¡Wow! Muchisisisisimas gracias a ustedes mis lectoras por tantos Reviews me hicieron muy feliz en serio, un millón de besos para todas y espero sigan dejando Reviews para poder continuar la historia.

Sin más que decir…

Syaoran Li: ¡Tú no me mereces!

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Me levanté con los ánimos por el piso como tenia este último mes haciendo. ¡Gracias a Dios ya se aproximan las vacaciones de verano! Esto implica que no tendré que regresar a la universidad por un buen tiempo.

Es lunes, ¡repugnante! Me empiezo a vestir, me coloco un vestido blanco strapless hasta un poco más debajo de la rodilla, nada muy revelador pero sí muy fresco y unas sandalias plateadas.

Me tomo un café bien fuerte ya que no me da tiempo para desayunar, le doy los buenos días a mi hermano que hace lo mismo que yo también saludo a la foto de mi madre. Mi padre salió temprano a trabajar.

Mi hermano, obviamente, ya había notado mis ánimos y por fin se aventuró a preguntarme.

− ¿Por qué tan callada últimamente? – Preguntó bastante curioso, ya no me llamaba "mounstro" o era muy rara la vez que lo hacía.

− Por nada, hermano ¿Por qué lo dices? – Devolví haciéndome la tonta, no quería darle explicaciones a nadie ya que ni yo misma las tenía, era muy doloroso.

Él sólo gruñó algo que no pude entender e inferí que era el momento de desaparecerme de ahí.

Me dirigí hacia las afueras de mi casa, la misma casa donde había estado viviendo toda mi vida. Logré comprarme un auto con ayuda de mis ahorros y mi padre, no era lujoso pero si satisfacía mis necesidades de transporte y era muy cómodo.

Camino al campus de mi universidad, introduje un CD que tenía en el asiento del acompañante. No sabia qué era hasta que empezó a sonar.

Sentí que mi corazón me daba un vuelco, empecé a temblar y mi temperatura bajó. Era algo que siempre me sucedía cuando algo me recordaba a él o cuando estaba muy cerca de mí, ignorándome.

La canción que comenzó a sonar fue una que él me dedico, cuando éramos novios. Yellow de Coldplay.

Quise detenerme a llorar amargamente o acelerar hasta más no poder e ir hasta donde la reserva de combustible alcanzara. Opté por detenerme en una vía alterna donde no pudiera parar el tráfico matutino y ahí llorar amargamente ¿Cuándo dejaría de llorar?

You know I love you so

Me dieron ganas de destruir ese asqueroso CD en esa asquerosa frase que él alguna vez me susurró al oído.

Estuve ahí detenida dándole golpes de amargura al volante por los cuatro minutos y veintisiete segundos de canción, ya mis manos me dolían pero tenía que buscar una manera de descargar toda esta rabia y tristeza acumulada en mi ser, apagué el reproductor violentamente, no quería seguir escuchando esa canción.

Look at the stars, look how they shine for you

Me limpié la cara amargamente con mis manos y me retome mi vía hacia la universidad.

¿Por qué este tipo de cosas deben sucederme todo el tiempo?

Esa fue la pregunta que se quedó vagando en mi cabeza mientras me dirigía ausente hacia el campus.

Al llegar, estacioné mi auto en el aparcadero en un lugar algo alejado. Tendría que caminar mucho y no me gustaba eso, me recordaba a cuando él y yo aparcábamos el auto ahí sólo para caminar agarrados de la mano hacia el campus y estar aunque sea cinco minutos juntos.

Ahora ese recorrido se me hacia aburrido y nostálgico. Me llenaba de más amargura y tristeza con todos esos flashbacks rondando en mi cabeza.

El edificio tenia forma como de una "U" cuadrada, en el centro estaban las áreas verdes y la cafetería, al otro extremo, como a unos veinte metros había otro edificio con forma de "U" hacia allá debía ir yo, hacia el edificio de "Leyes y Política".

Atravesé el aparcadero y las áreas verdes casi ausente, la amargura me nublaba la mente y a veces lo prefería, me dejaba embriagar por ese sentimiento y así no pensaba en nada ni nadie.

Le estaba dando las gracias a Dios de que no había conseguido a Syaoran en todo el trayecto hasta que, justamente, de frente se encontraba él hablando por celular amenamente y sonriendo. Sentí una punzada de celos y envidia al preguntarme con quien estaría hablando. No me detuve a contemplarlo, sabía que eso me dolería más.

¿Por qué a mí?

Sentí mis manos temblar y mi temperatura descender de nuevo. Esto no podía estar ocurriéndome, no de nuevo, no podía mostrarle mi debilidad pues era lo primero que Tomoyo me tenía prohibido pero en estos momentos no poseo control sobre mi cuerpo.

Mientras más me acerco más empieza mi cuerpo a fallarme. Mis piernas tiemblan con cada paso que doy.

Empiezo a sentir su fragancia, completamente embriagante tanto así que siento un calor en mis mejillas, porque a pesar de todo sé que lo sigo amando.

Sentirlo tan cerca pero a la vez tan lejos es algo que me mata lentamente, mi corazón late de una manera diferente. Es doloroso, es lento pero a la vez ansioso… ¡Simplemente me desespera!

¿Qué hacer? ¿Lo saludo o paso de largo?

Opté por la primera, de otra manera pasaría por grosera.

Justo en el momento cuando me encuentro más cerca de él lo veo girarse y darme la espalda. Evitándome.

Sentí mi corazón resquebrajarse y mi cuerpo ceder en el césped por culpa del llanto. Pero tenía que ser fuerte y no demostrarle que, literalmente, me estaba muriendo sin él.

Camino a mi campus, me interceptó Tomoyo

− ¿Qué te sucede? – Preguntó dulcemente, ella seguramente había notado como Syaoran me ignoraba.

No podía aguantar más, mi amiga lo sabía perfectamente así que nos dirigimos inconscientemente hacia uno de los arboles más alejados del las áreas verdes. Ahí solíamos conversar los cuatro, contando a Eriol, el novio de Tomoyo.

Al sentarnos, exploté en sollozos mientras las lágrimas caían a borbotones por mis mejillas.

− ¡Ya no lo aguanto más, Tomoyo! – Dije desesperada, ella sólo escuchaba− ¡No quiero perderlo! ¡Siento que mi corazón ésta a punto de un infarto de todo el dolor! – No pude hablar debido a mi llanto, me ahogaba.

− Amiga, todos los ciclos en algún momento deben cerrarse− Quedó en silencio mientras me observaba, triste por verme en ese estado− El de Syaoran y tu tenía su tiempo de vida, ya que así lo quiso el destino… Ya vendrá uno que te valore por todo lo que eres.

Empecé a enfurecerme de nuevo, yo no quería que otro me valorara, quería que fuera ÉL.

− La vida está llena de altos y bajos, Sakura− Susurraba en esos momentos, debido a que se escuchaban unas voces peligrosamente cerca− Te aseguro que esto te servirá de experiencia para la próxima persona que sea parte de tu vida… Sabrás manejarlo mejor− Culminó abrazándome fuertemente. Yo me limitaba a llorar, silenciosa pero amargamente.

Luego de algunos minutos mi amiga habló – Es hora de entrar… Deberíamos apresurarnos− Propuso mi amiga, lo decía debido a que la profesora que dictaba la clase de Criminología era una déspota por completo y porque Syaoran debía estar por entrar también a sus clases y no debía verme en ese estado.

Al llegar al aula en el tercer piso, procuré sentarme al lado de la ventana. Me gustaba ver a la gente sonriente pasar de un lado a otro, me recuerda a que sí puedo superar esta agonía.

El día transcurrió con normalidad. No me topé con Syaoran en el resto del día lo cual era una buena señal; no me sentiría miserable de nuevo.

Me disponía a almorzar con mis amigas en las áreas verdes, hoy le tocaba a Rika preparar el almuerzo. Teníamos una rutina, a cada una le tocaba preparar el almuerzo para todas, el día de la semana que le correspondiera.

Rika estudia arquitectura, Tomoyo estudia dos carreras: Leyes y Política, y Diseño de Interiores. Naoko estudia Filosofía, Chiharu ahora vive en Tokyo estudiando medicina. Así que básicamente sigo teniendo las mimas amistades desde que tengo memoria.

− ¡Gracias por la comida! –Dijimos toda al unísono mientras nos disponíamos a degustar al deliciosa comida de Rika, sus recetas nunca decepcionaron a nadie y de creo que jamás lo harán.

− ¿Qué harán estas vacaciones, chicas? –Pregunto Naoko luego tragar un roll de sushi gigantesco.

− Haré verano−Respondió Rika, tomando un sorbo de té.

Todas nos miramos conmocionadas pero a la vez queriendo reír. ¿Acaso Rika no quería descansar?

− ¡Quiero graduarme lo antes posible!− Exclamó entre risas al observar nuestras expresiones− En Japón deberías ser un Miguel Ángel de la arquitectura para ganar dinero, mientras más rápido me vaya de aquí mejor. Me gustaría diseñar para otros países y mejorar la arquitectura en otro lugar− Explicó− ¿Qué hay de ti, Tomoyo?

Todas escuchábamos con atención.

− Mi madre quiere conocer Hawái… No podía creer que no lo haya hecho antes, así que m iré con ella… ¡El paraíso! –Exclamó lo ultimo con un suspiro y poniendo sus brazos hacia atrás apoyándose en ellos como si estuviera tomando de sol.

− ¡Yo iré a Hong Kong a visitar a mi sobrino! – Gritó Naoko con alegría. Haciendo que a mí se me olvidara como tragar y no precisamente de la conmoción de la noticia de su sobrino, sino por el sitio nombrado− ¿Y tú, Sakura? ¿Qué harás?

− Iré dos semanas a la playa con mi hermano… Mi padre se quedara trabajando así que nos recomendó irnos los dos para "unirnos" – Expliqué.

Después de conversar nimiedades de este estilo cada quien recogió sus cosas y se dirigió a su destino, el mío: mi hogar.

Ya todas se habían alejado cuando de mi bolso de cayeron algunos libros, me disponía a recogerlos cuando por sexto sentido, quizás, miré a mi derecha y ahí de nuevo estaba él.

Me observó, con lo que pude notar: asco. ¿Qué le había hecho yo? Esa mirada se sintió como una punzada venenosa en el corazón. En otra ocasión él hubiera corrido a ayudarme a levantar mis cosas pero eso era en el pasado… Cuando me hizo creer que me quería.

Recogí mis pertenencias y salí prácticamente, corriendo, del campus.

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1:17 AM.

Sufro de un insomnio terrible desde la ruptura. Y porque recibí un mensaje a mi celular de Naoko.

Si quieres, acompáñame a Hong Kong y
le arrojamos ladrillos a las ventanas de
la casa de Li. Observé desde lejos la escenita…

Mis amigas habían sido mi pilar en estos momentos pero aun así el pilar más grande en mi vida era él.

¿Cómo comenzó todo esto? Empecé a reflexionar mientras observaba el techo de mi habitación.

Cuando llego de Hong Kong la ultima vez, llego extremadamente extraño. Ya ni siquiera me tomaba de la mano o me besaba de la misma manera, no sentía la pasión que solía sentir en sus besos, que me estremecían de pies a cabeza, ya no llamaba, no le interesaba en lo absoluto.

No sé qué sucedió allá que lo hizo cambiar de esa manera. Tantas veces que se lo pregunte y solo recibía un: "Nada, amor… No te preocupes"

Mis noches eran torturantes, necesitaba llorar pero a la vez tenía que dejar de hacerlo. No me estaba haciendo ningún bien pero pequeñas y silenciosas lágrimas comenzaron a salir.

Me levanté y me senté en la silla de mi pequeño escritorio. Encendí la pequeña lámpara y abrí uno de los cajones. Ahí tenía unas cuantas hojas ya escritas.

Cartas para él, nunca enviadas. Sé que si se las entrego jamás las leería, sólo las tiraría a la basura, pero es una manera de dirigirme a él y sentir que le digo todo lo que necesito sacar.

Cualquiera creería que tengo trastorno bipolar si leyera mis cartas: algunas son de repulsión total, tipo "No quiero verte más nunca en mi vida" mientras otras son tipo "Te necesito ¡YA!"

Tomo mi bolígrafo y me dispongo a escribir mi carta:

Eres la persona que siempre desee tener. Cuando tomabas mi cuerpo y mi alma, y me ensenabas como era él amar a alguien, pero a veces pienso… ¿De verdad me amaste? Se sentía muy real, demasiado diría yo.

Te extraño. Extraño todas las cosas de ti, tu voz, tus manos, tus labios, tus ojos, cuando me tomabas entre tus brazos y sentía que ese era el lugar en el que yo debía estar pero más que nada extraño ser tuya. Quiero sacarte de mi cabeza, pero estás completamente plantado en ella. Quiero olvidarte pero, irónicamente, el tiempo lo hace más difícil.

¿Por qué, Syaoran? ¿Qué te hizo cambiar? ¿Dime si por lo menos debo olvidarte por completo o esperar a que me des una señal?

Una persona me dijo una vez "Los hombres siempre vuelven, cuando se dan cuenta de lo que perdieron"

¿Acaso encontraste algo mejor y no pensaste dos veces para tirarme a la basura?

Todos los recuerdos de nosotros me visitan en las noches y me desespera tenerte presente tanto tiempo en mí día y día.

Creo que fui muy inocente al creer en todas y cada una de tus palabras; cuando decías "Sí Sakura, para siempre". Por ese "para siempre", no te olvidaré nunca, por la manera en que me enamoré tan ciegamente de ti. Te amo infinitamente, demasiado. Te extraño con mi alma.

Deseo con toda la fe del mundo que vuelvas a mi, que tu también me extrañes como yo lo hago, que un día cualquiera me beses con toda la pasión con la que solían ser nuestros besos o cualquiera que sea la circunstancia en la que te encuentras te des cuenta de que me amas todavía. Mi alma pide a gritos que la ames y yo, que me hagas sentir completa.

El recuerdo más fuerte que tengo es el de nuestro último beso, cuando sentí que mi alma era arrancada de mi cuerpo, cuando te vi cruzar el living de mi casa sin voltear a decir "adiós" o una mirada que me dijera que a ti también te dolía.

Te amo
Te extraño.

Lloré un rato amargamente y guardé la carta junto con las demás en el cajón cuando noté que se estaba llenando de lágrimas.

Me dispuse a dormir no sin antes rezar por él y desear con toda mi alma tenerlo a mi lado.

– Buenas Noches, Syao–Susurre entre pequeñas lágrimas – Te amo y te extraño.

Gracias a Dios caí dormida prácticamente al instante.

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¿Qué les pareció? Acepto recomendaciones, sé no ha habido mucho dialogo pero todo tiene una razón de ser y era necesario hacer énfasis en las vacaciones de las señoritas ya verán porque.

Recuerden dejar Reviews así me harán saber que mi historia es aceptada y la continuaré.

Para las lectoras que esperan el próximo capítulo de "Más allá de mi cielo" lo publicaré para Septiembre… Sí, mátenme T__T pero es que voy a Chile en unas vacaciones rápidas y no creo que me dé tiempo de actualizar

Hasta luego mis lectoras.

Besos