El resto del día me resulto muy pesado y aburrido. Al sonar la campana volví a salir corriendo, no tenia idea de que si Stan estaba buscándome y tampoco me importaba, Kenny me había perseguido hasta la puerta de entrada, pero logre escapar de el, quería estar solo. Camine sin sentido alguno, no sabia que hacer, tenía demasiadas cosas en que pensar como para que me importara a donde estaba dirigiéndome. De alguna manera llegue al parque, me recosté sobre las raíces de un árbol y cerré los ojos.

-¿Por qué…?- Susurre para mi mismo. ¿Por qué el tenía que prestarle mas a tención a esa pu…digo, mujer? Estaba comenzando a sentir mis parpados pesados y termine dejándome vencer por el sueño. Repentinamente sentí que alguien apartaba los cabellos que habían caído sobre mi rostro, abrí mis ojos y vi unos perfectos ojos azules que me observaban atentamente.

-¿Nunca nadie te enseño que no puedes quedarte dormido en lugar público? Es peligroso- Stan me sonrió. Nuevamente apareció el rubor en mi rostro, desvié la mirada.

-N…no seas idiota, lo se- Hice un puchero- Solo me descuide un momento. -¿Por qué escapaste de mi hoy?- Su expresión cambio, estaba serio. Lentamente se acerco a mí.

-* Tranquilo, Kyle. Respira hondo* - Mis nervios estaban aumentando rápidamente, mis mejillas comenzaron a hervir, olvide como respirar por un momento, no podía más- N…no es…escape de t…ti- A duras penas esas palabras salieron de mi boca.

-No eres bueno mintiendo mi querido Kyle- Quería hacerlo, quería demostrarle lo que sentía, estaba a escasos centímetros de sus labios, pero me faltaron agallas. Se acerco más a mí y deposito un suave beso en mi mejilla. Luego se levanto y extendió una mano para poder ayudarme a levantarme. Ese pequeño gesto de cariño fue suficiente para dejarme sin palabras y formar una cálida sonrisa en mi rostro. Después caminamos juntos de a casa.

Era sábado, desperté por la incesante melodía de mi móvil. Abrí un ojo, estire mi mano para alcanzarlo y conteste la llamada.

-Mmm ¿Hola?

- ¿Te desperté pelirrojo? Discúlpame- Era Stan, parecía de buen humor. Con solo escuchar su voz, me levante de golpe.

-No es nada, ¿Qué ocurre?- Estaba un poco somnoliento.

-Quería que vayamos al parque de diversiones- ¡¿Me estaba invitando a pasear?!- Irán Kenny, Cartman, Tweek, Craig, Butters, Wendy y Bebe- ¿En que estas pensando, Kyle? Me sonroje un poco.

-C…claro…- ¿Por qué demonios acepte? No me detuve a pensarlo bien.

-¡Genial! Iré a buscarte en una hora, ¡Adiós!- Corto la llamada. Mi corazón se estremeció un poco, acerque una mano a mi pecho, efectivamente, palpitaba con demasiada velocidad.

-*Odio esto…*- Trague saliva y me dispuse a vestirme.

Una hora más tarde, apareció cierto chico y tocó el timbre de mi casa. Stan se encontraba con todos nuestros amigos, excepto Cartman, ese gordo solo aparece cuando hay postres. En seguida, nos fuimos a tomar el bus que nos llevó al parque, por supuesto que cada uno llevaba consigo su dinero.

-¡Subamos allí!- Bebe estaba apuntando a una montaña rusa violeta, atestada de curvas y vueltas, solo con verla provocó que un desagradable escalofrío recorriera mi columna vertebral- ¿No tendrás miedo o si, Kyle?- Ella capturó mi brazo y me llevo hasta la fila para subir.

-Yo iré con Butters a las tazas giratorias, a él no le gustan este tipo de cosas llenas de "adrenalina"- Kenny cogió a su pequeño rubio de la mano- El es muy dulce para eso- Acto seguido, besó la cabeza de Butters, este solo asintió nervioso. Los dos se alejaron juntos. Suspire.

-¿Te molesta si me siento contigo, Kyle?- Bebe sonreía, yo negué con la cabeza. Stan y Wendy se sentaron detrás de nosotros, ella le hablaba, sin embrago, él no mostraba mucho interés, de hecho, tenia su vista clavada en Bebe, pero no la estaba viendo con cariño o con indiferencia, no, era mas bien como si la detestara.

Las ruedas de los carros empezaron a desplazar con cuidado, pero la velocidad fue aumentando, poco a poco. Después de dos vueltas, bajamos algo mareados y aturdidos. Todos gritaron, excepto Craig, que solo se dispuso a abrazar a Tweek para que este no tuviera miedo y Stan casi no se había alterado, estaba concentrado y atento, no parecía él.

Luego de varios juegos mas, Bebe compro un algodón de azúcar, pero alegaba que era demasiado para ella e intento compartirlo conmigo.

-Lo siento, Bebe…Soy diabético, no debo comer demasiada azúcar- Ella frunció el seño.

-¡Vamos, Kyle! Sera solo un poco- Puso ojos de suplica y accedí a comer, pero solo un poco. Mientras la rubia y yo comíamos algo de algodón de azúcar, Stan y Wendy se hallaban sentados en una mesa. Stan se encontraba distraído y apesadumbrado, o al menos eso me pareció notar. No hablo y no comió en todo el día que estuvimos juntos.

Al final…Creí que el día seria insoportable, pero la compañía de Bebe me distrajo solo un poco. Antes de irnos ella se despidió con un fuerte abrazo, que termine correspondiéndole. Stan parecía estar apuñalando a Bebe con la mirada, daba algo de miedo. De todas formas, él me acompaño a mi casa, me despedí haciendo un ademan, pero sin darme tiempo a respirar, se abalanzo sobre mi para regalarme un dulce y cariñoso abrazo.

-¿S…Stan?- Naturalmente mis mejillas cambiaron a su color escarlata. Stan no parecía querer soltarme, comencé a sentir un agradable calor en mi pecho y la temperatura de mi cuerpo aumento rápidamente. ¿Por que hacia eso? El no tiene idea las cosas que logra hacerme sentir.

- No vuelvas a ignorarme todo un día, ¿De acuerdo pelirrojo?- Tiro de uno de mis rizos suavemente. Asentí mientras tiritaba como un cachorrito recién nacido. Se despidió con una sonrisa y se fue caminando tranquilamente hasta su casa.

-*¡¿Qué mierda esta pasando aquí?!*- Me quede sin aliento.