2º capitulo:
Esa mañana se levanto mas tarde de lo normal, pero aun con tiempo, comiendo algo rápido y cogiendo el autobús, aun llegaba medio bostezando a clase, por suerte la campana no había tocado y la puerta estaba cerrada, los alumnos se juntaban en pequeños grupos hablando entre ellos.
Estaba tan dormido que no se percato de cuando aquellos dos mastodontes se acercaron a el , agarrándolo de los hombros y llevándolo a la parte de atrás de la escuela, para su desgracia nadie lo había visto... Lo empotraron contra una pared de un empujón, mirándolo con aquel par de rostros de imbéciles que tenían.. A diferencia de Ian aquel par de chicos no le daba miedo, así que se separo de la pared y se dispuso a marcharse pero lo que recibió en respuesta fue un puñetazo en el ojo, haciéndole caer de espaldas al suelo, llevándose una mano a la cara, le ardía..
Se intento levantar pero un pie se lo impidió, pisándolo contra el suelo, soltó un quejido, notando como ya empezaban a arderle los ojos, no pensaba llorar por culpa de ese par de idiotas.. no por ellos.
Cuando estaba hecho una bola en el suelo, tapándose la cabeza con las manos y soltando leves quejidos a cada golpe que recibe.. escucho unos pasos acercarse.. lo que temía, alzo los ojos, sin quitarse las manos de la cabeza, viendo como justo en frente de ellos estaba Ian, mirándolo a el con aquel par de helados ojos azules..
Ya se temía lo peor- ¿que hacéis – pregunto el pelirrojo mirando a los otros dos, a lo cual los hermanos se miraron desconcertados- ¿No es obvio? - pregunto el mayor de ellos – Pasarlo bien un rato.
Ian se acerco al castaño, el cual se encogió automáticamente esperando el golpe.. pero fuera de todo pronostico el pelirrojo lo ayudo a levantarse del suelo, mirando a los otros dos- Largo de aquí.. - les dijo – Pero Ian..-El chico afilo la mirada- Largo! - repitió alzando el tono de voz, a lo que los hermano se fueron de allí.
Miro al castaño - ¿Estas bien? - este lo miró pensando que vivió una alucinación en aquel momento, o algo así... aquello no podía ser real, al menos no en el mundo donde el vivía.
-S-si..- dijo de forma escueta sin apartar sus ojos de encima del pelirrojo.
-Ya deja de mirarme así ¿No? - le dijo soltando un bufido.
-¿Porque me has ayudado..? Por regla general deberías estar dejándome hecho una mierda ahora mismo – dijo mirándolo aun con la duda pintada en los ojos.
El pelirrojo por su parte, simplemente le dio un leve empujón en el hombro para sacarlo de la parte de atrás del colegio.
-Ve a clase de una vez.. - le dijo mirándolo fijamente, a lo que Mike simplemente frunció el ceño.
-Si estas haciendo esto porque sabes que me estoy muriendo, para, no quiero que me tengas pena - le dijo mirando al suelo aunque con el ceño fruncido aun.
-Callate y largo - fue lo único que contesto el pelirrojo, entrando a la escuela y dejándolo allí solo en medio del patio, hacia un buen rato que había tocado la campana que indicaba la hora de entrar.
Pasadas esas "divertidas" seis horas de clase, su hermano lo vino a buscar de nuevo ese día, era jueves, el ultimo día que tenia cita en el medico hasta el lunes siguiente, al menos tenia el viernes y el fin de semana de descanso... Cuando llegaron a la puerta del hospital lo dejo allí y se fue, por lo visto los problemas con este nuevo cliente se estaban alargando lo que le impedía a su hermano mayor quedarse con el en las consultas, pero tampoco le importaba, estar allí sentado viendo como le enchufaban algo al brazo tampoco era muy productivo.
Entro en la consulta de su medico casi en seguida, y estuvieron hablando un rato sobre si aquello no daba resultado pasarían a otro tratamiento alternativo, y Mike sabia que al final probarían algo nuevo, pues sentía en su cuerpo que no había mejoría alguna con aquello.
Después de una relajada charla con su doctor, entro a la sala de las camillas, estaban la mujer mayor, el hombre cuarentón y el chico de veitipocos.. pero el niño no estaba, se puso en su camilla junto a la señora mayor y le pregunto por el pequeño, no dijo nada simplemente bajo los ojos dejando en el aire una muda respuesta que a todo el mundo dejaba helado.
Aquello le hizo pensar, y preguntarse, si los médicos no encontraban una cura para su problema.. ¿Cuanto tiempo de vida le quedaba? Un mes, dos.. un año, dos días.. Nadie podía decírselo, aquello era tan frustrante.
A la media hora de estar allí mas o menos, entro en la sala el nieto de aquella señora.. Ian, saludo a los presentes, sentándose en la camilla de su abuela, mirando en un par de ocasiones a Mike, el cual estaba tan sumido en sus pensamientos que apenas le hizo caso ese día.
Como siempre, se quedo a solas con la mujer, esta vez con el añadido de su nieto, ella como siempre se había quedado dormida, siempre parecía estar agotada.. Esta vez Ian se había tumbado en la camilla de al lado de la Mike, mirándolo de reojo.
-¿que te pasa? - Le preguntó al cabo del ratito, y es que el castaño había estado como ausenta todo el tiempo, casi sin hacer caso a ninguno de los presentes, incluso ahora, tardo un poco en girar la vista hacia Ian, como si lo hubiera escuchado de lejos.
-Solo.. pienso - dijo simplemente volviendo a dirigir la vista al techo de la sala, después de aquello volvió a reinar el silencio entre ambos hasta que le toco el turno de irse, la enfermera vino y le quito los tubos, se puso la chaqueta y miro a la mujer aun dormida y luego a su nieto, el cual tenia sus ojos azules clavados en el castaño.
-Adiós - se despidió de forma seca sin mirar aquel par de ojos, saliendo de la habitación, escucho un "Hasta mañana." Antes de salir del todo, aquello era extraño, ¿Desde cuando se tenían conversaciones con el chico que te lleva pegando todo el curso? Por mucho que le hubiera ayudado esa mañana.
Su hermano lo recogió en la puerta para variar, llegando a casa y cenando como todas las noches ambos solos, viendo su programa de televisión favorito y yéndose a dormir, a diferencia de las ultimas noches... y por mucho que esto desconcertase a Mike, lo ultimo que paso por su mente antes de caer al sueño fue ese par de fríos ojos azules.
A la mañana siguiente se levanto con mucha energía, mas de la habitual en las ultimas semanas, desayuno dos buenas tostadas con mantequilla y un baso de leche con cacao, cogiendo el primer autobús que iba para su escuela, esa mañana entro sin problema, vio a los dos hermano pero ninguno se le acercó por suerte.
Las seis horas pasaron tranquilamente sin altercados, lo que mas le extrañó ese día fue el hecho de que no había visto a Ian en toda la mañana, pero no le dio demasiada importancia.. mejor para el, por si al pelirrojo se le volvían a cruzar los cables mejor no tenerlo cerca.
El fin de semana paso tranquilo, el viernes lo paso en casa haciendo los deberes de clase, el sábado fue al cine con Daniel y cenaron fuera, ya había solucionado todos los problemas que tenia con el cliente y pudo cogerse un ratito para estar con el, y el domingo también lo paso en casa, leyendo un rato, aunque a la tarde decidió darse un paseo por el barrio cuando ya hacia fresco, ese día se acostó temprano pues al siguiente tenia clases.
Como siempre llegó a clases puntual, ese día tampoco vio a Ian.. ni siquiera vio a los hermanos Campbell, aquello ya era un poco extraños.. eran chicos problemáticos pero por extraño que pareciese no sacaban malas notas, por lo que no solían faltar a clase.
Su vida, era monótona , y como no, ese día también fue al hospital, le había comentado a su hermano que no le importaba quedarse solo en la consulta y que lo fuera a buscar cuando terminara, sabia que su hermano tenia trabajo y hacia un esfuerzo por quedarse allí con el.
Hizo el recorrido de costumbre, charlando con su medico un rato y entrando en la habitación, los lunes solo iban la señora mayor, el hombre cuarentón y él, en la sala solo estaba el hombre cuarentón dormido, se extraño un tanto, tumbándose en su camilla y dejando que la enfermera le pusiera las cosas necesarias, echándose en realidad una buena siesta aquella tarde.
Se despertó cuando le enfermera lo llamó para que se fuera, pues era la hora ya, se levanto y bajo hasta recepción preguntando por la señora mayor, la chica de la recepción le informo de que la mujer había fallecido hacia un día y que el entierro de había celebrado el día antes en el cementerio loca, le dio el nombre de la mujer, seguramente por la expresión que Mike tenia puesta.. de incredulidad total.
Cuando subió al coche, le pidió a su hermano que lo llevara al cementerio, Daniel se quedo un poco trastocado al oírlo pero accedió, aparcando en la puerta de y dejando al chico allí, Mike le dijo que estaría un rato y que se fuera a casa, ya cogería el un autobús mas tarde.
El cielo estaba encapotado y una espesa manta de nubes grises lo cubría por completo, por lo que nada mas entrar al cementerio pequeñas gotitas de agua empezaron a caerle sobre las mejillas, el lugar era sobrio y silencioso, la verdad es que mas que tenebroso como a cualquier persona podría parecerle, a Mike le parecía un lugar tranquilo. Ando por muchas de las calles de tumbas que había pensando si realmente encontraría la de la mujer.. aunque no le haría falta buscar muchos pues a lo lejos vio una cabeza pelirroja cuyo dueño estaba sentado en el suelo junto a una de las tumbas, solo en ese momento se acordó de que aquella mujer era la abuela de Ian.
La lluvia apretaba y la verdad no sabia si acercarse o no allí, pero antes de darse cuenta ya estaba junto al pelirrojo, este al ver alguien junto a el alzo los ojos mirando a Mike, tenia las mejillas mojadas y el castaño supuso que no era por la lluvia pues sus ojos estaban rojos. Se agacho junto a el quedando frente al pelirrojo de cuclillas, mirándolo.
-Siento.. muchísimo lo de tu abuela - dijo sinceramente, el bajó la vista al suelo sin decir nada, Mike sabia que estaba llorando y a lo que atino fue a posar una mano en el hombro del muchacho, acabando por sentarse a su lado, era un inútil en ese tipo de situaciones.
Mientras pensaba en este tipo de cosas y de imprevisto Ian se inclino sobre el, apoyando la cabeza en su hombro, llorando sin hacer el mas mínimo ruido, pero el temblor de sus hombros lo delataba, por otra parte, la lluvia les caía encima a ambos aunque a ninguno parecía importarle realmente, Mike, pasó aquella mano que tenia en su hombro por alrededor de su espalda en un abrazo indirecto, mirándolo, sinceramente, aquel chico que lloraba en su hombro en aquel momento, no parecía el mismo chico que le había estado atormentando en las salidas de clase.. ahora parecía simplemente un chico.. algo indefenso. No sabia porque pero en aquel momento no le importaba tenerlo cerca.. es mas le parecía que el otro necesitaba aquello.. estar con alguien, y su innata curiosidad se preguntaba porque lo había encontrado allí solo, aunque como era un chico inteligente su cabecita castaña empezaba a maquinar una idea bastante acertada.
Ya estaba amainando cuando Ian empezó a calmarse, habían estado en silencio todo el rato, y Mike por pura inercia había comenzado a acariciar uno de sus hombros con la mano, cuando el pelirrojo se separó de el se sorprendió pues estaba tan sumido en sus pensamientos que ni siquiera se había dado cuenta de que había dejado de llover.
-perdona..- le dijo el otro llevándose una mano a la cara y secándose, aunque pequeñas gotitas de lluvia le chorreaban del pelo mojando le las mejillas.
-No pasa nada - contesto Mike sonriendo le levemente intentando quitarle importancia al asunto, la verdad es que estaban los dos empapados, ya casi anochecía y le estaba empezando a dar un poco del mal rollo estar en el cementerio a esas horas.
Mientras le miraba los alrededores Ian se levanto del suelo tendiéndole una mano que el castaño agarro levantándose también del suelo, ambos salieron juntos del allí, en silencio, y ya en la puerta Mike miro la parada de autobuses mas cercana, no sabia si a esa hora ya pasaría algún bus .
-¿Quieres venir a mi casa? -le pregunto Ian de repente, pues veía como el chico miraba la parada de autobuses, ademas de que estaba empapado- Ya no hay autobuses.. y yo vivo cerca de aquí - dicho esto salio a andar calle arriba, el castaño se quedó algo pillado por aquello.. Sin saber si andar tras el o no pero al ver como se iba a quedar solo allí en la puerta del cementerio prefirió ir con el mayor..
Realmente no hablaron anda en todo el camino, y al poco llegaron a un edificio de solo dos plantas de ladrillo rojo muy bonito, parecía como si cada planta fuera una sola casa, entraron y el ascensor era una especia de monta cargas antiguo, subieron en este y en la segunda planta estaba la casa del pelirrojo, abrió la puerta, entrando al piso.. era muy grande bien decorado y con lienzos y cuadros por todas partes, el salón y la cocina juntos y luego un pasillo que suponía que comunicaba con el resto de la casa.
-Puedo llamar a mi hermano? -le pregunto aun en medio de la entrada sin adentrarse realmente al la habitación, el pelirrojo lo miro y cogió el teléfono, inhalambrico, dansoselo.
Después de una conversación con su hermano explicándole lo ocurrido omitiendo algún que otro detalle, lo dejo tranquilo, cuando iba a dejar el teléfono encima de una mesa, Ian le ofreció una toalla, cogiéndola con un escueto "gracias" y secándose la cara y el pelo.
El mayor le presto ropa y no supo como acabaron ambos juntos sentados en un sofá viendo la tele, se quedaría allí a dormir esa noche pues no había mas autobuses hacia su casa y prefería no hacer que su hermano cogiera el coche a esa hora.
La muerte de aquella mujer le había dado mucho que pensar, llevaba un rato dándole vueltas a una sola cosa: Cuanto tiempo le quedaba de vida. No podía dejar de pensar en eso, pues los médicos no le habían dicho nada.. realmente ¿Que sabia el de su enfermedad? Nada.. Absolutamente nada.
- ¿Cuanto crees que me queda de vida? - le pregunto al mayor, mirándolo con el trasfondo de los ojos desesperado - Y si me muero de repente... Y todas las cosas que quiero hacer en mi vida.. y.. -mientras hablaba se le iban llenando los ojos de lagrimas sin poder evitarlo, el pelirrojo lo miro sorprendido por aquello tan de repente - Oye Mike.. -llevo una mano al hombro del chico y este se aparto- No podre despedirme.. no podre hacer nada!... Cada vez estoy mas cerca sabes? -ya lloraba sin poder evitarlo, mirándolo con la desesperación pintada en la cara, y es que en realidad, desde que se había enterado que estaba enfermo, era la primera vez que entraba en pánico de aquella forma.
-Mike. oye -lo agarro de los hombros, intentando que se calmara, pero el chico lo apartaba de su mismo una y otra vez, hasta que se harto y lo rodeo con sus fuertes brazos, clavando sus ojos en los verdes del otro - Escuchame.. calmate ¿vale? - le dijo con la voz tranquila, aflojando un poco aquel "abrazo" improvisado.
No supo como, pero en aquel par de fríos ojos azules.. al fondo.. Muy al fondo encontró algo que lo hizo relajarse por completo.
