Siguiente capítulo. Pondré un dabble por día supongo.
Scott Kirkland se lo tenía que preguntar varias veces en su cabeza, qué era ese algo que lo trajo allí esa noche, estaba en esas sábanas americanas, viendo el rostro de bebé con sobrepeso de Estados Unidos. Es allí cuando siente algo escurrir entre sus piernas, gime sutilmente y da una sonrisa pequeña. Sí, eso también le gusta.
El semen de Alfred. La primera vez que sintió aquello dentro suyo fue peor que horrible, sin embargo ahora le gustaba. Sentir como se corrían dentro suyo, era cálido, tibio y delirante, el semen apretaba con más fuerza su interior siendo penetrado por el americano, sus paredes anales lo gozan, su próstata clama por el momento y le hace arquear la espalda temblando mientras entierra las uñas en la espalda americana como un animal. Definitivamente es algo delicioso.
Escocia cerraba los ojos sumergido en el morbo que le produce aquel pensamiento. Las escenas dominan su cabeza y termina dándole una patada fea y agresiva a Alfred para que se girara con dolor. El americano abre los ojos pesadamente y con una queja cuando siente la mirada apresadora y el culo escocés arrimándose a su pene. Sabe que Escocia no lo dejará dormir hasta que consiga lo que quiere, el menor no tendrá más remedio que dárselo.
El próximo capítulo Scotty habla del beso negro, en serio, no esperen cosas decentes del escocés en estos primeros capítulos.
