Aquí sta el segundo capi. He tardado mucho, lo siento n.n

Weno, espero que os guste, y que me dejéis reviews jejeje.

N fin, gracias por leer, y disfrutad de la lectura!!

Qué diablos te pasa?

Harry esperaba la llegada de Shackelbot y quién viniese a buscarle, sentado en las escaleras de la casa, con el baúl junto a él. Su rostro estaba libre de expresión, y para todos los que le conociesen, era muy raro. Harry escondía bien sus emociones detrás de una perfecta sonrisa de Griffindor. Pero había aprendido en aquellas pocas semanas que le separaban de su cumpleaños, a no mostrar sus emociones, ni lo que pensaba, con el nuevo don que había desarrollado, era mejor no ir poniendo caras extrañas al oír lo que la gente pensaba, normalmente contrario a lo que decían. Y rememoró de nuevo el día en que Dumbledore vino a verlo, y hace dos semanas o algo menos, y el shock que sintió al percibir las sensaciones, las intenciones del anciano. Él le respetaba y le quería como a un abuelo, pero de él emanaba un aura de manipulación, de mentira, que casi le tira de espaldas al verlo. Y cuando ya le leyó los pensamientos, mientras él hablaba del amor, y de que lo que Sirius querría, estuvo a punto de vomitar. Se excusó de su malestar, diciendo estar malo y el director se fue diciéndole que se verían en Hogwarts.

Y en el momento no había podido retener todo lo que había descubierto, estando bajo el impacto de aquellos pensamientos de su profesor, pero había pasado horas y horas dándole vueltas. Días y semanas, y se acordaba de los más ínfimos detalles y los más ligeros matices. Y cuando llamaron al timbre, fue un Harry muy diferente al que recibió al director, el que abrió la puerta. Shackelbot sonrió al joven moreno que le inclinó la cabeza como saludo. No conocía mucho al chico, pero le recordaba mucho más expresivo. Supuso que la muerte de su padrino le habría pegado duro. Harry se esforzó en mantener la expresión impasible en su rostro al oír el pensamiento del auror, y se dio la vuelta para recoger sus cosas.

Estás listo? – "Tenemos que irnos rápido, o quién tu sabes nos podría pillar en la travesía"

No te preocupes, ya estoy. Tenemos prisa por algo? – preguntó el chico haciéndose el inocente.

No, para nada – "Por supuesto que tenemos prisa, pero como siempre, hay que mantenerte en la ignorancia. Pobre chico, a veces le compadezco, nunca se le dice nada"

Oh, bien – fue lo único que dijo Harry, mientras por dentro hervía con la misma rabia que le llevaba atenazando todo el verano.

Harry miró la casa de Grimmauld Place, bajo las últimas luces del día, sintiendo una oleada de nostalgia que casi llegó a romper su máscara, pero consiguió mantener su rostro sin expresión y miró decidido la puerta, sabiendo que ahora le esperaría una de las más grandes pruebas de su vida. Cogiendo aire se adelantó y abrió la puerta, con la secreta esperanza de que todo lo que había oído de la mente del director fuese mentira, y que sus amigos lo fuesen en verdad. Pero nada más verlos, aquella última luz de esperanza se desvaneció por completo, y se preguntó como podía no haberse dado cuenta antes. Ron y Hermione exhalaban un aura de malignidad, de desprecio, de envidia que estuvo a punto de hacerle llorar, y en sus mentes llevaban escritos el engaño y la manipulación.

Harry! – exclamó Mione – Te he echado de menos!!! "Lo que hay que hacer para conseguir lo que uno quiere. Ya podría el director haberlo dejado en casa de sus tíos el resto del verano"

Sí, amigo, qué tal con los muggles? "Espero que no hayas dejado de trabajar, que ya está bien que en Hogwarts te traten como a un maldito héroe como para que te consientan en tu casa! Pff, seguro que no es para tanto, por Merlín, vence a quien tu sabes y siempre se queja de sus tíos!! Niño rico mimado, si YO fuese el niño que vivió, utilizaría mejor todo lo que tienes estúpido"

Ronald, Hermione – dijo el moreno con un frío movimiento de cabeza, que dejó a los otros extrañados "Y a este que le pasa ahora?" se dijo Ron, mientras su compañera pensaba "Oh, por favor, que no esté con otra de sus rabietas de complejo de héroe!!"

Harry, estás bien?

El chico ni se dignó a contestar, y en ese momento, miró a Remus que bajaba la escalera. Esa era su última baza, la última esperanza que le quedaba de que alguien a quién quería no le despreciase y le usase para sus propios fines. Y entonces, al ver al hombre lobo, no pudo evitar que una gran sonrisa se instalase en su rostro, y le abrazó con fuerza. Todo lo que emanaba de él era una cálida sensación de preocupación, de cariño y de protección. El hombre le devolvió el abrazo con la misma fuerza "Cielos, cachorro, como te he echado de menos" Harry lo oyó y se sintió inmediatamente mejor. En ese momento sintió la misma tristeza en el hombre que había en su interior, y se dio cuenta que Remus echaba de menos a su amigo, lo extrañaba muchísimo, pero intentaba seguir y que no se le notase.

Estás bien, Harry?

Ahora sí. – contestó el joven "Ahora? Habrá pasado algo con sus amigos?"

Deberías descansar – "Esas ojeras no me gustan nada"

Lo único que pudo hacer el moreno fue soltar una risita. Estar con Remus era un alivio tanto para su corazón como para su cabeza. Era estupendo que alguien dijese más o menos lo que pensaba, y no al contrario.

No te preocupes. Dormiré más.

Bien, por cierto, mañana iremos a comprar tus cosas al callejón Diagon, vale? Ronald y Hermione ya fueron el otro día.

Mejor – dijo Harry "Mejor? Definitivamente ha pasado algo con estos tres. Y no es que me alegre… pero los otros dos están demasiado controlados por Dumbledore, no se si serán todo lo sinceros que se supone hacia el cachorro…" – Remus, no te preocupes, en serio, mañana te lo explico todo.

… vale – contestó el castaño asombrado ante la respuesta de Harry "Casi parece que me ha leído el pensamiento"

"Si tu supieras" pensó Harry para su interior. El aura enfadada detrás de él le hizo prestar de nuevo atención a los pensamientos de sus mejores amigos hasta la fecha. Hervían de indignación, sobre todo Ron, al pensar que les estaba ignorando. Hermione por otro lado intentaba analizar el porqué de su comportamiento. El moreno les ignoró y subió con Remus a su habitación, le dijo que no bajaría a cenar, y el castaño solo asintió, deseándole buena noche, aunque por dentro se moría de curiosidad. Harry le sonrió y le repitió que mañana se lo explicaría todo.

Cuando el hombre se fue, Harry se relajó un poco, distendiendo los músculos, tensos por la situación en general. Realmente, todo había salido como esperaba, por más daño que eso le hiciese. Así que cuadró los hombros e hizo un gesto con la mano, que organizó todas sus cosas en un instante. Sonrió, desde luego agradecía que Lise le hubiese enseñado aquello, hacía todas las cosas más simples. Y ahora que volvía al colegio… una sonrisa traviesa se instaló en su cara. Ahora que no tenía que preocuparse por no ofender a Hermione si la superaba en algo que no fuese DCAO, iba a esforzarse y a sacar su verdadero potencial. Oh, sí, la dientes de castor no sabría nunca lo que le había caído encima. Tocaron a la puerta y el chico cuadró los hombros, listo para una batalla. Fue a abrir y se apoyó en el marco de la puerta, frente a un pelirrojo y una chica de pelo enmarañado.

Sí?

Harry, estamos preocupados por ti – "Y aquí vamos con el rol de amigos perfectos" se dijo Hermione "desde luego, deberían darme un Oscar" – desde que has venido no nos has dirigido ni palabra… somos tus mejores amigos y no te has dignado a saludarnos, ni siquiera nos has preguntado qué tal nuestras vacaciones. Nos preguntábamos si tal vez querías hablar de algo, no es bueno guardarse las cosas para uno mismo y si esto es por Sirius….

Ya te hemos dicho mil veces que no te culpes – "Este Ron no sabe lo que es la delicadeza" se dijo Hermione, mientras Ron pensaba "Desembucha de una vez y deja de hacerte la víctima, quiero irme a acostar"

Punto uno, yo no me culpo por lo que le pasó a Sirius, punto dos, no os he preguntado por vuestras vacaciones porque francamente no me interesan, - "Como se atreve el estúpido este a hablarnos así" se exclamaron los dos prácticamente y con verdadera furia – punto tres, quiero dormir, así que no me molestéis con vuestras charlitas psicológicas.

Y les cerró la puerta de un portazo, sonrió, eso le había sentado muy bien, y aún más mientras oía sus pensamientos atónitos y furiosos al otro lado de la puerta. Selló el cuarto para que nadie pudiese entrar sin su consentimiento y para que no se oyese nada desde fuera y empezó a reír escuchando las absurdas teorías de sus dos ex – mejores amigos, a los que ni se les pasó por la cabeza que pudiera haberles descubierto. De mucho mejor humor, se acostó y se durmió rápidamente, apareciendo junto a Lise unas horas después. Ambos rieron mucho ante los recuerdos de Harry de aquella tarde, y la joven le contó lo que había averiguado aquel día sobre los empatas, que no era mucho, pero aún seguía en ello, en las inmensas bibliotecas a las que tenía acceso. No entrenaron aquella noche, aunque se suponía que tocaba, pero la chica pensó que ya suficiente había tenido Harry con la charla con los otros dos.

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El día siguiente amaneció radiante, sin una sola nube en el cielo, y Harry se despertó de muy buen humor. Se vistió con tranquilidad después de una buena ducha, y se dirigió a la cocina, donde encontró a la trouppe Weasley (Arthur, Molly, Ginny, Ron), "cómo no" pensó irónicamente, acompañados por Remus y Hermione. Se sentó junto al licántropo y entabló una cordial conversación con él, ignorando a todos los demás, incluidos los señores Weasley. Arthur pensaba en sus cachivaches muggles, y nada más, "Ya sabía yo que era un calzonazos", Molly estaba indignada porque se había atrevido a ignorar a su hijito. Ginny estaba planeando de nuevo como echarle el lazo al cuello, lo que no le resultaba raro, siempre había sabido que iba detrás suyo, solo que no sabía que era por fama y por dinero. Ron y Hermione se hacían los ofendidos, esperando que fuese él el que como siempre fuese a disculparse "Ya podéis esperar sentados" se dijo jocosamente el moreno, y se dirigió a Remus.

Qué agradable desayuno! – la ironía divertida se traslucía en su voz, e hizo que a Remus se le escapase una risa.

Hoy viene el director – dijo Remus sonriendo – parece que quiere hablar contigo porque cuando fue a verte estabas indispuesto.

Cierto, tenía el estómago revuelto – contestó Harry sonriendo como si de una broma se tratase, "Porqué parece que lo decía con doble sentido?" se preguntó Remus. Harry solo sonrió más.

Cuando termines podemos ir al callejón Diagon.

Bien, tengo que ir al banco, además. – "Claro, el señoritingo ricachón tiene que ir al banco! Ya se está haciendo el importante" Pensó Ron. Harry mientras recompuso de nuevo su máscara de indiferencia y se preparó para lo que venía.

Perfecto.

En ese momento, tal como lo esperaba el moreno, se abrió la puerta, y apareció un viejo mago por ella, con las típicas gafas de media luna. Harry se levantó sin una sola palabra y se dirigió al amplio hall, seguido por los demás. "Perfecto, aquí está. Tendré que hablar con él, esa carta de Hermione me dejó preocupado ayer. No puedo permitir que se escape de mi control, podría resultar ser demasiado poderoso, y le necesito para acabar con Tom."

Harry, me alegro de verte.

No puedo decir lo mismo, profesor.

Se hizo un silencio atónito en el recibidor, y todos miraron a Harry como si le hubiese salido otra cabeza. El joven se irguió y todos pudieron reparar entonces que parecía haber crecido mucho aquel verano, ya llegaba casi al metro setenta y cinco, y de su cara se había ido todo rastro de niñez. Había crecido muy rápido, y eso se notaba ñeque ya no parecía un adolescente si no un joven hombre. "En verano no estaba así" se dijo el director, a lo que Harry sintió tentaciones de contestarle que era porque llevaba un hechizo de glamour. Se recordó lo que tenía que hacer y se dispuso a hablar.

Harry muchacho, veo que sigues furioso conmigo. Ven, vamos a hablar a un sitio más tranquilo.

Me temo que no. Lo único que le tengo que decir es que haga el favor de establecer el cuartel general de la orden en otra parte. Pienso venirme a vivir aquí, así que le agradecería que sacase a todo el mundo de aquí. Mañana empezarán con las obras de remodelación y limpieza.

Decir que la boca les llegaba a todos hasta el suelo sería poco. Dumbledore sacudió la cabeza como si hubiese oído mal y miró al joven parpadeando varias veces. "Esto no puede estar pasando. Pero quien se ha creído este mocoso para echarme a mí, Albus Percival Wolfang Dumbledore, de algún sitio!! Mocoso insolente!!! Todo lo que es me lo debe a mí!!"

Quiero a todo el mundo fuera de aquí en dos horas – anunció el moreno impertérrito - Sólo Remus puede quedarse.

¡Pero tu quién te has creído! – bramó Ron.

Oh, y dejad todos los objetos valiosos que hayáis podido coger en su sitio. Eso incluye la cubertería de plata y los libros de magia antigua. – la señora Weasly y Hermione tuvieron a bien enrojecer. Mientras que Ron abría y cerraba la boca como un pez, demasiado indignado para hablar.

Me temo que no te voy a permitir hacer eso, Harry.

Oh, profesor – dijo el moreno con voz cándida – Usted no puede prohibírmelo.

Eres menor de edad y como tal… - elevó el director la voz.

Pero si estoy emancipado – comentó el chico, como asombrado de que no lo supiese – Al morir Sirius mi tutela pasó a mis tíos, y como sabe que son muggles, toda decisión tomada por ellos respecto a mí en el mundo muggle, es válida e irrompible en el mágico. Hace poco fuimos al juzgado y aceptaron la propuesta de emancipación. La firmamos esa misma tarde. A los cinco minutos, tenía una carta del ministerio que la reconocía como válida. Hay que reconocer que trabajan muy rápido. Y como sabe, la emancipación mágica viene con un listado de cámaras, efectivos y posesiones.

No es posible…. – susurró el director.

Oh, el plazo para una posible reclamación ya acabó… ayer a las doce de la noche. – añadió el joven – Ahora soy legalmente adulto.

"Este crío, este maldito crío!!!! Nos la ha jugado a todos!! Y ya no hay forma de conseguir invalidar esa emancipación. Diablos…ahora tiene las cuatro bóvedas a su disposición, las familiares de los Potter y de los Black, la suya personal, la personal de Sirius… no! Son cinco, los Evans también abrieron una para su hija al empezar Hogwarts!!!! Y con el buen ojo de los gnomos ahora debe ser igual de rico que los Malfoy!! Tiemblo de imaginar lo que puede hacer si no le atamos corto. Está escapando de mi control!!"

Los Weasley y Hermione le miraban atónitos ante la explicación, y los pensamientos de todos corrían de un lado a otro. Siempre intentando sacar tajada de todo, pero parecía que aún no les entraba en la cabeza que no quería saber nada de ellos. Hermione fue la primera en recuperarse del shock y dijo con su mejor tono de madre.

Harry James Potter!!! No puedes hablarle así al profesor Dumbledore, cómo te atreves?!! Y que forma de tratarnos es esta? A nosotros que….

Granger, cállate – la orden restelló como un látigo, con tono helado y una mirada más temible que la del mismo Voldemort. Hermione se echó para atrás atemorizada y Ron iba a salir en su defensa cuando la mirada del niño que vivió hizo que se lo pensara dos veces. – Por cierto, profesor, me ha llegado una carta de mi asesor financiero que me dice que sustrajo usted objetos de gran valor de la cámara familiar de los Potter. Le ruego que los devuelva antes de una semana o emprenderé acciones legales.

Lo siento Harry. – dijo el profesor todo serio, sacando su varita, y lanzándole un hechizo que le ataría con cuerdas, para luego darle un inhibidor de voluntad. Harry leyó el plan en su mente antes de que lo hiciese, y conjuró la magia de la casa para crear un hechizo protector contra el que se estrelló la maldición. Mirando al director con furia en sus hermosos ojos verdes, siseó.

Qué se supone que hace, Dumbledore?

Hay algo que te está dominando, Harry, y te aleja de los que realmente te quieren.

Está usted loco?! – exclamó Remus furioso, poniéndose junto a Harry y abrazándole protectoramente – sabe que nunca habría conseguido entrar en la casa si estuviese hechizado!!

Apártate Remus

Ya basta – la voz gélida de Harry hizo que le mirasen de nuevo – Tienen ustedes una hora y media para marcharse, si no serán obligados a dejar la casa.

Ja, y cómo piensas hacerlo jovencito? – exclamó la señora Weasley con sorna.

Supongo que no es de extrañar que no lo sepa, dado que olvida demasiado fácilmente las tradiciones de los magos – contestó el moreno con sarcasmo, haciendo que la señora enrojeciese – pero todas las casas familiares de las familias de sangre pura están ligadas a los cabeza de familia con su propia magia. Y estos pueden utilizarla para protegerse de algún ataque… o para echar a los indeseables.

El joven no dijo nada más, si no que subió seguido muy de cerca por Remus y se encerró en su cuarto, respirando profundamente, y cerrando su mente a los pensamientos y las auras que había dejado en el piso inferior. Miró a Remus, sintiendo su furia, y temió que fuese con él por enfrentarse al director, ese temor se fue rápido al ver como el castaño empezaba a despotricar.

Cómo se atreve ese viejo barbudo!! Intentó hechizarte!! Gracias a Merlín que estuviste rápido de reflejos!!

Tranquilo, sabía que lo haría.

Cómo? Y cómo sabías los procedimientos legales para emanciparte? Y como diablos conseguiste usar la magia de la casa… cómo diablos sabías que existía siquiera?

Tengo mucho que contarte – sonrió Harry y ambos se acomodaron en la cama.

Harry empezó por el verdadero comienzo, cuando conoció a Lise. Y siguió contando, todos sus entrenamientos, los que le enseñaba y lo que aprendían juntos. Y Remus se quedó atónito ante los conocimientos que demostraba tener el joven. No sólo había estudiado todos los campos posibles de la magia, aunque fuese superficialmente, si no que además había estudiado ciencias y letras muggles: literatura, historia, física, química. Todo, y había sido lo suficientemente habilidoso como para esconder todo aquel saber de los demás, como para hacer ver que no era más que un mago ignorante de las costumbres propias de esta raza, recién llegado de un mundo de muggles. Y luego Harry llegó a la parte más impactante de esa historia: su cumpleaños y su nuevo poder. Remus se le quedó mirando como si fuese un extraterrestre mientras el joven le contaba lo que había averiguado por medio de los pensamientos de Dumbledore y de los demás.

Entonces… eres un empata!!! Pero si no hay uno desde hace tres o cuatro siglos!!! Se dice que Morgana fue la última!

Lo sé, pero ya ves! Si ocurre algo raro, me tiene que ocurrir siempre a mí. Además, hay que pensar en la profecía…

No se rompió?

Dumbledore la sabía. " El único con poder para derrotar al Señor Tenebroso se acerca… Nacido de los que lo han desafiado tres veces, vendrá al mundo al concluir el séptimo mes… Y el Señor Tenebroso lo señalará como su igual, pero él tendrá un poder que el Señor Tenebroso no conoce… Y uno de lo dos deberá morir a manos del otro, pues ninguno de los dos podrá vivir mientras el otro siga con vida…" Supongo que este es el poder del que habla.

Dios, Harry! Y lo dices tan tranquilo – exclamó horrorizado Remus.

He tenido todo el verano para hacerme con la idea.

Aún así…

Lise dice que no va a permitir que me maten… - sonrió el joven – y tú también estás de mi lado. Tengo posibilidades Remus, en serio.

Lo sé, lo que me molesta es que te lo carguen todo a ti. Deberías disfrutar de Hogwarts como hicimos todos.

Supongo que es mi destino, aunque suene algo fatalista.

Se quedaron un poco en silencio, Remus asimilaba todo lo que había contado, y Harry respetaba el silencio. Sentado cómodamente en la cama, era un momento tranquilo, no tenía porqué tener la máscara Griffindor todo el rato, no tenía porqué ser el héroe. Y se dio cuenta de que Remus había desempeñado un papel bastante importante en su vida desde que le conoció, era como otro padre, uno había sido… Sirius, y el otro era él. Siempre a su lado, sin importar qué, poniéndole un poco de cordura y sensatez a sus ideas locas.

Harry… Porqué a mí me dejas quedarme? – preguntó de pronto Remus.

Eres el único entre todos que es sincero, el único en el que puedo confiar. Eres como un padre o un hermano mayor – Harry se sonrojó un poco al decir esto, y Remus sonrió tiernamente y le abrazó.

Gracias, Harry, de verdad. Y te aseguro que es recíproco.

Lo sé, puedo sentir cuando alguien me miente.

También eso??

Sip

Vaya.

Sip.

Y ambos se echaron a reír, hablando de otras cosas, como el equipo de limpieza y restauración que había contratado Harry. Y lo que pensaba hacer con la casa. Remus dio muchas ideas, y entre ambos planearon como dejar la casa perfecta y devolverla a su antiguo esplendor. La mansión Black, en el campo, ahora también de Harry, era muy grande para ellos dos solos, al igual que el castillo Potter. Así pues, tenían previsto convertir aquella residencia en su hogar. Harry miró el reloj un instante y sonrió fríamente.

Parece que hay gente que ha decidido no hacer caso de mis advertencias. Me da que tendremos que hacerlo por las malas.

Harry bajó la escalera, notando como Remus se quedaba arriba, cruzado de brazos y apoyando la cadera en la barandilla, con plena confianza en que él podría manejar aquello sin problemas. Abajo les esperaban los Weasley, Hermione y Dumbledore, mirándole con falsa preocupación.

Harry, estás hechizado, deja que el profesor te quite ese hechizo y puedas pensar claramente…

Creí haberles dado dos horas para marcharse. Ya ha pasado el plazo y no veo que siquiera hayan hecho el equipaje.

Escucha jovencito…

Suficiente! – dijo el moreno y chascó los dedos; el equipaje de todo apareció amontonado sin orden ni concierto – Espero que no les importe que recupere las cosas de mi padrino, - y con otro chasquido, objetos de plata, libros y Dios sabe qué más comenzó a salir de entre las cosas – ahora, les invito a dejar la casa o les echaré.

Tú no puedes hacer eso – rió Ron.

Bien, por las malas pues. Cum illius domus dominus, ego, quod istum locum discidere, ordino.

Los seis se encontraron de pronto en plena calle, con un montón de muggles mirándoles curiosos, con todos sus bártulos alrededor. Sólo oyeron el sonido de una puerta cerrándose con un golpe seco. Dumbledore parecía un pez fuera del agua, atónito ante el hecho de que Harry supiese como utilizar la magia de la casa a su antojo. Dentro, Harry sonrió satisfecho y se volvió hacia Remus, que aplaudió con evidente humor. Harry mandó las cosas sustraídas a su sitio, sintiéndose furioso por la desfachatez de todos, en especial de Hermione, que debía de haber dejado seca la biblioteca y tenía entre sus cosas docenas de libros.

Vaya… impresionante para un mestizo – oyeron ambos a su espalda, volviéndose rápidamente para ver el retrato de Walburga Black mirarles con una mirada apreciativa – Aunque ya que estabas podrías haber echado al licántropo también.

Usted cállese - exclamó Harry en pársel.

Hablas pársec!!!! Al fin alguien digno de esta casa!!! Me parece bien que el inútil de mi hijo te la haya legado a ti, al menos hizo algo bien antes de morir.

ME PARECE HABERLE DICHO QUE SE CALLASE – gritó Harry.

Bien, bien, de acuerdo. Pero no hace falta gritar muchacho – Harry en esos momento sacaba humo – Me parece que me voy a divertir contigo. – Y diciendo esto se quedó inmóvil.

Vaya… es muy difícil callar a esa señora, tendrías que haberla visto en vida – comentó Remus – debes de haberla impresionado.

Ya… ojalá.

Bueno, qué quieres hacer?

Esperaremos a que vengan los de la limpieza, y esperemos que lo hagan rápido, mañana vienen los de restauración. Después podríamos ir al callejón, tengo que comprar mis libros y quiero renovar mi vestuario.

Sí, falta le hace…

Lo mismo digo – Remus rió

Bien, pues lo renovaremos los dos. Sirius me ha dado suficiente dinero como para sostenerme y ocuparme de ti el resto de mi vida. – comentó sonriendo.

Estupendo. E iremos al Londres muggle, creo que una tele no nos haría mal aquí.