Muy buenas, aquí traigo otro capitulillo sobre este fic (aviso que mi intención es hacerlo bastante largo puesto que tengo muchas bacaladas pensadas para los hijos de Lester, Claudia y Cutter)
Claudia y Nick salieron del coche, el hombre se apoyó sobre el capo y le sonrió a su mujer, Claudia miro hacía el colegio y se encontró con un montonazo de niños corriendo hacía sus respectivos padres, dijo:
-No saben que venimos nosotros.
-Pues ya lo sabrán cuando nos vean-sonrió él.
-Que listo eres-murmuro en un tono de ironía que no pasó desapercibido para Cutter y haciéndose el ofendido miro para otro lado.
-Quiero saber tu historia del instituto-susurro después de unos segundos callados.
-Pues espera sentado, porque no os la voy a contar-respondió ella antes de mirarlo seriamente.
-Tu ganas este asalto-decía señalando a sus dos sobrinos que salían del colegio algo perdidos y sin saber muy bien a quien esperar, Nick se acercó a ellos y les explicó por qué sus abuelos no habían podido venir y que esos días se iban a quedar con ellos, los niños no parecían tan disgustados como él pensó, Sonny le encasquetó la mochila a su tío y corrió hacía Claudia para abrazarla.
Harrison y el antropólogo se acercaron a ellos, cada uno con una mochila al hombro, se montaron los cuatro en el coche y el mayor de los niños dijo con un tono de fastidio:
-¡Jo! ¿Por qué tenemos que seguir llevando sillitas de niños pequeños?
-Las quejas a los jefes-respondió su tío dándose la vuelta y encogiéndose de hombros.
Claudia conducía por las calles de Londres mientras que su marido debatía con sus sobrinos que dinosaurio era mejor, si un T-rex o un velociraptor:
-Chicos, me han atacado los dos, os digo de verdad que da más miedo el T-rex, no veis que es más grande-dijo por décima vez Cutter.
-Pero el raptor es más rápido y más capullo-respondió el mayor de los niños.
-¡¿Dónde has escuchado esa palabra Sonny?!-preguntó Nick dándose la vuelta con los ojos muy abiertos.
-Papa la gritaba por teléfono el otro día mientras que hablaba con un hombre-susurro cabizbajo el niño.
-Vale, ese tipo de palabras solo la dicen los mayores, a ti te sobre con decir jo-sonrió su tío.
-¿Entonces cuando seamos mayores podemos decir tacos?-preguntaba Harrison.
-Eso no es lo que yo he dicho-dijo el arqueólogo a lo que su mujer le rebatió diciendo:
-Eso es lo que tú has dicho Nick, no chicos no podéis decir tacos.
-¿Y entonces por que los mayores cuando se enfadan dicen palabrotas?-insistía Sonny.
-Pues porque tenemos que desahogarnos-dijo Claudia dando el tema por zanjado al aparcar enfrente de su casa.
Al entrar a la casa Cutter dejo las bolsas con las ropas de sus sobrinos en la entrada y los chicos se pusieron a hacer los deberes en la isla de la cocina, antes de casarse Claudia le insistía al antropólogo que se mudase definitivamente con ella, y así fue, ahora el salón estaba lleno de huesos de dinosaurios que Nick en su día tenía esparcidos por su pequeño apartamento.
-Después de todo lo revoltosos y traviesos que pueden llegar a ser, son responsables-decía Claudia que se había quedado junto a su marido en la entrada viendo como sus sobrinos hacían sus tareas.
-Son buenos chicos al fin y al cabo-respondió él con una sonrisa-Espero que Annabeth también lo sea-murmuro hiendo hacía donde estaban los niños.
Claudia sonrió mientras se acariciaba el vientre y asentía ante el último comentario del profesor.
El antropólogo se acercó a sus sobrinos y dijo:
-¿Qué tal si cuando terminéis los deberes vamos a jugar al jardín?
-¿Al fútbol?-preguntó Sonny sonriente.
-Creo que no tenemos balón-respondió su tío con tono de fastidio incluido.
-Pero yo me olvide el mío la última vez-recordó Harrison.
-Está en el armario-decía Claudia acercándose a ellos-Os lo dejasteis aquí y yo lo guarde.
-Bien, gracias-murmuro su sobrino mayor volviendo a su tarea.
Nick jugaba con un bolígrafo sentado en el sofá, a su lado Claudia intentaba leer mientras que sus sobrinos jugaban en el jardín trasero, Cutter se hartó de estar allí sentado sin hacer nada y salió hacia donde estaban los niños, al verlos allí en el césped, Sonny encima del balón y Harris tumbado con los brazos por debajo de la cabeza mirando el cielo mientras que los dos conversaban, sin ni si quiera percatarse de la presencia de su tío, el profesor retrocedió sobre sus pasos y fue a buscar a su mujer.
-Claudia tienes que ver esto-dijo al acercarse a ella.
-¿Qué ha pasado?-preguntó extrañada.
-Nada, por favor ven-respondió él tirando de su brazo para levantarla del sofá.
Claudia al ver a los chicos allí tranquilos y sin armar jaleo sonrió y les dijo:
-¿Qué os pasa se os han gastado las pilas?
Sonny fue el primero en darse la vuelta alzando una ceja, Harrison se reincorporo y le sacó la lengua a su tía.
-Papi dijo que nos iba a llamar-murmuro el pequeño mirándolos.
-A lo mejor aún no han llegado-respondió Nick encogiéndose de hombros.
El mayor de los niños miro su reloj y dijo:
-El avión salía a las cinco de la tarde y son casi las siete, papa decía que de aquí a Glasgow era una hora.
-Anda venid vamos a llamarlos-decía Claudia entrando a la casa seguida por los niños y finalmente por su marido.
Al tercer tono Lester lo cogió y Nick le dijo:
-James somos nosotros, estas en manos libres.
Tanto los niños como Claudia y Cutter se encontraban entorno a la isla de la cocina donde el profesor había dejado el móvil.
-¡Papa!-gritaron sus dos hijos a la vez mientras que Lester gritaba ''Chicos''
-¿Habéis llegado ya?-preguntó Claudia.
-Acabamos de llegar al hotel, me he perdido un poco-respondió su jefe haciendo reír a Nick.
-Pero si Glasgow no es una ciudad en la que te puedas perder fácilmente-decía entre carcajadas el antropólogo.
-Eso será para ti, como eres escoces listo, te vendrá en la sangre o algo así-dijo Lester, por detrás se escuchó la voz de su mujer que decía:
-Ahora se ha picado y luego no me puedo enfadar con él porque llevamos media hora dando vueltas.
-Christine tu más que nadie sabes como es Jimmy-susurro Nick haciendo reír a la mujer-Y si Lester yo nací con el mapa de Escocia debajo del brazo.
-Eso explica lo rarito que eres-arremetió su superior con el arqueólogo.
-¿Podéis dejar de pelearos?-preguntó Claudia antes de añadir sin darle tiempo a ninguno de los dos a responder-Gracias por vuestra amabilidad.
-Papa, papa, papa-dijo Sonny.
¿Qué, qué, qué?-respondió su padre en el mismo tono.
-¿Mañana voy al entrenamiento?-decía el niño abriendo mucho los ojos.
-Hombre vendría bien si el domingo quieres ganar.
-Lo importante es participar-dijo su madre por el otro lado de la línea pero ya era demasiado tarde Sonny gritaba:
-¡Vamos a ganar! ¿Llegareis para el partido?
-Espera espera, ¿No llegáis el sábado? Dijiste cuatro días James, estamos a miércoles, haz las cuentas-se quejó el profesor.
-A ver… me equivoque-murmuro Lester-Llegamos el domingo a las diez y el partido empieza a las once así que si llegaremos Sonny, Nick deja de quejarte que la semana que viene te presto el coche.
-¿Enserio te equivocaste diciendo la fecha?-preguntaba en tono de indignación Christine-Cutter por mi te quedas el Jaguar.
-Sí, me vais a volver loco, estaba muy estresado y mi padre me colgó y me lié y se lo dije mal, doña perfecta-murmuro el hombre cansado-Y el Jaguar es mío que para eso me lo pague yo.
-¿Ahora es culpa mía que seas un despistado? Y Jim estás loco-le respondió su mujer Lester gritó:
-¡Antes de conocerte no estaba loco!
-Ya empiezan-susurraron las cuatro personas por el otro lado de la línea.
-¡Antes de conocerme eras un pringado!-exclamó su mujer haciendo que James bajase la vista.
-Chicos parad-dijo Claudia-Colgad el teléfono y arreglad esto, el domingo os quiero como unos recién casados.
-Difícil lo veo-colgó el teléfono Lester.
Los dos adultos cruzaron una mirada de preocupación y miraron a los niños, que estaban bastantes serios y callados.
-¡Ey, los mayores nos peleamos continuamente, seguro que mejoran!-los intento animar su tío, ellos elevaron a vista y forzaron una sonrisa-¿Vamos a jugar al fútbol?-preguntó arrugando la frente, los chicos asintieron no muy conformes y los tres salieron al jardín seguidos de Claudia.
-Si de verdad piensas todo eso de mí, no sé por qué te casaste conmigo-dijo el ejecutivo antes de coger su abrigo y salir de aquella habitación de hotel.
-Porque después de todo te quiero idiota-susurro ella al verlo irse, se le cayó un sobre del abrigo y fue a cogerlo.
Christine se pasó los próximos minutos debatiéndose entre abrirlo o no, si era privado pero era su marido y…, al final acabo abriéndolo y se encontró con una carta escrita por él en la que redactaba:
''Christine, sé que soy el peor tío para decir lo que siento, pero te quiero, te quiero desde los catorce años, cuando nos vimos por primera vez, si, cuando te tire la comida encima te vuelvo a pedir perdón, sé que no se puede estar estudiando mientras que andas con una bandeja de comida, supongo que desde aquel momento hasta ahora me convertí en una especia de idiota para expresarme, y como no soy capaz de decírtelo a la cara pues lo escribo, en realidad es un poco cobarde pero ya sabes como soy, y de verdad creo que todos estos años me has cambiado, a mejor, una especie de Jim 2.0, tú y los niños y el bebe, sois lo único que me importa de verdad, ¿Eso es el verdadero amor no? Despertarte al lado de ella y mirarla mientras duerme por qué te parece lo más adorable que has visto en la vida o jugar con los chicos al futbol, o Sonny, Harrison y yo nos quedamos despiertos esperando a que llegues, o cuando también me esperáis a mí, por lo menos para mí eso es el amor y lo que te voy a decir ahora es lo que más serio he dicho en mi vida, te amo Christine Johnson''
-Y yo a ti Jim-murmuro después de leerlo, volvió a guardar la hoja en el sobre y salió de la habitación del hotel en busca de su marido.
Lester estaba sentado en la parte de arriba de un banco mirando al suelo, alzó la vista para toparse con una pareja joven que se besaba al otro lado de la calle, suspiró y buscó dentro del bolsillo de su abrigo algo que no encontró, en su lugar sacó una nota y una ecografía, frunció el ceño extrañado y volvió a mirar sus bolsillos para encontrarlos vacíos, finalmente abrió la nota que decía: ''Te quiero Super Daddy'' sonrió y miro la ecografía, apenas era una pequeña mancha blanca de unos tres meses, pero a James le bastaba para ser el hombre más feliz del mundo, se bajó del banco guardando la nota y la ecografía en el bolsillo interior de la, cerca de su corazón, y se dispuso a buscar aquella carta que suponía que se le había caído, volvió sobre sus pasos hacía el hotel mirando al suelo hasta que se topó con unos zapatos que conocía a la perfección y una voz dijo:
-¿Buscabas esto?-levantó la vista para mirar a Christine, ella lo miraba con aquellos ojos negros tan profundos, él asintió viendo el sobre en la mano de ella.
-¿Me perdonas?-preguntó en un tono muy bajo, su mujer negó con la cabeza antes de añadir:
-¿Me perdonas tú?-los dos sonrieron y James la besó al separarse Christine dijo-Yo también te amo mi Jim 2.0.
-¿Lo has leído?-murmuro poniéndose rojo, ella asintió riendo antes de volver a besarlo-Debí haberlo perfeccionado un poco, por cierto, ¿eso de ''Super Daddy'' a que viene?
-Porque eres un ''Super Daddy'', salvas al mundo de los dinosaurios-rio ella.
-Bueno, en realidad… me paso el día detrás de un escritorio, yo solo lo planeo, no soy el que lo ejecuta, no sé qué tiene eso de Súper pero vale-se encogió de hombros Lester.
-Para los chicos eres como un superhéroe de esos que ven en la tele, pero sin poderes y para mí también un poco-murmuro antes de besarlo-La paciencia que tienes es digna de un superhéroe, los niños y yo te ponemos de los nervios y si a eso le sumas el trabajo, cualquier otra persona estaría…
-¿Loca?-preguntó él alzando las cejas-¿Quién te dice que yo no lo esté? Es decir me case contigo-bromeó riendo-Te juro que no estaba borracho cuando nos casamos-siguió su broma-Aunque a lo mejor si drogado por que dije que sí, eso no es propio de mí.
-Al final duermes en el sofá-dijo su mujer hiendo hacía el hotel.
-Era una broma-decía James mientras que la alcanzaba corriendo, ella se dio la vuelta y le sacó la lengua-¿A con que esas tenemos no? Ya te enteraras al llegar a la habitación.
-A saber que quiere hacer papa-murmuro mirando hacía su vientre, él se acercó y añadió agachándose:
-Esto-levantó la camisa de su mujer y dejo un sonoro beso en su barriga-Creo que por fin soy consciente de que vamos a tener un bebe-sonrió mirando a Christine, ella le revolvió el pelo y asintió contenta.
-Bueno Jim… -intento decirle una cosa importante pero su marido le cortó besándola.
-Te quiero-susurro al separarse-Y a ti también-dijo el ejecutivo antes de volver a besar el vientre de Christine.
Nick estaba en medio de los dos árboles que había en el jardín, miraba a Harrison desafiante antes de que su sobrino lanzase el balón, chutó y Cutter se tiró hacía la derecha pero la pelota fue más rápida y entro en la portería improvisada.
-Nosotros tres y tu dos-señalo Sonny a su tío sonriente.
-La revancha-pidió el profesor remangándose la camisa hasta los codos.
-Dejarme tirar a mí-dijo Claudia levantándose de la silla del jardín, su marido alzo las cejas divertido-Nos tenemos que apostar algo.
-Esto se pone interesante-musitó el antropólogo pensando-Si marcas gol te doy un beso, si me lo paro me das un beso-sonrió Nick.
-Ganamos los dos, si marcó haces la cena una semana, si lo paras la hago yo una semana-respondió ella.
-¿Y me das un beso?-insistió Cutter, ella asintió antes de que su marido pusiese el balón en lo que habían denominado la línea de penalti-¿Preparada?
-Nací preparada-decía viendo como el arqueólogo andaba de espaldas hasta la portería y le hacía una señal para que chutase, Nick alargo el pie hacía la izquierda intentando pararse el gol, pero lo único que consiguió fue doblarse el tobillo y que el balón entrase, como pudo se reincorporó y alzó la vista hacía su mujer que tenía una sonrisa triunfante en la cara.
-Vale… te había subestimado-murmuro acercándose a ella.
-¿El señor portero no es capaz de pararse un gol de una embarazada?-rio su mujer haciendo que los niños también lo hiciesen.
-Me lo he dejado-dijo mirando al suelo con los brazos cruzados.
-Si ya-decía cogiéndolo de la barbilla antes de besarlo-Quiero macarrones a la boloñesa para cenar.
Él la miro con una expresión que Claudia no supo muy bien como tomarse, era una mezcla de sorpresa con enfado así que se echó a reír y le susurro en el oído:
-Tengo antojo, y esta noche puede que de otra cosa.
Cutter tragó saliva sonoramente y miro hacía sus sobrinos mientras que preguntaba:
-¿Con ellos aquí?
-Tengo antojo de ver una película-respondió dándole un pequeño puñetazo en el hombro antes de entrar a su casa y dejar a un descolocado Nick en mitad del césped con los ojos muy abiertos.
-Me vas a volver loco Claudia-dijo entre dientes.
-¿A qué te referías tío Nick?-preguntó Sonny mientras que le tiraba de la camisa para captar su atención.
-A ver una peli por supuesto-decía despeinándolo antes de añadir-¿Queréis macarrones a la boloñesa?-sus dos sobrinos asintieron frenéticamente y entraron en la casa seguidos de su tío.
El antropólogo se levantó en mitad de la noche con mucho cuidado de no despertar a su mujer y fue al baño, a la vuelta se apoyó en el marco de la puerta de la habitación donde sus dos sobrinos dormían, sonrió viéndolos allí tan tranquilos y profundamente dormidos, estaba tan sumido en sus pensamientos que no se percató de la presencia de Claudia hasta que ella le puso la mano en el hombro, dio un pequeño brincó y se dio la vuelta exagerando el susto con una mano en el pecho.
-Que teatral te me has vuelto-le susurro ella-¿Te gusta ver cómo duermen?
-Sí-respondió su marido en el mismo tono que Claudia le había formulado la pregunta-¿Quién te dice a ti que no te vea durmiendo?
Su mujer sonrió y le cogió la mano para ponerla debajo de su camiseta del pijama y que notase las patadas de su hija, Cutter se agachó y le murmuro muy cerca del vientre:
-Hey peque, ¿Qué haces despierta a estas horas? Vamos a dormir, por cierto aunque no te lo diga muy a menudo te quiero y mucho, a mama también pero ese va a ser nuestro pequeño secreto-alzó la vista para encontrarse con una Claudia sonriente, se levantó y le besó.
-Yo también os quiero a los dos-dijo ella al separarse, miro por encima del hombro de su marido y rectificó-Os quiero a los cuatro.
El arqueólogo se dio la vuelta y asintió mirando a los dos niños que dormían plácidamente.
-Sonny venga que llegamos tarde-le apremió su tía Claudia al chico.
-¿Entonces, lo llevas tu sola?-preguntó por décima vez Cutter mientras que coloreaba un dibujo con Harrison tirados en el suelo del salón.
-Si-respondió su mujer, viendo bajar a su sobrino mayor con la ropa del fútbol puesta, la camiseta de manga corta era roja y el escudo del equipo estaba bordado a la izquierda, de un tono amarillento, los pantalones también cortos eran blancos con una franja vertical roja, llevaba los calcetines y las espinilleras puestos y traía los tenis en la mano-Que guapo estas.
Sonny sonrió y se acercó hasta ella haciendo malabares para ponerse los zapatos, Nick le ató los cordones al ver que el chico le ponía la deportiva encima de su rodilla.
El niño metió la bolsa de deporte en el maletero e iba a entrar a la parte trasera del coche de su tía pero ella le paró diciendo:
-Puedes sentarte adelante.
-¿Sin sillita?-preguntó esperanzado su sobrino.
-Sin sillita-repitió Claudia sonriéndole-Como un niño mayor-dijo metiéndose en el coche, Sonny corrió a la parte delantera y se sentó.
-Soy un niño mayor-murmuro frunciendo el ceño y mirando a su tía.
-Ya lo sé, es solo que me gusta ver cómo te enfadas-le respondió ella antes de darle un sonoro beso en la mejilla.
Claudia miraba como los chicos del equipo entrenaban, y no perdía detalle de los movimientos que hacía su sobrino, para que mentir se le daba bien el fútbol, al igual que a su padre, Sonny cayó de bruces contra el césped pero no pareció importarle puesto que se levantó casi de un salto y siguió corriendo detrás del balón ajeno a lo orgullosa que estaba su tía de él, un hombre que estaba allí también viendo a su hijo jugar dijo mirándola:
-¿Quién es su hijo?
-No es mi hijo, es mi sobrino-sonrió Claudia señalando a Sonny, al girarse y ver a su interlocutor se sorprendió de quien era y preguntó-¿Es usted Phillip Burton?
-Sí, al menos eso es lo que pone en mi carné de identidad-sonrió el empresario dejando ver sus dientes blancos que hacían contraste con su tez morena.
-No sabía que tuviera hijos-susurro ella recordando que había leído sobre aquel hombre, era un ejecutivo muy famoso y respetado en todo Londres, además de rico.
-Bueno, yo tampoco lo sabía hasta que apareció en la puerta de mi casa con apenas tres meses-respondió él señalando el niño que estaba en la portería, Claudia miro y vio el gran parecido que tenían.
-¿Cómo se llama?-preguntaba volviendo a mirarlo.
-Phill, Phillip William Burton, mi madre se empeñó en ponerle el mismo nombre, diciendo que así recordaría el fallo que tuve dejando embarazada a una mujer-le respondió Phillip encogiéndose de hombros antes de añadir-¿Su sobrino no será el hijo de James Lester por casualidad no?
La miembro del ARC asintió y el hombre siguió hablando:
-Lo conocí hace un par de años llevando al niño al colegio, días más tarde me entere de que trabaja en el ministerio.
-Yo también-añadió sonriendo ella-Vaya despiste el mío, no me presente, Claudia Brown-le tendió la mano al moreno, él la apretó con gusto.
-Por cierto, enhorabuena-señaló el prominente vientre de Claudia.
-Gracias-susurro ella acariciándose la barriga.
-¿Primeriza?-preguntó alzando las cejas, ella asintió.
-Lo gracioso es que las únicas experiencias que hemos tenido mi marido y yo con niños, han sido con los hijos de Lester-rio Claudia.
-¿Quién es su marido?-preguntaba Phillip frunciendo el ceño.
-Nick Cutter-respondió sonriendo.
-¿El profesor Nick Cutter?-Claudia asintió, el hombre hizo un gesto muy gracioso acompañado por un-¡Adoro su trabajo! Me encanta como se expresa, adoro todas sus tesis, la arqueología la veo con otros ojos desde que leo sus documentos, es como… si pudiese ver a los dinosaurios, lo cuenta como si, trabajase con ellos-explicaba Burton.
-Más o menos-murmuro ella.
Al acabar el entrenamiento Claudia entró a los vestuarios junto con los demás padres para ayudar a ducharse y vestirse a sus hijos, para sorpresa de la funcionaria al entrar Sonny ya estaba vistiéndose, le sonrió al verle y la mujer le devolvió la sonrisa acercándose.
-Que rápido te duchas-le susurro su tía sentándose a su lado mientras que veía como se subía los pantalones.
-Papa una vez me regaño por que tarde mucho-respondió Sonny subiéndose al banco para coger su mochila-Y no quería que tú me regañases.
-No te iba a regañar mi niño-dijo ayudándolo a guardar las cosas en la bolsa.
Su sobrino sonrió.
-Phill te has vuelto a olvidar el champú colega-se quejó Burton buscando en la bolsa de su hijo, se había remangado la camisa hasta los codos para no mojarse mientras que duchaba al chico, Sonny lo escuchó y cogió su bote de champú ante la atenta mirada de Claudia.
-Tome señor-le tendió el champú a Phillip y este le sonrió, el niño se giró hacía su amigo que se estaba quitando la ropa y murmuro-Phill que no se te vuelva a olvidar.
El empresario buscó con la mirada a Claudia y se lo agradeció ella se encogió de hombros y señalo a su sobrino diciendo que había sido idea suya.
Sonny estaba en el asiento del copiloto mirando a su tía que conducía por las calles de Londres de vuelta a su casa, pillaron un semáforo y Claudia se giró y le preguntó a su sobrino:
-¿Oye enano tienes ganas de tener un hermanito o hermanita?
El chico se encogió de hombros y acompaño ese gesto diciendo:
-Me da igual, aunque mama nos explicó una cosa y ahora está más cariñosa con nosotros y papa… bueno papa a su modo también.
La mujer rio ante el último comentario de su sobrino y volvió a preguntar:
-¿Y la primita?
-¿Me dejaras jugar con ella?-vacilo antes de poner su mano sobre la barriga de su tía, ella asintió y él sonrió, Claudia puso su mano encima de la de su sobrino.
¿Que sera eso tan importante que Christine le quiere decir a su marido?
