North Forks High School
Ese instituto acabaría con mi vida, pero no me importaba si de esa forma podría descubrir el porqué mataron a mi mejor amigo. Aunque tuviera que pagar con mi sangre, nunca mejor dicho, le vengaría. [Vamp] [E/B] [OOC]
Disclaimer: Todo propiedad de Meyer, solo juego con sus personajes.
Aclaración Siempre que diga negro o rojo me refiero a los uniformes, ahora a leer.
[Una canción para este capítulo puede ser Forsaken del grupo Korn, canción utilizada para la película La reina de los Condenados]
Capitulo 2
Sin respuestas
Edward Cullen se encontraba con la mirada perdida entre los suaves y rosados labios de la morena. No creía que tendría que volver a ver su rostro en forma de corazón y su espeso pelo color caoba caer suavemente entre sus hombros delgados.
Había pasado meses intentando borrar de su mente el rostro bañado en lágrimas de la morena.
"¿Estás seguro de que es ella?"- Le dijo la rubia al cobrizo.
"Estoy completamente seguro, no olvidaría esos ojos" Dijo él melancólicamente. "No tenía ni idea de que un humano pudiese llorar tanto, creí que iba a evaporarse o algo por el estilo"
"Pero, después de juntarse con esos malditos, ¿cómo fue tan estúpida como para entrar en un instituto plagado de los nuestros?" Preguntó la rubia.
"El caso de Jacob Black fue algo distinto a los demás, él conocía sus raíces, pero solo las trataba como un cuento sin sentido, su sangre era sangre de Alfa" Dijo el cobrizo recordándolo.
"A sí que nadie sabe nada, ¿no es así?" Dijo Rosalie.
"No." Contestó.
"Pues espero, por el bien de los de nuestra raza, que todo siga igual" Dijo ella, con los labios afilados en una mueca de asco.
Entonces, desapareció.
El vampiro se quedó solo en la habitación con esa apetecible humana tumbada en el sillón. Le pasó un dedo por su terso cuello y se preguntó en voz alta.
"¿Qué vamos a hacer contigo?"
[…]
Bella
Rojo.
Todo en mi mente se había vuelto una masa de color rojo, los pensamientos que intentaban fluir con normalidad por mi mente quedaban impregnados de esos recuerdos, el olor se había quedado grabado en mi nariz, olía a sal y a óxido.
La pasada escena vivida se representaba en mi mente una y otra vez, añadiéndole a esa escena, miradas que antes no creí haber visto o sonrisas endientadas, saludándome para que me acercara a ellas.
Como una noria que solo giraba la violenta representación se presentó de nuevo en mi.
La puerta me dejó ver unas sillas de color negro y unas mesas oscuras. Toda luz que podía entrar por las ventanas se vio cohibida al no poder traspasar unas enormes cortinas de color gris. La gente de color negro se sentaba en círculos alrededor de lo que parecía ser gente de color rojo, la cual ofrecía su mano, su cuello o incluso su muslo para que uno de los negros lo mordiera y vaciara, como si ellos no valieran más que pequeños zumitos de naranja.
Algunas chicas estaban sentadas encima de gente de uniforme negro, abrazándolos fuertemente mientras ellos hincaban su dentadura afilada en su cuello, no dejando escapar de él ni una gota de sangre. Las chicas dejaban escapar pequeños suspiro y jadeos. Otros chicos de color rojo se acostaban en mesas mientras olas de alumnos de negro se abalanzaban sobre ellos mordiendo toda la carne libre que veían.
Una vez que alguno de ellos saciaba su sed, se levantaba y dejaba al alumno de rojo agotado pidiéndole que volviera a morderle, acercando su muñeca a la boca de ellos para que volvieran a clavar sus colmillos, como si fuesen drogadictos.
Otros iban descocados saltando y riendo como si se hubieses pegado un chute.
En mesas más lejanas algunas chicas rojas mantenían sexo con los del uniforme negro mientras ellos se dedicaban a morder y complacer.
Muchos de ellos estaban sentados cerca de mí, mirando y esperando alguna reacción por mi parte, eran de color negro y sus miradas de color sangre me decían que estaban bien alimentados, lo cual no me quito en absoluto el terror que me producían.
Se escuchó un grito.
Descubrí que era el mío, fue la respuesta que el grupo de negro que se encontraba a mi lado necesitaba para correr hacia mí a una velocidad sobrehumana. Me taparon la boca y mi celebro se colapsó en una masa roja.
Cuando la escena en mi mente iba a volver a reproducirse escucho unos murmullos a una velocidad sorprendente, aunque uno de aquellos murmullos me dejó congelada.
"Jacob Black."
Ellos habían dicho el nombre de mi mejor amigo tan tranquilos, mientras a mí el dolor de una herida abierta me mataba por dentro. Intente no temblar para poder escuchar todo lo posible, aunque hablaban a tal velocidad que mi pobre oído no captaba nada.
Entonces un frio roce me acarició la mejilla. Luego una pequeña brisa y nada más.
[…]
Antes de abrir los ojos intenté asimilar lo ocurrido, supuestamente el instituto está plagados por esos virus andante que la gente hace llamar vampiros.
Si es eso, los humanos que han vivido aquí deberían haber denunciado esto, aunque al parecer se llevaban tan bien con los vampiros que habían decididos donar su sangre como buen samaritanos, porque parecer que los obligaban no lo parecía, a no ser que… no, no creo que controlen la mente. Lo más seguro es que controlen las hormonas, ¿porque dónde vas a encontrar más hormonas que en un instituto plagadito de adolescentes?
Así que al parecer para la subnormal población de Forks, que unos vampiros (guapos, porque hay que admitirlo) te chupen la sangre es guay.
¡Pero donde mierda tienen la cabeza! ¡Es que solo son una panda de gilipollas descerebrados que se han quedado enganchados a mordiscos de vampiros como un puto drogadicto a la heroína!
Bien, una vez planteado esto lo más fácil que puedo hacer sería irme da aquí lo más rápido posible. Hacer mis maletas, largarme y solo ver vampiros en anuncios de Halloween (N/a O de bollos de la marca ¿Qué?, ¿han visto el anuncio? morí cuando lo vi, ¡Dios mío!). Pero realmente el problema que tenía era que uno de aquellos virus, había nombrado a mi mejor amigo que fue asesinado.
¿Qué debo hacer, irme de aquí sin descubrir que pasó realmente con mi mejor amigo? ¿Quedarme aunque tenga un gran riesgo de salir herida? ¿Si quería integrarme, debería dejar que ellos me…?
Paré los pensamientos en secos ante la idea de que alguien pudiese beber de mí. Lo veía repugnante y no podría ni soportarlo.
Con esa sensación repugnante sobre mí, abrí los ojos, mientras la oscuridad me sonreía.
El cuarto fue cobrando forma, era mi habitación. Me senté palpando mi cuello y mis muñecas rezando por no encontrar ninguna marca. Afortunadamente ninguna media luna de dientes afilados se veía, suspiré con alivio y me levanté.
Un extraño y alarmante grito brotó de mis labios al descubrir que no estaba sola.
"No grites por favor" Pronunció mi acompañante nocturno con voz aterciopelada. Su voz, me sonaba, como si la hubiese escuchado antes.
"¿Quién eres?" Dije asustada, mirando hacía la imponente figura que se alzaba delante mía.
"Soy Edward, Edward Cullen. He venido para hablarte sobre lo que has visto hoy, en el comedor. Siento que todo haya sido tan extraño para ti. Rosalie debería haberte informado, pero al parecer no lo hizo."- Dijo él con una voz escalofriantemente fría y tranquila mientras se dejaba ver.
Quedé realmente asombrada por su belleza y elegancia. Tenía el pelo de un color extraño, entre el rubio y el marrón con reflejos de color cobre.
Sus ojos eran de color rojizo, atrapado por unas pestañas negras y espesas, donde debajo nacían unas sombras violetas que le daban un aspecto somnoliento, como un pequeño león a punto de dormir. Su cuerpo era atlético, cubierto por el uniforme de color negro. Llevaba en una muñeca un brazalete de cuero.
"¿Cuál es tu nombre?" Me dijo con cierta curiosidad.
"Bella Swan, entonces vosotros sois…" Dije, intentando comprobar si mi hipótesis era cierta o si me he vuelto loca.
"¿Vampiros?" Rió él, mostrando una fila de descuartizadores dientes blancos y afilados. Se acercaba lentamente hacia mí, mientras yo retrocedía cada vez más y más. "Si, supongo que podrías llamarnos así. Bien, ¿querrás saber de qué va todo esto?" Asentí "Bien, dejaré que mi querida Alice te lo muestre, yo me voy. No veremos mañana, me gustaría darte el primero pero solo llámame y yo vendré. Ihr Blut singt schon für mich (1)
Dijo él, en una lengua desconocida para mí. Mis ojos no captaron cuando se fue, pero su visita me dejó completamente aturdida, lamentando que mis ojos no se pudieron acostumbrar a su belleza.
De la puerta apareció una joven bajita, cuyo pelo negro tapaba gran parte de su cara. Sus ojos verdes eran tristes y lagrimeaban. Los llevaba pintados de negro mate y se había pintado sombra lila debajo de ellos. Sus labios eran rojos como la sangre.
Vestía con el uniforme rojo, aunque llevaba medias negras.
Parecía estar enferma, tenía la piel horriblemente pálida, llevada al extremo que le daba un aspecto frágil e inservible. Sus huesos se marcaban por encima de la piel, pareciendo un esqueleto.
Lo que me dejó más sorprendida fueron las marcas. Tenía horribles marcas de mordidas en los brazos, desde los hombros hasta en la muñeca. Algunas estaban ya tan marcadas que se podría meter el dedo en ellas y otras estaban sangrando. Su cuello era la peor parte, tenía horribles marcas de dentaduras completas, la cual no ocultaba.
Más que su imagen, me horrorizo su forma de agachar la cabeza en forma de sumisión y como no había nada de vida por ninguna parte de ella.
Como si su corazón hubiese muerto.
No me miró mientras me hizo un gesto para que fuese hacia la calle.
Me miro y se limito a decir "mi nombre es Mary Alice, dime Alice" yo asentí y la seguí, viendo como la gente a su alrededor tanto como vampiros como humanos la miraban con lástima.
Más tarde sabría que aunque se llamara Alice, la gente la conocía como "la chica que se enamoró de un vampiro".
[…][---]
Bien, quería subirlo para no dejar con la incognita, jaja.
Un beso!
espero que os guste.
Significa: Tu sangre ya canta para mi. (Aleman, lengua de Transilvania)
