirando con detención su parte más intima mientras ella la tocaba y sin poder razonar pase la lengua varias veces lo más rápido que pude por toda la zona pero no me dio mucho tiempo pues ella asustada levanto la ropa de cama sonrojada.
- ¡pero qué haces! - me miro avergonzada, en sus ojos agradecía que nadie hubiera visto aquello, pero no fueron sus ojos lo que más miraba, sus pechos duros y bien formados sus labios secos de tanto gemir, su respiración agitada y el pelo aun mas enmarañado me tenían completamente enloquecido- no me mires así, es la primera vez que lo hago… y no puedo creer que sea pensando en ese engreído, ¿Qué me pasa…? No puedo entenderlo
Ni yo creía que hubiera hecho eso pensando en mí, Granger era muy buena a la hora de actuar porque si no fuera por la vida de hurón que llevaba por las noches no me enteraría de sus sentimientos, era fría, indiferente, atrevida, igual que todos los años anteriores, pero en su recamara no paraba de hablar de mí, y ahora notaba que sus deseos por mi eran más que solo "ser mi amiga", la vi llorar en más de una oportunidad maldiciéndose por estar enamorándose, pero despeche toda oportunidad de mi cabeza, ella era una sucia y era una aberración que entre nosotros pasara algo, se vistió y me abrazo a su pecho de nuevo.
- no dejare que te escapes, no se de quien eres pero siempre vienes solo por las noches y luego te vas, hoy no dejare que te vallas
Me acaricio el pelo y supe que en el fondo yo como hurón también le recordaba a Draco Malfoy por eso me acariciaba por eso no le importaba echar a su sucio gato por dormir conmigo, me hizo gracia y espere a que se durmiera, pero tenía razón esta vez me apretaba más fuerte de lo normal, no podía quedarme, si descubrían que no había pasado la noche en mi casa seria un castigo que no olvidaría, me zafé con dificultad y corrí en notar que el sol estaba por salir, debían ser cerca de las 6 am, llegue a los baños y saque mi ropa oculta, me transforme y volví a correr, el anciano de nariz respingada despertó malhumorado maldiciéndome por despertarlo siempre por las noches, entre dispuesto a subir a mi habitación pero sentada en el sillón de la sala común estaba Pansy.
- ¿Por qué estas fuera de la cama?
- No es algo que te importe – acomodando mi corbata
- Claro que me importa… estabas en otra casa, no llegaste en toda la noche, ¿estás con alguien?
- Y si lo estuviera... no es algo que te incumba Pansy, métete en tus propios asuntos
- ¿solo juegas con ella verdad?... no me importa quién sea pues es de otra casa y de seguro tu padre no la aprobara, pero… ¿solo es un juego?
- Claro Pansy sabes que solo juego con todas, solo me gusta cómo me lo hace
La deje para ir a ducharme, pero en sentir el agua en mi cuerpo recordé a la leona, ella se había tocado por mí y yo había podido saborear su delicioso manjar pero se me había hecho poco, estaba comenzando a desearla como ella a mi… y eso era muy malo, pero estaba casi seguro de que era casi imposible poder controlarlo.
Me vestí lo más rápido que pude y prepare mis cosas, pero solo en ese momento note que faltaba algo, el libro de mamá, sentí que el mundo se caía y un escalofrió me recorría el cuerpo y volví a buscar entre mis cosas, intente hacer memoria mientras caminaba a clases de ruinas antiguas, pocos habíamos tomado clases extras, pero la "ciencia" de la adivinación me parecía una estupidez, y aunque desde tercer año me topaba con Hermione en esas clases pasaba por alto su presencia.
Me senté absorto en mis pensamientos cuando sentí a alguien a mi lado pero no le di importancia hasta ver mi libreta en la mesa, seguí esas delicadas manos hasta encontrar el rostro de su dueña que me miraba directamente a los ojos.
- porque… ¿de dónde lo has sacado?
- Harry lo ha encontrado en los baños, por suerte las paginas estaban en blanco y harry no le tomo importancia, no te preocupes no lo leí, pero supuse que era importante para ti, ayer vi que estaba firmado por tu madre – el profesor entro y tuvimos que quedarnos sentados así, ella parecía algo apenada, triste e incluso pude percibir en sus ojos "lastima", estaba seguro… había leído el diario de mi madre
- Sé que lo leíste más te vale no decirle a nadie, ¿me escuchaste? – tome su mano por debajo de la mesa apretándola con fuerza haciéndole daño.
- Si, no le diré a nadie lo prometo, perdóname…
- Que tanto hablan en esa mesa, no sabía que estas dos casas se llevaran bien
- Para nada… solo que la sucia es mi esclava así que tiene que escribir lo que le dicto –note la mirada de ella, estaba furiosa por lo que dije pero solo volvió su mirada al profesor y susurro para mi asombro
- Solo es unos días profesor
¿Qué estaba haciendo? Esperaba de ella una queja, una discusión segura de que como podía decir una estupidez así, aunque su respuesta me hizo gracia y deje escapar una sonrisa, algo estaba cambiando en nosotros y la verdad no me importaba si era lastima o no, en el fondo me gustaba sentirla a mi lado, si no fuera por las creencias que mi padre inculco en mí, desearía ser su amigo… o tal vez… algo más.
