Bueno antes que nada, quiero decirles que es un capitulo corto ya que los demás serán mas largos, este es solo de presentación de Bella. Quiero agradecer a mi Beta, Gaby, que me esta ayudando con mi historia. Muchas gracias y espero que les guste este capitulo. Caro

Capítulo beteado por Gaby Miranda, Betas FFAD.
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Subir al avión fue difícil, sentía que estaba dejando todo atrás, especialmente a Sofía. Algo en mí sentía que estaba mal sentirme bien al irme de ahí y poder empezar una nueva vida, aunque seguía de luto por su muerte.

Sé que nunca dejaré de extrañarla, ni siquiera encontraré a alguien como ella, pero tenía que continuar y mis padres se estaban esforzando para ayudarme.

Quedé asombrada por el gran verde de Forks, trasmitía una paz inmensa. Era pequeño pero me gustaba. Desde el auto pude apreciar los diferentes tipos de árboles, los lugares del pueblo, el centro y la gran escuela.

Para ser una persona que intentaba salir de una depresión, terminé en un lugar donde cualquiera, por culpa del clima, se deprimiría. Pero la verdad es que a mí el frio y la lluvia siempre me habían gustado.

Mi madre me había comentado que cerca de aquí, ya que estaba acostumbrada a mi antigua casa, había una playa. Esta se encontraba en la reserva de La Push. Estaba emocionada por ir y explorar todo este magnífico lugar que tenía ante mí.

Cuando el auto aparcó en una gran casa blanca, no podía creer que ese era nuestro nuevo hogar. La casa se encontraba en pleno bosque. No había casas alrededor, solo una gran casa color crema que se encontraba justo en frente de la nuestra.

Empecé a recorrer el lugar y era magnifica en todo sentido. Sus colores, la decoración y hasta los utensilios de cocina colgados en degrade en la pared de la cocina daban un toque único.

Cuando terminamos de acomodar todas nuestras pertenencias en nuestros respectivos cuartos, mis padres decidieron que era buena idea ir a cenar afuera, en alguno de los restoranes del centro. Por decisión propia, los convencí de que me encontraba bien pero que creía que era mejor para mí quedarme en la casa, tratando de adaptarme a los nuevos cambios y preparando las cosas para comenzar en la nueva secundaria al otro día.

Eso era lo que más miedo me daba de todo este cambio: la secundaria.

Donde conocería gente que me juzgaría sin saber nada de mí, solo con haber intercambiado tres palabras se iban a sentir con el derecho de poder decir quién era y quién no. Los chicos siempre son malos y más en la adolescencia. Tenía miedo de no encajar.

Estaba acostada en el patio trasero de mi nueva casa, la cual se conectaba con un gran bosque.

Uno debería pensar que me daría miedo estar ahí, sin rejas ni nada que divida mi casa del bosque, pero en realidad era reconfortante estar alrededor de tantos árboles, sentir el olor de la tierra y el pasto.

—Este lugar es mágico. –Me levanté del pasto y pude apreciar a mi madre sentada en un banco del patio—. Tan relajante, me hace olvidar de mis problemas, a ti Bella ¿te gusta estar aquí? –preguntó.

—Sí, me gusta. —Luego de mi respuesta corta y sincera, me levanté, sacudí mis pantalones sacando la tierra que me quedaba, fui hasta donde estaba ella, le di un beso en la mejilla y antes de marcharme di media vuelta y la observé—. Sabes, siento que aquí nos esperan grandes aventuras. —Me sonrió. Y decidí que había sido una gran charla con mi madre.