Capítulo 2
Recogió sus espadas y decidió dar por finalizado su entrenamiento, no podía concentrarse en sus movimientos si seguía escuchando el volumen tan alto del videojuego de Mikey.
Una sonrisa se asomó en su rostro al salir del dojo y ver a sus dos hermanos menores riendo mientras jugaban videojuegos. Al parecer su relación estaba volviendo a ser como antes, lo cual era un alivio, pues la guarida se encontraba completamente aburrida sin ese par gritando y peleando a cada rato. Aunque no pudo evitar sentir cierta irritabilidad al ver a Mikey tan feliz y divertido junto a Raphael, después de lo que le había hecho.
Continuó su camino haciendo a un lado esa sensación y se adentró en el laboratorio. Pasar el rato con Donnie siempre le hacía olvidar de su no tan reciente amor "no correspondido"
Buscó con la mirada a su hermano genio y sonrió cuando lo encontró arriba del tortumovil dándole una mano de pintura. Donatello siempre tenía que estar haciéndole modificaciones aunque estuviese en perfectas condiciones.
-¿Necesitas ayuda?- preguntó
Donatello dio un brinco al escucharlo y se giró a verlo.
-Creí que estarías meditando…
-Meditar no es lo único que hago Donnie- replicó tomando una brocha del escritorio y uniéndose a él.
Donatello le respondió con una sonrisa y le tendió el bote de pintura, aceptando la ayuda.
Mojó las cerdas sobre la pintura verde y se dio la vuelta comenzando a deslizar la brocha sobre la parte que su hermano aún no había pintado.
Luego de una pasada notó que había unas letras escritas que no habían alcanzado a teñirse de verde.
"M&R"
El líder rodó los ojos y volvió a pasar la brocha por encima, esta vez con más insistencia.
¿Es que no había un solo momento en el que Miguel Ángel no estuviera en sus pensamientos?
Había decidido ayudar a Donatello para mantener su mente ocupada, lejos del más pequeño que, ahora, seguramente, estaba divirtiéndose con su rudo y adorado hermano.
¿Porqué se estaba divirtiendo con Raphael? Hasta hace unos días ni siquiera se quedaba en el mismo lugar que Mikey, ¿por qué de un día para el otro, decidió volver a ser su "mejor amigo"?
Mojó el pincel y nuevamente volvió a pasarlo por esas letras que aún no se tapaban debido a que el pequeño bromista había rayado con bastante insistencia el vehículo.
Raphael era el peor ideal que podría tener como amante. Mikey le había confesado sus sentimientos, le había abierto su corazón y a él ni siquiera le había importado. ¿Por qué el menor tenía que seguir queriéndolo?
Y ahora que recordaba, hoy a la tarde había visto a Raphael besar a Donatello y claramente había oído al más rudo decir que Miguel Ángel ya sabía de sus sentimientos hacia el más genio.
¿Por qué volvió a acercarse a Mikey si supuestamente estaba "enamorado" de Donnie?
¿Acaso Raphael quería hacerse su amigo para volver a romper su corazón al contarle de su nueva relación con Donatello?
Tal vez eso era lo que quería. Tal vez así lograría que el menor se desenamore de él de una vez por todas.
La sangre le hirvió al percatarse de eso, porque estaba completamente seguro de que ese era el plan de Raphael.
Deslizó la brocha de arriba abajo con dureza, terminando por llenar esas grietas.
-¿Sucede algo Leo?- preguntó Donnie dejando de lado su trabajo y asustando al mayor
-¿Por qué lo dices? Sabes que me gusta pasar el tiempo contigo…- se atajó al oír la tonadita curiosa del más genio.
-Lo sé…- respondió con una sonrisa- Pero has estado pintando el mismo lugar por más de cinco minutos. Se que algo te preocupa ¿Qué es?
Leonardo suspiró y se giró hacia su hermano. Sabía que era imposible ocultarle algo a Donnie, pero tampoco podía contarle lo que tramaba su rudo hermano ya que no sabía lo que realmente sentía por él.
-¿Qué pasa entre tú y Raphael?
Aquellas palabras tan directas sorprendieron al de bandana violeta, lo que inevitablemente lo hizo ruborizarse.
-Nada Leo, ya te expliqué lo que paso…
-¿Estás seguro que no te gusta?
Donatello tuvo que morderse fuerte la lengua para evitar sonreír ¿Acaso Leo estaba celoso?
-¿Hablas en serio? Por supuesto que no ¿Cómo puedes pensar eso?
-Bueno, no parecía disgustarte cuando estabas encima de él- dijo cruzándose de brazos.
-¡Eso no fue mi culpa! Raphael me tenía fuertemente por las caderas, no podía apartarme - se defendió- De verdad.
El líder inclinó la cabeza hacia un lado mientras trataba de analizar esa profunda mirada castaña que parecía rogar porque le creyera.
Tal vez Donnie decía la verdad, pero ahora que le había permitido a Raphael dar ese paso con él, estaba seguro que no lo dejaría en paz. Y después de ver a Mikey tan unido junto a su rudo hermano nuevamente, podría apostar a que éste no se le despegaría ni por un segundo y, conociendo a Raphael, no le importaría hacer su jugada con Donatello estando Mikey a su lado.
Tendría que mantener al de bandana violeta aún más cerca suyo, para apartar a Raphael y así evitar que el corazón de Miguel Ángel se rompa. Aunque no sabía en qué momento él podría continuar intentando conquistar a éste último…
¡Que gran lío!
-Esta bien Donnie, te creo.- dijo dándose la vuelta comenzando a pintar el resto del tortumovil.
El genio relajó la mirada y sonrió continuando con su trabajo.
...
Tomó un trapo humedecido y se limpió las manchas de pintura que tenía en las manos.
-¿A dónde vas?- preguntó Leo al ver a Donnie bajar del tortumovil.
-Tengo un poco de hambre, iré por unos sándwiches.
-Está bien, te espero aquí mientras termino de pintar esta parte.
El genio asintió y salió del laboratorio. Mikey desvió la vista del televisor hacia él, al escuchar las ruidosas puertas abrirse y Donnie le regaló una sonrisita algo falsa cuando cruzó la sala principal para ir hacia la cocina. Pues no podía evitar sentir algo de envidia por haber sido él quien había le robado el corazón a Leonardo.
Entró en la cocina tratando de recordar qué sándwich era el preferido del líder, ya que por más que no sintiera lo mismo que Donnie, él si estaba enamorado y haría cualquier cosa para complacerlo.
Rebuscó en la bandeja con los sándwiches que Miguel Ángel había preparado a la hora del almuerzo, el favorito de Leo.
Sonrió cuando encontró dos de ellos y los colocó a un lado. Ahora buscaría sus favoritos.
-¿Qué el maestro Splinter no te enseñó a no toquetear la comida?
No tuvo que levantar la vista para saber que era Raphael.
-Bueno si, pero sólo quedaron sándwiches con lechuga, y no me gusta la lechuga.
-Pues que triste tu vida, porque me acabo de comer el último de tomate- respondió- y ahora me comeré este de queso- se acercó hasta donde estaban los sándwiches apartados especialmente para Leo y tomó uno.
-¡NO!- gritó Donnie, justo a tiempo antes de que entrara en contacto con la lengua de Raphael.- Es para Leo- terminó de explicarse al ver la cara de Rapha ya que aún seguía con la lengua afuera.
-Ya veo…- lo devolvió a su lugar- Lo mejor para el mejor ¿no?
Donatello bufó. Ahora se estaba lamentando haberle confesado a Raphael que estaba enamorado de Leo. De seguro no dejaría de burlarse de él, recordándole que sus sentimientos no eran correspondidos, o chantajeándolo con contar su secreto si no hacía lo que pedía.
-No digas tonterías. Sabes que Leo es bastante delicado con la comida. Tu te comes cualquier cosa.- le espetó colocando toda la comida en un plato.
-Está bien, tienes razón- respondió acercándose más al genio.
Donatello sin saber qué responder se volvió a guardar la bandeja en la heladera.
Al parecer Raphael no estaba con ganas de discutir, lo que le pareció algo extraño…
¿Qué estaba tramando?
-¡Espera! Pásame uno de lechuga- pidió justo antes de que cerrara la heladera nevera.
-Ten- se lo tendió despreocupadamente, acercándose para recoger el plato y partir hacia el laboratorio.
-Gracias Donnie- dijo aprisionando su mano (con sándwich y todo), y antes de que Donatello pudiera apartarse, con su mano libre lo tomó de la barbilla y le estampó un fuerte beso en los labios.
El rostro del genio se tiñó por completo de un fuerte rojo, pero no supo descifrar si fue por la vergüenza, por enojo, o por quién sabe qué otra emoción.
-Pero qué… ¿qué acabas de hacer?
-Te robé un beso- respondió como si la respuesta fuera obvia.- Y lo haré otra vez. Raphael lanzó el sándwich hacia a algún lugar de la cocina y atrapó al menor.
Otra vez, el genio no tuvo tiempo de reaccionar y rápidamente sintió los labios ansiosos de Rapha sobre los suyos.
Dos empujones, Raphael los contó, fue lo único que hizo antes de que entrelazara las manos sobre su cuello, y se dejara llevar por ese electrizante beso.
-Pero no me gusta Rapha- se repetía mentalmente, pero parecía que su cuerpo pensaba diferente ya que no quería apartarse ni un centímetro de aquel musculoso cuerpo que le causaba increíbles y nuevas sensaciones…
Sensaciones que realmente lo hicieron dudar de sus sentimientos hacia Raphael.
¿Acaso se había vuelto loco? A él le gustaba Leo. L.E.O. El ser más dulce que podía haber en el mundo. Él era quien le producía estas sensaciones incluso sin siquiera besarlo, no Raphael. ¿Qué estaba pasando?
Requirió de toda su fuerza de voluntad para apartarse al menos unos milímetros al recordar que su amado líder estaba esperándolo.
-Rapha espera…
Pero Raphael no tenía intenciones de esperar, lo tomó por la parte posterior de la cabeza, atrayéndolo en un nuevo, desesperado y tierno beso, que apagó su cerebro y le dio paso a que esas nuevas sensaciones se apoderen por completo de él.
Leonardo despareció, la cocina desapareció, incluso el sándwich que estaba pisando había desaparecido. Sólo estaba Raphael y esos hipnotizantes besos que lo hacían derretirse y pegarse más a sus anchos hombros.
-¡Donatello!
El más inteligente apartó su boca algo hinchada de aquellos labios que literalmente querían devorarlo y giró el rostro hacia donde había escuchado esa firme voz.
-¡Leo!- dijo sorprendido.
Miró a Raphael que, de igual forma, tenía los labios hinchados, y volvió a mirar a Leo. Repitió esta acción dos veces y luego lentamente, quitó las manos de las mejillas del más rudo.
¡Ni siquiera sabía cuándo lo había tomado del rostro!
-N-no es lo que parece…
-Déjame adivinar, ¿otra apuesta?
Raphael soltó una risita burlona por detrás.
-No, claro que no…
-¿Y entonces?- espetó cruzándose de brazos y dando golpeteos con el pie, impaciente.
El genio disimuladamente se paso dos dedos por las comisuras de los labios, limpiando la saliva que había quedado después de ese desesperado beso, mientras intentaba formular una rápida excusa para que su hermano le creyera.
¿Estaba dándole respiración boca a boca?
¿Había resbalado al pisar el sándwich y desgraciadamente había caído sobre la boca de Raphael?
¡Ash! ¿Por qué no podía formular una mentira decente?
Sintió unos brazos envolviendo su estómago y la barbilla de Raphael sobre su hombro.
-Bien Leo, creo que ya es hora de decirte la verdad… Donnie y yo estamos juntos.
Donatello se alarmó al ver un brillo de odio en la mirada azul del líder. Le dio un codazo en el estómago a Raphael para que se soltara y se alejó unos pasos.
-Por supuesto que no. Jamás saldría con alguien como él- señaló con el pulgar hacía atrás donde se encontraba el más rudo tocándose el estómago, pues el golpe que le había dado lo había tomado desprevenido.- Sólo vine aquí a buscar los sándwiches, mira- tomó el plato que contenía la comida y lo colocó frente a su rostro.
Leonardo le lanzó una mirada reprobatoria a Raphael y luego le quitó el plato de las manos a Donnie.
-Vayamos a comer.- propuso para calmar los nervios del genio.
Mientras, Raphael los veía alejarse hasta desaparecer en la habitación del líder.
Gruñó mientras tomaba el sándwich que había tirado hacía un rato y se lo metió a la boca.
Ya se estaba cansando de que Leonardo se entrometiera en su vida. Tendría que aclarar las cosas con él, sólo así dejaría de meterse en su relación con Donnie.
Un momento…
¿Relación? ¿De qué hablaba? ¡Si todos estos sentimientos encontrados tenían recién un día!
Bueno, tal vez para Donnie…
...
Dejó el plato con la comida sobre la mesa de luz y se dejó caer en la cama mientras veía a Leo aún de pie frente a él.
Comenzó a impacientarse al notar la mirada seria y perdida de Leonardo sobre la pared del frente. Sabía que tenía muchas cosas que decirle acerca de lo ocurrido, pero estaba midiendo sus palabras.
-Leo…- decidió cortar el silencio dando palmaditas al colchón ofreciendo que se acueste a su lado.
-¿Porqué besas a Raphael si no te gusta?- soltó abruptamente luego de aceptar la invitación de Donnie.
Donatello se sonrojó antes de responder.
-Yo no lo besé…
-Pero dejaste que te besara.
Por el tono de voz, parecía celoso, lo que causó unas cuantas sacudidas en el estómago del genio. Aunque no podía permitirse pensar eso, sabía que no podía ser posible.
-No dejes que te bese, Donatello.- ordenó seriamente.
Sonrió inevitablemente al sentir ahora todo su cuerpo sacudirse.
¿¡En verdad Leo estaba celoso!?
-¿P-porqué? – pregunto confundido al ver el rostro ceñudo del mayor.
-¿Porqué besarías a alguien que no te gusta?
-Buen punto- pensó el genio.
-Esta bien, no dejaré que lo vuelva a hacer.- aceptó con una sonrisa.
Leonardo asintió y lo estrechó más a él.
-Quédate aquí esta noche.- propuso sabíendo que Raphael estaría esperándolo detrás de la puerta. No podía darse el lujo de que en el camino hacia su habitación, el más rudo intentara demostrarle su reciente "interés" delante de Mikey.
-Claro.
Leonardo se cansó de delinear las cicatrices que tenía Donnie en el pecho y se decidió a levantarse a por un vaso con agua. Tal vez luego de eso por fin lograría conciliar el sueño.
Abrió la puerta con cuidado de no despertar a su hermano y caminó de puntillas hacia la cocina.
Las luces de la sala principal estaban apagadas, lo cual era normal ya que todos se habían ido a dormir, pero lo que le llamó la atención fue que la luz de la cocina estaba encendida, pero no se veía algún movimiento dentro.
Con cautela se las arregló para entrar y pegó un grito al encontrarse a aquel joven rudo sin su máscara tan característica, sentado mientras jugaba con unos palillos.
-Tu también te ves feo sin bandana- dijo algo indignado Raphael al ver la expresión de su hermano hacia él.
-No grité por eso-respondió más calmado, acostumbrándose al rostro de su hermano que se veía tan diferente sin su bandana, y comenzó a caminar hacia la heladera donde tomó una botella con agua- Sólo no esperaba encontrarte aquí, se supone que debes estar durmiendo.
-No puedo dormir- confesó rascándose la cabeza distraídamente
-¿Por qué?- preguntó el líder tomando asiento frente a él.
-Mikey me rogó porque jugara videojuegos con él hasta que se durmiera y ahora estoy desvelado.
Leonardo se empinó la botella con agua, intentando no demostrar su disgusto al escucharlo.
-Lo más irritante es que se durmió apenas comenzamos a jugar. Tuve que llevarlo hasta su cama…
Bajó la botella lentamente mientras veía a Raphael y a su estúpida sonrisita burlona. Sabía que sus palabras lo estaban fastidiando y por eso seguía hablando.
- Hacía mucho no entraba en su habitación, sigue estando igual de desordenada…
Ese maldito lo estaba provocando a propósito, seguramente seguía molesto por haberlo interrumpido dos veces mientras intentaba hacerse de las suyas con Donnie.
Aunque le hervía la sangre, se limitó a no demostrarse inquieto.
Raphael estaba haciendo exactamente lo que pensaba. Estaba haciéndose el amigo de Mikey para después romperle el corazón.
No iba permitir que hiciera eso.
-Escucha Raphael. Me alegro mucho por que tu y Mikey se lleven bien nuevamente- lo interrumpió indiferentemente- Pero quiero pedirte algo antes de que vuelva a ilusionarse contigo.
El más rudo alzó una ceja en señal de respuesta mientras que lo veía con la misma cara que ponía cuando Leo le daba un sermón.
-Aléjate de Donnie.
¿Qué?- preguntó con sorpresa, ya que esperaba ser él, quien trajera a Donatello a la conversación.
-Se lo que tramas Raphael, no dejaré que uses a Donnie para que Mikey se desenamore de ti.
Una fuerte carcajada resonó por toda la cocina.
-No se de qué te ríes- habló Leo seriamente.
-De ti.- respondió con burla- Realmente creí que el más infantil de los cuatro era Mikey, pero tu le has quitado el puesto al decir semejante estupidez.
-No dije ninguna estupidez, Raphael. Sabes que Miguel Ángel está enamorado de ti…
-Si, y qué- respondió fastidiado, ya tenía suficiente con que Mikey lo mirara a los ojos para recordarle eso, no necesitaba a Leo también.
-¿Y qué? ¡Que eres un egoísta! Vuelves a hacerte su amigo ahora que has logrado avanzar con Donatello, sólo para demostrarle que no lo quieres más que como amigo.- La voz del lider era calmada y a la vez encolerizada.
-¿Yo soy egoista?- refutó, golpeando la mesa con el puño, en un repentino ataque de indignación ¿Cómo se atrevía a llamarlo egoísta? Él simplemente quería volver a jugar videojuegos con su hermanito menor. Jamás consideraría hacerle eso. No era como Leonardo, que tenía a Donnie como segunda opción ya que Miguel Ángel no le hacía caso.
-¡Tu te la pasas mimando a Donatello para olvidar a Mikey, sabiendo lo que él siente por t…- Raphael se mordió fuertemente la lengua para impedir que su boca soltara el gran secreto de Donnie. Había olvidado que Leonardo no lo sabía.
-Déjame decirte que Donnie ya no siente nada por Abril.- respondió completando lo que su hermano iba a decir.- Y no lo hago para olvidar a Mikey…- mintió.- ¡De todas formas esto no se trata de mí! Se trata de lo que tú le harás a nuestro hermano cuando se entere de tu relación con Donatello.- dijo enfurecido.
-Permíteme aclararte algo Leo- Explicó respirando profundamente para calmarse. No era bueno comenzar a gritar en plena madrugada; Eso podría alertar a los demás.- Mis intenciones nunca han sido hacerle eso a Mikey. Él es mi hermano y lo extraño, como hermano.- aclaró- Y estoy tratando de que volvamos a ser los de antes, ya que no podemos convivir haciendo como si no existiéramos.
Esto pareció calmar a Leonardo, ya que dejó de mirarlo encolerizadamente y se echó hacia el respaldo de la silla.
Las palabras de Raphael parecían verdaderas, lo que lo hizo recapacitar de lo discutido anteriormente.
Sintió un leve rubor en sus mejillas al replantearse el supuesto plan de Raphael. Ahora que había escuchado las verdaderas intensiones de su hermano, se sentía completamente avergonzado de haberlo acusado de esa manera.
Con o sin sentimientos amorosos, ellos eran hermanos, jamás se lastimarían de esa manera.
-Lo lamento…- respondió tras unos minutos de silencio en el que ordenaba sus pensamientos- Sólo, no quiero que Mikey sufra.
-Tampoco yo Leo. Pero no puedo seguir ocultando lo que siento, sólo para no herir a Mikey…- dijo más calmado ahora que no tenía el verde dedo de su hermano señalándolo reprobatoriamente.
-Lo sé- suspiró.
-Y en vez de meterte entre Donnie y yo ¿por qué no mejor intentas avanzar con él?
-¿Cómo? Si tú eres el único con el que quiere estar, Raphael- respondió con un claro tono de disgusto en su voz.
-Tu no te esfuerzas mucho que digamos- se defendió el de rojo- Al primer signo de rechazo te alejas y te vas corriendo a los brazos del tonto de Donnie.
-¿Y qué esperas que haga? Ya he intentado de todo para que me preste atención…
-¿Y tú crees que intentar que Donatello se fije en mí fue fácil? Hace meses llevo insistiéndole. Tú ni te le has declarado, no puedes tirar la toalla tan rápido…
A Leonardo se le hizo raro que Raphael estuviera aconsejándolo tan fácilmente, pues años de convivencia le habían demostrado que su rudo hermano no era muy buen alentador, sin embargo decidió aceptar el consejo.
-Entonces… ¿Qué pasa realmente entre tú y Donnie?- preguntó para cambiar el clima silencioso que se había formado.
Raphael había vuelto a jugar con los palillos y al escucharlo sonrió socarronamente
-Creo que has visto lo que pasa…
-Pero a Donnie no le gustas. O al menos eso es lo que me dijo- Confesó sin notar el ligero brillo de odio en la mirada de Raphael.
- Bueno, él dice muchas cosas, pero hace otras completamente diferentes… Tú mismo lo has visto.
Leo sonrió al recordar la escena que había presenciado hacía unas cuantas horas atrás en la cocina, en donde claramente había visto la lengua de Donatello dentro de la boca de Rapha. En ese momento no parecía no gustarle…
-Te ayudaré a conquistarlo.- ofreció, ya que sentía que esa era una gratificante forma de agradecerle el consejo que le había dado.
Pero a Raphael no le pareció tan agradable esa oferta.
-¿Qué? Claro que no- respondió cruzándose de brazos-No necesito tu ayuda para conquistar a Donnie.
-No te estoy diciendo que te daré consejos amorosos- lo corrigió- Sabes que siempre está en su laboratorio y sólo sale cuando yo lo digo…
-Sí.- lo interrumpió algo irritado, volviendo a recordar que el genio hacía todo lo que su "amado líder" pedía.
-Entonces haré que salga de ahí, y mientras tú haces tu jugada yo me llevare a Mikey y…
- Y harás tu jugada- Completó lo que Leo iba a decir y le guiñó un ojo.
-Bueno, a-algo así- dijo rascándose el cuello tímidamente.
Raphael torció la boca mientras analizaba la propuesta; Si bien no necesitaba la ayuda de Leonardo para que Donnie saliera de su laboratorio, si la necesitaba para mantener alejado a Mikey.
Se levantó de su lugar mientras veía a Leonardo hacer lo mismo y ambos comenzaron a caminar en silencio hacia el pasillo que daba a sus habitaciones hasta que Raphael se detuvo en la puerta del cuarto de Leo.
-Está bien, bobonardo. Acepto tu ayuda.- dijo con la mano en el picaporte- Buenas noches.
-E-espera, esa es mi habitación…
-Lo sé. – Respondió antes de abrir la puerta y despedirse con un guiño.
-¿Y dónde voy a dormir?- preguntó al aire mientras veía la vieja puerta de metal.
Echó una mirada a la habitación a su lado. Por ningún motivo dormiría en la cama de Raphael; no estaba seguro de qué cosas hacía entre sus sucias sábanas y tampoco quería enterarse, ya había tenido suficiente con aquella vez que distraídamente había entrado a su habitación sin golpear y se había encontrado con algo que lo seguía perturbando hasta él día de hoy.
"Abrió la puerta de la habitación, aún mirando hacia atrás en donde Miguel Ángel pasaba bailando, y se adentró en ella.
-Oye Rapha, tenemos una misión de muta…- Se quedó boquiabierto en su lugar, con los ojos abiertos como platos, viendo a su hermano con completa sorpresa.
La habitación se tornó en un clima incómodo e… incómodo, y lo único que pudo hacer Leo fue abrir los ojos aún más de lo que ya los tenía al ver a Raphael despegando sus labios lentamente de su celular.
El más rudo salió de las sábanas y con un fuerte rubor en sus mejillas pasó por su lado sin decir palabra alguna.
Leonardo aún seguía petrificado sin poder ocultar la mueca de desconcierto que tenía. Pues definitivamente, no esperaba que el fortachón de Raphael estuviese besando emocionadamente la pantalla de su celular. Y ahora no estaba del todo seguro si había visto la lengua de Rapha sobre el aparato, o sólo era un truco de su mente, debido a su sorpresa.
Sintió unos dedos apretando fuertemente su brazo, tironeándolo fuera de la habitación.
-Si le dices a Donnie lo que acabas de ver, juro que le mostraré a todos el cuaderno en donde escribes cursis frases para Mikey.- amenazó Raphael, haciéndolo saltar de la sorpresa.
¿Cómo sabía acerca del cuaderno?
-T-tenemos una misión de mutágeno.- Quiso cambiar de tema para demostrarle a su hermano que no diría nada.
-Tenemos una misión de mutágeno- repitió el de bandana roja, caminando hacia donde estaban sus demás hermanos."
Un ligero temblor le recorrió por el cuerpo; Definitivamente la habitación de Raphael estaba descartada.
Se dio la vuelta resignado y comenzó a caminar hacia la habitación de Donnie; estaba seguro de que en ella no encontraría nada traumatizante…
Estaba a punto de abrir la puerta cuando escuchó un leve murmullo en el cuarto de alado.
-¡Oh no! unicornio mágico, estamos atrapados.
-Por supuesto que no Miguel Ángel- respondió Mikey haciendo la voz un poco ronca- ¿Te olvidas de nuestro poder secreto?
Leonardo no pudo evitar la sonrisa y lentamente se acercó a la habitación del menor.
Abrió la puerta procurando hacer el menor ruido posible y con cautela se adentró en la habitación, donde pudo vislumbrar a Miguel Ángel con una manta sobre la cabeza.
-Tienes razón unicornio mágico. ¡Tenemos nuestro poderoso anillo de más uno!
-Ese anillo no es rival para mí…
El menor pegó un gritito al oir una grave voz a sus espaldas y se enrolló en las sabanas, haciéndose bolita mientras temblaba.
Leo rápidamente se arrepintió de haber intentado entrar en el juego de su hermano por sorpresa.
-Mikey, no te asustes. Soy yo, Leo- dijo acariciando la manta en donde suponía tenía la cabeza Mikey.
-¿Leo?- murmuró
-Si… Lamento haberte asustado- Lentamente bajó la frazada para que el menor pudiera ver su rostro, pero Miguel Ángel aún tenía los ojos cerrados, lo que demostraba que no le creía del todo.
Se sentó en la cama y se acercó hasta darle un tranquilizador beso en la mejilla.
-Soy yo Mikey…- insistió
Las mejillas del menor se tiñeron de un leve rubor, causándole al líder problemas para respirar.
Primero abrió un ojo, sólo para asegurarse de que en verdad era Leo y luego de ver esos amables ojos azules, se removió en la cama para darle más a lugar a su hermano invitándolo a que se pusiera más cómodo, pero Leo negó con la cabeza.
-Sólo quería asegurarme de que estuvieras bien.
-Claro que estoy bien, sólo que aún no puedo dormir.
-¿No te habías dormido mientras jugabas videojuegos con Raphael?
-Bueno…
No hizo falta que continuara; la sonrisita de pillo le dijo todo.
-No le digas a Rapha, Leo…- pidió, colocando sus dos manos sobre la rodilla del líder.
Leonardo se tomó un momento para ordenar sus pensamientos.
Tal y como venía pensando, Mikey se había vuelto a ilusionar con Raphael y ya había intentado hacer su jugada con él, pero no le había ido muy bien ya que éste simplemente, como hermano mayor, lo había llevado a su cama y se había ido.
No sólo tenía que avanzar con Mikey por él mismo, sino por Rapha, ya que le había prometido ayudarlo con Donnie.
-Esta bien Mikey, no le diré nada, pero a cambio- Miguel Ángel se puso recto mientras esperaba la condición que le daría - Tendrás que dejarme dormir aquí.
-Uff, ¿eso?- preguntó aliviado.- Creí que me pedirías que haga doble entrenamiento o algo así…- Abrió las sábanas a su lado y con un movimiento de cabeza le indicó a Leo que se acostara- ¡Por supuesto que sí, hermano!
-¿Prefieres eso?- preguntó antes de acostarse.
-¡No, nunca!- dramatizó, abrazándolo fuertemente.
Leonardo se adentró en la cama y un ligero olor a pizza lo llenó por completo.
No le pareció extraño, Miguel Ángel vivía comiendo pizza en la cama.
…
Raphael inclinó la cabeza hacia un lado mientras buscaba la forma de acostarse, ya que Donatello estaba ocupando toda la cama, al tener las piernas separadas de par en par en una muy linda posición, según él.
-Debí haber traído mi teléfono- murmuró
Sabía que el genio era de sueño ligero, y aunque no quería despertarlo, no había forma de acostarse sin moverlo, asique con toda suavidad, lo removió para tener aunque sea un ligero espacio para recostarse y se adentró en la sábanas.
Estaba buscando una posición cómoda cuando vio a Donnie removerse en su lugar hasta quedarse sentado. Sus ojos verdes se encontraron con los rojizos del genio y un escalofrío le recorrió por la espalda al verse descubierto.
-Raphael no me gustas. Sólo me gustan tus besos.
La quijada del más rudo se cayó al verlo recostarse de nuevo y tuvo que taparse la boca con una mano para evitar soltar la carcajada.
¡Donnie hablaba dormido!
Se acurrucó junto a él y con toda suavidad le dio un beso en los labios.
-¿Así que te gustan mis besos?
Un fuerte ronquido fue lo que recibió como respuesta.
-Está bien, tomaré eso como un sí.
Acarició su mejilla nuevamente, sintiendo como respuesta un suave suspiro sobre sus labios.
Hacía un buen rato que se había despertado gracias a los manotazos que Miguel Ángel le lanzaba a las "ardillanoides" (según lo había oído susurrar entre sueños) y no pudo resistirse a acariciarlo. Aunque intentaba que sus toques fueran lo más ligeros posibles, ya que no quería despertarlo. No quería que este maravilloso momento en el que las regordetas mejillas de Mikey se tenían de un suave tono rosado gracias a sus caricias, se terminaran jamás.
Miguel Ángel se acurrucó más al brazo a punto de amputar de Leonardo, apoyando su boca sobre la clavícula del líder y eso no hizo otra cosa más que acelerar el corazón de Leo al sentir los suaves labios entreabiertos del menor sobre su piel, tal y como si le estuviera dando un tierno beso.
Echó una rápida mirada al reloj-despertador de Cris Bradford; aquellos dígitos que el muñeco sostenía entre sus manos indicaban que aún faltaban quince minutos para que todos despertaran.
Cerró los ojos y apoyó la cabeza sobre la mejilla del menor. Aún podía disfrutar de este agradable momento junto a Mikey.
….
-Despierta genio durmiente….- Raphael intentó por cuarta vez que Donatello despertara, y al seguir escuchando débiles quejidos, continuó dejando pequeños besos sobre su cuello.
-No, mejor no despiertes, siempre te levantas con un humor peor que el mío- Susurró sobre la clavícula del menor.
Donatello se acurrucó más a esa gran y acolchonada almohada que Leo solía acomodar entre sus brazos, cuando él se levantaba para meditar, por lo que dedujo que ya faltaba poco para que el despertador sonase.
-Mmm, no quiero levantarme, estoy muy cómodo- murmuró aún sin ganas de abrir sus ojos.
-Si…También yo.
El genio pegó un fuerte grito al sentir unos labios sobre su cuello, pero rápidamente Raphael le tapó la boca con una mano.
-¿Quieres guardar silencio? Aún no son las ocho- Lo reprendió mientras Donatello seguía gritando bajo su mano.
-¡Mmm!
-Te liberaré si prometes no hacer un escándalo, ¿hecho?
Donatello rodó los ojos y asintió, haría lo que fuera con tal de no sentir la sudorosa mano de Raphael sobre su boca.
-Bien…
Por fin pudo sentir un poco de aire sobre sus labios, aunque rápidamente éstos fueron atrapados por los de Rapha en un forzoso beso, pero antes de que pudiera reaccionar y tomar el reloj que estaba a su lado para partírselo en la cabeza, se apartó.
-¿Sabes que hablas dormido?- preguntó sentándose en sus piernas.
Donnie se pasó una mano por la boca mientras se apoyaba en el respaldo de la cama, completamente aturdido por aquel corto y electrizante beso a tan temprana hora del día.
-¿Qué? ¿De qué hablas? – preguntó con molestia, olvidando por un momento, los centenares de insultos que estaba formulando para decirle.
-Hablo de que ayer mientras dormías, dijiste que me amabas y no se cuántas cursilerías más.- Respondió Raphael.
-J-Jamás podría decir algo como eso.- Negó rotundamente.
-Pero lo dijiste.- El más rudo se acercó peligrosamente a su boca- Dijiste que te gustaban. Cada. Uno. De. Mis besos.- Habló pausadamente mientras le daba cortos besos en los labios.
El genio se quedó estático, incapaz de apartarse, lo que lo irritó completamente al no poder dejar de sentir lo hipnotizantes que eran los besos de Rapha.
Sintió un tirón sobre sus caderas, haciendo que volviera a recostarse, con Raphael sobre él.
-¿Por qué no lo admites de una vez y nos ahorramos las vueltas?- preguntó con su boca deslizándose por todo el cuello de Donnie.
-¿A-admitir qué?
Al menos aún era capaz de hablar, aunque las palabras le habían salido atolondradamente.
-Que me quieres… que quieres mis besos- contestó y acto seguido mordió su labio inferior, lo que causó una explosión en el corazón del genio.
Rápidamente su cerebro se puso en modo alerta. Tenía que alejarse sí o sí de esa boca atrayente. De lo contrario perdería el poco control que le quedaba.
-A-a quien quiero es a Leo.- Replicó girando su rostro, alejándose de los labios del mayor.
¡Por fin pudo moverse! Pero el silencio de Raphael lo hizo voltear a verlo de inmediato.
Sus ojos esmeralda lo miraron con tal seriedad e intensidad que por un momento creyó que le daría una paliza por haber dicho aquello, y desvió la mirada hacia la cicatriz en su plastrón.
-Dilo de nuevo.- Ordenó- Pero esta vez, mírame a los ojos.
-¿Decir qué?- Se hizo el desentendido sin levantar la vista del plastrón del más rudo.
Un nudo en el estómago se había formado al ver esa seriedad en Rapha y no la clásica mueca de burla que solía tener.
Había metido la pata, no tenía que haber sido tan crudo al decirle que él quería a Leonardo. ¿Dónde había quedado la promesa de evitar que sus hermanos sufrieran por amor?
-Lo que dijiste de Leo.
-A todo esto: ¿Dónde está Leo?- Preguntó, escabulléndose de entre el cuerpo del más rudo, para quedarse sentado.
Raphael volvió a sentarse sobre sus rodillas, y sonrió altanero. Esa sonrisa relajó el nudo en el estómago del genio. Por lo visto, Raphael no estaba herido por lo que había dicho.
-Temo decirte que tu "amado" Leo- Dijo haciendo comillas en el aire- Te vendió y te entregó a mí.
-¿Qué?
¿Leo lo había entregado?
No lo había tomado tan literalmente, pero en cierta forma el más rudo no mentía. Ahora que lo pensaba… ¿Por qué lo había dejado entrar a su propia habitación para que durmiera con él? ¿Ya había olvidado que la noche anterior le había hecho una escena de celos por haberse besuqueado "inconcientemente" con Raphael?
-No te preocupes Donnie- Continuó el más rudo al ver la cara pensativa del genio- Prometo tratarte como a una buena novia….
Donatello resopló burlón, volviendo a la realidad y empujó al mayor para poder levantarse e ir a desayunar con el resto de su familia.
Luego del entrenamiento hablaría con Leonardo.
...
-Vamos Mikey, ¡levántate!- Ordenó Leo por décima vez, intentando alejar al menor de su hombro babeado.
Si que tenía el sueño pesado Miguel Ángel. Ya había intentado de todo para despertarlo; desde caricias y suaves besos, a pequeñas palmeaditas en el rostro ¡y hasta fuertes pellizcos! Pero el resultado había sido el mismo: Más baba asquerosa sobre él.
Pero esa no era la razón por la cual estaba intentando despertarlo. Él jamás tendría ningún tipo de rechazo hacia Mikey. No como Raphael…
-¡Ya son las ocho!- Repitió esta vez más seriamente.- Todos ya deben estar desayunando.
Miguel Ángel murmuró algo inteligible y giró sobre su caparazón, atrayendo encima de él al líder, quedando ambos rostros a escasos centímetros de distancia.
-Mikey…- Susurró con ternura, viendo la cara tan apacible del menor.
Se mordió el labio para reprimir el deseo incontrolable de besar esos delicados labios entreabiertos.
Cómo deseaba poder besarlo….
Suspiró.
Tantas veces había tenido la oportunidad de hacerlo, y tantas más se había acobardado… ¿Cuántas oportunidades más iba a dejar pasar?
Tomó un respiro.
No debía dejar pasar esta oportunidad.
Cerró los ojos y lentamente acortó la distancia entre ellos, depositando un suave beso en su mejilla.
-¿Ah? ¿Qué?- Preguntó el menor despertando por completo al sentir un leve cosquilleo sobre su mejilla.
Ya es hora de despertar, Mikey.- Susurró Leo, limpiando con un dedo el resto de saliva que aún escurría por la comisura de los labios de Miguel Ángel.
Esperó en la puerta a que sus hermanos bajitos y su Sensei salieran del dojo, y volvió a entrar para poder hablar con Leonardo.
-Leo…- El genio se acercó con algo de timidez mientras debatía consigo mismo qué sería mejor reclamarle primero: Si el por qué había sido entregado a Raphael ó por qué no había dormido con él, como casi todas las noches.
Francamente la última era la que más le importaba en este momento.
El mayor se guardó las katanas y se giró a ver a su hermano.
-¿Sucede algo?- preguntó con algo de culpabilidad al ver la avergonzada cara del menor.
Miles de razones por las cuales Donnie estaba tan avergonzado se le vinieron a la mente, y todas incluían al gran personaje, Raphael. - ¿Dormiste mal?
Esto realzó aún más el color del rostro del genio, ya que ahora que lo pensaba, había dormido mucho mejor que anteriores veces en las que verdaderamente dormía con Leo.
-¿Por qué dormí con Raphael y no contigo?- Soltó abruptamente para silenciar a la pequeña vocecita en su cerebro que le recordaba lo cómodo que eran los anchos hombros del más rudo.- ¿No dijiste que me aleje de él?
-Y-yo no dije exactamente que te alejaras de él….- Titubeó
-Dijiste que no dejara que me besara. Imagina lo que hizo mientras dormía.
Leo torció la boca mientras analizaba lo que había dicho su hermano genio. Luego de su charla con Raphael la noche anterior, había olvidado por completo lo que le había dicho a Donnie. Pero tampoco imaginó que el más rudo de los cuatro, fuera tan acelerado… bueno en realidad sí, pero ahora que las cosas con Raphael estaban aclaradas, no tenía sentido ordenarle al genio que no se acercara al él.
-Lo lamento, se que lo dije, pero ahora me retracto de mis palabras.
-¿Te retractas? ¿Qué significa?- preguntó el genio con indignación. ¿Cómo podía actuar explosivamente y ordenarle que se alejara de Raphael, y al otro día decir que se retracta?
¿Cómo podía ilusionarlo de esa manera, haciéndolo creer que estaba celoso, y al otro día actuar como si nada hubiese pasado?
-Yo no soy quien para decidir a quién puedes o no puedes besar, Donnie- respondió con un claro tono de culpa en su voz, y no era para menos. Había actuado de una manera muy egoísta para con sus hermanos al preocuparse por Mikey y sus sentimientos. Él no tenía el derecho de controlar a quién podía o no, besar Donatello, pero sabiendo que Donnie le haría caso en cualquiér cosa que ordenase, se había aprovechado.
Leonardo lo miró a los ojos buscando el perdón de haber actuado de esa manera, sin tener que decirle la verdad por la cual lo había hecho. Pero el más listo interpretó esa mirada de otra manera…
Se mordió el labio mientras veía la carita desilusionada del mayor, con ternura.
-"Desearía que fueras tú el que me dijera a quién puedo o no puedo besar"- Pensó.
-Pero yo no quiero a Rapha, no de la manera que tu crees- le explicó acercándose unos pasos más cerca del líder.
...
Raphael se apoyó más sobre la puerta para oír lo que Donnie y el bobo de Leo estaban hablando.
-¡Rapha!- gritó Mikey asustándolo por detrás- Ya preparé los videojuegos…
-Iré en un momento- susurró esperando que sus hermanos no hubiesen escuchado al menor gritar tan cerca de ellos.
-Si no vienes en cinco segundos, comenzaré a jugar sólo…- le advirtió caminando hacia el sofá.
-Si, si- murmuró por debajo.
-Pero yo no quiero a Rapha, no de la manera que tu crees- Escuchó la clásica tonadita que el genio usaba cuando esperaba que le creyeran.
-¿Y entonces a quién quieres?- Ahora la curiosa voz de Leonardo era a quien escuchó.- ¿Si no es a Rapha, a quién?
Una bola de nervios se le instaló en el estómago mientras esperaba la respuesta. Luego de varios segundos de silencio, escuchó un leve carraspeo por parte de Donnie, como si se estuviera aclarando la garganta antes de revelar el gran secreto que le estrujaba el corazón al más rudo.
-¡RAPHAAAAAAAAAAAAAAA!- Gritó Miguel Ángel justo en el momento en el que Donatello había decidido hablar, haciendo imposible que escuchase lo que le había respondido al estúpido de Leo.
-¿QUIERES CALLARTE?- Gritó agitando su puño amenazadoramente.
-¿Qué son tantos gritos?
La grave voz de su hermano mayor a sus espaldas lo hizo dar un brinquito y volteó rápidamente encontrándose a sus dos hermanos de pie frente a él.
-¿Raphael, qué hacías detrás de la puerta? ¡¿Estabas espiando?!- Reclamó Donatello.
-¿Y por qué habría de espiarte a ti?- replicó con un tono de superioridad, viéndolo de arriba a abajo- Me gustas, pero no exageres.
Donatello lo miró a los ojos con estupefacción, como si se hubiese asustado de lo que acababa de escuchar.
Desvió la vista hacía el líder, buscando una respuesta clara al por qué del asombro de Donnie, y se encontró con una fulminante mirada hacia su persona.
-¿Qué?- preguntó, sintiéndose como un criminal a punto de ser juzgado.
-¿Y-ya podemos jugar, Rapha?
Hasta acá llegó el capítulo 2, muchas gracias por sus reviews, me hacen el día. Me encantaría poder responder por MP, pero no me deja. No les ha pasado que de la nada les aparece "Houston tenemos un problema"? Bueno a mí si, cada vez que quiero ver un video o enviar mensajes, ya lo desinstalé y lo instalé otra vez y sigue igual asique como dice el dicho "Si no puedes contra ello, únete"
Cuando subí el documento y lo volví a releer, también me recordó a la historia "the dreams machine" pero no fue intencionalmente, ya que esta historia ya la tenía guardada hace mucho, pero de todas formas intenté agregarle alguna otra escena o pensamiento para que no se le pareciera tanto.
Ojalá les guste, besos a todos :)
