El hongo alucinógeno, segunda parte.

Donnie preparaba una muestra de las toxinas. La había adquirido del rostro de April.

Ella se quejaba y se trataba de proteger de lo que la asustaba.

Por otra parte, Raph seguía amarrado. Vee y Mikey lo custodiaban. Vennus trataba de mantenerlo tranquilo de la manera que ella sabía hacerlo mejor. Le cantaba como lo hacían con ella cuando era pequeña:

I know the feeling of finding yourself

Stuck out the ledge

And there ain´t no healing

From cutting yourself with the jagged edge

I´m telling you that it´s never that bad

And take it from someone who´s bee where

You´re at

You´re laid out on the floor and you´re not sure

You can take this anymore

So just give it one more try

With a lullaby

And turn this up on the radio

If you can hear me now

I´m reaching out to let you know

That you´re not alone

And you can´t tell: "I´m scared as hell"

Because I can´t get you on the telephone

So just close your eyes

Honey here comes a lullaby

Tour very own lullaby

Please let me take you

Out of the darkness and into the light

Because I have faith in you

That you´re gonna make it through another night

Stop thinking about the easy way out

There´s no need to go and blow the candle out

Because you´re not done, you´re far too young

And the best is yet to come

So just give it one more try

Whit a lullaby

And turn this up on the radio

If you can hear me now

I´m reaching out to let you know

That you´re not alone

And you can´t tell, "I´m scared as hell"

Because I can´t get you on the telephone

So just close your eyes

Honey here comes a lullaby

Your very own lullaby

April cada vez estaba más nerviosa. Así que Vee trató de calmarla también.

-Mikey, cuida a Raph. Ya casi vengo.- dijo Vee mientras se trataba de acercar a su amiga.

-April estuvo expuesta a cierto tipo de compuestos que tienen los hongos.- decía Donnie. –El macho las produce como mecanismo de defensa.-

-¿Defensa contra qué? ¿Ser frito?- preguntó Leo.

-¡Tengo miedo! ¡Tengo mucho miedo!- gritó Raph.

-Mikey.- le llamó la atención Vee.

-Ya voy…- respondió. Se acercó a Raph. –tranquilo hermano. Soy yo Mikey. Dame un abrazo. Te hará sentir mejor. ¿Dónde está el amor? Aww, está entre mis brazos.-

-Ya me dieron ganas de vomitar.- se quejó Raph.

-¡Mikey ya déjalo! –amenazó Vee. –Se va a…-

Muy tarde. Raph vomitó.

-Mikey, mira lo que hiciste.- regañó Vee. –tú tendrás que limpiarlo.-

Mikey solo se rio.

Los muchachos caminaban por las alcantarillas. Buscaban a Casei. Donnie traía a April de la mano. Ella gritaba constantemente. Mientras Mikey arrastraba a Raph por el suelo; aún encadenado.

-Casei.- gritaba Leo, con la esperanza de que él le respondiera.

-Insisto, debimos dejar a April y Raph en la casa.- dijo Vee. –Aquí se asustarán más.-

-Se asustarán en todos lados.- respondió Donnie.

-Además, ¿se imaginan la cara de Splinter al lidiar con ellos?- añadió Leo.

-Wow miren eso.- interrumpió Mikey.

De inmediato April gritó. Vee se volvió hacia ella un poco irritada y dijo:

-¡Ya basta! Me pones nerviosa con esos gritos agudos.-

-No le grites Vee. Ya está bastante asustada.- respondió Donnie.

-Perdón.- se disculpó la más pequeña de las tortugas.

Donnie centró su atención en el descubrimiento de Mikey. Había una especie de tela brillante por todas las paredes.

-Se llama micelio. De ahí salen los hongos.-

-¿Te refieres a todos estos?- preguntó Mikey señalando los alrededores.

-Los hongos se reproducen en la oscuridad. Si no los detenemos antes del ocaso, ¡se esparcirán por toda la ciudad! ¡Millones de personas enloquecerán de miedo!-

-Tal vez no enloquezcan.- sugirió Vee. –Hay maneras de mitigar el miedo. Como usar una distracción o respirar o…-

-Ya entendimos Vee.- se volteó Leo. –El problema es que muy pocas personas pueden controlar el miedo.-

-Tienes razón. Yo lo he intentado y no he podido.- le dio la razón a Leo.

Donnie quitó con escalofríos, los teliyones brillantes. para dejar al descubierto un túnel. El cual estaba infestado de hongos.

-Tranquilo Raph. Yo te protegeré. – decía Mikey.

-Ajá ¿Y lo harás vomitar otra vez?- le preguntó Vee sarcásticamente.

Mientras entraban en el iluminado túnel, los hongos comenzaron a escabullirse por entre los pies de los chicos.

-Murciélagos. Murciélagos no.- decía April encogiéndose del miedo.

-Tranquila April. Todo va estar bien.- dijo Donnie. –o tal vez no…-

Los hongos comenzaron a acechar.

-Ooo hongos bola.- dijo Mikey con temor.

-Entonces, ¿Esos son los hongo macho?- preguntó Vee.

-Ajá.- respondió Donnie, sacando su bastón.

-Vigilen a Raph y April. Pase lo que pase, manténganse juntos.- ordenó Leo.

Los cuatro rebanaban y mataban a cada hongo andante que les amenazara.

-Miren esto. Super Mikey brothers.- decía Mikey mientras los aplastaba como Mario bros.

-Genial.- respondió Vee.

Mikey fue derrotado por un hongo que no se dejó aplastar. Este le cayó encima y comenzó a caminar por todo.

-¡Aaaa! ¡Quítenmelo, quítenmelo!-

Donnie lo iba a hacer pero…

-¿Dónde está?-

De repente asomó por la cabeza. Exactamente igual que el anterior. Parecía un casco.

-Típico de Mikey.- se quejó Vee.

Donnie le lanzó un golpe con el bastón. Pero el hongo se quitó justo antes de que le diera. Casi le arranca la cabeza de un batazo.

-Hay perdón, exageré.- se disculpó Donnie.

Mientras el hongo voló por los aires, roció a Mikey con su raro polvo brillante.

En sus alucinaciones, vomitó un montón de ardillas. Calló al suelo. Quedando en frente de Raph. Quien ya se estaba soltando de su amarre. Ambos se miraron el uno al otro.

-¡Ardillanoides!-

-¡Cucarachas!-

Los dos trataron de salir corriendo. Uno detrás del otro. No sin primero tropezarse un par de veces.

-¡No, no! ¡Raph… Mikey!- trató de frenarlos Vee.

Ella se lanzó a ellos con intenciones de atraparlos. Pero solo calló al suelo. Le quedó un hongo de frente a la cara. Este se defendió y lanzó sus toxinas.

-Hay no…- se dijo a sí misma. Pero no parecía haber cambiado las cosas. Hasta que sintió como una enorme mano peluda la tocó por el hombro. Ella volteó a mirar y se encontró con una gigantesca araña.

El grito fue único. Nunca había gritado con tanto espanto.

-¿Chicos a dónde van?- les gritó Leo a Raph y Mikey que cada vez iban más lejos. -¡Donnie cuidado!-

Pero le roció el hongo. Calló al suelo junto a April.

-April, tenemos que salir de aquí.-

Pero ella se le devolvió con insultos y frases hirientes. Todo esto pasaba en la imaginación de la tortuga.

El uno al otro se miraban con horror. Veían en cada uno a su peor pesadilla. Donnie quería acercarse a April pero ella deseaba lo contrario. Así poco a poco se fueron alejando del lugar.

-Donnie. Ven acá.- Leo trató de detenerlos.

Se distrajo de tal manera que un hongo lo atacó y le lanzó sus polvos con mucha facilidad. Leo tocía mientras calló de rodillas al suelo.

-¡No, no se vallan! ¡No me dejen solo!-

No se había percatado que Vennus aún estaba ahí.

-Es mi culpa. Yo les fallé. Es culpa mía…-

Pero el capitán Ryan le dio una cachetada.

-Es tu culpa, cadete Leonardo. Te equivocaste. ¿Qué clase de líder eres? ¿Eres un hombre, una tortuga o un cero?-

Por otro lado, Vennus se trató de refugiar en sí misma.

-Tengo miedo, tengo miedo…- se decía para sí.

De repente sintió un cosquilleo sobre la pierna derecha. Cuando miró, vio una gran cantidad de arañas subir por su extremidad. Ella gritó y se sacudió aún en el suelo. Cuando se sintió librada de esos insectos, oyó una espeluznante voz infantil: mami… mami… de entre la oscuridad apareció el desagradable rostro de una muñeca diabólica.

-¡Anabel!- exclamó, arrastrándose hacía atrás. Pero quedó enganchada a una enorme y pegajosa tela de araña. Ella forcejeaba y hacía todo lo posible por liberarse pero no podía. Ya estaba llorando como una niña, y casi sin energía. Pero visualizó a Leo y con fuerzas extra se logró arrancar de la red.

-Leo, Leo…-

Pero se detuvo al ver como los hongos ¿bailaban? Parecía que danzaran el cascanueces. Esto incluso llegó a distraer a Vee tanto, que por un momento se le olvidó su miedo. Y hasta logró hacer una pequeña sonrisa de diversión y fantasía en la joven kunoichi.

Pero su diversión se acabó cuando de repente se le perdió su hermano mayor.

Por otra parte, Leo había caído en un abismo.

-¿Leo?- preguntó Vee. Solo escuchó su propio eco.

Se levantó con ganas de buscar a su hermano pero un ruido raro comenzó a hacerse presente. De los túneles venían cientos y cientos de arañas. Un grito se hiso sonar fuertemente. Uno de pánico.

Leonardo se despertó en total oscuridad.

-¿Donde estoy?-

Las siluetas de sus hermanos aparecieron detrás de él.

-Nos defraudaste.- dijo Mikey.

-Tú hiciste esto.- se quejó Donnie.

-Todo es tu culpa.- dijo Raph.

-Me abandonaste.- dijo Vee, con tristeza y desanimo.

-¡No!- gritó desesperado. –No…- se trató de defender con un nudo en la garganta. –enfrenta tus miedos Leo. Tienes que controlarte. ¡Pelea!- se daba ánimos para sí.

De repente escuchó un sonido monstruoso y se volteó para ver a un enorme hongo pegado al suelo. Tenía un ojo rojo que lo seguía con la mirada. El miedo volvió a sentirse entre sus huesos. Bajó la mirada para encontrar mutágeno encarnado en el horrible espécimen.

-Siente el miedo…- le decía el hogo con una voz retumbante y grave. –Lo puedo sentir en mis esporas.-

Pero a pesar de sentir pánico, se trataba de auto consolar y darse ánimo.

-Pelea.- se decía a sí mismo para alentarse.

Y así comenzó su lucha contra todos los hongos macho que le atacaban y rociaban una y otra vez sus polvos hipnóticos.

El enorme hongo comenzó a lanzar una especie de ojos explosivos llenos del mismo polvo brillante.

Leo comenzó a ceder. El miedo lo volvió a llenar. Otra vez se encontraba en un sitio oscuro y sus hermanos lanzándole insultos y palabras desmotivadoras.

-No puedo.- dijo, encogiéndose del miedo. –No puedo…- decía cuando logró ver su katana flotando en el aire obscuro.

Escuchó como su padre le decía:

-Todo líder tiene enfrentar el miedo de perder a su equipo.-

Después vino a su cabeza un recuerdo:

Flashback:

Se encontraba en la cama. Una pesadilla lo había despertado. Decidió ir por un vaso de agua para sacar esos pensamientos raros y tenebrosos de su cabeza.

De camino a la cocina se encontró con Vee; quien, en aquel entonces tenía once años.

-¿qué haces despierta a esta hora? ¿A dónde vas?- le preguntó.

-Lo mismo te iba a preguntar yo.- respondió Vee. –Voy al baño. ¿Y tú?-

-Solo voy por un vaso de agua.- titubeó.

Ella asintió y continuó su camino. Al igual que él.

Llegó a la cocina, se sirvió su vaso y se sentó a la mesa. Otra vez los ligeros recuerdos de su pesadilla le invadían sus pensamientos.

Estaba tremendamente distraído. Cuando una voz lo hiso saltar de la impresión:

-¿Estas bien?-

Era Vee, que lo miraba desde la puerta. -¿Qué te pasa?-

Al principio Leo se obligó a callar pero luego, decidió mejor compartir su frustración:

-Tuve una pesadilla.-

-Bueno, yo también las tengo.-

-Entonces ¿Por qué no volviste a mi cama cuando las tenías?- preguntó Leo.

Vee acostumbraba acudir a Leo cuando se trataba de cosas sencillas que no requirieran un padre.

-Porque ¡Aprendí a controlar los sueños!- dijo con alegría.

Leo se quedó estupefacto ante tal descabellada.

-Recuerdo que estoy soñando y luego puedo tomar el control de hasta lo que sucede.- dijo. –Puedo transformar una horrible pesadilla en un hermoso sueño, a mi voluntad.-

-¿Desde cuándo sabes hacer eso?-

-Desde que tengo nueve.- se rio.

-¿Me enseñas?-

-Claro- luego lo pensó mejor. –Aunque no sé cómo.- luego de pensar un momento dijo: -Solo tienes que darte cuenta que estas soñando; que es falso y luego tratar de tomar el control con la mente. Lo primordial es no darse por vencido.-

Fin del flashback.

-No me voy a dar por vencido.- se dijo a sí mismo.

Ciertamente, aún no había logrado lo que Vee hacía pero tenía que intentar una vez más.

Regresó a la realidad. En frente del enorme hongo.

-Yo enfrento mis miedos todos los días.- dijo valerosamente.

Sin querer, hiso reflejar un pequeño destello de luz con su espada. Aún era de día y la tenue claridad penetraba por una hendija.

El hongo se estremeció al reflejar en su ojo.

-¿A eso le temes? ¿A la luz?- le dijo burlonamente.

El hongo, ya inquieto por el descubrimiento de la tortuga, comenzó a atacarlo con ojos explosivos, de nuevo.

Leo logró atrapar uno sin que explotara y lo lanzó hacia la hendija. Este explotó justo ahí; abriendo casi todo el techo desfigurado. La luz penetró y comenzó a quemar a todos los hongos.

Por otra parte, cada uno se enfrentaba sin éxito a su peor pesadilla; cuando todo se distorsionó. Luego las cosas y lugares eran normales de nuevo.

Raph y Mikey se encontraron luchando uno contra el otro; creyendo que eran sus monstruos más temidos. Pronto encontraron a Casei, April y Donnie.

-Chicos ¡Están vivos!- gritó Mikey, abrazando a su hermano inteligente.

-También me da gusto verte.- dijo devolviéndole el abrazo. –Pero ¿Dónde están Leo y Vee?-

-Recuerdo una cueva.- dijo April. –Vamos.-

Vee despertó de su pesadilla incontrolable. Estaba sola. Recordaba que Leo estaba muy cerca. Se levantó y buscó con la mirada. Lo logró ver metido en un hundimiento de tierra, de más o menos un metro. Estaba tirado. Parecía inconsciente.

-¡Leo!- dijo mientras corría hacia él. –Leo ¿Me escuchas?- y comenzó a revisarlo visualmente para asegurarse que no estuviera muy herido.

Leo se movió, tratando de despertar.

-Leo, ya pasó.- le dijo Vee.

El abrió los ojos y la miró. Luego le sonrió, tratado de sentarse.

-¿A poco y también controlaste esta pesadilla?-

Vee se rio y contestó:

-Esto no fue un sueño Leo. No pude.-

-¡Chicos!- gritó Mikey cuando los vio.

Pronto, todos estaban reunidos en rededor de su hermano mayor.

-No sé cómo lo hiciste pero; gracias Leo.- dijo Raph.

En casa, todos contaban unos a otros sus terroríficas experiencias. Leo, en particular, se lo contaba a Splinter.

-¿Y venciste tus miedos?-

-No.- respondió con tristeza. –Pero los enfrenté.-

-Y es por eso que eres un buen líder.- le alentó el sensei.

-¡Oigan! Traje pizza.- dijo Mikey mientras entraba. –Extra grande, con anchoas, peperony y hongos extra.- dijo mostrando el contenido caliente.

Todos se quejaron al ver los hongos; todos menos una; Vee. Los demás se alejaron casi de inmediato.

-Eso a mí no me afecta.- dijo la kunoichi, acercándose a Mikey. Pero cuando tomo un trozo, lo miró más fijamente.

-¡Mikey!- y le mostró su comida.

Ambos vieron como uno de los mini hongos se levantó y comenzó a bailar desagradablemente sobre el queso. Pero ¿cómo saber si eso era una jugada de su imaginación o realidad?

Notas de la autora:

TMNT no me pertenece, es de Nickelodeon.

Perdón por la demora pero tengo mucho trabajo que hacer, así que me he atrasado un poco. Espero les guste y nos leeremos en otro fanfiction próximo.