Esa madrugada Olivia volvió a la cama, esperaba no haber despertado a su sobrina ni a su hermana, no pudo dormir nuevamente durante toda la noche, temía que si cerraba los ojos el sueño volviera o fuera incluso peor. Por esto al otro día cuando llegó la hora en la cual Ella normalmente despertaba Olivia tenía grandes ojeras, su sobrina no lo notó, sin embargo, cuando Rachel la vio mandó a Ella a vestirse y le preguntó directamente a Olivia:

-¿Por qué luces tan cansada? ¿No se supone que venías aquí a descansar?

-Lo sé Rach, no te preocupes, es solo que tuve una pesadilla pero nada importante – dijo Olive con una sonrisa cansada en los labios – deberíamos desayunar algo, asi puedo estar camino a Boston en unas dos horas ya que quiero llegar temprano y dormir algo antes de trabajar mañana.

- Está bien – dijo Rachel resignándose a la respuesta que obtuvo de su hermana – Supongo que dormir bien no es la única razón para querer llegar temprano – Rachel sonrió al ver la cara de perplejidad de Olive.

-No sé a qué te refieres – Entonces se dio cuenta de qué se refería Rach al decir eso y no pudo evitar sonrojarse y bajar la cabeza - ¿Te refieres a que quiero llegar para estar con Peter?

- Por supuesto, no trates de negarlo porque he notado el cambio que ha producido en ti, aunque tengas cara de cansancio, luces feliz, mucho más de lo normal y sé que es por él.

- Tienes razón, no lo negaré, quiero llegar por él – Esto era solo parte de la verdad, quería llegar para estar con él pero también quería sentirlo cerca de nuevo, sentirse protegida ya que tal vez al estar en sus brazos las pesadillas se irían.

Peter despertó temprano esa mañana, las pesadillas no volvieron durante toda la noche y por la mañana eran solo un mal recuerdo, aunque seguía rondando en su cabeza, las puso en segundo plano ya que nada podía evitar la felicidad que lo invadió al darse cuenta que ese día Olivia volvía, al fin la iba a tener con él, iba a poder saber que estaba bien, que todo había sido un mal sueño y que nada había cambiado.

Cuando llegó la hora de marcharse Olivia se despidió de su hermana y su sobrina.

-Tía Liv ¿cuándo volverás a visitarme? – dijo Ella con los ojos húmedos.

- Lo antes posible pequeña, además puedes ir a visitarme con tu mamá cuando quieras, sería lindo tenerlas conmigo en casa.

- ¿En serio? ¿Estarán tío Peter tío Walter y tía Astrid contigo ?Los extraño mucho – a Ella se le iluminó la cara al mencionarlos.

- Por supuesto que sí y estoy segura que ellos también te echan mucho de menos ¡Al igual que Gene! – La estrechó entre sus brazos – Debo irme ahora, no olvides que te quiero mucho.

- Yo también te quiero tía Liv.

- ¿Estás segura que estás bien? – preguntó Rachel cuando fue su turno de despedirse.

- Si Rach, tranquila te llamo cuando llegue a casa – dijo Olivia, la abrazó y empezó a subirse al auto. Puso el motor en marcha y aceleró, lo único importante para ella en ese momento era llegar pronto a su hogar.

El viaje de vuelta tomó unas cuantas horas y cuando por fin divisó su apartamento sentía aproximarse una jaqueca por el largo viaje y la falta de sueño de la noche anterior.

Una vez en su departamento llamó a Rachel tal y como había dicho, luego marcó el número de Peter quién contestó a los segundos, resumió su visita en unas cuantas palabras y quedaron de acuerdo en que él iría a su casa. Cuando colgó dejó el celular cerca de la entrada y dejó correr el agua en la ducha.

Para cuando Peter tocó el timbre Olivia se había puesto ropa más cómoda y lo esperaba con una gran sonrisa en los labios. Peter la estrechó entre sus brazos y ella le devolvió el abrazo, ninguno quería dejar ir al otro, pero eventualmente se alejaron un poco y luego de un beso suave entraron al departamento.

-¿Cómo estaban Ella y Rachel? – preguntó Peter mientras se acercaban al sofá. Olivia se acomodó mejor al lado de Peter, recostándose sobre su pecho y escuchando el latido de su corazón se sintió más tranquila, eso era real, lo que estaba pasando en ese preciso momento.

- Bien, Ella crece cada vez más rápido, parece que fue ayer cuando la cargué por primera vez, extraña a su tío Peter.

- Aaaaw ¿de verdad? Creo que debería haber ido contigo, estos días se me hicieron eternos, pero aquí estás, eso es lo importante- Peter besó el pelo de Olivia, se veía cansada por lo que no le sorprendió cuando comenzó a quedarse dormida en sus brazos.

- ¿Cómo está todo con Walter?- preguntó Olivia después de bostezar una vez.

- Ya sabes, me pidió que tocara el piano, cocinó waffles y también hubo un poco de Brown Betty por ahí, un fin de semana común y corriente – Olivia para estas alturas estaba en un punto entre los sueños y la realidad y antes de perder por completo la noción de las cosas lo miró.

- Quédate esta noche.

- Por supuesto, vamos a la cama, siento que en cualquier momento te quedarás dormida – Peter se inclinó sobre ella y comenzó a levantarla.

- ¿Qué haces? – dijo Olivia tratando de zafarse de sus brazos mientras reía – Puedo caminar por mí misma, aún.

-¿Segura? Pareces cansada – Volvió a poner sus brazos alrededor de Olivia pero esta vez para ayudarla como apoyo.

- Lo estoy, un poco, vamos a dormir.

Una vez en el dormitorio Olivia cayó dormida a los segundos de haber apoyado su cabeza en la almohada, Peter se recostó a su lado, la envolvió en sus brazos y se repitió a si mismo, igual que la noche anterior, por favor no sueñes esta noche

Peter despertó, estaba bañado en sudor frío, había estado soñando, la verdad es que el sueño en si no era malo, lo que le daba miedo era tener que enfrentarse a la realidad. Miró el reloj, el cual marcaba las 3.52 AM, sólo había dormido tres horas pero sabía que sería imposible para él conciliar el sueño nuevamente bajo esas circunstancias. Se sentó al borde de la cama presionándose el puente de la nariz, gesto que hacía cuando algo le abrumaba, se levantó de la cama y dirigió a la ducha, pasó al lado de un par de fotos que había sobre una mesita y se quedó contemplándolas, eran recuerdos de otros tiempos, junto a Olivia y Walter. Al recordar dónde estaba Olivia en ese momento el joven rompió en llanto, maldiciéndose por no haber llegado unos minutos antes, por no haber estado allí con ella cuando todo pasó. Después de unos minutos se calmó, debía ser fuerte por Olivia, todo iba a pasar y sería como antes. Se duchó y vistió con lo primero que encontró, la noche seguía fría debido a la nieve que cubría la ciudad, por lo que Peter se subió más aun la bufanda y enterró las manos hasta el fondo en sus bolsillos, cuando llegó al auto no había nadie a la vista, como si todos hubieran decidido dejar las calles desiertas, esto sólo hacía que el joven se sintiera más solo, pisó el acelerador y trató de concentrarse en el camino, en llegar lo más pronto posible al hospital. Una vez allí nadie intentó detenerle, a pesar de la hora, ya que cuando Olivia fue internada el agente Broyles dejó muy claro que las visitas debían ser restringidas a menos que se tratara de él mismo o Peter, y que ellos debían tener total libertad. En un principio todos se negaron, debido a la política del hospital, sin embargo, no puedes decirle que no al FBI… a menos que quieras problemas.

Peter entró a la habitación en dónde estaba Olivia, su esposa, luego del encuentro con John Scott los doctores le administraron un anestésico general nuevo, el cual se suponía era compatible con todas las sustancias alucinógenas conocidas, sin embargo, debido al cortexiphan presente en el cuerpo de Olivia, sufrió una reacción adversa, quedó en coma y ninguno de los doctores sabía con certeza cuánto tiempo podía tardar en despertar. Walter calculó que sería entre una y dos semanas, la joven sólo llevaba dos días en coma hasta el momento pero para Peter parecían una eternidad. Se veía tan frágil en esa cama de hospital ¿Cuántas veces habían pasado por lo mismo?, sin duda la más difícil fue cuando ella viajó por primera vez al otro lado, ya que al regresar todos la dieron por muerta, Peter llegó a pensar que la joven no lo lograría y cuando se iba a despedir para siempre de ella luchaba contra las lágrimas, las palabras de Rachel lo habían conmovido, él sentía lo mismo hacia Olivia pero nunca iba a tener la oportunidad de decírselo pero ella despertó, recitando aquella frase que su madre le decía cuando era pequeño, luego de eso, de perderla y recuperarla él se dio cuenta que sus sentimientos por ella eran mucho más fuertes de lo que creía, ese cariño, afecto, compañerismo, era en realidad mucho más, comenzó a protegerla, aunque ella no lo notara o fingiera no notarlo él lo hacía.

Ese año y el siguiente fueron los más difíciles en la relación de la joven pareja, pero cuando todos los problema entre mundos se hubo solucionado ellos se casaron y desde entonces habían sido muy felices, superando los problemas que se les interpusieran mas esto iba a ser difícil de superar más aún con el problema de no saber por qué ni cómo había sucedido, la única que podía decirlo, estaba en coma respirando gracias a una máquina. Desde la puerta un hombre calvo vestido de traje observaba la escena, éste se puso su sombrero y se alejó, sacando un extraño aparato del bolsillo y diciendo por este como si fuera un celular, Está pasando.

Olivia fue la primera en despertar, se sentó en la cama, temblando, aferrada a sus piernas, unos instantes más tarde Peter también despertó, la vio, se incorporó y pasó un brazo por los hombros de la joven.

-Livia ¿Qué pasa?, estás temblando.

- Nada, sólo un mal sueño – respondió ella sin mirarle a la cara con una sonrisa que no logró engañar a Peter.

- ¿También tu? – a Peter esto le hizo gracia, que ambos tuvieran pesadillas – tranquila, sólo son sueños, no pueden herirte.

- Lo sé, pero, estos parecen tan reales.

- Espera ¿acabas de decir estos?¿ no es solo hoy? – preguntó él, poniéndose repentinamente serio ya que sabía lo terrible que podían ser los malos sueños – Por curiosidad ¿de qué tratan estos sueños? Porque normalmente los sueños son sólo reflejos de nuestro subconsciente, en este caso, tus miedos.

- Sabes que cada vez te pareces más a Walter ¿Cierto? – dijo Olivia divertida, pero Peter se dio cuenta que ella solo trataba de evitar el tema por lo que le lanzó una mirada que decía claramente, no funcionará – Está bien – ella cubrió su nariz y boca con sus manos, como formando una pirámide, respiró hondo, y comenzó – Estos sueños empezaron desde la primera noche que dormí en casa de Rachel y siguieron desde entonces, cada vez son peores y parecen tan reales que cuando despierto me cuesta unos minutos acostumbrarme a la realidad.

- Tranquila cariño, también me ha pasado – apartó un mechón de cabello de su espalda y la besó suavemente - ¿De qué tratan estos sueños?

- El primero no fue tan malo, en él estábamos tu y yo, casados – sonrió y bajó la mirada – tu llegabas tarde a casa y ya no sabía si me querías. En el segundo yo me sentía como si viera el sueño desde fuera, pero me sentía ahí, en el sueño, sentí la nieve, el frío, todo, en este había una mujer idéntica a mí y ella, a ella…

- ¿La apuñaló John Scott? – preguntó Peter con semblante serio.

- Si, ¿cómo lo supiste? Yo no te había contado antes, no quise preocuparte – Olivia miró a Peter fijamente.

- Porque yo soñé lo mismo anoche y ahora, cuando desperté, también había tenido una pesadilla, tú estabas en coma después de lo ocurrido con John, y me dio tanto miedo, sentí que te perdía, sentí que era verdad, pero – Peter tomó el rostro de Olivia entre sus manos - todo desapareció cuando desperté y vi que estabas bien, conmigo.

- Yo soñé lo mismo, pero te vi desde ella, bueno a tu versión del sueño, aunque estuviera en coma, sentí cuando tomaste mi mano, cuando me besaste antes de irte ¿Por qué soñamos lo mismo?¿ Es siquiera posible?

- No lo sé, debe serlo, le preguntaremos a Walter por la mañana, vuelve a dormir, no hay nada que podamos hacer ahora y falta aún para que el sol salga, haría cualquier cosa por ti Livia, nunca dejaría que te hicieran daño.

- Lo sé – Olivia sonrió divertida, ella haría lo mismo por él, aunque le costara la vida, claro que no podía decirle eso a Peter – Se inclinó para besarlo – Buenas noches.

Peter se recostó nuevamente, dejando que la joven dormitara sobre su pecho mientras él acariciaba su cabello – Te amo Livia – susurró muy bajito una vez que tuvo la certeza que ella dormía, después se quedó dormido con Olivia aún entre sus brazos, como si no quisiera dejarla ir nunca.

La luz comenzó a filtrarse a través de las cortinas, molestando a Olivia, quien seguía en los brazos de Peter, no se levantó, le gustaba esa sensación, el latido rítmico de su corazón, acompasado con el suyo propio. Cuando Peter despertó comenzó a mover su mano en círculos por la espalda de Olivia hasta que ella empezó a susurrar algo contra su pecho.

-Buenos días dormilona.

- Buenos días – balbuceó ella - ¿qué hora es?

- Las 7.45, ¿soñaste algo más cuando volviste a dormir?

- Nada – Olivia sonrió – aún así creo que deberíamos hablar con tu padre, en caso que vuelva a ocurrir.

- Iremos después de desayunar ¿Te parece bien?

- Si, lo dije anoche y lo repito, cada vez te pareces más a Walter, se me antoja un helado de frutilla ¿Pasemos a comprar de camino al laboratorio?

- Si quieres, recuérdame comprar uno de vainilla para Walter.