Hola de nuevo!!!
Antes que nada agradezco a los que leyeron y dejaron comentario en el capítulo anterior... me hicieron TAN feliz!!!!
Bueno pues... ni los personajes ni la historia son mios...ya sabemos a quiénes pertenecen.
Este capítulo se basa en el significado de pureza y modestia de la Violeta.
-I am your Knight-
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Capítulo 2: Soy tu compañero.
Hinata despertó con los primeros rayos de sol que iluminaron su habitación. Alejó sus ojos de la severa luz mientras algo caía con un sonido sordo al piso. La chica miró al objeto: un lirio blanco, y memorias de la noche pasada llegaron a su mente.
Cubriendo su boca para silenciar un grito de asombro, Hinata entendió que lo ocurrido no fue un sueño.
Recogió la flor, colocándola cuidadosamente sobre su escritorio antes de entrar a su baño privado. Preparó el agua para su baño matinal y miró su reflejo en el espejo. Su piel lucía pálida, aún más que de costumbre, y con su oscuro cabello enmarcando su rostro, aparentaba ser sólo una muñeca de porcelana: débil, delicada y completamente inútil.
Hinata saltó dentro del agua fría, notando difícilmente el helado toque.
No es que ella, o alguien más, la viera como una muñeca; siempre, desde su primer examen Chunnin donde se enfrentó a Neji, Hinata había entrenado duro y había logrado convertirse en una muy capaz Kunoichi de la Hoja. Había alcanzado el rango de Jonin bajo el estricto entrenamiento de Neji, y había esperado seguir sus pasos aplicando al Anbu.
Neji había tomado ya un examen simulado en varias ocasiones, siempre aprobando, pero sin poder unirse legalmente hasta llegar a la edad de veintiuno: edad en la que será lo suficientemente mayor para no estar bajo el control del consejo del clan en cuanto su rango shinobi.
Hinata siempre se había sentido culpable porque ella podría unirse al Anbu tan pronto tuviera el nivel de destrezas sin ningún problema; la limitación de Neji fue impuesta por su padre porque creía que sería mejor si Neji se concentraba en ser su protector solamente.
Hinata rechinó los dientes. Absolutamente odiaba que Neji fuera de un status inferior al de ella sólo por pertenecer a la Rama de la Familia.
Sacudiéndose el exceso de agua, Hinata salió de la regadera y se enredó en una toalla.
´Algún día, ´ se prometió a sí misma, a Neji, ´Te liberaré de tus cadenas Neji. Sólo espera un poco más.´
A pesar de que efectivamente había ganado fuerza y no era vista más como una falla por su padre, el título de líder seguía fuera de su alcance. El consejo aún favorecía a su hermana menor, Hanabi, para tomar las riendas del clan, así que se niegan a celebrar la ceremonia de cambio de líder hasta el cumpleaños veintidós de Hinata. De esa manera tendrían el tiempo necesario para convencer a Hiashi de desheredar a su hija mayor.
O hasta que ella muriera. Cualquiera que ocurriera primero.
Deslizando el peine entre su largo cabello índigo, Hinata se maravilló de lo fácil que quedaba perfectamente en su lugar. Satisfecha con su apariencia, caminó de regreso a su habitación para prepararse para su día.
**********
Caminando a través de los muchos corredores dirigiéndose a la cocina, Hinata saludaba educadamente a cada persona con la que se encontraba.
A pesar de no creerlo, Hinata era enormemente querida en ambas casas. La familia secundaria veía en ella a su única esperanza: querían tener algo de respeto dentro del clan, y Hinata era la que pondría mayor interés en ese asunto. La familia principal, o aquellos con los que la heredera hablaba con mayor frecuencia, concordaban en que la familia Hyuuga necesitaba cambiar o de lo contrario terminar de igual manera que el clan Uchiha, y Hinata era la persona que tenía la visión y los planes para evitarlo.
Deslizándose a la habitación que guarda intoxicantes aromas, Hinata estaba sorprendida de ver sólo a su primo en aquella habitación. Apoyado tranquilamente sobre la superficie del desayunador, Neji lentamente comía una manzana roja que Hinata había traído a casa apenas ayer. El chico miró hacia la puerta para ver quién acababa de entrar y escondió una casi inexistente sonrisa tras la fruta en su mano.
"Buenos días."
"Buenos días." Hinata también eligió una manzana para desayunar y se sentó en la silla medianamente cercana a Neji. "¿Qué… qué planeas ha-hacer hoy?"
Neji se encogió de hombros. "Entrenar con mi equipo probablemente. Tengo una reunión a las cuatro con un nuevo grupo de Jonin al que tengo que ser ´presentado´." Su tono haciendo énfasis en ´presentado´. "Es sólo una cubierta para vigilar a un montón de nuevos en lugar de Tsunade-sama." Hinata intentó no reírse de las desgracias de su primo.
Ella era principalmente la encargada de conocer a los nuevos y enseñarles a actuar como equipo con personas a las que siempre parecían odiar. Aparentemente, Tsunade-sama estaba siendo amable con ella.
"Suena divertido." Dijo ella ahogando una risita. Neji puso mala cara.
El mayor de ambos deslizó sus ojos para mirar fijamente a la menor mientras esta sonreía. "Luces pálida, ¿Dormiste bien anoche?" Hinata dejó de reír y evadió la mirada de Neji.
"S-si… ¿Es-escuchaste a-algo anoche?" Neji no lucía muy convencido.
"No, excepto a ti abriendo tu ventana. No deberías confiar tanto en que nadie intentaría entrar mientras duermes." Desde que cumplió catorce, Neji se había mudado a la habitación vecina para que él pudiera estar cerca de Hinata en las noches.
Hinata estaba a punto de usar el discurso ´Ya no soy una niña´ cuando otro Hyuuga entró a la cocina. "Nee-chan, padre desea hablar contigo en su oficina." Hanabi. Hinata miró a su hermana con preocupación. El jefe Hyuuga normalmente nunca hablaba con ella a menos que fuera importante, y ella siempre sentía deseos de llorar después de sus charlas.
Los ojos de Hanabi mostraban la misma preocupación. Hinata era como una madre para ella y no era ninguna ingenua: sabía que su hermana era técnicamente un adulto y de una edad considerable para el matrimonio. Si la presión se daba, Hiashi indudablemente daría a su hija mayor en matrimonio a un respetable hombre con el que el clan ganaría un cierto nivel social.
Pero mayormente, ella no quería ver a su Nee-chan llorar.
De pronto, la mano de Neji descansaba sobre un hombro de Hinata. El genio intentó lucir impasible. "Todo estará bien. No te preocupes. Si me necesitas manda a un ave mensajera y vendré en un segundo." Hinata negó con la cabeza. No quería que Neji estuviera paranoico buscando aves mensajeras cuando ya tenía mucho que hacer.
"Gracias Hanabi-chan." Hinata colocó un beso en la frente de su hermana, le regaló una sonrisa forzada a su primo y dirigió sus pasos hacia la oficina de su padre.
Los pasillos estaban extrañamente desiertos, sombríos, como si le mostraran el futuro frente a sus ojos.
Llegando a la oficina de su padre, Hinata tocó la puerta dos veces. "Pasa." La joven obedeció al comando y con gracia, elegante y automáticamente, se inclino y se arrodillo en el lugar exacto donde se le indicó a través de los muchos años de practica.
"Hola, padre." Requirió de todo el valor que poseía para no tartamudear en su presencia: fue dolorosamente castigada la última vez que lo hizo.
Hiashi observó gravemente a su hija. Hinata se inclinó más, apretando los músculos con años de entrenamiento Jonin para evitarse temblar. "Levanta la cabeza Hinata." La chica enderezó su espalda en tensa ansiedad. Los ojos de Hiashi parecían imperceptiblemente más amables. "No hay necesidad de que estés tan tensa frente a mí, Hinata. Tu misma haz probado tener la confianza que el siguiente líder Hyuuga debe tener."
Los ojos de Hinata se abrieron en sorpresa. ¿Quiere decir que…? "¿Padre?"
La boca de Hiashi se crispó. "El consejo ha decidido que serás la siguiente líder del clan en tu cumpleaños diecinueve."
Hinata no podía creer lo que escuchaba: se convertiría en el siguiente líder del clan. Finalmente podría ayudar a la gente que quería. No se casaría fuera del clan. No tendría que casarse con algún extraño…
"Sin embargo hay una cosa."
La experiencia celestial de Hinata se vino abajo. "¿…Qué?"
Hiashi lucía inflexible. "A favor de convencerlos de darte tu derecho de nacimiento incuestionablemente, tuve que aceptar una condición."
La garganta de Hinata se secó. "¿Qué tipo de condición?"
El jefe del clan dejó escapar un suspiro. "No creen que seas capaz de dirigir el clan tu sola. Por lo menos no ahora. Así que su condición fue que tu tenías que casarte antes de cumplir dieciocho años."
¿Su cumpleaños dieciocho? Pero si sólo faltan siete meses. "No hay tiempo," susurró a través de sus inmóviles labios.
"Es por eso que… la segunda parte de la condición fue que ellos elegirían a quién será tu esposo."
Hinata se sentía como si hubiera sido golpeada. "Ya veo…"
"Haré lo que pueda para convencerlos de reconsiderar esa parte, pero mayormente lo único que puedo hacer es darle mi opinión sobre quién es mejor. Me escucharan, pero la decisión final es sólo de ellos." Era cada vez más difícil para Hinata el estar inmóvil, pero, extrañamente, no sentía necesidad de llorar. Sabía que debería tener lágrimas luchando por brotar de sus ojos, pero no las había. Sin sentimientos en lo absoluto.
Y eso la asustó. "Entiendo."
Hiashi asintió. "Eres fuerte hija mía. Sé que harás lo mejor." Claro que haría lo mejor para el clan. Es lo que siempre hizo.
Hiashi vio como la joven perdía contra el temblor de su cuerpo. "Puedes retirarte ahora Hinata." Hinata se puso de pie, se inclinó hacia su padre, y calmadamente caminó hacia la puerta.
Hizo su camino entre los, ahora, atestados pasillos y hacia fuera. Ahí, saltó entre los árboles tan rápido como pudo.
Corriendo a través de los árboles, sintiendo el viento golpear su cara, la calmó un poco pero no fue hasta que vio a su compañero de equipo que se detuvo. Saltó suavemente al suelo bajo ella y miró a su amigo amante de los insectos. "Shino…"
Shino comprendió inmediatamente que algo malo pasaba con su compañera de equipo y tranquilamente se acercó a ella. "¿Qué pasa?" Hinata sacudió su cabeza y él la llevó a sentarse bajo la sombra de un árbol, rodeados por muchas violetas. El joven observó como el cuerpo de ella se sacudía por las emociones reprimidas, pero un vacío llenaba sus ojos. "Hinata, dime qué pasó."
Y así lo dijo. Repitió cada palabra, acción y movimiento que fue hecho en la reunión con su padre.
"Y ahora tengo que casarme con alguien que elija el consejo." La voz de Hinata estaba llena de superficiales pensamientos, pero eran de alguna manera iguales a sus, aún, nublados ojos.
"Así que vas a casarte." Dijo Shino en voz alta.
"Tengo que hacerlo. Es la única manera en la que haré felices a mis subordinados."
Shino frunció el ceño tras el alto cuello de su chamarra. "A costa de tu propia felicidad."
Hinata dejó escapar una risa vacía. "Es extraño. Siento como si debiera llorar, dejando escapar mis emociones, pero las lágrimas se niegan a salir: como si hubiera perdido la capacidad de llorar."
"No deberías guardar tus emociones."
Hinata dejó escapar otra risita. "Te sorprendería lo mucho que ayuda."
Shino no tenía qué contestar a eso, así que en lugar de ello, recogió una violeta y se la ofreció. Hinata, sorprendida, la tomó. "Estaré aquí para ti, Hinata. Eso nunca cambiará: soy tu compañero."
**********
Hinata estaba recostada en su cama, mirando al blanco techo, su mente hecha un caos: primero su matrimonio, luego la forma en la que Shino le había dado aquella flor. La colocó en un florero azul cielo en la cocina, no queriendo personalmente verla aparecer frente a ella mientras pensaba sobre su futuro.
Su pecho dolía fuertemente por las emociones contenidas, pero la opresión aún no sacaba sus lágrimas.
Un ligero golpe sonó desde afuera de la ventana y Hinata miró hacia allí. Ahí, en toda su misteriosa gloria, estaba el Ninja que había venido a ella la noche anterior. Inmediatamente fue y le permitió entrar.
"Hola." dijo él en su amortiguada pero conocida voz. "Pensé que debería venir a verte de nuevo." Hinata parpadeó mientras el Ninja caminaba hacia la cama y golpeaba el colchón, invitándola a sentarse. Se recargó en el escritorio al lado opuesto para poder mirarla. Ella acepto su invitación.
"Así que… ¿Qué hay en tu mente hoy?"
Por segunda vez ese día, Hinata repitió los eventos de las últimas 24 horas. No podía recordar cuándo comenzó a acercarse a él, pero al final de su relato, estaba sollozando en el pecho del chico. Lo que era aún más extraño fue que no recordaba cuándo la había abrazado tampoco.
Por lo que restó de tiempo, Hinata lloró mientras el Ninja la abrazaba protectoramente, sin soltarla ni una vez.
***********
Cuándo volvió en sí, Hinata sintió que estaba recostada en su cama cómodamente arropada bajo sus sabanas. Se negó a levantarse mientras sus pensamientos regresaban a la noche. '¿Fue todo un sueño? ¿De verdad me reconfortó?' Hinata no estaba segura, hasta que abrió los ojos y dirigió la vista hacia un costado. Ahí, perfectamente junto a su cabeza, estaba una flor con una pequeña nota escondida debajo. Escrito en una elegante letra estaban las palabras: ´Soy tu compañero.´
La flor era una violeta.
Así es... ¿Qué les pareció?
Mmm... una duda, ¿Tarde mucho en actualizar? Si, No, prometo no volver a tardarme si fue así...
Claressa...
