Nota del autor: Que tal todos y bienvenidos a un nuevo capítulo de mi historia. Aquí les cuento una parte de mis personajes principales OC. espero que les guste. Comenten para hacérmelo saber. Besos.
Titulo: "Luz de mi vida"
Resumen: Donatello se extravió el día en que él y sus hermanos mutaron. Una joven pareja anhela la espera de tener un hijo. Cuando se encuentran, sus problemas habrán desaparecido y una nueva vida iniciarán. Y dicen que los milagros y las grandes esperanzas no existen. TMNT 2012.
Disclaimer: No soy dueño de TMNT. Derechos le pertenecen a Kevin Eastman y Peter Laird.
Capítulo II: "Más allá de los caminos"
Abby reclinó su asiento y se apoyó en él para relajarse de tanto revisar ensayos durante toda la tarde después de clases. Tomó la taza de café que estaba sobre su escritorio y bebió unos cuantos sorbos suaves. Durante unos segundos ella pensaba sobre lo que haría este fin de semana libre con su esposo.
Pensaba en que irían a Coney Island para entretenerse el resto del día y por último, tal vez podían ir al cine a ver una película romántica por la noche; o quizá cenar en un restaurante. Pero para ella, era preferible estar en casa cenando comida china en el sofá, estando juntos mirando la chimenea. Ese pensamiento la hizo suspirar de tranquilidad.
Sintió pasar a unos alumnos cerca de la puerta de su salón, lo que l despertó de sus pensamientos. Debían ser los que se quedaban en los talleres extracurriculares, pensó ella. Después observó todo el salón vacio siendo bañado por los últimos rayos del atardecer proyectados desde las ventanas de al lado.
De lejos, empezó a sonar la campana e salida. Recogió todas las hojas y las puso en una carpeta azul, cogió su bolso y café para tomárselo en el camino. Una vez que llegó a la puerta de la sala de profesores para marcar su ficha de salida, vio pasar a su amiga, Kendall.
—¿Cómo fue el día? —preguntó ella.
—Pues bien —respondió aliviada—. No ha habido una novedad esta semana. Y los chicos, como siempre pasándose mensajes en sus teléfonos.
Kendall soltó una risa mientras marcaba su tarjeta.
—La vida sigue —añadió Abby con un ademán de darse por vencida.
—Estas totalmente en lo cierto —afirmó—. Por cierto, ¿Qué harás este fin de semana?
—Pasaré con Josh haciendo cosas en la casa. O tal vez me vaya a invitar a cenar, de seguro en algún restaurante en Long Island.
—Josh es un príncipe. Quisiera tener a alguien como él.
—Ya conseguirás a alguien que te quiera. Bueno nos vemos.
Kendall se despidió con la mano y se dio la vuelta para irse a la otra dirección. Mientras Abby se iba hacia la salida. Fue por la acera yendo hacia el norte. Pasando a unas cuadras para ir al estacionamiento donde estaba su auto.
Abby era muy joven, de tez clara, ojos verdes y labios finos; llevaba un suéter blanco y pantalones negros, con un abrigo de mezclilla, una bufanda de tela roja y unas botas color caqui; su cabello rubio y brillante revotaba con el andar de su caminata.
Había iniciado como maestra de en la secundaria desde hace dos años, y le iba bastante bien enseñando clases de historia. Era su sueño dese que era niña, y dio su esfuerzo para llegar a serlo.
Cuando llegó a su vehículo, sonó su teléfono y reconoció el tono de llamada. Era I need you de M83, y sabía exactamente quien le llamaba.
—¿Cariño?
—Hola, cielo —saludó su esposo— ¿quería saber cómo estás?
—Pues muy bien —respondió algo alegre—. Como siempre. Aún sigo viva.
—Me alegro. Te llame para decirte que llegaré tarde. Un niño hizo un escándalo en mi clase y tuve que llevarlo a detención y para luego tengo que hablar con sus padres. Llegaré como a las 9.00. Lo siento.
—No te disculpes, eso pasa a veces.
Josh también era maestro, pero trabajaba en una escuela primaria y su especialidad era en ciencias. Había conocido a Abby cuando estaban iniciando sus carreras en la universidad. Decidieron vivir juntos cuando empezaron un noviazgo. Rentaron un apartamento en donde todavía están viviendo. Felices por tener los mejores empleos y la mejor estadía, no podía contar con algo más.
—Tómatelo con calma —continuó.
—¿Aun estás bien? Por lo ocurrido antes… yo…
—Eso ya es cosa del pasado —interrumpió entristecida—. Ya estoy bien y te lo puedo asegurar
—De acuerdo. Nos vemos en casa. Te amo
—Yo también
Cortó la llamada y encendió el auto. Se puso en marcha.
Todavía estaba pensando en lo que habló hace unos segundos con su esposo, y al parecer le disgustaba y le llenaba de tristeza con solo pensarlo. De niña, además de soñar con llegar a ser profesora que enseñara y se divirtiera con los niños, soñaba también con ser madre.
Estaba en el baño sentada en el asiento del váter, esperando algo. Parecía un tanto inquieta, ya que le temblaban las piernas. Seguro por el frió del piso de linóleo; ella andaba descalza y en pijama. Murmuraba algo un tanto entendible.
Empezó a pasearse por el baño, dando círculos. Algo le inquietaba. Pasando unos cuantos minutos, miro el aparato que estaba apoyado al bode del lavamanos. Parecía tener forma de marcador. Al darle vuelta para ver que decía, su temor desapareció y se convirtió en una sonrisa llena de felicidad.
—¡Amor, ya llegue!
Josh llego temprano con los víveres que trajo del mercado. Se preocupó por Abby, al saber que no se encontraba bien desde esa mañana. Así que se tomo la molestia de encargarse de sus cosas para despejarle el día sin ninguna atadura. Había llamado de la secundaria para decir que ella no vendría a trabajar hoy día.
Al parecer, Abby pudo haber tenido una infección estomacal o alguna comida le cayó mal.
—¡Estoy en el baño! —anunció ella—. En seguida salgo.
Dejo las bolsas sobre la mesa y el bolso sobre el brazo del sillón donde se desplomó, muy cansado. Se acordó de ir a la farmacia a comprar unas pastillas para el dolor de estomago por si Abby los necesitaba antes de llevarla a un medico si se ponía peor. El se preocupaba bastante por la mujer que amaba.
Tan pronto cuando salió del baño, Abby tenía una sonrisa burlona que no parecía aguantar. Para su marido le parecía raro verla así. En la mañana estaba teniendo nauseas e iba al baño constantemente durante el desayuno.
—¿Qué tienes, ahora? —preguntó extrañado.
Fue cuando Abby le extendió el brazo para darle algo que tenía en la mano. Josh lo recibió aun con dudas de lo que estaba pasando y cuando leyó correctamente lo que le había entregado. Su rostro era como de alguien asombrado por ganarse un premio.
—No
—Si —le corrigió ella.
—¿es esto un sueño?
—Claro que no
Asombrado por lo que había escuchado y visto, no paraba de comprobarlo mirando el aparato tantas veces, que hasta por fin se dio al fin.
—¡Esto es fantástico! —exclamó con alegría.
Y después dejo caer el aparato al suelo, para abrazar a su mujer con tanta emoción y alegría que hasta le salían las lágrimas a ambos. Josh la levantó por los aires y la hizo girar. No paraban de celebrar por lo que habían descubierto.
La prueba tenía en una imagen dos líneas rojas verticales. Embarazada.
Le brotaban las lagrimas por algo que le afectó, y fue algo que de verdad era grave y no lo ha superado todavía. Secó sus lágrimas y siguió conduciendo hasta su casa. Solo con la compañía de Josh podía calmar su malestar interior.
CONTINUARÁ...
