Tomé maletas con trajes de entrenamiento, ropas y cosas personales. Suficiente para cargar en mi espalda. Esa noche salí cuando aún era noche, Valor voló alto mientras yo rentaba un caballo. Encapuchada, obviamente. A la noche del día siguiente ya estaba en Noxus. Jamás había venido así que el lugar era nuevo.

Todo era pestilencia, se veía la muerte y la delincuencia en todos lados, la gente se veía pobre y necesitada. Todos miraban mi caballo saludable como un pedazo de carne. Me pareció más largo el trayecto a la capital que al mismo reino. Cuando llegué, vi a un Swain discutiendo con una Katarina muy enojada. Ya no sabía qué estaba haciendo.

— ¡Exijo saber a dónde vas y con qué! —gritaba Swain.

— ¡No eres mi nadie como para decirme que hacer y qué no hacer! ¡Ahora vas a dejarme ir antes de que haga de tu Beatrice un pollo asado en salsa de Swain!

—Quiero ver que lo intentes niña mimada. —Katarina le puso las cuchillas al cuello.

—No vuelvas a decirme así o juro que te despellejo pluma por pluma, majestad. —contestó sarcástica. Talon la tomó del hombro.

—Solo vamonos. No es como si pudiera hacer algo contra nosotros —le dijo Talon. Katarina obedeció—. Nuestra carga no te interesa. —Y subieron al carruaje previamente preparado para un largo viaje. Talon conducía y Katarina iba en la parte trasera.

Troté cerca de Talon, lo suficiente para lanzarle la cuchilla del collar y clavarla justo detrás de su oreja. Talon la observó y sonrió.

— ¿Qué fue eso? —pregunto desde atrás la Katarina.

—Nada importante. —Talon aceleró el paso, yo me impulsé y caí dentro del carruaje. Katarina se puso en posición de ataque, me quité la capucha.

— ¿Decidiste venir? —Asentí y me senté a su lado. El caballo sabía volver a Demacia. Me recosté para descansar el viaje y empecé a soñar.


Luchaba contra Noxianos en una guerra que llevaba días, el olor a sangre era casi tan terrible como la pestilencia que destilaban los cuerpos. Usaba una espada en vez de mi ballesta y luchaba codo a codo de Garen. Atravesaba Noxianos como si de manzanas se tratase, excitada con mi trabajo mataba cada vez más. En un momento de limpiar la sangre de mi cara, pude ver todo con claridad. Demacia y Noxus, a fin de cuentas, no eran muy diferentes. Veía a Galio hecho de magia pura, mientras que los Noxianos luchaban con rocas y tierra. Demacia tan primitiva y tramposamente poderosa, Noxus tan despiadada e injustamente prejuiciada. Noxus muy liberal mientras Demacia muy conservadora. Gente muriendo por supuestos guerreros que honran sus reinos, algunos con espadas y otros con magia. Todo como si Demacia y Noxus no fuesen enemigos, fuesen como dos hermanos que…

...son muy diferentes —Me giré y pude ver a mi hermano. Vestido con un traje oscuro, oculto por una capucha hecha de cuchillas. Una sonrisa macabra y su cabello manchado de sangre volviendolo negro.

¿Caleb? —pregunté, llorando. Katarina se puso a su lado y lo beso.

Acaba con ella. —Caleb sonrió y se abalanzó contra mí, lanzando cuchillas pequeñas y filosas, recibiendo un puñal corto de sus manos, pero letal en mi vientre.

¿Caleb?

Lo siento, Quinn. Todo lo hago por mi patria. Noxus es un sitio justo y digno, Demacia esta llena de negligencias que deben ser eliminadas. —Eran las palabras que repetía Garen todos los entrenamientos.

Caleb. —Lo miré mientras caía al suelo y me desangraba. Veía sangre correr, pero podía ver más traicion, dolor y amor que sangre. ¿Por qué? ¿Por qué Caleb? ¿Por qué tan ciego? ¡No todo era como se lo pintaban en su reino! ¡No desde un punto de vista tercero! ¿Por qué? ¡¿Por qué?!

— ¡Despierta! —Sentí un golpe en mi vientre bajo. Era Katarina—. Es hora de desayunar y luego a entrenar, floja. —Me levanté. Estábamos en un saludable claro en medio del bosque.

Podía ver a Valor comiendo de la mano de Talon, quien cocinaba mi desayuno.

— ¿Valor? —Valor graznó complacido y voló a mi antebrazo—. ¿Cómo…?

—No sabes todo de tu hermano. —Fue lo único que me respondió.

— ¿Comerás o puedo tener doble desayuno, tarada? —dijo dándome mi plato Katarina.

—A veces me pregunto porque no te criaron más amable. —susurró Talon.

—Tu me criaste, idiota. —Talon sonrió y siguió comiendo. Comencé a comer de mi tazón.

— ¡Esto está delicioso! —dije.

—Sí —respondió Katarina—, solemos comer basura así que hay que hacer maravillas en la cocina. Cuando comemos algo real nos queda Gourmet.

—Y… —comencé a decir—…¿De qué trata la búsqueda?

—Nos encontraremos con unos Vastayas para que nos den los detalles. —dijo Talon.

— ¿Vas-qué?

— ¿Todos los demacianos son tan ignorantes? —preguntó irritada Katarina—. Son serés medio animales que piensan. Llevan años en este mundo, así que saben de todo y siempre están intercomunicados.

—Uno de ellos nos envió un mensaje sobre mi maestro, pero dicen que prefiere hablarlo en persona —agregó Talon—. Iremos a Jonia.

— ¿Por qué Jonia?

—Al parecer es donde está la base de su problema —ironizó Katarina—, mejor ir nosotros que venir ellos, ¿no?

—Disculpa a Katarina. No suele tratar con personas civilizadas.

—Pues yo diría que ustedes se están tratando muy normal —argumentó Katarina—, hasta podría decir que han tenido algo. Conozco a Talon y no trata así a cualquiera.

—No me has visto hablar con personas extranjeras, tonta. —Katarina se rió.

— ¿De casualidad no has estado coqueteando con ella? ¿Cuantas veces se han visto?

—Exactamente tres —interrumpí—. Una cuando lo atrapé y lo encerré, otra cuando me dió el antídoto y ahora mismo. El resto han sido simples peleas como las tuyas con Garen —Katarina se sonrojó—. Así es, sé que ustedes dos tienen algo muy extraño, jamás pelean en serio entre ustedes y siempre lo hacen con un brillo estúpido en los ojos.

—Significa que tu tambien has peleado así con Talon. ¿De mentira? —Katarina encontró un punto débil en mi argumento.

—Solo lo dije porque me divierto con él peleando y no me gustaría perder un buen rival, deseo pelear con él libremente cuando nada ni nadie nos obligue. No soy como tu que ando fantaseando con acostarme con él por las noches mientras me toco. —Katarina gritó y se me abalanzó encima, con intenciones de herirme. Empezamos a luchar a puñetazos, ella encima de mi y luego al revés. Valor me agarró de la espalda y Talon sostuvo a Katarina.

— ¡Dejen de portarse como malditas adolescentes! ¡Se supone que ambas ya son maduras! —gritó Talon. Katarina se zafó de su agarre y se fue al bosque. Valor me soltó y se fue.

— ¿Qué voy a encontrar exactamente de mi hermano en este estúpido viaje? —inquirí. Talon suspiró. Sacó la pequeña cuchilla del collar de Caleb y me lo lanzó, acto seguido sacó una bolsa y la vació en el sueño. Eran cuchillas mal hechas, cada una peor que la otra—. ¿Pero qué…? —Luego sacó de su traje dos espadas gemelas, tenían las letras CQ.

—Yo entrenaba a Caleb. Esas espadas eran para ambos, una para cada uno. —Empecé a analizar cada aspecto de las espadas—. Era un gran alumno y amante de Cassiopeia, se llevaba bien con Katarina apenas —Empezó a lagrimear—. Cuando dejó de ir a los entrenamientos creí que lo habían descubierto pero… —Aspiró—… iba a ser el descendiente de la casa de mi maestro, iba a ser una sorpresa para cuando mi maestro volviera, pero ninguno de los dos volvió. Todavía tengo la esperanza de que uno de ellos siga vivo. —Jamás había visto a un Noxiano tan débil, tan inocente, tan pequeño. No estaba en confianza, pero aún así lo abracé.

—Por eso él quería ser Noxiano. —Talon se separó de mi abrazo, se secó las lágrimas y se levantó.

—Debemos seguir, iré por Katarina. —No dije nada.

En Demacia siempre nos decían que los Noxianos eran seres sin sentimientos, que solo servían para matar. Sin embargo, puedo ver cuanta fortaleza guarda ese hombre por su honor, lo que considera su familia y por si mismo. ¿Katarina sería igual? No creo, ella si parece más una máquina de matar. Aunque quizá lo que sienta por Garen sea una prueba de sus sentimientos. Empiezo a perder hasta mi propia identidad, mis ideales siempre había estado en Demacia pero… ¿Y si todo es diferente? ¿Quien soy?


—Hoy empezaremos el entrenamiento —sentenció Talon saliendo del bosque con Katarina—. Empezaremos con algo sencillo.

—Dudo que necesite ese entrenamiento —dije—, te recuerdo que yo entreno todos los días para luchar contra los noxianos.

—Exactamente —regaña Talon—, entrenar al estilo de Demacia para un único objetivo. Katarina y yo debemos luchar contra toda clase de enemigos muy diferentes. Siempre estamos entrenando y esta vez tendrás que unirtenos —Me sonrió cínico—. Hoy perseguiremos.

— ¿Otra vez? —se quejó Katarina.

—Necesito ver en qué clase de combate podría destacar nuestra Quinn. —Katarina resopló y puso los ojos en blanco.

—Como sea, le ganaré —Talon le entrega las riendas del carruaje—. ¿Y esto?

—Esta vez, yo entrenaré con ella —le sonríe y se gira a mi—. El objetivo en este: sin usar a Valor, lograr entrar en el carruaje mientras está a gran velocidad. ¿Entendido? —Asentí, se giró a Katarina—. Ve al desnivel que queda por la cascada, debes conocer el camino. —Katarina asintió. ¿Qué clase de entrenamiento era este?

— ¡No creo que estés a la altura, sin tu pajarraco no eres nada! —Katarina arrancó antes de que pudiera decirle algo. Talon no me dijo nada, solo empezamos a caminar hacia el punto de encuentro.

—Puedes ir entre las ramas o solo por el bosque, la idea es que el carruaje no te vea. Una vez logres montarte encima, ponte al lado de Katarina sin que se de cuenta que estas ahí —comenzó a decir Talon—. Pisa primero con los talones para no hacer mucho ruido, corre por entre lo más tupido, pero sin alejarte del camino para que puedas saltar en caso de una buena oportunidad. Tus manos también deben hacer parte, úsalas para avanzar entre los árboles y evitar ramas, no intentes mover mucho tu cuerpo hacia los lados porque pierdes velocidad —Empezó a poner las palmas contra los árboles para caminar, haciendo ademán de que se impulsa—. Este movimiento te ayuda mucho aunque no lo creas, podrás dejar de usarlo cuando ya domines la técnica.

—Jamás he tenido esta clase de entrenamiento. —Talon tuerce la boca. Es bastante difícil no fijarse en su boca cuando lo único que puedes ver de él es eso.

—Si vas a luchar con nosotros, vas a tener que luchar como nosotros. Somos de perseguir y matar en silencio.

—Así trabajo yo.

—Si, pero tu trabajas de seguir lento y matar rápido. Nosotros somos más como ninjas si lo quieres ver así, seguimos rapido y matamos lento. No podemos matar todos los objetos en una sola escena como tú, nuestras misiones no son así. Nosotros nos infiltramos. —Decidí quedarme callada.

Cuando llegamos al punto de encuentro Katarina ya estaba estática en el lugar que dijo Talon, había mucha luz solar.

—No deja de ser ridículo perseguir un carruaje como entrenamiento. —dije entre dientes. Talon sacudió la cabeza, decepcionado.

—Acércate en silencio o Katarina arrancará —Bajé de mala gana. Comencé a acercarme directamente al carruaje—. No te acerques directamente, no sabes cuándo arrancará y te quedarás atrás —Salté al escucharlo, ¿en que momento llego a estar a mi lado?.

En el salto pisé algunas ramas que hicieron ruido y Katarina arrancó. Corrí detrás del carruaje sin salir del bosque.

— ¿Verdad que todo es diferente cuando intentas hacer algo bien? Deja de concentrarte en hacer bien el entrenamiento y concéntrate en todo. No me escuchaste, eso fue un error fatal —dijo corriendo a mi lado, pero en las ramas—. Tu eres la única que me escucha, no pierdas tu esencia por hacer algo bien. Recuerda usar las manos, cierra la boca para cansarte menos, coloca los talones en el suelo primero. Solo debes cambiar tu metodología, no intentes ser como nosotros.

Comencé a hacerle caso, empecé a ir más rápido sorpresivamente. Me adentre entre lo más tupido y fue mejor. No podía estar concentrada en todo cuando ni siquiera podía correr. Probé correr a través de la ramas como hacía Talon, se me facilitaba más. Predije por donde tomaría el carruaje y me adelanté, con un impulso en una rama pude abordar el carruaje. Katarina se giró a confirmar si era yo, pero me escondí justo a tiempo. En esos momentos podía sentir una energía que desconocía, que me inspiraba a lograr más, era excitante. Me senté al lado de Katarina quien me golpeó al verme. Sentada en el suelo, Talon apareció a mi lado-

— ¿Vas a dejar que…? —No lo dejé terminar la oración cuando ya estaba de nuevo en pie corriendo hacia el carruaje. Esta vez usé las ramas directamente y caí en el carruaje desde arriba.

Me volví a poner al lado de Katarina, pero cuando me intentó golpear la logré esquivar y le di un golpe a ella. Katarina sonrió y dejo el carruaje a su suerte, se levantó y me levanté junto a ella. Empezamos a luchar cuerpo a cuerpo, era difícil mantener una pelea con una chica como ella después de correr por tanto tiempo. En últimas, la golpeé en el pecho con la muñeca, haciéndola retroceder, para terminar sacándola del carruaje con una patada baja directa. Sujeté las riendas del carruaje y lo detuve. Me baje sonriendo cansada, Katarina y Talon venían caminando.

— ¡¿Y que tal?! —Talon solo se me quedó mirando, creo. Katarina me miraba con ojos llorosos—. ¿Qué hice mal?

—Eres igual a tu hermano —dijo Talon. Se formó un silencio, se me quitó la sonrisa. Talon se acercó a mí y me puso las manos en los hombros. Alzó la cabeza y me dijo con una sonrisa mezclada con lágrimas—. Lo hiciste bien, te felicito. —No pude evitarlo, las lágrimas salieron.

En ese momento no pude ver el rostro de Talon, solo podía ver el de Caleb felicitandome cuando hacía algo bien. Volví a sentirme pequeña, como en aquella donde él se fue.

—Talon… —susurró Katarina. Talon la abrazó sin dejar de sonreirme. Volví a sentirme igual de sola a como me sentía durante todas esas noches.

Solo atiné a huir hacia el bosque.


Ni siquiera sabía a donde iba, solo quería correr sin parar, descargarlo todo. Quería descargar esa soledad, descargar lo cansada que estaba de estar en Demacia, descargar esa culpabilidad por la muerte de mi hermano, descargar ese falso odio que tengo hacia Noxus, descargar todo lo que había estado reprimiendo y negando por hacer parte de Demacia. Estaba cansada de esa vida y en ese momento me decidí por no volver jamás, de ahora en adelante solo lucharia por mis propias razones y no por las de un reino al que estoy obligada a seguir. Me sentía tan reprimida desde que Caleb se fue, todo había cambiado tan radicalmente. Ya no tenía a quien molestar, quien me felicitara, quien me diera confianza. Jamás había pensando en la posibilidad de vivir sin él. Debía empezar por superar la muerte de mi hermano.
Me cansé al llegar a un riachuelo, decidí tomar agua. Valor aterrizó en una roca cercana, a veces pensaba que Valor era el regalo de mi hermano para que no me sintiera sola. Me acerqué a Valor y lo acaricie en la cabeza, por lo menos sabía que Valor jamás me iba a dejar. Vi el agua y decidí entrar a nadar un rato, me quité la ropa y nadé hasta el fondo.

Estuve allí durante un rato hasta que tuve que salir a respirar.

— ¿A gusto? —Me alarme por la voz pero solo era Talon.

— ¡Lo mismo te pregunto, pervertido! —Talon se rió.

—Perdimos mucho entrenamiento hoy, pero es comprensible —Me quedé callada—. Muestras el mismo talento y la misma pasión de tu hermano, solo debes abrirte un poco más.

— ¿No te cansas de acosar? —Talon se levantó y se dió vuelta.

—Cierto, cierto. Perdoname, estoy acostumbrado a estar con Katarina —Y se volvió a sentar de espaldas esta vez—. Te dejé una toalla junto a tu ropa.

— ¿Te acuestas con la hija de tu maestro?

—No. Yo ayude en la crianza de Cassiopea y Katarina, tenía que bañarlas y fui yo quien las limpiaba cuando se mancharon las primeras veces. Conozco el cuerpo de ambas casi como el mio. —Me empecé a secar con la toalla.

— ¿Por qué?

—Imagina que te manchas en un entrenamiento siendo una niña de 10 años rodeada de chicos inmaduros. Katarina apenas y podía caminar. Además, no creas que por ser una guerrera no se enferma, soy yo quien debe cuidarla. —Me empecé a poner la ropa.

— ¿Pero no la has deseado ni un poco?

—Más que mi alumna e hija de mi maestro, la veo como mi propia hija y hasta hermana.

— ¿Cómo...veías a mi hermano? —Dudó en responderme.

—Jamás lo vi como mi hijo, siempre lo vi como mi alumno, pero a la vez como mi más grande orgullo. Era el mejor de mis tres alumnos.

— ¿Me ves así? —Se quedó callado un momento.

—Aún no te conozco lo suficiente como para crear un perfil de ti. Siempre te vi como ese contrincante que algún día iba a enfrentarme libremente, que lo iba a disfrutar y que esa pelea no significaba nada políticamente.

—Me ves como tu igual.

—Podría decirse.

— ¿Por qué intentas crear una relación conmigo si después de esto yo volveré a Demacia y volveremos a ser enemigos? —Talon rió.

—He criado a dos mujeres para saber que este viaje va a tener una repercusión en ti sobre como ves el mundo, como te ves a ti misma y como te vas a definir. Sé que probablemente no quieras volver a Demacia, sé que vas a estar confundida contigo misma, sé que no vas a tener con quien hablar. Como tu actual maestro, debo conocerte a fondo para saber tus fortalezas y debilidades, saber que te conviene y guiarte no solo en el ámbito de la lucha. Tu no sabes nada del mundo y yo sé demasiado. Creeme, te estoy salvando de propia mente.

— ¿Ya terminaron? —preguntó Katarina apareciendo de la nada, justo cuando me ajustaba las botas—. ¿Tan rápido? Talon, con razón estas solo. Debes mejorar.

—Katarina nosotros no… —empezó a decir Talon, pero le interrumpí.

—Al menos él tiene algo de acción.

Katarina no tardó más de medio segundo para llegar hasta mí y clavarme un cuchillo en el pecho, mal para ella que yo tenga mejores reflejos y haya saltado justo antes. Yo retrocedía por cada paso que ella daba, en últimas saltó detrás, pero la esquivé y le di una patada que la empujó varios metros. Talon ya estaba suspirando. Saqué mi ballesta y ella preparó una daga más larga, pero Talon se puso en medio.

— ¿Ustedes no pueden dejar de pelear una sola vez en la vida?

— ¡Es una noxiana!

— ¡Es una demaciana!

— ¿Y? Son solo sus lugares de origen.

—No necesita ser demaciana para que me caiga del asco. —expresó Katarina de brazos cruzados.

—Lo mismo digo, noxiana. —dije con los brazos a los lados. Talon volvió a suspirar.

—De cualquier manera —interpuso Katarina—, ¿por qué estamos tardando tanto? ¿No deberíamos estar ya sobre un barco?

—Iremos primero a Piltover para comprar provisiones y, quizá, uno que otro artilugio que nos ayude. —dijo exasperado—. Katarina, ¿por qué no cazas la cena?

— ¿Para volver a tener momentos románticos con la pájara? —Talon suspiró.

—Quinn, ¿por qué no cazas la cena?

—Será un placer. —dije sin dejar de matar con la mirada a Katarina, me giré hacia el bosque cuando Talon me llamó.

—Oye —me giré—, usa estas —Me lanzó dos dagas de un tamaño mediano—. No quisiera cambiar tu estilo de combate, pero para lo que haremos nos va a favorecer más que actúes como asesina, no como luchadora.

—Sería dejar de pelear con Valor. —cuestioné.

—Valor peleará con los tres —Me quedé esperando una explicación—. ¿Quien crees que cuidó el huevo de Valor? —Me sorprendí. Talon niega con la cabeza y señala a Katarina, quien estaba de brazos cruzados mirando a otro lado apenada.

—Se supone que el pajarraco seria mio —Valor bajó y picoteó la cabeza de Katarina por su comentario—. Ok, ya, era de Caleb.

—Me retiro. —Y me adentre en el bosque.


¿Valor iba a ser de Caleb? ¿Katarina había cuidado el huevo? Siento que hay algo que no me están diciendo. Ví una manada de venados cerca de aquí y fui en su búsqueda. Cuando llegué, escogí un objetivo y miré al cielo para confirmarle a Valor, pero no estaba allí. Había olvidado que estaba sola en esto ahora y por alguna razón Valor obedecía también a Talon, ese pajarraco orgulloso, grosero y presumido le hacía caso a alguien ajeno a mi. Sin embargo, él siempre luchó a mi lado cuando iba contra Talon. ¿Soy yo o es más inteligente de lo que creía?

Por estar en mis pensamientos me tropecé y perdí la manada, los seguí y quedaron justo al lado del campamento que estaba haciendo Talon para pasar la noche, un pequeño claro dentro del bosque, Katarina guiaba el carruaje. Me concentré en un venado bastante gordo, pero volví a perder la concentración cuando Talon tiró con fuerza la leña.

— ¿De verdad estas enojado? —preguntó Katarina extrañada.

— ¡Por Supuesto que estoy enojado! —gritó Talon—. ¡Trataste de matarla sin pensarlo dos veces! ¡Pareces una maldita niña caprichosa! —Katarina se quedó callada—. ¿No ves que la necesitamos?

—Pienso que tu eres el que la necesitas —susurró Katarina, Talon tragó saliva—. Ella no es Caleb.

—No la veo como Caleb

— ¿Cómo la ves? —Talon suspiró y se restregó la cara—. No me digas que…

— ¡No! —gritó Talon—. Katarina… —Gritó y Valor fue quien bajó a ver qué pasaba.

—Parece como si la vieras como algo más que una simple compañera.

—Ella… fue la única que mostró piedad cuando me atrapó, ¿si?

—Es obvio, fue ella quien…

— ¡No me alimentaban, Katarina! —Katarina se quedó callada—. Ella fue quien me liberó, yo no escapé. Literalmente me dejaron allí para morir de hambre y ella me daba comida de vez en cuando. Es tan noble como su hermano y mostró piedad con quien debía solo ver asco y repulsión.

—Dijiste que no recordabas nada. —susurró Katarina.

—Y no lo hago. Pero puedo recordar a Valor lanzando comida, puedo verla a ella echando pan dentro de mi reja. Recuerdo a los demás quejarse de que las alas de Demacia estaba rindiéndose ante un Noxiano. No sé como es su cara de compasión ni como es su mano arrojando comida, solo tengo leves recuerdos. Los guardias me golpeaban todo el tiempo por diversión.

— ¡Ella fue la que te condenó!

— ¡Ella me salvó la vida! —Jamás creí que esos actos lo iban a afectar tanto. Se formó un silencio, Katarina pateó una roca.

—Iré a buscar a esa perra. —Y se metió en el bosque en mi dirección contraria. Talon solo pudo suspirar y restregarse la cara, miró a Valor y este salió volando burlándose. Presumido.


Me alejé de allí y caí de lleno al venado más gordo que primero vi. Me tumbe desde un árbol y enterré ambas dagas en su cuello, haciéndolas chocar dentro del cuerpo del animal. Lo tomé de las patas traseras y lo arrastré hasta el campamento improvisado.

—Katarina fue a buscarte —Talon volvió a tener ese semblante frío y sin sentimiento que siempre me ha mostrado. Se acercó y examinó al venado—. No estuvo mal para tu primera vez, ¿cómo lo mataste?

—Caí de un árbol en su dirección y le enterré ambas dagas así. —Le mostré como lo hice. Talon se acercó por detrás, me tomó las muñecas y corrigió mi pose.

—El corte se hace menos sufrido si lo haces así, las muñecas no deben estar necesariamente simétricas. Si un corte falla, el otro no lo hará —Después tomó mis manos y corrigió la manera de agarrar las dagas—. Luego practicaremos combate cuerpo a cuerpo, pero debes saber que si lo sostienes así puedes manejar cualquier tipo de situación —Cambió mi posición—. Así si estas a la defensiva —La volvió a cambiar—, y así si vas a atacar. Puede ser algo difícil, pero luego de practicar lo dominaras —Me soltó y me quitó las dagas—, de igual manera, siempre debes conseguir tu propio estilo. Estos son solo atajos. —Se sentó en una silla improvisada hecha de tronco. Me quedó mirando al ver que no me movía de mi lugar.

—Perdón, es solo que…

—No creas que intento algo contigo.

— ¡No! Claro que no —Me senté en un tronco al otro lado de la fogata improvisada—. Es solo que los entrenamientos no son así en Demacia y se siente muy extraño.

— ¿A qué te refieres? —Suspiré.

—En Demacia los entrenamientos son básicamente iguales, donde todos deben seguir una simetría perfecta y los guerreros independientes como yo no son…

—Adecuadamente entrenados. —Comenzó a rebanar al venado.

—Correcto. Tu literalmente te preocupas por que lo haga bien, que sea efectiva como guerrera —Miré mi guante con el escudo de Demacia levemente marcado—. Donde no tengo que impresionar a nadie porque me están moldeando para impresionar a otros.

—Sacamos a Katarina y a Casiopea del entrenamiento del alto mando noxiano por esa razón, nos encargamos de su entrenamiento personalmente. Quizá todo hubiera sido diferente a lo que es ahora.

— ¿Por qué siempre hablas de Katarina y Casiopea? ¿Qué hay de ti? —Talon se quedó callado y quieto, luego prosiguió con su labor del venado en silencio.

—Eso no te concierne. —Fue lo único que dijo y siguió. Quedamos en silencio hasta que volvió Katarina.

—No puedo creer que estuve buscándote mientras estabas aquí y nadie me pudo decir nada. —dijo Katarina de mal humor saliendo de entre los árboles.

—La próxima vez le diré a Valor que sea más piadoso. —dije burlándome. Katarina miro a Talon y este sonrió entregando su pedazo de venado. Me pasó uno a mi y empezamos a comer en silencio.

—Toma el primer turno. —dijo Katarina antes de irse a dormir lanzándome una cuchilla. Es como si me hubiesen prohibido usar mi ballesta. Talon se fue sin decir nada y Valor aterrizó para dormir en un árbol cercano.


Esa noche tuve mucho tiempo para pensar. Según la política demaciana, cometí traición a mi reino y a mi identidad como guerrera, pero, según yo, estaba haciendo justicia por mi misma. Desde la muerte de mi hermano y el encuentro de Valor, me concentré en ser la guerrera que Caleb siempre deseó ser, pero jamás me había preguntado qué quería yo. Y de todas maneras, al parecer estaba mal, al parecer Caleb jamás quiso pertenecer a Demacia, al parecer jamás tuve una identidad desde su muerte, tan solo era una guerrera del alto mando demaciano. No tengo amigos, solo compañeros; no tengo una vida, solo es… luchar. ¿Realmente cometí traición?

—Este viaje me está enloqueciendo…

Y tan solo es el inicio. Apenas empieza y ya esta cambiando mi mentalidad de mi reino, de mi, de mis compañeros, de mi hermano, de Noxus.

Talon quiere que cambie mi estilo de combate, ¿y si encuentro mi propio estilo? Quizá deba dejarme llevar un poco en este viaje. Encontrar mi individualidad, crear una personalidad, buscar mis propios ideales, amores, temores, odios, pasiones. Estaba tan metida en mi rol de guerrera que jamás me di una oportunidad como persona, solo entrenaba. Jamás consideré un romance, un hobbie, algo que me hiciera vivir. Ya no debo ser la mejor, ¿correcto? Tengo libertad.

Libertad.

¿Qué es la libertad exactamente?

Puedo pensar lo que quiera, decir lo que quiera, hacer lo que me gusta, luchar como quiera. ¿Qué me detiene?

—Miedo. —me interrumpió Katarina.

— ¿Qué?

—El miedo es lo que te detiene.

— ¿Cómo…?

—Tienes el mismo rostro de Caleb cuando comenzó con nosotros —exclamó—. Me preguntó "¿Por qué no puedo sentirme completamente libre?" Y yo se lo contesté justo el día en que murió. Me dijo que con nosotros se sentía libre y me agradeció, como si él mismo supiera que iba a morir —aspiró por la nariz—. Tu turno terminó. Lárgate y más vale que duermas, no te sugiero quedarte pensando. —Me levanté y me dirigí a la tienda improvisada, antes de entrar me giré.

—Katarina.

— ¿Mmm?

— ¿A qué le tengo miedo exactamente? —pregunté, Katarina se quedó pensando un rato y respondió de una manera más suave.

—A que no te guste lo que eres cuando te encuentres contigo misma. Esa es la parte más difícil.

— ¿El qué?

—Aceptarte.