Aquí el segundo capítulo, no me será posible subir hoy en mi otra historia, pero será el lunes, lo sé. Para quienes no la han leído espero puedan pasarse por ahí. En fin, veamos que hará Sam con la bebé.
Capitulo dos.
La llamada entró directamente al buzón de voz de nuevo. Freddie gruñó y arrojó frustrado su teléfono en la cama. Habían pasado tres días desde su conversación con Sam en su oficina y ella no había regresado ninguna de sus llamadas. Había ido al restaurante el sábado pero Abby, una de las azafatas, dijo que Sam había llamado enferma. El pudo haber pensado que ella le estaba mintiendo para cubrir a Sam, pero Abby lucia enserio confundida y preocupada, Sam nunca llamaba por estar enferma, nunca. Y la última vez que él había visto a Sam enferma fue cuando Missy le había dado esos chocolates rancios hacía mucho tiempo.
El domingo por la mañana había ido al edificio de apartamentos donde vivía con tocino y sopa de papas pero Chester, el gentil hombre viejo que era el portero del edificio, le había dicho que Sam acababa de salir a encargarse de unas cosas. El pensó que tal vez el malestar de Sam era de esos de un día solamente y considero la opción de esperarla en el lobby a que regresara pero eso parecía cruzar los límites de lo raro, incluso para él.
Freddie podía aceptar que Sam estuviera enferma u ocupada y no tuviera tiempo de verlo, pero simplemente no entendía porque no podía responder una de sus llamadas. Tal vez se estaba arrepintiendo de ese momento que habían compartido en su oficina. Tal vez lo había entendido todo mal y ella no se sentía de la misma manera que él.
Se dejó caer en su cama, sintiéndose miserable.
Había estado intentando de recuperar a Sam, en serio intentaba. Había ido a esa cita con carolina la chica de su clase de ciencias y a esa cita a ciegas que Carly le había arreglado. Pero siempre terminaba comparando a todas las chicas con Sam en su mente. Y por supuesto siempre se quedaban cortas. Encontraba a otras chicas atractivas, claro, pero ninguna ocupaba su mente y se metía bajo su piel como Sam lo había hecho. Nadie lo hacía sentir tan enojado, tan loco, y tan increíblemente feliz al mismo tiempo como ella.
La verdad era, había estado listo para caer en sus rodillas y arrastrarse frente a ella para que regresara con él al principio del último año en la preparatoria. De todos sus amigos fue Gibby, quien le hizo cambiar de idea.
"Sé lo que estas pensando" dijo Gibby mientras Freddie observaba a Sam caminar escaleras arriba para salir del restaurante.
"¿Hum?" Freddie se giro lentamente poniendo su atención en él cuando Sam no se veía más.
"La quieres de regreso" Dijo Gibby.
Freddie se sentó en uno de los bancos mientras Gibby limpiaba el mostrador.
"¿Y que si la quiero?" Preguntó a la defensiva
Gibby sacudió su cabeza tristemente. "Freddie, Freddie, Freddie…"
"¿Qué? ¿Crees que le gusta alguien más? ¿Dijo algo de mí?" Preguntó con repentina preocupación
Gibby levantó una mano para detenerlo. "¿Vez? Siempre pensando en ti mismo"
"¿Qué se supone que significa eso?"
"Significa que ¿Alguna vez has pensado lo que Sam quiere?"
El corazón de Freddie se hundió. "¿crees que ella no quiera regresar conmigo?"
"Estoy diciendo que tal vez quieras intentar de nuevo ser su amigo primeramente porque francamente, has sido un cretino en ello"
"¿A qué te refieres? Ha estado muy ocupada aquí pasando todo el tiempo contigo…" Freddie trató de que su voz no sonara acusatoria pero sabía que no lo había logrado.
"Y tú has estado pasando el tiempo con Carly. El camino va en ambas direcciones"
Freddie presionó su palma contra su frente. "No entiendo a donde estas llegando Gibby"
"¿Sabes lo que Sam y yo hemos estado haciendo últimamente?" Preguntó Gibby
"No…" No estaba muy seguro de si quería escuchar esto.
"Hemos estado tratando de imaginar una manera de llevar Gibby's de aquí abajo a allá arriba" Él señaló al techo y Freddie miró hacia arriba, no entendiendo a lo que se refería.
"¿En la escuela…?"
"Afuera en Seattle. Queremos hacer Gibby's un restaurante real"
Freddie sonrió. "Eso es genial, Gib, pero suena algo loco"
Gibby abrió ampliamente sus brazos. "Eso es lo que Carly dijo acerca de este lugar ¿pero sabes cuánto dinero estamos haciendo? Incluso contando los gastos de comida y los suministros, es mucho dinero"
"Si, pero, un restaurante real es diferente, Gib. Sam no puede contratar los servicios de sus parientes en libertad condicional, tienes que obtener permisos, tienes que pagar impuestos…"
"Esa es la razón por la que no puedes estar con Sam aún" Dijo Gibby
"¿Por qué?" Preguntó Freddie incrédulo "¿Por qué soy realista?"
"Porque Sam es lo suficientemente loca para hacer que suceda lo increíble y tu no entiendes eso"
Freddie frunció el seño. ¿Quién se creía Gibby que era? Hasta el año pasado Sam y él apenas habían sido amigos y ahora, ¿Creía que conocía a Sam mejor que Freddie?
"Creo en Sam, ¿está bien? Sé que es capaz de hacer cualquier cosa que ponga en su mente. Siempre he sabido que-"
"No estoy diciendo que no sea así. Es solo que Sam no cree nada de eso de sí misma. Y si tú o Carly comienzan a decir cosas como esas entonces ella podría no intentarlo. Esa es la razón porque no les ha dicho de nuestros planes"
"No diré nada, les apoyaré" Prometió Freddie
Gibby solo le miró. "Freddie"
Él levanto sus manos. "¡Lo juro!"
"¿Incluso cuando estés enojado con ella? ¿Incluso cuando le estés gritando de cosas durante sus discusiones de pareja?"
Freddie se detuvo. "Intentaré…"
Gibby sacudió la cabeza. "No es suficiente. Este es su sueño, Freddie. No lo dice, pero lo es. Y ambos sabemos que ella es increíble en esto. La única razón de que Gibby's valla tan bien es por ella"
Freddie odiaba que las palabras de Gibby tuvieran tanto sentido. Terminó su tarro de cerveza sin alcohol frente a él y luego lo deslizó a través de la barra para que Gibby lo tomara.
"¿Puedo preguntarte algo Gibby?"
"Seguro"
"¿Te gusta Sam? Es decir, de la forma en la que a mí me gusta…"
Gibby rompió a reír. Se reía tan fuerte que se doblo poniendo sus manos en su estomago y Freddie lo perdió de vista tras el mostrador. Después de un par de minutos se levanto de nuevo y trato de recobrar la compostura.
"Estás bromeando, ¿Cierto?"
Freddie frunció el seño, el intranquilo sentimiento en su estomago no se iba ni un poco. "Le pediste que fuera al baile contigo una vez"
"Eso fue en la primaria y ella rompió mis pulgares"
"Ustedes pasan mucho tiempo juntos ahora" Persistió Freddie
"Somos socios, manejamos este lugar juntos" Gibby cruzó sus brazos y se recargo en el mostrador. "Sabes que siempre le he tenido miedo a Sam, aun le temo a veces. Pero es una chica buena onda y es algo así como una hermana. A Gibbeh no le importa en esa manera"
Freddie suspiro. "Claro. Lo siento. No sé en que estaba pensando. Simplemente, ella me vuelve loco a veces ¿sabes?"
Gibby asintió. "Te entiendo"
"Así que, ¿Realmente crees que no debo intentar regresar con ella?" Preguntó Freddie.
"Pienso que Sam necesita hacer esto por sí sola. Y creo que tú necesitas estar fuera del camino por un tiempo"
Ouch. Quien podría decir de Gibby, que el chico podría ser brutalmente honesto algunas veces. Y también inesperadamente sabio.
"Entonces" Dijo Gibby. "Tengo una idea. ¿Qué piensas de las malteadas de jalapeño y chipotle?"
Pero la mayor parte del tiempo era solo Gibby.
Contra viento y marea Sam lo había logrado. Había abierto Gibby's en Seattle al final del primer año Sam y Gibby ya habían recuperado todo el dinero invertido en el restaurante. Ahora en este segundo año no generaban más que ganancias. Era realmente notable para ser un negocio pequeño salido de una aventura. El periódico The Seattle times había hecho un reportaje de Gibby's y el ritmo de seattle los había entrevistado. Freddie estaba tan orgulloso de ella que podría explotar. Pero tenía que admirarlo todo desde afuera.
Él trató de apoyar a Sam tanto como le era posible pero no podía evitar sentir que ella usaba el restaurante y la escuela para poner una barrera entre ellos y por más que le doliera, Freddie tenía que dejarla ir, siempre teniendo en mente lo que Gibby le había dicho de no interponerse en el camino.
Pensó que tal vez había logrado finalmente penetrar a través de esa barrera el viernes en la noche. Pero parecía cada vez más que estaba equivocado y Sam no le quería de la manera en la que él la quería. Tal vez había esperado demasiado.
Escuchó la puerta de la entrada cerrarse.
"¡Freddieosito!" Le llamó su mama. "¿Podrías ayudarme con las compras?"
Freddie se arrastro fuera de la cama hacia la puerta delantera donde su mamá estaba sosteniendo una bolsa de compras y había dos más en el piso. Él las levantó y la siguió a la cocina.
"Oh, Freddie" Dijo su mamá "Me detuve en el súper mercado y te traje un nuevo paquete de calzoncillos. Les bordaré los días de la semana después de-"
"¡Mamá!" Freddie dejo las bolsas en la barra. "¡Tengo diecinueve años! No es prudente que vallas por ahí comprando mi ropa interior como cuando era un niño"
"¡Freddie!" Su mama jadeó.
"¿Y sabes qué? No he estado usando los de los días de la semana por CINCO años. Desde que entre a la preparatoria"
Su mamá jadeó de nuevo.
"Sí, hay un escondite secreto de ropa interior que he tenido que ocultar en el falso fondo de mi ropero. ¿Cuán patético es eso?"
En algún lugar en el fondo de su mente, una pequeña voz le decía que estaba enojado por el asunto de Sam y que no debería estar desquitándose con su mama. Pero una voz más fuerte ocupando más espacio en su cerebro le estaba diciendo que esto se veía venir desde hace tiempo, que nunca debió haber dejado a su mamá manipularlo para vivir en casa en lugar de los dormitorios de la universidad solo porque había llorado por ocho horas sin parar. Y entonces lo había sobornado con cada nuevo dispositivo de nueva tecnología que era sacado a la venta en las tiendas de Pear store mensualmente. Cuando eso no había funcionado, ella fue por el haz bajo la manga. Nadie podía decir que Marisa Benson no conocía a su hijo y cada punto débil que tenía. Especialmente el más débil de todos.
Había puesto frente a sus ojos un cheque firmado para Samantha Puckett.
No era un secreto a ese punto que Sam y Gibby estaban tratando de expandir Gibby's en Seattle. Él sabía que el director Franklin y el coronel Shay habían invertido dinero en la aventura pero aun estaban varios miles de dólares cortos de lo que necesitaban para emprender el negocio. Lo que su mamá había puesto frente a él era un cheque por diez mil dólares, y le explicó que estaría dispuesta a invertir el dinero en el negocio de Sam si el aceptaba vivir en casa y estar fuera de los dormitorios infestados de gérmenes y donde podría corromperse con alcohol, drogas y todo tipo de despilfarre universitario.
Freddie vio su última oportunidad de libertad, el escape que había estado soñando toda su vida evaporarse frente a sus ojos. Igual podría también ponerse una cadena con un grillete a los tobillos porque quedarse en casa para su carrera en la universidad era lo mismo que estar en arresto domiciliario. Pero entonces vio el rostro de Sam y cuan cerca estaba de alcanzar su sueño. He, Freddie Benson, podía ayudar a hacer ese sueño realidad.
Le dijo si a su mama, viviría en casa, con la condición de que le diera el cheque a Sam ella misma y actuara como si fuera su idea. No podía decirle a Sam nada acerca de su acuerdo. Ella aceptó y Freddie se había enterado después que además de dar el dinero, su mama había ayudado enserio a Sam hablando con gente importante para tener los permisos. Cuando Freddie le preguntó de eso ella solo había contestado que estaba simplemente protegiendo su inversión asegurándose que el restaurante abriera, ya que no quería repetir el incidente de las gallinas exóticas.
Freddie se había suavizado con su mama después de la información, pero no había hecho sentir su vida en casa menos miserable y restringida. La verdad era, que se estaba sofocando. Se había estado sintiendo así por ms de un año ahora pero lo había ocultado porque realmente se lo debía a su mamá por ayudar a Sam.
Pero ahora el vaso estaba lleno y Freddie había tenido suficiente.
"¿Y sabes que mas es patético?" Continuó. "¡Toques de queda a las once en punto! Estoy en la universidad, mama. ¿Sabes cuan vergonzoso es decirle a la gente que tengo que estar en casa a las once? ¿Sabes cuantos dolores de cabeza he tenido que fingir? ¡Estoy seguro de que muchos de mis amigos en la escuela piensan que tengo un tumor en el cerebro!"
"Freddie, cálmate…"
"¡No! No me voy a calmar. Tengo diecinueve años, soy un adulto. Ya es tiempo de que comiences a verme como uno y no creo que eso pase mientras siga viviendo aquí"
Su mamá se sentó en una silla en la cocina, presionando una mano contra su pecho.
"Freddie, ¿Qué estás diciendo?"
"Me voy mamá. Es en serio esta vez"
Sam se desplomó en el sofá, prácticamente tropezándose con sus propios pies. Había silencio en el apartamento, bendito silencio finalmente. Creía haber olvidado como sonaba el silencio, lo que era escuchar su propia respiración, y pensar.
Habían pasado tres días desde que Melanie se fue, tres días que había estado sola con la bebé y en serio, Sam no sabía como lo hacían las mamás. Charlotte lloraba toda la noche. Dormía la mayor parte del día pero por su estilo de vida, Sam no podía lograr que durmiera por las noches.
Había culpado a Melanie. Después de que se fuera el viernes en la noche, Sam no logró hacer que Charlotte dejara de llorar. Era como si supiera que su madre la había abandonado y que esta mujer que se veía como su mamá y sonaba como su mamá no era en realidad su mamá. Eran como súper poderes de bebé. Sam no logró que se durmiera hasta las seis de la mañana más o menos y aparentemente la señal para Charlotte de que la "noche" para dormir comenzaba era el amanecer.
Por supuesto, Charlotte era naturalmente una dormilona en el día y una bebé en la noche pero Sam no sabía porque todos sus intentos de contactar a su hermana habían sido fallidos. Al menos Melanie había dejado una maleta para la bebé, con algunos pañales, ropa, fórmula y biberones, además la carriola era una de esas que también era una cunita para recién nacidos en la que podía dormir. Pero los suministros no durarían por más de un par de días.
El sábado Sam había llamado al trabajo diciendo que estaba enferma y pasó la mayor parte de la mañana que Charlotte durmió para dormir ella también. Después paso la tarde teniendo una crisis, en medio de tratar de llamar a Melanie y atender las necesidades de bebé de Charlotte. El domingo había conseguido que Gibby se encargara de restaurante por ella mientras Sam iba a comprar más suplementos para la bebé. Le pidió a Chester no mencionar a la bebé a cualquiera de sus amigos (especialmente Freddie) si alguno venia mientras ella no estaba. Pobre Chester parecía confundido pero no hizo preguntas.
Sam sabía que no podía estar ausente sin explicaciones en el restaurante y seguir ocultando a la bebé para siempre. Solo era cuestión de tiempo para que Julie o Gibby vinieran a verla. Pero una parte de ella aún esperaba que Melanie regresara. Simplemente no podía entender como su hermana podía desechar a su bebé y ser capaz de vivir consigo misma. Tal vez la deserción realmente estaba en los genes de los Puckett. Había acusado Melanie de ser como su madre pero en ese momento estaba haciendo una jodida buena imitación de su padre.
Y entonces estaba la situación de Freddie, la cual Sam se había forzado a sacar de su mente. Ella había encendido su celular hasta el sábado y había diez mensajes de texto y catorce llamadas perdidas de él. Quería más que nada escuchar su voz, o incluso mejor ver su rostro, que pudiera venir y decirle que todo estaría bien. Pero no podía agobiarlo con esto. Este tipo de drama era el resultado de ser una Puckett y tenía que lidiar con ello.
Su mamá había llorado, se dejó caer en sus rodillas y le había rogado, y había intentado chantajearlo de nuevo, pero esta vez Freddie se mantuvo firme. Empaco sus maletas, caminó al otro lado del pasillo y tocó la puerta del 8D.
Spencer abrió la puerta. "Hey Freddie"
"Hey Spence, ¿puedo quedarme por un tiempo?"
Desde adentro del 8C se podían escuchar unos miserables gemidos, que sonaban mas como un alma en pena que humanos.
"¿Pelea con mamá?"
"Y una grande"
Spencer se hizo a un lado y le indico con una mano. "Adelante"
Freddie arrastró sus maletas adentro y Spencer se movió a ayudarle cuando vio que tenía muchas cosas.
"Wow, ¿planeas mudarte?"
"No, solo necesito quedarme aquí hasta que encuentre mi propio lugar" El hizo una mueca. "Preferentemente no en el sótano de nuevo"
"¿Realmente te fuiste?" Spencer preguntó incrédulo.
"Si, en serio me fui"
"¡Amigo!" Gritó "¡Por fin!"
Levanto su mano para chocar los cinco y Freddie le correspondió alegre.
"Hombre" Spencer sacudió su cabeza "Creí que nunca dejarías ese lugar"
"Yo tampoco" Freddie se sentó en el sofá pero entonces se dio cuenta que probablemente no estaba fuera de peligro aun. Se dirigió a la puerta, puso el seguro y la cadena, y solo entonces se sentó en el sofá.
Spencer regreso con dos latas de peppy cola y se sentó al lado de él. "¿Por qué pelearon tú y tu mamá?"
"Solo… cosas estúpidas. Pero no es por la pelea. Simplemente he tenido suficiente, ¿sabes?"
Spencer asintió y bebió de la lata. "¿puedo preguntarte algo?"
"Seguro"
"¿Por qué no te mudaste a los dormitorios el año pasado como un estudiante nuevo normal?"
Freddie suspiró. "Es complicado"
"Bueno, eres bienvenido aquí todo el tiempo que necesites"
"Gracias Spence" Dijo sinceramente, sintiendo agradecimiento genuino "¿Estás seguro de que no arruinare tu estilo?"
Spencer hizo un sonido como 'pshh' "Por favor. He vivido con chicas adolescentes por años. Dos, si cuantas a Sam."
Freddie sonrió.
"No son peores los arruinadores de estilo que las chicas adolescentes y aun estoy en el juego"
Freddie casi escupe su bebida cuando comenzó a reírse. "Ok, uno, deberías estar agradecido de que Sam o Carly no están aquí para escucharte decir eso. Y dos, aun estas soltero."
Spencer lo señaló con un dedo. "¿Quieres dormir en el pasillo?"
Freddie levantó sus manos inocentemente.
"Entonces, Freddo, ¿Qué quieres hacer en tu primera noche de libertad?"
Freddie frotó su barbilla y simuló pensar. Spencer estaba prácticamente saltando de emoción a su lado.
"¿Batalla con espadas laser de Guerra Espacial?" Freddie sonrió
"¡Batalla con espadas laser de Guerra Espacial!" Spencer gritó y corrió salvajemente a su habitación.
Habían pasado solo cinco días pero el apartamento de Sam ya parecía una guardería desordenada. Había traído todo lo esencial, fórmula para bebé, pañales, algo de ropa, y una mesa cambiador. Todo estaba situado descuidadamente alrededor de apartamento pero Sam no tenía la energía para limpiar además de todo lo demás que tenía que hacer. También había comprado juguetes, pequeños abrasables juguetes, los cuales Charlotte había rechazado, y un moisés de verdad (N/T. un moisés, al menos en mi país es como una pequeña cunita portátil) el cual había puesto en su cuarto. Sam había pensado en comprar una cuna pero no lo considero mucho.
Había una cosa que Sam había aprendido en cuatro días. La maternidad apestaba. Realmente, en serio apestaba, mucho. Ella casi, casi no podía culpar a su hermana por querer saltársela. Solo casi.
Charlotte estaba acostada tomando una siesta y Sam tomo la oportunidad para trabajar en sus deberes ya que se había perdido las clases toda la semana. Por supuesto no estaba ni a la mitad de su trabajo cuando la bebé comenzó a llorar.
Sam suspiro pesadamente y soltó su bolígrafo. "Ya voy, ya voy" murmuró.
Para un bebé tan pequeño, Charlotte podía llorar muy fuerte. Sam la levanto gentilmente, meciéndola cuando el llanto se acerco mucho a su oído y aun más cuando sintió el peso de su mitad baja, lo que significaba que era hora de un cambio de pañal.
La puso en el cambiador y rápidamente cambió su pañal, finalmente sintiendo que estaba tomando practica en esto. Charlotte dejo de llorar, gracias a dios, y Sam la levanto y se sentó en su cama, recargándose en la cabecera con la bebé en sus brazos.
Los grandes ojos azules de Charlotte la miraron, su boquita abierta en una pequeña o.
"Vez, cuando no estás llorando eres muy tierna" Dijo Sam. Pasó una mano por sus suaves rizos e inhaló su aroma de bebé. Los bebés olían muy bien la mayoría del tiempo.
"Sé que extrañas a tu mamá" Dijo tranquilamente "pero, ¿sabes algo? La tía Sam es mucho mejor"
Charlotte estiró un brazo y Sam tomo su pequeña mano, le era difícil creer que un humano pudiera tener dedos tan pequeños. Y entonces esos pequeños deditos se cerraron en torno a su dedo meñique, que era enorme en comparación, apretando fuerte y esos ojitos azules la miraron fijamente. El corazón de Sam se detuvo un segundo y sintió un amor tan completo y puro recorrerla. Esta bebé era tan pequeña, tan inocente del mundo que le había dado la infortuna de haber nacido de dos terribles padres. Justo en ese momento Sam se sintió determinada a no convertirse en una terrible tía. Tal vez, solo tal vez ella podría darle a esta pequeña niña una mejor educación y una mejor vida de la que ella había tenido. Ella ciertamente se lo merecía.
"Voy a cuidar de ti Charlie" Susurró. "Te prometo que nunca te dejaré"
Su pequeña boquita se curvo en lo que Sam podría jurar fue una sonrisa.
"¿Te gusta eso, eh? ¿Te gusta Charlie? Ok, de ahora en adelante serás Charlie" Dijo a Sam y le dio un beso en su frente.
Sé que ansían ver la reacción de Freddie ante Charlie, reviews para descubrirlo! Gracias por el apoyo, y de parte de la autora original, muchas gracias. Por cierto, perdón si el capitulo pasado no se marcaron las lineas que dividen el cambio de enfoque, por ejemplo cambio de la situación de freddie a la de sam, ustedes entiende, seré mas cuidadosa.
