Capitulo 2.

capitulo beteado por: Aleja Rodriguez.

los personajes no son míos si no de S. Meyer, la trama es completamente mía y de mi imaginación.

el contenido tiene rade M, si lees bajo tu propio consentimiento.


gracias chicas por sus comentarios son maravillosas, disfruten de este capitulo.


Capitulo 2.

Edward Pov.

—Si Isabella, acepto ser tu sumiso — casi fue un susurro. Dirán que soy un idiota, pero fue fácil enamorarse de ella.

—Muy bien Edward, te espero hoy a las cinco de la tarde en mi departamento. No llegues tarde — iba contestar cuando interrumpió — hoy no volverás a tu casa — me levante de la cama.

—Como órdenes Ama — escuché una leve carcajada.

—Que rápido aprendes sumiso, tendré que pensar seriamente si pondremos hablar fuera de mi departamento, como amigos — ¿en serio?

—Está bien — me encogí de hombros, era lo que más quería.

—Está bien ¿qué? — ya empezaría con sus exigencias.

—Está bien Ama —apostaba que tenía una sonrisa radiante.

— ¿Edward? — eso indicaba que estábamos fuera de los papeles Ama y Sumiso.

— ¿Si Bella? — coloqué el seguro a mi puerta.

—Te hare un cambio de imagen, y tendrás que ir al gimnasio — por ella lo haría.

Recuerdo su primer castigo.

Ella pasó la fusta por mis nalgas, estaba de cuatro patas boca abajo amarrado en una silla, con la boca amordazada.

— Edward, Edward, que lindo nombre tienes amor — llegó hasta mi cara y la alzó por el mentón. — Pero eso no basta para mí, tienes que aprender a complacer a tu Ama, a venerarla y sobre todo: respetarla —dejó caer mi cabeza y, en el aire dio un latigazo. El estruendoso sonido inundó la habitación.

Pasó de nuevo la fusta por mi trasero, cuando el cuero azotó contra mi piel, haciéndome sentir el dolor más grande de mi vida.

Pasó la fusta por mis testículos, sentía pánico que los azotara también.

Bella cambiaba drásticamente cuando entraba en el papel de dominadora.

Había aceptado que seriamos amigos, una vez que salgamos de aquel cuarto, podríamos conocernos; pero teníamos prohibido enamorarnos.

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Me levante temprano para avisarle a Jasper que hoy tenía la reunión con Isabella.

Hoy movería mi siguiente carta.

Había encargado sus flores favoritas, el repartidor tenía que venir a mi edificio para que yo le diera la tarjeta que le entregaría.

No tenía ningún asunto que atender hoy, más que ver la casa que estaban remodelando.

Me levanté sin las menores ganas, venir a Nueva York había sido un fastidio.

Busqué algo de jamón y queso en el frigorífico, para hacer un sándwich.

Sonó mi celular.

—Señor Cullen, las flores han sido recibidas — esperaría treinta minutos para hacer el siguiente movimiento.

—Gracias por avisar — el tiempo paso muy lento, pero cuando se cumplió el tiempo indicado: marqué.

— ¿Quién habla? — su voz, me mataba escucharla. Percibí su nerviosismo.

— ¡De una maldita vez ¿quién habla?! — escuché su rabia y corté la llamada.

La casa estaba yendo en viento en popa. Me dirigía a ver a Tanya para agradecerle las fotos en la revista, cuando mi celular sonó.

—Buenos días señor Cullen — Jasper.

—Buenos días señor Hale ¿a qué debo su llamada? — A veces se tomaba su papel muy en serio.

—Para informarle, que hemos cerrado el contrato con la empresa; aunque no pude convencer a la Señorita Swan de que cambiáramos algunas cláusulas — suspiré.

—No importa Jasper, lo principal ya está, ¿no?, sospecho — eso era lo que más me preocupaba.

—Para nada Edward — ¡Bien!

—Nos vemos luego Jasper, avísale a Emmett que yo invito a la cena. — La esposa de Emmett era una de las mejores amigas de Isabella y gracias a ella sabía más cosas.

Corté la llamada y manejé más rápido a casa de Tanya.

Estábamos almorzando en el restaurante: Rockefeller Center, cuando me percaté de que Bella pasaba de la mano, quien identifiqué era su prometido.

Tanya parloteaba de la última tendencia de parís, pero mi atención estaba fija en ellos: la mirada de Bella era de indiferencia.

Ella le entregó una carpeta, él la abrió y tardó en mirarla. Cuando lo hizo estaba furioso, y su voz se elevó unas cuantas octavas más de lo normal.

Ella le tomo la muñeca, esa era una señal clara de que su cuerpo aún tenía rastros de dominatriz.

Pude leerle los labios.

—Cállate Anthony, si no acabarás peor de lo que ya estas, confórmate con el cinco por ciento de las acciones — me interesó mucho su plática.

—Así que ¿es ella? — al escuchar a Tanya reaccioné.

— ¿Disculpa? — su cara tenía una sonrisa.

—No te hagas Edward, entendiste de quien hablaba, tu cara te delata — tendría que ser más discreto ahora.

—Sí, es ella — susurré, Tanya miró discretamente.

—Nos está mirando — me indicó que me acercara a ella — bésame — me ordenó y así lo hice.

Escuché a lo lejos, un sórdido golpe. ¡Bingo! — me alegré, me separé de ella y vi que había un mesero tratando de recoger los pedazos de porcelana del plato. La cara de Isabella estaba más roja que un tomate, sus facciones delataban, la fuerza que aguantaba para no acercarse, le sonreí y luego le presté atención a Tanya.

— ¿Entonces, aceptarás mis ideas? — preguntó con una de sus manos en la barbilla.

— No son nada malas, sólo una cosa Tanya, evita enamorarte de mí — porque yo nunca podría amarla, mi corazón aún le pertenecía a ella.

— Trataré— ¿por qué nunca podía buscar una solución más fácil, que incluir a terceros?

Hablamos de cosas del trabajo, y una que otras cosas sin importancia.

— ¿Nos vamos? — Isabella aún está en el restaurante, jugaría una media carta.

Le tomé la mano para salir del lugar, posé mi mano en su cintura, ambos teníamos una sonrisa radiante.

Era imposible evitar pasar por la mesa de ella, así que la miré a ver.

— Hasta pronto Bella — le sonreí y me volteé para seguir mi camino.

Su cara era de shock y esa fue mi intención.

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hola chicas, en serio estoy tan feliz, por sus comentarios, que les traigo regalos.

por cierto no les he contestado los rews, porque aun estoy aprendiendo como funciona este programa, lo se que persona en la actualidad no sabe, bueno yo soy una de esas, la tecnología no es lo mio.

bueno muchas acertaron en que edward seria el sumiso, pero aun falta mas cosas por saber, esto apenas comienza.

espero sus rews sus suposiciones, de que creen que pasa en la historia y de que les pareció el capitulo.


avance del capitulo 3:

— Vaya que el destino es grande ¿no lo cree usted Ama? Veamos si el destino quiere encontrarnos de nuevo

Le deseo que pase una excelente noche, yo aún recuerdo nuestras noches Ama.

Su sumiso —


esta historia la tengo escrita hasta el capitulo 19 puesto que ya tengo 2 meses escribiéndola les regalare un adelanto de una parte de ese capitulo.

Ver aquellas imágenes, de nosotros en París.

recordando ese día, donde dábamos un paseo previo por la torre ifel.

Disfrutando del frío del invierno, sabía que Edward estaba nervioso, por ir al club SOMBRE DOMINANT.

El sabía que pasaría allá, le había dicho que hoy era un buen día para subir de tono su enseñanza.

Cuando vi que era el momento indicado lo guíe de nuevo al coche.

Una vez que estuvimos en el, puse en marcha el auto, rumbo al sur.

Las calles estaban apenas iluminadas por las iluminarías públicas, había una fila de autos aparcados del lado derecho de la acera, pero no veías ni una sola sombra.

Busque un lugar donde aparcar que estaba casi enfrente del club.

En el mismo silencio, en el que estuvimos en el trayecto nos acompaño a las puertas del club.

El edificio era de ladrillos, con puertas altas de madera.

Al entrar la sumisa — era rubia, alta y flaca, una norteamericana— nos pidió nuestros abrigos— no se le era permitido alzar la vista.

Estaba un tanto oscuro, sólo era un poco iluminado con algunas luces.

Podías observar tanto a dominantes como a sumisos.

Algunos estaban desnudos, siendo azotados por sus amos, otros disfrutando de una copa, pero eso solo era permitido para dominantes y rara vez sus sumisos los acompañaban.

Le indique a Edward que me siguiera.

Había visualizado una cortina abierta.

Con el bolso de juguetes en mano entramos.

Cada vez que venía al bar e iba así a someter a alguien en mis juegos u en los suyos, era estrictamente prohibido que bebiéramos, si sentiríamos el subespacio sería por nuestras propias endorfinas y no sustancias.

— quítate la ropa — le ordene una vez que había jalado la cortina.

Enfrente de nosotros había una cruz de San Andrés, hoy lo ataría con esposas de cuero.

Me deleite cuando se despojaba de sus prendas.

Lo había obligado a ir al gimnasio, hoy más que nunca apreciaba el resultado de su duro trabajo.

Sus músculos eran más fuertes, pero aún no lo suficiente musculoso.

— con la mirada al frente cariño, estira los brazos— me acerque a el, dándole una palmada en su trasero que lo sobresalto.

Coloque sus manos en las esposas.

— déjate llevar al subespacio, desconecta tus pensamientos Edward— lo deje, mientras sacaba los látigos, fusta, la paleta y la vara.
Me saque el vestido de seda negro que llevaba.

Sólo tenía el corsé de alzaba mis senos, no llevaba bragas, las botas de charol negro.

Tome el látigo.

— separa las piernas Edward— no lo había hecho bien, así que me acerque y con mis rodillas las separe lo suficiente.

Lo tomé del cabello y hecho su cabeza para atrás.

— implora para que empiece Sumiso —me mordí mi labio.
— por favor — se le escapó un jadeo.
— por favor ¿que? — seguía con mi garree.
— llévame al subespacio — le solté el cabello y le di un suave latigazo en su nalga derecha.

Los latigazos eran suaves, apenas y empezaban a poner su piel roja.

El suspiraba, jadeaba.

Sincronice los movimientos, y aumente el ritmo.


hasta aquí de avances, les recuerdo que pueden unirse al grupo de facebook:

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grazie

besos y saludos LILI.

arrivederci bambole.