Capitulo 02- Tranquilidad
17 de Febrero (anochecer)
-¿Entonces seguiremos de noche o descansaremos?- preguntó Jiraiya a Anko.
-No estoy segura de que hacer- respondió la mujer suspirando-. No soy muy buena rastreadora de noche, pero mientras el rastro de chakra permanezca, supongo que podríamos continuar; aunque…
-Si el rastro termina desviándose de los chicos, podríamos perdernos- completó Ebisu con seriedad-. Es obvio que tendremos que detenernos a descansar; será mucho mejor idea continuar apenas amanezca.
-Pero los chicos podrían necesitarnos- susurró Shizune pensativa.
Jiraiya agachó la cabeza, pensativo mientras reflexionaba acerca de la situación; los chicos les llevaban dos días de ventaja, lo cual no era poca cosa. Pero ellos debían encontrar a Kakashi además de continuar hacia un objetivo determinado; tal vez cortar camino hacia… no, nada de eso, era demasiado peligroso siquiera pensarlo. Eso sería dar por hecho que llegarían al lago de la serpiente y tal vez eso no fuese así.
Sin embargo no podían tampoco apresurarse solo por el rastro de un ninja; era una posibilidad que el equipo entero fuera capaz de vencer a aquel ninja, sobretodo tomando en cuenta que Kakashi se encontraba con ellos. Lo mejor era más bien no actuar precipitadamente; lo que realmente le preocupaba no era lo que pudieran encontrar en el trayecto, sino lo que los aguardaba en el propio lago de la serpiente.
-No, descansaremos- exclamó Jiraiya sonriente-. Creo que los chicos podrán apañárselas solas hasta que los alcancemos…
-¿Esta seguro, maestro?- exclamó Shizune preocupada-. Ninguno de ellos tiene una sola misión de clase S a excepción de Kakashi…
-No te preocupes, Shizune- sonrió el viejo maestro-. Tanto Kakashi como Naruto fueron entrenados alguna vez por mí; confió en su habilidad.
Era momento de dormir. Shizune estiro su equipo de acampar con algo de dificultad; limpió el terreno bajo el mismo e intentó dormir. Cuando se metió dentro de la bolsa se dio cuenta que no había hecho tan buen trabajo limpiando como quisiera. Se revolcó dentro de la bolsa intentando moverse a un punto donde estuviera cómoda. Después se dio cuenta de que de hecho no tenía una almohada; suspirando salió de su bolsa y se dirigió a sus cosas con la intención de usar la mochila como un provisional cojín. Una vez acomodado todo, se disponía a entrar para dormir, cuando se dio cuenta que era observada con extrañeza por Ebisu, el primer guardia en turno.
-¿Problemas acampando?
-Jiji…- sonrió nerviosa-. Bueno, podría ser decir que si tengo unos cuantos.
-¿Qué clase de ninja tiene problemas durmiendo a la intemperie?- preguntó Ebisu con un tono despectivo-. Si ya me parece algo escandaloso uno que no pueda durar un día entero despierto, uno que ni siquiera puede descansar en circunstancias "normales" es…
-Lo siento- exclamó Shizune apenada agachando la cabeza-. La verdad es que yo nunca me he considerado realmente una ninja. De hecho… ni siquiera entre a la academia…
-¿Eh?- los lentes de Ebisu cayeron al suelo mientras este miraba sorprendido a la mujer.
-No, no soy un ninja- suspiró Shizune-. No en toda regla; todo lo que he aprendido ha sido de Tsunade-sama… Digo, Hokage-sama. Tengo un alto nivel en técnicas médicas, la siguiente después de la Hokage; pero en realidad en todo lo demás, en realidad no soy tan buena…
-Pero la gran Tsunade fue tu maestra- replicó Ebisu-. Una Sanin debiera ser suficiente para que cualquiera de sus alumnos sea un magnifico ninja…
-Supongo que no soy muy buena alumna- dijo Shizune con tristeza sentándose a un lado de Ebisu-. Pero si puedo decir algo en mi favor, en realidad no nos dedicábamos simplemente a mi entrenamiento; la Hokage es una gran persona, una persona muy noble, una gran líder y una legendaria ninja. Pero yo me fui con ella porque la admiraba realmente… Ella estuvo años tratando de deshacerse de mi; era como una sanguijuela…
-¿Me estás diciendo que estuviste años con la Hokage contra su voluntad?
-Bueno, si, al principio- respondió Shizune sonriendo apenada-. La seguía a todos lados, pidiéndole que me entrenara, y ella siempre se negaba; en una ocasión… No, olvídalo, no creo que sea el lugar adecuado…
Ebisu guardó silencio pensativo; estudio la expresión triste de Shizune mientras ella permanecía en silencio mirando al suelo. Al parecer había herido sus sentimientos mucho más de lo que había sido su intención; nunca creyó que en realidad la mano derecha de la Hokage fuera simple y llanamente una mujer con entrenamiento ninja propio. Esperaba una historia de sobresalientes en la academia; y le había causado un placer retorcido verla tener problemas acampando que… que simplemente decidió molestarla. Ahora lamentaba un poco esa decisión.
-¿Y porque no sabes acampar?- preguntó Ebisu con tono amable.
-Hay muchas cosas durante mi estadía junta a Tsunade-sama que nunca tuve la necesidad de hacer- respondió sin voltear a verlo-. Acampar es una de ellas: siempre estábamos en hoteles. Otra de ellas es rastrear ¿Para qué rastrear si Tsunade no perseguía nada? Viajábamos libres por el mundo, ella buscando una nueva esperanza y yo siguiéndola a ella… Hasta que conocimos a Naruto; él fue la nueva esperanza…
El rostro de Shizune se ilumino brevemente mientras mencionó a Naruto, pero luego volvió su amarga sonrisa al rostro y su cabeza se encogió un poco mas; colocó sus brazos cruzados sobre sus rodillas y el rostro sobre estos.
-¿Y tu porque seguías a Tsunade?
-Yo…- la pregunta tomó por sorpresa a Shizune, quien salió de su estado depresivo-. Bueno, me rechazaron de la academia. Estuve en ella pero nunca aprobé el examen genin; un día Tsunade vino a la aldea y decidí que era mi oportunidad de lograr algo. Ella fue mi esperanza de ser ninja… aunque sea un ninja patético. Por eso no tengo protector de la aldea, si lo habrás notado: nunca me he graduado.
-Bueno- contestó Ebisu pensativo-. Naruto asegura que haces técnicas de muy alto nivel, como los clones de sombra.
-Si, Tsunade me enseño para…
La chica enmudeció y se sonrojo, escondiéndose entre sus brazos; Ebisu alzó una ceja ante tal reacción.
-Yo… no quiero hablar de eso…- susurró Shizune desviando la mirada, cada vez mas sonrojada.
-Entiendo… creo…- exclamó Ebisu tratando de sonar desinteresado.
El hombre saco una cantimplora de su mochila, mientras miraba al cielo; la Hokage era una mujer muy poco conocida aun en la aldea, y Ebisu no podía imaginarse que cosas "malas" le pudo haber obligado a Shizune a hacer. Cuando volvió a meterla en la mochila, un pequeño libro cayó de una bolsa entreabierta. Ella sonrió y con rapidez lo tomó para espantó de Ebisu.
-¿Te gusta leer?- exclamó Shizune con el libro entre sus manos-. A mí también, me gustan mucho los libros; sobre todo historias de samuráis…
-No!- exclamó Ebisu asustado-. Dámelo, solo fue un regalo del maestro Jiraiya, yo ni siquiera sé leer!
-¿Qué?- se burló Shizune-. Claro que sabes leer, eres maestro ninja.
La chica se acercó el libro para leer el titulo; y su cara enrojeció nuevamente. Entre sus manos tenia "El paraíso del Galaneo". La reseña decía "una serie de historias cortas sobre jóvenes que encuentran el amor donde menos lo esperan; recopilación y edición del maestro Jiraiya, en nuestra nueva línea erótica". Shizune le dedicó una mirada rápida a Ebisu, insegura de que decir o que hacer. El ninja por su parte quedo petrificado ante la mirada de la chica.
-Eh… creo que deberías ir a descansar- exclamó Ebisu tras unos incómodos segundos de silencio-. Eres la tercera guardia.
-Sí, está bien- asintió Shizune sin voltear a verlo.
-Bueno, yo voy a revisar el área- dijo Ebisu dándose la vuelta.
-Ebisu…- susurró Shizune.
-¿Si?- preguntó el hombre dándose la vuelta con un nudo en la garganta.
-Tus lentes- exclamó Shizune entregándolos con una mano pero aun sin voltear a ver al ninja-. Se te habían caído.
-Gracias Shizune- dijo él cogiéndolos.
Ebisu se dio media vuelta dispuesto a escapar de ese lugar de humillación y vergüenza; pero luego decidió que aun tenía algo pendiente. Solo una cosa rápida y podría huir de su vergüenza. Pero a pesar de todo, era cierto: ese libro acababa de ser regalado por el maestro Jiraiya, aunque siendo sincero consigo mismo, no le molestaba de ninguna manera. De hecho agradeció el obsequio del libro, siendo una primera edición antes de la fecha oficial de publicación. Pero ahora no era momento de pensar en ello.
-Shizune- dijo Ebisu colocándose sus lentes-. Eres una gran ninja; tal vez no estés acostumbrada al trabajo en equipo ni a la intemperie, pero alguien que controla una técnica tan avanzada como los clones de sombra, no puede ser menos que un ninja muy hábil.
Tras esas palabras se alejo rápidamente del lugar; Shizune se preguntó si solo había tratado de ser amable o si realmente hablaba en serio. De cualquier forma, el comentario la hizo sentir bien; después de todo le había tomado casi tres meses lograr esa técnica. Pero sabía que había ninjas que nunca habían logrado hacerla. Puede que ella fuese lenta, o no muy habilidosa, pero al final de cuentas era lo que realmente deseaba ser: un ninja.
Entre las sombras de los arboles, una sombra se movía con lentitud; bajo la pobre luz de las estrellas apenas si se podía distinguir una silueta que vagamente se pudiera asociar con un ser vivo. Su tamaño era inmenso, tal vez del tamaño de un elefante aunque era obvio que no se trataba de tal animal; este olfateaba constantemente el suelo y no dejaba de gruñir. No parecía muy animado a seguir el rastro que detectaba, pero tampoco parecía dispuesto a dejarlo escapar.
Para cualquier persona que pasara por ahí, ese enorme can les hubiera parecido el mismísimo guardián del infierno; de hecho, era un perro guardián, un rotwailer no un rastreador. Otro punto en su contra para no seguir el fino rastro que olfateaba. A pocos metros la sombra de un humano se dedicaba a dormir; sabía que no debía estar dormido, pero no se atrevía a despertarlo. Después de todo aquel humano algún día sería el sucesor de su maestro. El nuevo maestro.
En el silencio de la noche, se filtraron unos finos pasos apenas perceptibles para el oído del can; pero alcanzó a reconocerlos por la disposición, regularidad y peso. Era su maestro. Al parecer ya había vuelto.
-Eh! Titán- llamó una voz de algún hombre aun invisible a la vista del enorme perro-. He vuelto…
-Maestro!- exclamó el can agachando la cabeza- ¿Cómo le ha ido?
-Nada fuera del otro mundo- respondió la voz-. Solamente una decepción más; me hicieron luchar con un idiota. No tiene lo necesario para el pacto…
De entre los arboles un anciano delgado apareció; vestía una gabardina demasiado grande para su fina figura y demasiado larga para su corta estatura. Aun así se le veía caminar con agilidad entre los árboles. Su pelo era blanco y largo, hasta el hombro; y mostraba una cara de perpetuó aburrimiento. Sus ojos azules eran muy expresivos, sin embargo; a pesar de sus palabras, Titán supo que había disfrutado de la batalla. Era eso o había pasado por un burdel antes de regresar. En realidad Titán no se atrevía a olfatearlo.
-¿Has cuidado que entrene mi discípulo?- inquirió el anciano sonriendo.
-Lo siento maestro- agachó la cabeza el perro con mucho pesar-. No he logrado persuadirlo de que siga sus instrucciones…
-¿Persuadir?- se burló el anciano-. Se trata de ordenar, Titán; como a los perros, a mis alumnos los entrenas con mano firme. Tendré que disciplinarlo… y a ti también…
-Si maestro…- asintió Titán sin levantar la cabeza.
El anciano tomó asiento en un viejo roble y prendió un cigarrillo mientras veía suspirando a la silueta dormida a unos metros de él; era realmente un alumno testarudo. Quería ser fuerte pero insistía en querer entrenar a su manera, ignorando por completo sus órdenes. Hasta donde sabia era muy diferente a su padre. Muy diferente.
-Maestro…- llamó tímidamente Titán.
-¿Si?
-Lo he captado…- susurró Titán volteándolo a ver.
-¿Captado qué?
-Lo he captado- repitió el can-. A él; al traidor…
El anciano se levantó de golpe y su piel se torno terriblemente roja, parecía a punto de explotar; tiro su cigarro y de un golpe levantó a su alumno. Con rapidez empezó a guardar sus cosas.
-¿Qué pasa, anciano?- exclamó la sombra sobándose la cabeza- ¿Por qué me despiertas?
-Es hora de que demuestres de que tu valía- respondió el anciano montando a Titán de un muy ágil movimiento-. Tenemos un rastro que seguir. El rastró del traidor.
Al instante la sombra se levantó como impulsada por un resorte; con rapidez mordió su dedo gordo e invocó a un perro de rastreo. Abrió su mochila y de ella saco una bolsa; con sumo cuidado la abrió y dentro de la misma saco una pañoleta. La dejo oler brevemente al can antes de volver a guardar y montar a su vez también sobre Titán. El otro perro empezó a olfatear alrededor antes de encontrar el rastro a seguir.
-Pronto te alcanzaremos bastardo- exclamó el anciano con un brillo en sus ojos-. Esta vez te matare, Jiraiya; a ti y a todos los tuyos…
Fin Capitulo 02
Corenote:
Bien, aquí el nuevo capítulo ¿Por qué los otros títulos eran en ingles y estos en español? Bueno, siguen siendo nombres de canciones, ahora en español xD…
Algo que me importa mucho es no sacar de personaje a cada miembro del equipo lo mas que sea posible; eso hará que haya muchos conflictos entre ellos, se los aseguro. Así que espero que logre un buen fic al respecto =)
Hice una nueva idea exclusiva para el fic que poco tendrá que ver (de momento) con Jinchuriki Escape; este anciano será parte importante de ello. Espero que les guste, nos leemos pronto.
