DISCLAIMER: No soy dueño de Naruto, el personaje y universo son propiedad de Masashi Kishimoto. Tampoco soy el autor original de este fanfic, ésta es una traducción al español de la historia "Two Wives and Lots of Lovers" HECHA CON EL PERMISO del autor original EvilFuzzy9. Puedes encontrar un link que te lleva a la versión original en inglés en mi perfil.
Bienvenidos al segundo cápitulo de "Dos esposas no son suficientes." Gracias a todos aquellos que han agregado esta historia en sus favoritos y en sus alertas, y sobre todo a aquellos que dejaron comentarios:
edtru23: gracias por tus palabras, me encanta que te haya gustado la traducción, y sí, tengo planeado traducir la historia en su totalidad, siempre y cuando la gente siga mostrando su interés. Por cierto, el autor considera un gran honor ser comparado con el gran Sahara Wataru. Sobre si Naruto será descubierto por alguna de sus esposas… bueno, tendrás que seguir leyendo para descubrirlo.
chisa782911: gracias por el comentario, el autor tiene planeado continuar y terminar la historia, solo que se tomó una pequeña pausa para poder afinar algunos detalles de la trama. Por eso es tan importante que comenten, para que él sepa lo que está gustando y lo que no, que chicas son sus favoritas, esa clase de cosas. Pero déjame decirte que ha compartido alguna de sus ideas para el futuro de la historia y ufff, nadie está listo para lo que se viene.
ultrachols: gracias por tus palabras. Je, vaya que te gusta el netorare, creo que te va a gustar mucho esta historia pues muchos capítulos futuros cuentan con elementos de NTR: Naruto Teniendo Relaciones con las mujeres de otros hombres lol
Guest: gracias por el comentario, y por supuesto que Hinata va a tener su turno con el rubio, no pudo ser en el capítulo uno porque Naruto iba a llegar tarde al trabajo y él es un adulto muy responsable jajaja pero no te preocupes, la pareja se divertirá mucho en el futuro.
Darck Master: gracias por tus palabras, que bueno que te gustó la traducción y de que te hayas enterado de la existencia de este fic gracias a ella, aunque no sientas el deseo de buscar el trabajo original, el autor se siente contento de que tengas la oportunidad de disfrutar de su historia a través de mi trabajo.
Bueno, basta de charla y mejor demos paso a la lujuria. ¡Disfruten!
Dos esposas no son suficientes
Capítulo 2: La stripper y la nueva compañera de trabajo
Las persianas estaban cerradas, la única fuente de luz en la habitación provenía de una lámpara al lado de la cama, las sábanas arrugadas deslizándose bajo la forma ágil y voluptuosa de una fémina, su cuerpo meciéndose hacia atrás y adelante con el movimiento de sus caderas, y sus labios pegados contra una erección palpitante, la nariz de la hembra enterrándose en los rizos dorados del vello púbico de un hombre; las caderas de la mujer se mecían con deleite, su pelvis golpeando la cama, su culo dando saltos y meneándose en el aire y sus pechos aplastándose entre la cama y su torso.
El departamento era pequeño y estaba desordenado, algo descuidado y un poco sucio, el olor espeso y acre del sexo saturaba el aire, un aroma ligeramente agrio y almizclado, y la pareja estaba cubierta por una capa de sudor, sin duda con un gusto salado, que brillaba gracias a la tenue luz amarilla de la lámpara de noche.
Los anchos hombros del macho se levantaron, sus poderosos brazos se flexionaron y sus dedos callosos se enroscaron en el cabello de su amante. Él movía sus caderas hacia delante y hacia atrás, meciendo sus lomos de un lado a otro, empujándose dentro y fuera de la boca de la fémina, cuyos ojos ámbar se pusieron en blanco al mismo tiempo que su cola de caballo violeta se sacudía de un lado a otro y su forma curvilínea, regordeta y acolchada en todos los lugares correctos, delgada y firme donde en verdad importaba, se retorcía sobre la cama, donde ella gemía y se atragantaba gratamente con el falo grueso y carnoso del varón, intentando dar bocanadas de aire entre cada embestida, el miembro viril llenando completamente su boca y escarbando su garganta.
El hombre decidió que ya era hora de empezar a realmente follarse la cara de su amante, así que agarró firmemente la cabeza de esta última y la jaló con fuerza hacia su regazo, golpeando su ingle contra los labios de la hembra y admirando la manera en que esta meneaba su abundante trasero en forma de corazón de un lado a otro. Él sonrió y gruño complacido, mirando lascivamente el cuerpo de la mujer, sintiendo como su garganta se contraía alrededor de su polla, robándole el aliento y cortándole un poco la respiración mientras su lengua se movía a largo y ancho del pene; el cuerpo de la fémina tembló en la cama, su culo se estremeció mientras sus caderas saltaban y desplomaban continuamente, sus muslos flexionándose mientras su coño goteaba y escurría generosamente sobre las sábanas.
Naruto bajó la mirada para sonreírle a Anko mientras ella le daba una mamada de campeonato, su cuerpo sinuoso y voluptuoso balanceándose y meneándose debajo de él. Movió sus caderas, empujando su verga dentro y fuera de la boca de la bailarina exótica, recordando como la había conocido: él y otros amigos cercanos habían organizado una despedida de soltero para su compañero de trabajo Shikamaru con el propósito de celebrar su última noche como hombre libre; los fiesteros habían bebido hasta emborracharse, silbando y mirando impúdicamente a las diversas strippers, quienes les sonreían y coqueteaban mientras se restregaban juguetonamente contra sus cuerpos.
Fue ahí donde Naruto había conocido y mostrado interés por Anko, interés que ella le había devuelto con creces al darse cuenta del bulto considerable en su pantalón, acariciándolo desvergonzadamente y sentándose en sus piernas para darle un vigoroso lap dance, apretando su trasero casi desnudo contra su erección y colocando seductoramente el falo duro entre sus glúteos cremosos y tambaleantes; las miradas cautivadoras y cumplidos astutos de la fémina, la presión de su culo, y la fricción provocada por sus cuerpos rozándose uno contra el otro habían hechizado completamente al hombre, que se aseguró de mostrar su aprecio al meter varios billetes en el liguero de la ojiámbar a lo largo de la noche. Cuando llegó la hora de despedirse, la pelimorada simplemente le guiñó un ojo y le dio su número de teléfono y dirección.
Eso tuvo lugar hace un par de años, y Naruto ya había tenido varios encuentros con Anko durante ese tiempo, tiempo en que se dio cuenta de que era una mujer divertida y una seductora descarada. El esposo adúltero y la stripper no tenían citas románticas ni se molestaban con entablar algún tipo de "conexión espiritual" o "vínculo emocional profundo", pues su relación era puramente física y exclusivamente sexual: tenían encuentros cuando Anko estaba cachonda y él tenía algo de tiempo libre, o cuando él estaba caliente y no tenía otra amante a su disposición. Una vez cumplidas estas condiciones, la rutina era la misma: Naruto iría al apartamento de la bailarina exótica —ocultando su llegada con facilidad practicada, utilizando tácticas casi automáticas de desorientación y engaño para ocultar el encuentro ilícito a cualquier vecino entrometido— y una vez ahí la pareja trabaría la puerta, cerraría las persianas y fornicaría como si ambos fueran conejos en celo.
Ahora bien, Anko estaba vagamente consciente del hecho de que Naruto estaba casado, su amorío ilícito ya había durado el tiempo suficiente como para que ella se diera cuenta de los indicios, y su experiencia previa en asuntos del corazón le permitían notar cuándo un hombre estaba escondiendo un secreto como ese; no era tan tonta como para pensar que era la única mujer en la vida del ojiazul, ni tampoco lo suficientemente ingenua como para esperar que algún día él le propusiera matrimonio. En pocas palabras, no había ilusiones entre ellos sobre la naturaleza de su relación ni el deseo particular de cambiar las cosas; ambos eran lo suficientemente jóvenes, sensuales, atractivos e inmorales como para que su única preocupación fuera la diversión que podían tener el uno con el otro.
A ella le encantaba la habilidad de Naruto como amante y su miembro grande y carnoso mientras que a él le fascinaba el buen cuerpo de Anko y su actitud lujuriosa y desvergonzada.
Cada uno utilizaba al otro cuando alguno de ellos necesitaba tener sexo brutal y desenfrenado, tan simple como eso.
Cuando sus bolas chocaron contra la barbilla de Anko, resultado de su polla hundiéndose completamente en la garganta de la hembra, Naruto no pudo evitar pensar en el último par de días: se había sentido más libidinoso de lo normal desde su encuentro con la adolescente del tren y, sin importar lo que hiciera, no podía evitar sentirse un poco frustrado sexualmente. El rubio se había follado a Sakura día y noche desde su regreso, aprovechando cualquier excusa para correrse dentro de los agujeros de su atractiva esposa (boca, coño y culo, y no precisamente en ese orden), pero aún así no había podido borrar el recuerdo de la colegiala ojiazul y sus coqueteos descarados.
Naruto agarró la cabeza de Anko un poco más fuerte, fulminando con una mirada cada vez más hambrienta su cuerpo desnudo y retozante, observando cómo la cintura se ladeaba y giraba sobre la cama, su espalda arqueándose y sus piernas flexionándose tortuosamente, los muslos amasándose y frotándose entre ellos, su concha mojada y pulsante. Notó la cara rojiza de Anko, las mejillas inflándose y hundiéndose mientras ella seguía chupando y succionando su pene, algunos resoplidos acariciando la verga en las pocas ocasiones en que él le daba algo de espacio para respirar, y vio sus bellos ojos ámbar rodando furiosamente en sus cuencas, la pelimorada mirándolo con una expresión inequívocamente lujuriosa y con las comisuras de sus labios lentamente curvándose hacia arriba, sonriéndole mientras él seguía follándose su cara.
Naruto recordó haberse levantado esa mañana con muchas ganas de echar un polvo, pero Sakura estaba demasiado agotada por el sexo de la noche anterior como para saciar sus apetitos (je, a veces el Uzumaki era su propio peor enemigo), por lo que prefirió salir temprano de la casa al trabajo
"El jefe me acaba de llamar," le mencionó a su esposa, tratando de sonar lo más abatido posible. "Necesitan que llegué temprano a la oficina para que me encargue de unos asuntos."
"¿Crees que te envíen a otro viaje de negocios?" le había preguntado Sakura.
"No lo sé, amor." respondió él.
El ama de casa pelirrosa asintió y le dio un beso de despedida.
Solo que, en lugar de dirigirse a la oficina, Naruto había ido a visitar a Anko; nunca hubo una llamada de su jefe, esperaban que llegara a su trabajo a la hora habitual. Pero salir temprano de casa le daba una hora libre para estar con su amante y desahogarse un poco. Entonces, helo aquí, el semental golpeando su pelvis contra la cara de la stripper, empujando completamente la erección hasta el fondo de su garganta, complaciéndose a si mismo con sus labios y su boca sonriente.
El esposo infiel escuchó atentamente los gemidos y gruñidos de Anko, la manera en que ésta tragaba saliva y daba arcadas, y oyó a la cama rechinar y raspar el suelo debajo de ellos. El trasero de la bailarina exótica estaba rojo y su coño algo adolorido pues habían follado frenética y violentamente toda la mañana, pero Naruto podía sentir que el final de su copulación matutina estaba cerca, asi que solo se preocupó en disfrutar del clímax, un tiro de gracia final, los últimos minutos antes de que en verdad tuviera que irse a la oficina.
El ojiazul aceleró el ritmo, las caderas meciéndose rápidamente de atrás hacia delante., el falo empujándose dentro y fuera de la boca de Anko, sepultándose en su garganta y provocando que su cuerpo se moviera de un lado a otro sobre la cama y causando que ésta crujiera debajo de ellos, la melodía de sus pieles desnudas chocándose y golpeándose entre ellas haciendo eco en la habitación.
Ella gimió, sorbiendo obscenamente el miembro viril de su macho.
Él gruño, acariciando suavemente el cabello de su hembra,
Segundos después Naruto se corrió, disparando esperma hirviente en la garganta de la pelimorada.
Anko pasó saliva y juntó los labios, retirando su boca de la polla. Acto seguido, tragó la leche con entusiasmo lujurioso, ronroneó y se lamió los labios, buscando cualquier gota de semen que pudiera habérsele escapado y dirigiéndole una sonrisa complacida al rubio en cuanto estuvo segura de haber consumido todo.
Naruto, finalmente flácido y satisfecho, se abrochó el pantalón y comenzó a ponerse la camisa. Anko lo observó mientras se cambiaba, sentándose en la cama y dándole una vista magnifica de sus senos desnudos. Cuando el semental terminó de vestirse, se dio la vuelta, buscando algo dentro del bolsillo del pantalón con una mano y, una vez que encontró lo que buscaba, se despidió de la stripper con un movimiento perezoso del brazo, lanzándole el objeto entre sus dedos por encima del hombro.
"Guarda el cambio, nena."
Unos cuantos billetes de pequeña denominación arrugados en forma de una pequeña bola aterrizaron en el regazo de Anko.
Ella se echó a reír, y luego Naruto salió por la puerta.
/-/
Naruto llegó al trabajo sin ningún problema. Justo a tiempo para conocer a la nueva transferencia.
"La administración la ha trasladado aquí," le dijo Shikamaru poco después de que llegara y antes de que pudiera establecerse en la rutina diaria. "No es nueva en la empresa, pero si en esta área, así que quieren que le enseñemos como se hacen las cosas por aquí. ¿Podrías ocuparte de eso por mí? Eres una persona más sociable que yo, y este tipo de cosas son un fastidio para mí. Además, ella me asegura que aprende rápido.".
El Nara señaló a una exuberante mujer de raza negra con cabello tan claro que parecía blanco y unos ojos verdes de un tono más oscuro que los de Sakura (si los ojos de la pelirrosa eran dos brillantes esmeraldas, entonces los de la nueva compañera de trabajo eran como dos bosques densos y frondosos), su piel era de un fascinante color avellana, sus rasgos físicos una atractiva mezcla de neotenia asiática y robustez africana. Estaba vestida profesional y elegantemente, y usaba un par de delicadas gafas de montura delgada, mismas que ajustó antes de asentir en dirección a Naruto. Ella le sonrió y lo saludó con una reverencia formal.
Los ojos del oficinista se movieron imperceptiblemente hacia el busto de la mestiza, el cual colgaba pronunciadamente gracias a la inclinación de su torso, y no pudo evitar quedar impresionado, pues los pechos eran masivos y estaba dispuesto a apostar lo que fuese a que eran naturales también; estimó en silencio el peso y redondez de los senos, imaginando brevemente las desnudas colinas de carne que colgaban ante él, tentativamente ofrecidas y atractivamente presentadas. Luego miró a la morena a los ojos.
Ella le seguía sonriendo, solo que ahora había una cualidad de saber en la expresión; había notado a Naruto observándole las tetas y, para suerte de éste, no se sintió ofendida por su mirada.
La ojiverde volvió a enderezarse, asintió de nuevo y comenzó a hablar.
"Buenos días, Naruto-senpai, mi nombre es Mabui. Shikamaru-senpai me ha hablado mucho de usted. Es un honor unirme a su equipo de trabajo. Espero no causarle ninguna inconveniencia."
Naruto se rio y se rascó la cabeza.
"Alguien tan bonita como tú jamás podría ser una inconveniencia, Mabui" le respondió el ojiazul, antes de empezar a usar su viejo y confiable sentido del humor. "Además, siempre es bueno tener una cara linda en la oficina. sobre todo, porque a veces se vuelve muy aburrido tener que ver el trasero plano de Shikamaru todo el día. Vamos, dale una buena mirada, ¡el hombre no tiene nada de carne en los huesos!"
Shikamaru volteó los ojos; a veces Naruto no era tan gracioso como le gustaba creer que era, pero le estaba haciendo un favor al encargarse del entrenamiento de Mabui, así que el pelinegro decidió aceptar la broma y seguir su camino, sabiendo que el rubio tenía la situación bajo control.
Pero Mabui se echó a reír, cubriendo su boca con la mano de manera recatada.
"Supongo que no necesito molestarme con formalidades en esta oficina, ¿eh?" dijo ella, dejando de hablarle de usted. Sus ojos brillaban entretenidos.
"No, no somos tan estirados por aquí," contestó el Uzumaki, cruzando los brazos detrás de la cabeza. "No te molesta ser tratada como un chico más del montón, ¿cierto?"
"Mmm, no creo que me moleste. Pero, ¿qué implica ser tratada como un chico más del montón exactamente? Sólo como referencia."
"Ya sabes, cosas de chicos, como adulterar el café de la oficina con alcohol, darnos nalgadas en el trasero después de un trabajo bien hecho, comparar el tamaño de nuestros paquetes cuando vamos al baño..." bromeó Naruto.
"No creo contar con el equipo necesario para esa clase de cosas," dijo Mabui, claramente divertida con la plática, mientras se sentaba al lado del hombre.
Él le guiñó un ojo, mirando teatralmente la parte posterior de la falda apretada que contenía el culo regordete de la peliblanca.
"Tonterías, se nota que tu equipo es perfecto para recibir una nalgada o dos."
Mabui se rio de nuevo.
"¿Estoy siendo víctima de acoso sexual?" le preguntó ella en tono de broma.
"Tal vez si, tal vez no. ¿Te hace sentir incómoda?" preguntó Naruto. "¿Vas a reportarme con recursos humanos?"
"No," dijo Mabui, sus deliciosos labios curvándose en una encantadora sonrisa. "Creo que no lo haré~❤"
Naruto le regaló una gran sonrisa propia.
"¿Qué tal si te muestro la oficina?" dijo él un momento después, cambiando de tema. Extendió una mano, que Mabui aceptó cálidamente. "Esa es la razón por la que Shikamaru te puso en mis manos en primer lugar, ¿no es así? Odiaría ser la clase de persona que hace quedar mal a un amigo."
"Me parece bien, siempre y cuando no sea un problema para ti," contestó ella cortésmente.
Naruto rio y negó con la cabeza.
"Ningún problema," le aseguró el oficinista. "Ven conmigo."
Entonces Naruto le mostró a Mabui la oficina, le dio instrucciones sobre que hacía que, le dijo a quién consultar en qué asuntos y aprovechó todas las oportunidades que se le presentaron para apreciar bien la figura de la fémina; él miró su amplio busto tambaleándose en su blusa y su culo envuelto esa corta y apretada falda. La ropa de la mulata no era poco profesional ni indecentemente reveladora, pero tenía un cuerpo tan voluptuoso que cualquier atuendo se vería erótico en ella.
El ojiazul miraba de cerca su trasero cuando ella se inclinaba para examinar una impresora o para recoger algo que se le había caído, observaba el nacimiento sus pechos asomándose por su escote cuando estaba distraída o leyendo algo, y se sentó a su lado en su escritorio para mostrarle cómo empezar a trabajar, los dos compartiendo una sola silla, las piernas del rubio rozando las de la morena, cada uno ligeramente recargando un hombro en el otro.
Por su parte, Mabui parecía tan ansiosa por corresponder estas atenciones como Naruto estaba en primer lugar para ofrecerlas; se sonrojaba cuando él le rozaba una de sus manos con la suya y se aseguraba de acomodar y alejar de su rostro cualquier mechón de cabello suelto para asegurarse que nada obstruyera las sonrisas que le regalaba cada vez que él se acercaba más de lo normal. La ojiverde estaba feliz de que el Uzumaki estuviera dispuesto a ser su maestro, y le agradeció más de una vez por tomarse la molestia de hacer esto. En pocas palabras, la peliblanca era una chica buena y amable sin parecer estirada o mojigata.
Los ojos de Naruto devoraban y desnudaban a Mabui con la mirada, imaginando el cuerpo desnudo que ocultaba debajo de su ropa, y fantaseando con su piel de chocolate, suave y cálida al tacto. El macho imaginó a la hembra arrodillada bajo el escritorio mientras trabajaba, desabrochando obedientemente sus pantalones y envolviendo esos dedos largos y delicados alrededor de su erección gruesa y carnosa; la imaginó inclinando su cabeza para besar y lamer su falo, llevándoselo a la boca con una sonrisa y un impúdico brillo en sus ojos verdes.
El oficinista se sintió tentado varias veces a lo largo del día, pues pasó la mayor parte de su turno laboral supervisando e instruyendo a Mabui, observando su trabajo y diciéndole qué hacer, mostrándole dónde colocar ciertos documentos y cómo ir del punto A al punto B de la manera más eficiente, guiándola paso a paso en su nuevo trabajo, recordándole cuales eran las reglas de la oficina y cuáles eran sus responsabilidades; cada vez que sus manos rozaban las de ella, Naruto sentía un estremecimiento y un feroz anhelo, y cada vez que el rostro de la mestiza se acercaba al suyo de manera repentina, el ojiazul deseaba robarle un beso y ver qué clase de expresión pondría.
También sintió muchos deseos menos inocentes, pues era un hombre lascivo con la libido de un vikingo, y el solo mirar la forma curvilínea de Mabui, apenas contenida por su inteligente y profesional atuendo, lo llenó de una intensa y voraz lujuria: quería tomar a la mestiza y doblarla sobre su escritorio, quería arrojarla contra una pared y rasgarse la falda, quería forzarla a abrir las piernas con fuerza y meter su miembro viril dentro de ella, fantaseaba con seducirla, con ofrecerle un ascenso y un mejor puesto en la oficina si ella a cambio se convertía en su puta personal, y, si se negaba, con violarla y esclavizarla de todas maneras.
Naruto simplemente quería poseerla. Una pequeña parte de él se resistía a este anhelo, y protestaba débilmente con la mayoría perversa en su corazón, argumentando en vano que no debía ser infiel, que no debería ser tan rapaz, que por una vez en su vida no debía intentar acostarse con cada mujer atractiva que se le pusiera enfrente. Pero el rubio ya estaba demasiado comprometido en esta forma de pensar como para desviarse a medio camino; llámalo perversión, llámalo infidelidad, llámalo machismo o patriarcado. el hecho es que seducir mujeres ya era algo rutinario y una gran parte de quién era, y años de decisiones pasadas habían forjado dentro de él todos los hábitos de pensamiento y acción que a lo largo de los años se habían convertido en inquebrantables grilletes que aprisionaban su mente y alma.
Era tan imposible para Naruto apartar los ojos de Mabui y dejar de tener estos pensamientos obscenos y libidinosos, como el intentar vivir sin respirar aire o sin beber agua, No podía evitarlo, él era lo que era y nada podría cambiarlo.
Y El Uzumaki era absolutamente impenitente de todos modos.
/-/
El día había terminado. Shikamaru acababa de irse, luciendo como un muerto viviente, deseándole a Naruto una buena noche. La mayoría de los empleados de la oficina también se habían ido. Solo quedaban unos cuantos pobres diablos intentando hacer más trabajo del requerido, inclinándose sobre sus escritorios y trabajando intensamente con la esperanza de algún día capturar la atención de sus jefes y ascender de rango. Acompañando a estas pocas almas hípercompetitivas estaba el personal de limpieza, que recorrían el edificio en una limpieza final.
Naruto y Mabui también permanecían. La fémina estaba recostada en su asiento, habiendo terminado su primer día de trabajo. A su lado, Naruto sonrió, totalmente relajado. Sus ojos se movieron sobre la forma de Mabui, viendo el ligero desaliño de su cabello, el leve indicio de fatiga en la indolente depresión de sus hombros y en la forma en la que se reclinaba. Había una expresión de satisfacción en su rostro, la mestiza claramente complacida por haber sobrevivido el día. Ella asintió para sí misma y miró de reojo a Naruto.
"Gracias por cuidar de mi hoy, senpai," le dijo la morena sonriendo. "Sé que no era tu responsabilidad, y el hecho de que aun así lo hicieras significa mucho para mí."
Naruto rio para sus adentros, y una de sus manos se deslizó por la pierna de Mabui. Cuando vio que ella no se apartaba ni se veía incómoda por la acción, colocó su mano en su muslo interno, sintiendo su suavidad y rozando su falda. El esposo adúltero se inclinó un poco más hacia ella, mirándola a los ojos con una intención de enfoque que casi la hizo vacilar. Las mejillas de la ojiverde se oscurecieron perceptiblemente, y sonrió nerviosamente. Podía sentir su pulso acelerándose.
"No digas eso," le dijo él suavemente. "No es como si estuviera haciendo caridad o algo por el estilo. No sabes si podría haber tenido algún motivo oculto para ayudarte"
"No, estoy segura de que lo tuviste~❤" contestó ella, sus labios curvándose hacia arriba. Sus ojos brillaron, y se inclinó hacia él, sonriendo suavemente. "No soy tonta, estoy consciente de que soy una mujer joven y atractiva, y de que tú eres un hombre guapo y exitoso~❤"
"No tan exitoso," dijo Naruto con falsa modestia.
"Pero trabajas duro, ¿no? Para haber llegado al puesto que ocupas actualmente."
Naruto rio entre dientes.
"He hecho muchas horas extras." contestó él suavemente. "Y.… horas extras también, si sabes a lo que me refiero."
Mabui relamió sus labios, haciéndolos relucir con su saliva. Eran rechonchos y rojos. El hombre se preguntó cómo sabrían.
"Creo que lo sé~❤" le dijo ella, acariciando su mano. "Después de todo, hacer un buen trabajo no es la única manera en la que una persona puede ascender en una empresa."
"Bueno, me gusta creer que soy un empleado modelo" afirmó Naruto. "Y un empleado modelo sabe trabajar duro y por largos periodos de tiempo."
Mabui soltó una risita.
"Eres incorregible, Naruto-senpai~❤"
Él simplemente le apretó la pierna.
"No hay necesidad de ser tan formal," dijo él distraídamente. "Entonces, ¿te gustaría hacer algo de horas extras?"
Naruto introdujo una mano en la falda de la peliblanca, y los ojos de ésta se iluminaron. No pudo evitar notar la carpa creciente en los pantalones del ojiazul, sin dudas el producto de una prodigiosa erección
Mabui colocó una de sus manos sobre el bulto y apretó.
"Me encantaría~❤"
/-/
La blusa de Mabui estaba en el suelo, y su falda enrollada en sus caderas. Sus bragas se encontraban bajo sus rodillas, y su sostén colgaba del ventilador de techo. Sus tetas, las grandes montañas carnosas que colgaban de su esternón, estaban aplastadas contra el escritorio, presionándose en las palmas de las manos de Naruto, quien trabajaba los pechos vigorosamente, apretándolos y acariciándolos mientras ella mecía sus caderas, arrojando su cuerpo fervientemente contra el de su nuevo amante, sacudiéndose de arriba a abajo en un ritmo casi animal. Su abundante culo aplaudía estrepitosamente cada vez que chocaba contra el ombligo del hombre, mientras que sus muslos regordetes temblaban con cada embestida y una fina capa de sudor hacia brillar su cuerpo.
El oficinista se empujaba dentro y fuera de Mabui, haciendo que el cuerpo de ésta saltara de adelante para atrás, arrojándola con la irrupción constante de su erección y recibiéndola de vuelta al presionarla vigorosamente contra él. Ella movía sus caderas con impaciencia, balanceándolas de lado a lado mientras se clavaba cada vez más en el falo de Naruto, sintiendo como el miembro viril no paraba de bombear en su interior, poniéndole los ojos en blanco y haciendo que su lengua colgara fuera de su boca como la de una perra en celo. La mestiza estaba jadeando y sudando, sus gemidos se volvían cada vez más obscenos, sus senos rebotan de arriba a abajo, escapando ocasionalmente de las manos del ojiazul solo para chocar contra la parte superior del escritorio, y sus nalgas se flexionaban y tambaleaban, golpeando la pelvis del rubio mientras éste seguía enterrándose en ella.
La expresión en la cara de Mabui era lasciva, y los sonidos que salían de su boca eran indecentes; no había manera de confundir el calor de sus suspiros y la embriaguez del balanceo de su cuerpo con otra sensación que no fuera el placer absoluto. La morena nunca rompió la conexión de su sexo con el del semental, sintiendo como la polla se hundía en ella, penetrándola profundamente, martilleando su útero, provocando que su cuerpo se estremeciera y que con voz ronca alabara la habilidad de su amante entre cada jadeo y gimoteo que escapaba de sus labios, elogiando la destreza de sus movimientos y el monumental tamaño y grosor de su verga. Naruto por su parte recompensaba los cumplidos de la ojiverde pellizcándole los pezones y raspando las paredes vaginales de su concha empapada, sintiendo como sus jugos femeninos chorreaban alrededor de su erección, escuchando como el coño chapoteaba en respuesta a sus estacadas.
La peliblanca podía sentir como el Uzumaki reacomodaba sus entrañas, causando que su voluptuosa figura se disparara de atrás para adelante. Naruto se inclinó sobre ella y meció sus caderas, corcoveando y apuñalándole la concha en rápida sucesión. perforándola por detrás como si fuera un animal en celo. El cuerpo de la hembra no paraba de agitarse, y sus gemidos resonaban por toda la oficina, el escritorio golpeando el suelo debajo de ellos y sus pieles aplaudiendo cada vez que se encontraban. La puerta de la oficina estaba cerrada con llave pero seguramente cualquier persona que pasara por allí escucharía los ruidos que la pareja estaba haciendo; el esposo infiel se excitó ante la idea de que un conserje pudiera caminar por el pasillo en cualquier momento y distinguir desde afuera los gemidos lujuriosos de Mabui, sus boqueos y sus jadeos, y la manera en que le suplicaba que se la follara aún más fuerte, que le aporreara y escarbara el coño de tal manera que la dejara adolorida por semanas.
Naruto clavó a Mabui en el escritorio, abofeteándole el trasero y exprimiéndole las tetas, acariciándole los muslos y olfateando su cabello. El macho mordisqueó su cuello, suave y vulnerable, y lamió y chupó su sabrosa piel de chocolate, sintiéndola tensarse y retorcerse debajo de él. La mujer puso los ojos en blanco y rechinó los dientes, respirando con dificultad, gimiendo y dando quejidos sin aliento. El culo de la mulata se sacudió, golpeando el vientre del oficinista, y su cabeza se sacudió de un lado a otro mientras gemía y lo elogiaba, jadeando su nombre con creciente rapidez, desesperación y deseo. El ojiazul gruño felizmente, satisfecho con su adulación, y la premió follándola aún más duro, machacándose contra ella, manoseándola con fervor, besándola intensamente.
Su copulación era algo crudo y bestial, con toda la ternura de una pelea con cuchillos, es decir, rápida, brutal y viciosa. Naruto le ofrecía su falo y Mabui lo recibía gustosa, doblada sobre el escritorio mientras le rogaba que la hiciera chorrearse, siseando y mordiendo su labio, ojos rodando hacia arriba hasta que las pupilas casi desaparecieron dentro de sus cuencas, lanzando su suave cuerpo de arriba a abajo. La morena lo cabalgaba y se sentía orgullosa del apetito del rubio, de su ferocidad, de su fervor y de la manera ultrajante en que la follaba. Todo el asunto era mezquino e innoble, bajo, vulgar y furtivo. Era una actitud inmoral y vergonzosa que deberían de mantener en secreto, y aún así se regocijaban en el acto, tomando las más mínimas preocupaciones para evitar ser descubiertos.
Era peligroso y estúpido hacer esto en el lugar donde trabajaban, pero a ellos eso los tenía sin cuidado. Lo único que les importaba era el placer de la fornicación. Todo lo que importaba era lo bien que se sentía. Y se sentía magnífico. Era un deleite espléndidamente sensual, una sensación erótica, una aceleración y un cabeceo que hacía que sus cuerpos calientes y sudorosos actuaran como barcos navegando en un mar agitado por la tormenta, arrojados de un lado a otro por poderes ancestrales y primitivos, atrapados en un tumulto de fuerzas más allá de su control y de su comprensión. Ambos eran marionetas movidas por las cuerdas del ADN, animales follando tal y como lo dicta la naturaleza. Eran un par de pecadores impenitentes participando en un carnaval de carnalidad.
Nadaban en un mar de placer. Bebían codiciosamente el vino de la lujuria, intoxicándose en un bacanal intenso y desvergonzado. Sus cuerpos chocaron una y otra vez encima del escritorio, sus pieles saltando y hormigueando con la emoción del más ligero contacto. Estaban jadeando y estaban sudando, y sus cuerpos palpitaban. El miembro viril del semental se contrajo dentro de la ojiverde, y las paredes de su concha se aferraron a él, apretando y masajeando la polla mientras que el Uzumaki seguía aporreándole las entrañas.
Follaron y follaron hasta que por fin se corrieron. Mabui se estremeció, gimiendo lascivamente, y después se desplomó sobre el escritorio, jadeando y temblando. Por su parte, Naruto también se estremeció en el momento en que su verga hizo erupción dentro de la peliblanca con una poderosa convulsión; una vez que terminó de correrse, dio un paso atrás para apreciar la imagen de una Mabui tendida en su escritorio, totalmente conquistada y sonriendo como si estuviera ebria con el resplandor crepuscular de su fornicación.
Naruto se puso flácido, satisfecho por el momento, Se subió y abrochó los pantalones.
Lentamente, Mabui se levantó y se volvió a vestir.
"Eso estuvo excelente~❤" dijo ella con voz suave como la seda.
"Si, creo que nos vamos a divertir trabajando juntos."
Mabui ronroneó y le regaló una sonrisa.
"Yo también lo creo~❤" Ella caminó hacia él con un movimiento coqueto de las caderas y le plantó un beso tímido en los labios, le guiño un ojo y pasó una mano por su cabello blanco, retrocediendo un poco. Luego miró al exterior por la ventana de la oficina. "Pero ya es hora de que me vaya. Parece que está a punto de empezar a llover."
Naruto se volvió, siguiendo su mirada. Después de un momento asintió.
"Si, tienes razón. Yo también debería irme."
Vestidos de nuevo y fingiendo que no había ocurrido nada indecente entre ellos, Naruto y Mabui salieron de la oficina, se despidieron y se dirigieron a sus respectivos hogares.
Naruto tendría que apurarse si quería alcanzar el siguiente tren.
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El cielo estaba oscuro, Una penumbra gris y crepuscular cubría la ciudad, las nubes espesas y oscuras ocultando al sol y a la luna por igual. Si uno no tenía un reloj o un teléfono celular a la mano, puede que no estuviera seguro de si era de noche o de día. Lluvia caía del firmamento en una pesada cascada, cada gota como una bala golpeando los techos de los automóviles, la acera y la piel de los transeúntes con fuerza perceptible.
Naruto podía sentir el agua golpeando su piel mientras se dirigía hacia la estación del tren. Su abrigo estaba bien abrochado, y sostenía un paraguas para mantener lo peor del diluvio lejos de él, pero cuando el viento provocó que la lluvia comenzara a caer de manera diagonal, el instrumento se volvió inútil. El agua caía sobre su cara casi tanto como en el paraguas, y no pudo evitar hacer una mueca en contra de la violenta precipitación.
El clima no era nada amistoso, y Naruto quería completar su trayecto lo más rápido que pudiera. Tuvo que entrecerrar los ojos en para poder ver a través de la pantalla de lluvia, y acurrucó su maletín a uno de sus costados, reacio a probar que tan a prueba de agua era el objeto. Trató de evitar los charcos más profundos. Caminó alrededor de los pequeños lagos de agua de lluvia que se formaban en la acera, brincando sobre aquellos que parecían poder ser superados con el mínimo de riesgo.
Era un clima miserable, y no hacía mucho para levantar los ánimos de una persona, pero Naruto se abrió paso a través del viento y la lluvia lo mejor que pudo, pensando con optimismo en la estación del tren, que en el peor de los casos al menos le ofrecería refugio de este aguacero.
Pero mientras se acercaba a la estación, tuvo la oportunidad de ver una figura familiar. Reconoció el cabello rubio platinado recogido en una cola de caballo, el uniforme de escuela preparatoria, la figura esbelta y la cara traviesa—reconoció a la chica del tren, aquella adolescente que lo había estado obsesionando durante los últimos días.
Sin embargo, esta vez se veía angustiada y estaba mirando constantemente por encima del hombro. Mientras Naruto la veía, notó que un hombre parecía estar siguiendo a la colegiala.
Ella se tensó y aceleró el paso cuando sus ojos se posaron en la persona que la estaba siguiendo.
Naruto se dio cuenta de que ella estaba tratando de alejarse de ese tipo. Notó algo de nervios en la expresión de la rubia, tal vez incluso algo que podría ser descrito como miedo.
Frunciendo el ceño, Naruto aceleró el paso y los siguió.
Nota del autor original, EvilFuzzy9: Aquí está el capítulo dos. Es un ángulo algo diferente al que suelo tomar con historias del tipo harem, pero me la estoy pasando increíble, ya que es divertido jugar con personajes secundarios que no son usados frecuentemente en lemons como Mabui jaja.
Nota del traductor: Cierto, es una pena que Mabui no sea usada tan seguido en historias eróticas porque en lo personal me encanta el diseño del personaje y se me hace muy atractiva. No se les olvide dejar un comentario, les recuerdo que el autor original está recibiendo sus comentarios traducidos por mí y que está ansioso por seguir recibiendo su retroalimentación. También no dudes en decirme que te gusta o disgusta de la traducción para así poder mejorar mi trabajo. Además, para ser sinceros, leer sus opiniones me motiva y me hace trabajar más rápido.
¡Gracias por su atención! ¡Nos vemos en el siguiente capítulo!
