-.-

Sin recordar como enamorarla.

-.-

—No puedo creerlo, Plagg —sus manos acunando sus mejillas, sus codos apoyados sobre el escritorio sin poder quitar sus ojos de la pantalla que mostraba el beso entre él y Ladybug.

—Finalmente se enamoró de mí —emocionado, luego refunfuño— y olvide todo sobre eso.

—Tienes razón, es muy desafortunado—comentó Plagg, a penas prestándole atención y luego se devoraba una porción de queso.

—¿Sabes qué?—animándose—Si paso una vez, puede pasar otra vez —sus ojos brillaban con esperanza—Al menos ahora sé que mi sueño puede volverse realidad.

—Lo que tú digas.

—Me gustaría saber que hice para enamorarla—anhelo.

—¿Mostrarle que hay debajo de tu mascara? —Sugirió Plagg— A lo mejor se enamoró a primera vista de ti.

—Ni siquiera sabíamos quienes éramos, no creo que así se haya enamorado de mi —dijo—Debe haber otro motivo, algo que haya... ¿hecho? ¿Dicho?

—¿Perder la memoria? Quizás eso atrae a las chicas.

—¡Plagg! —articulo, por las cosas que estaba diciendo.

—¿Qué? Te doy ideas.

Suspiró.

—Lo más probable es que creíamos que éramos pareja y... principalmente no había nadie más en su corazón. Era solo yo. Me veía solo a mí, éramos solo nosotros dos contra el mundo.

Plagg rodó los ojos. Su portador siguió mirando la foto por un rato más.

— ¡Ah!—dio un pequeño grito—Ya voy dos besos con My Lady y ninguno recuerdo... —se llevó las dos manos a su cabeza— no lo puedo creer... ¿Qué más me voy a olvidar?

—Tal vez algún día te cases con ella y no lo sepas.

—No des mal augurio.

—A lo mejor es una premonición.

Mientras Adrien lo miraba molesto, Plagg se comía otro pedazo de queso.