2. El inicio de todo

¿Qué pasó? Se acalambraron, ¿verdad? Creyeron que seguía siendo el mismo mocoso ingenuo y optimista que han conocido en la serie de televisión, ¿no es cierto?

A ver, pónganse en mi lugar: llevó 31 años luchando por darme mi lugar, y a mis esposas. Por construir relaciones y educar a mis hijas sorteando un millón de problemas en un mundo que ni nos entiende, ni nos acepta.

Lamento decirlo, amigos. Pero esas fantasías puñeteras en las que todo nos va de maravilla y nuestros padres aceptan nuestras relaciones, son solo eso: fantasías.

Mis padres viven, pero ya no nos hablan. Igual las tías Ruth y Shirley. Bueno, no es que ellas cuenten mucho, pero igual eran familia. El único que medio nos comprendía y nos apoyaba era, como no, nuestro querido abuelo Pop-Pop. Y por desgracia, ya no está con nosotros. Murió un par de meses antes de que naciera Leia, la hija que tengo con mi linda Lola.

Nos distanciamos de todos nuestros amigos. ¡De todos! Ni siquiera Clyde intentó comprender, aunque ya no estuviera enamorado de Lori. Hubo incluso quien quiso denunciarnos por incestuosos. Si no fuera porque Lynn y Lola la pusieron como santo Cristo...

Por eso, como bien dijo un colega, para sobrevivir a esto hay que volverse un culero. Un culero con los entrometidos, y agridulce con la familia. Claro que eso de chilango... Bueno, solo una vez he atravesado la frontera sur. Para acompañar a Lola a las playas de Copacabana.

Así es, muchachos. Y ella ya tenía 22 años. ¡Muéranse de envidia!


Bueno, pues habiendo aclarado todo con ustedes, ahora sí puedo contarles cómo estuvo la cosa.

Verán: hasta los doce años, yo era bastante normalito con mis hermanas. Sí, lo confieso: las inquietudes de la pubertad me hacían un poco de efecto; como pasa con la gran mayoría de nosotros.

Por ejemplo, me fue imposible ignorar del todo los pechos de Lori cuando llevaba esas camisetas sin mangas y bien escotadas. El lindo trasero de Lynn y las preciosas piernas que le ha dado el ejercicio también me atraían. Y por supuesto, la hermosa carita de ángel de Leni. Había días en que me sentía... digamos... Un poco más cachondo de lo habitual. Era cuando me acometían esos accesos de calentura, y a veces me era difícil ocultar una incómoda erección. ¡Ustedes saben, vaya! Uno puede reconocer que una hermana es hermosa, y hasta sentirse estimulado por su cuerpo. Todo, sin querer hacer nada más con ella, ¿verdad?

¿Verdad? Seguro que ninguno intentaría seducir a su hermana, ¿cierto? Los que tengan, claro está.

Bueno, pues eso era lo que me pasaba a mí. Algo de admiración, mucha convivencia, y las cosas no pasaban de allí. Y quizá nunca hubieran pasado, si no fuera porque llegó un elemento corruptor a mi vida. Una personita que llegó a cambiar para siempre mi manera de ver y hacer las cosas del amor y el sexo.

Ustedes saben: cuando se es un niño tarugo e inocente, uno se hace muchas fantasías respecto a cómo son las cosas entre hombres y mujeres. Crees todo lo que ves en Internet y en las revistas... Incluso lo que te cuentan los amigos, y otros chicos mayores que dicen saberlo todo. ¡La misma vaina de siempre! "Esto se hace así", "Las chicas se ponen cachondas con esto", "Hay que tocarlas aquí y acá para que se calienten", "tienes que besarlas así y asado", "se la puedes meter en esta y esta otra posición"... ¡Ja! Puras estupideces de niños pajilleros.

Claro, puede ser que funcione con algunas. Una chica descocada y medio loca, por ejemplo. O una pareja ocasional en una fiesta, bien borracha y drogada. Pero, ¿y si te gusta la chica tímida pero buenorra que va en tu grupo? ¿O una chica prejuiciosa, matadita, modosita y de buena familia?

Seamos francos, amigos: eso de que a las putas hay que tratarlas como reinas y viceversa, es una burda mentira. Quizá funcione con algunas, pero no lo hará con la inmensa mayoría de las mujeres que valen la pena. ¡Y si son tus hermanas, peor todavía!

Afortunadamente, hubo una mujer que sí estaba un poco loca; pero tenía un corazón de oro. Una chica que me enseñó a tratar a las mujeres como se merecen: no como reinas, ni como muñecas; sino como seres humanos.

¿Pueden adivinar quién es?

¿Y si les doy pistas?

Allí va: es rubia.

Es en verdad preciosa. No sé ni cómo rayos se fijó en mí... Bueno, sí sé: tiene o tenía una condición psicológica muy especial.

Era mayor que yo. Bastante mayor: de la edad de mi hermana Lori.

Su nombre empieza con "C".

Ya adivinaron, ¿verdad? Yo sé que sí, y tienen razón: fue Carol. Carol Pingrey, ni más ni menos.


¡Eh! ¿Por qué te burlas, envidioso? ¿Dices que esas cosas no pasan en la realidad?

¡Por favor! Si no lo crees, peor para ti. Nada más usa el buscador de tu preferencia, y verás varias decenas de noticias sobre maestras o mujeres mayores con chavitos de 12 o 13 años. Nos guste o no, lo crean o no, la pedofilia femenina sí existe.

Yo lo sé. ¡Yo lo viví! Y hasta la fecha, estoy agradecido con la vida por haberme iniciado con una muchacha tan tierna y considerada como Carol. Aquí entre nosotros: aunque estoy súper bien atendido, todavía la extraño un poco. Es muy difícil olvidar a la persona que hizo que tu primera vez en el sexo fuera tan increíble.

Carol cambió mi vida y mi visión del amor por completo. ¡Me transformó! Ustedes me conocen: siempre critiqué a mi hermana Lori por sus cursilerías con el bastardo traidor de Bobby Santiago. Tuve mis intentos con Stella, con Paige y con la rara de Ronnie Anne; pero nunca hubo nada serio. Nunca las perseguí, ni me empeñé en hacer que las cosas funcionaran. Para ser franco: aún no me interesaban mucho esas cosas. Prefería mil veces pasar la tarde con Clyde en el arcade, que salir en una cita, o buscar a quien fuera.

Pero Carol lo cambió todo, y la verdad es que no le fue muy difícil. Se aprovechó de que mi entrada a la pubertad cambió muchísimo mi visión de las mujeres y, como resultado, despertó a la bestia dormida que llevaba en mi interior, sin saberlo.


Pues resulta que, sin que yo lo supiera, Carol me había echado el ojo desde hacía tiempo. Desde los viejos días de su rivalidad con Lori. Y claro, no había modo de que yo sospechara que su "reconciliación" con Lori fue la excusa perfecta para tenerme a tiro.

¿Saben algo? Las mujeres como Carol son muy peligrosas, porque consiguen sus objetivos sí, o sí. A diferencia de los pedófilos abusadores, ellas utilizan como armas su gran belleza, su ternura y su amabilidad. Jamás agreden: seducen; y por eso casi siempre obtienen lo que quieren. Son un cóctel completamente irresistible para un mocoso pajillero como yo lo era en ese tiempo.

Me atacó con todo lo que tenía. Pero lo hizo sutilmente, y sin ninguna prisa. Nunca me di cuenta de lo que se proponía, hasta que ya fue demasiado tarde.

Lo primero que hizo fue estrechar sus lazos con Lori. Se hicieron tan, pero tan amigas; que incluso llegamos a sospechar que Carol estaba desplazando a Bobby en el corazón de mi hermana. "Que si Carol esto", "Que sí Carol aquello", "Que sí hoy viene Carol"... ¡Bueno! Llegó un momento en que se hizo fastidioso, la verdad.

Fue en aquellos días cuando empezó a frecuentar la casa.

¿Cómo decirles esto? Bueno... Véanlo así: yo la conocía, e incluso le hablaba. No puedo decir que fuera mi amiga, pero me trataba muy bien. ¿Recuerdan cuando la convencí de salir en la foto familiar perfecta? Nunca le ofrecí dinero, nunca le di nada a cambio... Simplemente se lo pedí, y ella accedió. No se sonrió con indulgencia, ni nada por el estilo. Creo que hubiera opuesto más resistencia si le hubiera pedido un vaso con agua.

Ahora sé por qué lo hizo. Pero en ese tiempo, yo era un mocoso tarugo sin interés verdadero en las chicas. Nunca pude imaginar sus verdaderas intenciones.

Cuando comenzó a ir a nuestra casa, yo ya había cambiado mucho, y Carol también. Dejó de utilizar sus típicas blusas púrpura tan discretas, para ponerse otras mucho más entalladas y sin mangas. Sus pantalones ceñidos dejaban ver muy bien todos sus encantos, y creo que yo hasta salivaba cuando la veía entrar con esas prendas tan lindas.

Aparte, se portaba linda y amable conmigo. Muy amable, en realidad. Adquirió la costumbre de acariciarme el cabello. Me decía que era un chico muy tierno, muy lindo; y que yo le caía muy bien. A mí me daba pena y me sonrojaba, pero parecía que a Lori, Leni y mi mamá les hacía mucha gracia. En cambio, Lynn, Lucy y Lola siempre se nos quedaban viendo muy serias. Como si estuviera incómodas, o molestas.

Pasó muy poco tiempo antes de que Carol fuera casi una hermana más. Todos los días estaba un rato en la casa, y no era raro que se quedará sola con Lori en la habitación. Creo que fue allí cuando empecé a sospechar de ellas; pero tuve que acallar mis temores cuando supe que estudiaban juntas para la prueba SAT. ¡Ya saben! Los exámenes de aptitud académica para entrar a la universidad.

Hicieron su examen, lo pasaron; pero Carol nunca dejó de frecuentar la casa. Y además se volvió mucho más cariñosa y conversadora conmigo. Comenzó a decirme "hermanito", y me abrazaba de pronto, como ninguna otra de mis hermanas lo hacía.

Aquí les pido otra vez que se pongan en mi lugar: era un mocoso de 12 años, sin atractivos especiales. Había comenzado a embarnecer un poco, y di un pequeño estirón como de quince centímetros. Casi nada, la verdad. En cambio, Carol era la chica más codiciada de su instituto. Hermosa, con un cuerpo increíble y un rostro de ensueño. La eterna ganadora de concursos y la alumna destacada por excelencia. Seguro que entienden que yo estaba completamente fuera de su liga, ¿verdad?

Confieso que me gustaba mucho, pero yo ni soñaba con ella. Sabía que no tendría oportunidad con ella, ni aunque viviera 299 años.

¿Se imaginan lo que sentí cuando me pidió que fuera a buscarla a su casa?

Sí. Yo tampoco lo creía. ¡Yo también pensé que estaba soñando, y que esas cosas no pasan en la realidad! Pero ya saben: fui... Y desde ese día, toda mi vida y mi percepción del amor y la sexualidad cambiaron.

Para siempre.


Me agradó mucho la acogida inicial que tuvo esta historia tan loca. Pronto veremos la manera en que Carol se las arregló para despertar a la fiera dormida que anidaba en el corazón de Lincoln. Aunque… no es que haya tenido que esforzarse mucho, la verdad ;-)

No esperen muchas sorpresas y giros argumentales en esta historia. Lo divertido del asunto me parece que es escuchar, de propia boca de Lincoln, la historia de cómo repasó a todas sus hermanas, y tuvo hijos con ellas.

Aunque no va a ocurrir en esta ocasión, no duden que en algún momento sea este Lincoln asertivo el que venga a contestar sus reviews :-)

Pasemos a responder a las reviews del primer capítulo:

Anacoreta. No te preocupes, amigo. También estará Lemy.

Southern Reich. Ya veremos. Tampoco es un barbaján si no es necesario serlo. Si no, no podría portarse bien con sus hermanas y sus hijos, ¿no crees?

Saludos.

Andrew579. Eso veo, amigo. Ya quieres el lemon. Paciencia, que en tardará tanto en llegar ;-)

Sí, será una historia un tanto rocambolesca. Espero que te agrade y sea del agrado de otros.

Es bueno saber que hay gente tolerante con el hecho de que seamos dispersos al escribir varias historias a la vez. Y claro, trataré de actualizar tan pronto como pueda.

Saludos, y gracias por tu review.

t10507. Eso espero, amigo. Que esta historia haga cierto ruido. Claro, lo original será la presentación, más que la trama. Porque la verdad es que ya tenemos una buena cantidad de harems Loud.

Saludos, amigo. Que los caminos y los calores del norte te traten bien. Lo más cerca que he estado de tu tierra es en Mexicali. Hace ya casi 17 años.

El caballero de las antorchas. Comprendo bien tu forma de sentir, amigo. A mí también me gusta que todo sea consensuado. Si es así, puedo leer cualquier tipo de historia, tenga o no tenga lemon.

Intentaremos abarcar la gama de reacciones previsibles tanto de Lincoln como de sus hermanas y sus hijos. Y por supuesto, sus cambios de vida y sus conflictos. Esta obra va para largo y para rato.

Saludos, y gracias.

Julex93. Uff… Ya verás todo lo que Lincoln tiene que decir respecto al fandom y muchas otras cosas. Ojalá los hipócritas y las buenas conciencias se vayan a pasear muy, muy lejos de aquí.

Saludos, amigo.

Viruz pirata. No me tientes, amigo. ¡No me tientes! Porque capaz que Peppa Pig también quiera hacer sus cochinadas por aquí B-)

Y tienes razón en todo, amigo. Este fandom ama la serie en parte porque le da oportunidad de dar rienda suelta a algunas de sus fantasías más oscuras: una relación incestuosa que funciona bien. De esas que se dan muy, pero muy pocas veces en la realidad.

Veremos cómo me va con esta locura. Aprecio mucho tus buenos deseos. ¡Gracias por el apoyo!

EL Maestro. Espero que te haya gustado la actualización. Sí, me costó cuatro carrujos y un litro de aguarrás decidirme a empezar con esto :-D

Saludos, amigo.