La Teniente Von Hohenlohen observaba el horizonte azul claro con una mirada de creciente preocupación. No podían saber nada, por ahora, y lo que más le mantenía atenta era por ver señales de la lucha. La flota entera se encontraba en alerta máxima: los artilleros en sus piezas, los doctores en las enfermerías esperando por heridos, los infantes de marina en las cubiertas y todo el personal, desde los abogados hasta los cocineros, armados hasta los dientes. Se volvió un momento hacia el interior del CIC y no pudo evitar sentirse apenada con Katsuragi. Ella, la Teniente Ibuki y los pilotos se encontraban apartados en un rincón, cerca de la consola de vuelos, con chalecos salvavidas y cascos de batalla. Eran los pilotos, lo sabía, quienes más le preocupaban: sabía que ellos ya habían pasado por estos acontecimientos y las batallas los habían endurecido, pero en esta ocasión no tenían Evas que pilotear, y "tanto vale un jinete debajo de su caballo como un muerto". Pensó si podían serle de utilidad: Katsuragi e Ibuki iban armadas con sus escuadras reglamentarias, y si bien a Asuka y Shinji se les había proporcionado una pistola a cada uno, no alcanzaba a entender qué diferencia podía hacer un hombre con arma menor frente a un monstruo de más de cien metros.
Un pitido del radar primario la sacó de sus pensamientos. El ángel se acercaba por 0-4-5, distancia 3000, ángeles 10. De seguir con esa velocidad, tendrían contacto visual con el enemigo en menos de treinta segundos. "Rafael" se oyó balbucear, y por primera vez, desde que era niña, rezó a la Santísima Vírgen de Guadalupe para que mantuviera a su novio a salvo. Si la investigación hecha por la Autónoma de México era cierta, Torres solo tenía un disparo para acabar con el peligro.
Virgencita, tráelo vivo, por favor...
De pronto, una dulce voz femenina llenó todo el puente de mando
Él vivirá... te lo prometo
Todos quedaron en silencio. Y de pronto, el nerviosismo se esfumó de toda la flota
--------------------------------------------------------
El combate que sostuvo el Comandante Torres ante el ángel, a cientos de millas náuticas de la hundida ciudad de Tokyo, fue rápido, brutal y glorioso para las fuerzas armadas mexicanas. Aquí, la pluma del novelista da paso al relato que la historia hace, para que el lector pueda sentir la batalla en carne propia.
La Flota Mexicana del Pacífico navegaba a ocho nudos, en dirección 0-2-7, en las cercanías del islote Kratis, que sobresalía como una isla desierta en medio del enorme océano. El portaaviones Revillagigedo se mantenía en el centro de la formación de combate, protegido por los Cruceros Pesados de Combate Ignacio Allende, Agustín de Iturbide y Javier Mina, estos en escuadra diamante: uno adelante y otro más a cada lado. Como segunda línea de defensa navegaban los destructores General Parrodi, General Ampudia, General Torrejón, General Juvera, General Miñón y General Pacheco. Detrás de la formación de combate, a tres millas, navegaba el carguero militar Coronel Mariano Moret, con la inactiva Evangelion Unidad 5, y el carguero ligero Tamazunchale, con todo el equipo y armamento del Eva. Estos lentos barcos de carga eran escoltados por las fragatas José Azueta, Manuel María Micheltorena, Mariano Monterde y José Colmenero de Andrade. Finalmente, bajo el agua, escondidos en alguna parte de las profundidades marinas navegaban los submarinos de bolsillo Verijero, Pialador, Manganeador, Caporal y Tentemozo. En total, 19 buques de guerra y dos de carga formaban la Flota que lentamente se acercaban a tierras japonesas.
La única aeronave que mantenía el vuelo dentro del perímetro defensivo de la Flota era el caza naval P (por avión de Persecución)-4, numeral Águila 090, moteada Azcapotzalco. El Comandante Torres estaba perplejo al observar la magnitud del ángel que se acercaba a toda velocidad hacia él. Tenía la forma de un ala voladora, color negro, y no se le observaban extremidades, ojos, boca, nariz u oídos. De cualquier manera, el campo A.T. resplandecían en ocasiones, reflejo del sol poniente que comenzaba a bajar en el horizonte. "Esto es un suicidio", pensó Torres, pero desechó esa clase de pensamientos y maniobró con presteza hacia el centro exacto del ángel.
Al tenerlo a poco más de milla y media, Torres puso en marcha su plan. Como piloto de Eva certificado, extendió su propio campo A.T, que se neutralizó con el del ángel y creó un espacio suficiente para un tiro de misil. Sin embargo, el ángel pareció darse cuenta de este hecho y blindó su núcleo S2 con firmes caparazones. Azcapotzalco no se arredró, y dentro de la cabina, a presión por las G's que sufría a esa velocidad, abrió fuego con el cañón de 30mm. Las balas, recubiertas de mercurio y plutonio, y corazón de titanio, atravesaron las corazas del ángel, y dejaron a la vista su núcleo. Inmediatamente, ya en distancia de colisión, Rafael lanzó un misil aire-aire, que llevaba un regalo especial.
El cohete autodirigido se incrustó en el corazón del ángel, hiriéndolo de muerte. Rompió el apóstol entonces el vuelo, y se enfiló en picada hacia la flota. Aunque no lo crean, ese ángel pensaba, y se reprochaba a sí mismo el haber sido vencido por ese desertor. Maldijo a Guadalupe, por permitir que su hijo se sumara a los humanos, y también al Grande, por no evitarlo. Ahora se dirigía a pronta muerte, y si bien el hijo de Guadalupe estaba con vida, él se aseguraría llevarse a sus amigos al infierno.
---------------------------------------------------------------------------
¡¡Ruta de colisión del Ángel!!
Sophie observaba el cielo con prismáticos, y lanzó una contraorden.
Todos los no necesarios vayan a las lanchas de rescate
Misato pensó por un momento que Torres había sido vencido, y maternalmente tomó en sus brazos a los jóvenes pilotos, que no entendieron a ese punto el actuar de su tutora. Antes de que se dieran cuenta, Shinji y Asuka estaban tomados de la mano. Un sonrojo llenó sus caras.
Maya estaba hablando con el Alférez Fernández, quien resultó ser un chico listo y apuesto. Aunque todos creían que era lesbiana la joven técnica informática, de pronto se encontró deseando llegar a los muelles japoneses, invitar a Fernández a conocer Tokyo-3, y llevarlo a comer... y a dar una vuelta por el parque... e invitarlo a su departamento por un café... y tomarlo de la mano... y abrazarlo... y besarlo y...
Un gran sonrojo llenó el rostro de la japonesa.
------------------------------------------------------------------------
Todo esto pasaba, mientras el ángel se dirigía hacia ellos, para autodestruirse y acabar con todo ser viviente en un radio de más de trece millas. Y tras él, un joven piloto de caza que intentaba alcanzarlo a toda velocidad. El ángel lo superaba infinitamente en tamaño y peso, y desde luego que eso servía para hacer al ángel inalcanzable en una picada suicida. Entonces, Rafael no tuvo opción que pedirle apoyo a su madre. Su pensamiento voló a algún lugar en el universo, y la conexión quedó establecida.
¿Algún problema? Le dijo tiernamente su madre
Sí, ma... este ángel no aceptó su derrota y va a vengarse contra la flota... y están allí mis hombres, mis amigos y mi...- se detuvo en seco
¿tu novia?- La voz de mujer soltó una carcajada y murmuró algo ilegible -Hijo, nunca cambiarás... prefieres dar tu vida por la de ellos?? Recuerda que eres inmortal, pero quién cuidará de ella si tú mueres físicamente??-
-Mejor mándame mi lanza, y yo me encargo- Rafael no quería hacer esto, pero no había otra forma de hacer esto. Estaba demasiado desesperado para detenerse y hablar con su madre de pequeñeces
-Bien. Toma, pero ya me debes dos, y no creo que tu padre esté muy de acuerdo con esto- La voz se mostró muy fría entonces
-No lo creo, al fin y al cabo él los envió- Las lágrimas saltaron de los ojos del mexicano. Como buen soldado, las supo contener
------------------------------------------------------------------------
Torres entró en la sala de telecomunicaciones del Revillagigedo, donde ya lo esperaba un recuperado Almirante Mendoza. La enorme pantalla en la pared, nacida en un cañón de computadora, mostraba tres figuras. Se cuadró ante el holograma, dado que ellos también podían verlo. Los fue nombrando uno por uno, dando a conocer que sabía quienes eran.
-General de Brigada Gerardo Velázquez, Ministro de la Guerra...-el hombre de la derecha, ataviado con su uniforme verde, devolvió el saludo -Almirante Manuel Armijo, Ministro de la Marina...- el de la izquierda, con su pulcro ropaje blanco, movió su cabeza, en señal de aprobación
Rafael hizo una pausa, como queriendo dar aire de elocuencia para pronunciar el nombre del personaje en el centro de la pantalla
-General de División Leonardo Torres, Presidente de la República...- Hizo un alto al pensar el apelativo correcto con el cual nombrarlo de manera más personal... pero prefirió guardar silencio
-Bien, dado que estamos aquí presentes todos, comencemos. Me parece increíble creer que un apóstol, a todas luces superior a los que, según nuestros informes de inteligencia, han atacado Tokyo-3 durante los últimos dos años, fuera vencido sin necesidad de activar la unidad 5... ¿Puede explicarme Comandante, por favor, que fue lo que ocurrió la tarde de ayer?...- Armijo dejó a pregunta en el aire para que Rafael respondiera. Éste no se dejó intimidar por el tono agresivo de su superior y explicó de cabo a rabo los detalles de la batalla. Los tres jefes parecieron satisfechos con la historia del joven piloto.
-Señores, como parecen no tener otra cuestión que discutir con el Comandante, les ruego desconectarse para poder charlar un momento con él...- desvió su mirada hacia Mendoza-... a solas-
Los dos ministros desconectaron sus cámaras de la videoconferencia y Mendoza salió de la sala. Rafael soltó un suspiro y se acomodó en un amplió sillón.
-Vale hijo, no creo ni una palabra de lo que dijiste, pero si Armijo y Velázquez se quedaron contentos con el reporte, no creo que haya problemas conmigo- Ambos militares soltaron una carcajada al recordar como Manuel Armijo tuvo que tragarse su orgullo para aceptar la historia de Rafael
-Necesito un favor...- comenzó a decir el joven Torres -¿habrá alguna manera de que Sophie se quede conmigo en Japón?-
-Ya me adelanté a eso. Las órdenes está en la mesita de noche- el piloto estaba perplejo. Su padre terrenal se dio cuenta de inmediato de la confusión de su hijo y se apresuró a explicar -que no te sorprendan los chismes que estuvieron llegando durante toda la noche a Palacio Nacional. Todos los comandantes de buques me llamaron a todas horas para quejarse de que, apenas aterrizaste tras lo del ángel, y lo primero que hiciste fue besar a tu segunda ¿No podías haber sido más discreto?-
Mientras esto ocurría, tanto Sophie como Mendoza entraron en Audiovisuales sin tocar.
-Y hablando de la reina de Roma...-Don Leonardo saludó a la teniente castaña y a una orden suya, Mendoza se limitó a entregarle un sobre con el escudo de la Armada estampado en la cubierta
-¿Y esto?- La mexicana parecía muy sorprendida. Levantó la vista buscando alguna explicación en los rostros de su novio o del Almirante. Finalmente, fue su "suegro", el que tomó la palabra
-Teniente Sophie Helen Von Hohenlohen und Glauser-Röist...- le pareció extraño a la chica que la llamaran por su nombre completo -El Alto Mando de la Marina y el Almirantazgo han resuelto cederle el mando del contingente armado que reforzara a las fuerzas de NERV dentro de Tokyo-3... Los nombres de los cuerpos y sus comandantes están en el anexo-
-Todos sabemos que Naciones Unidas tiene diversos intereses en NERV, y que es increíble que no les hayan proporcionado presupuesto para defensa interna- El tono de voz del Comandante Torres era sombrío -Al contrario de lo que pudiera pensarse, y como me dijo la Mayor Katsuragi, su Dogma Central, su Cuartel General, está indefenso ante un ataque de infantería-
El General Presidente retomó la palabra de donde se había quedado su hijo
-Por eso enviamos una división de refuerzo. Dos de los cinco batallones de infantería ligera con que contarás viajan en los destructores, y los otros tres llegarán en algunas semanas. La brigada de caballería quedará a tu mando, hijo...- se volvió hacia Rafael -Y tres buques quedarán en aguas japonesas. No me fio de SEELE y lo que nos ha estado pintando-
La conferencia se terminó en este punto. Los tres marinos salieron de Audiovisuales con una sonrisa encantadora. Mendoza sabía que no tendría ya problemas al arribar a las costas japonesas, en dos días. Torres y Sophie estaban más felices, pues si bien se les habían encomendado nuevas responsabilidades, también era cierto que estas siempre venían con jugosos ascensos.
Al pasar por la cubierta del CIC, Rafael y Sophie vieron, con una pequeña sonrisa en sus labios, a Asuka y Shinji... besándose... aceptaron los marinos que ellos estaban en la misma situación, por lo cual prefirieron regresar al camarote de Torres.
------------------------------------------------------------------------
Todo el personal del Revillagigedo se encontraba en la plataforma del portaviones, formados y firmes. La costa japonesa se encontraba a dos o tres horas de distancia, y era necesario llevar a cabo la ceremonia de ascenso de nuestros dos oficiales, quienes escribirían una nota histórica en los anales de la milicia mexicana. Es decir, nunca nadie había saltado tantos rangos hasta llegar al que ellos recibirían en unos minutos. Ambos se encontraban en el centro de la formación, con sus impecables uniformes blancos, mostrando orgullosos sus medallas. Alberto Mendoza, Almirante en funciones, tomó la palabra desde un micrófono colocado para tal fin.
-Teniente de Navío Sophie Helen von Hohenlohen und Glauser-Röist, un paso al frente...-
Sohpie se adelantó hacia Mendoza, y dio un taconazo al descansar, dando a entender que se encontraba a las órdenes del Almirante.
-Teniente, en conformidad con los artículos 164 y 167 de la Ley Orgánica de la Marina de Guerra Nacional, el Almirantazgo le informa que a partir de este momento, queda cesada de sus funciones como Teniente de Navío de la Scala de la Marina Mexicana. El Alto Mando de la Armada de México le informa que ha causado alta en el núcleo de la Infantería de Marina mexicana, con el rango de Coronel de Infantería de Marina- Sophie estaba a punto de saludar marcialmente a su superior y agradecer la transferencia, cuando Mendoza siguió hablando -Asimismo, el Alto Mando de la Armada de México hace de su conocimiento que cumpliendo con lo establecido en los artículos 23, inciso A, y 24, inciso F, queda usted promovida al rango inmediato superior, que es el de General Brigadier Diplomada de Estado Mayor General-
Esto tomó por sorpresa al Sophie. Ella llevaba apenas tres años en las fuerzas armadas, donde entró con el rango de Alferéz, y aunque es bien cierto que con esfuerzo logró subir tres peldaños desde entonces, jamás imaginó que en una semana ascendería de Teniente de Navío a Brigadier. Ni en sus mejores sueños.
-El Comandante Torres hará los honores-
Rafael se acercó decidido y le dio el tradicional abrazo de parabién. Se fundieron ambos en él durante breves instantes, en los que se transmitieron amor y confianza. Pero un estornudo fingido de Mendoza los volvió a la realidad.
-Capitán de Fragata Rafael Jesús García Conde de la Torre, un paso al frente... El Almirantazgo, según los artículos ya mencionados, le informa que causa baja del cuerpo naval de la Marina de Guerra Mexicana. Asimismo, el Alto Mando del Ejército Mexicano hace de su conocimiento que ha causado alta en el núcleo de su fuerza armada, con el rango de Teniente Coronel de Caballería. Además, en disposición de la Ley de Ascensos y Recompensas del Ministerio de la Guerra, se hace de su conocimiento que ha sido usted promovido dos rangos inmediatamente superiores, a lo que queda como General Brigadier, Diplomado de Estado Mayor Presidencial. Enhorabuena, General-
Sophie le dio el tradicional abrazo, y al voltearse ambos, dos oficiales les retiraron los chaquetones blancos de la Marina, cubriéndolos con sus nuevas cazadoras. Verde bandera de la Armada, para ella, y verde olivo del Ejército para él. Al toque de un clarín, todos los marinos presentaron armas a los nuevos generales. Misato, desarmada, saludaba marcialmente desde la izquierda, mientras Shinji y Asuka estaban felices de sus nuevos amigos, aunque no sabían que negros nubarrones cubrían el cielo del futuro.
