Nop, sigue habiendo lime.
Muchísimas, pero muchísimas gracias a todas las que me enviaron reviews. Al principio los drabbles serán todos -o en su mayoría- lime, estoy bastante oxidada en este tema pero creo que este es un poco más... um... ¿fuerte? algo así. Sinceramente, agradezco aquellas personas que me leyeron y mucho más a las que se animaron a dejarme un mensajito y descubrieron que no muerdo (¡yay!). Sin más, y aclarando que...
Los personajes no me pertenecen, son de Rumiko Takahashi y algún día Inu-humano será completamente mío...
Sigo con el segundo drabble hasta el momento. Sí, todos con Inuhumano (mi fetiche, yuyu).
Muchísimas gracias a Chemys *ah* -queutilizaunnickdenombreJanelleMindfreak- por betearme este apestoso lime-drabble.
Cuentos de noche.
Tormenta.
Histeria, rabia y sudor. El cuerpo de Kagome fue golpeado por tantas emociones en tan poco tiempo que, entre otras cosas, quedó paralizada en un rincón. Le sería fácil recuperarse, pues una vez que tranquilizara el rabioso latir de su corazón, ella volvería a la normalidad.
Pero no.
Kagome no podía estar tranquila.
Porque tenía algo encima de ella; un ser corpulento en comparación de su cuerpo, de músculos pequeños pero duros y perfecto. Sus piernas, delgadas, se apretaban fuertemente contra la cadera de aquél muchacho y sus manos tiraban de sus ropas del color de la sangre y un mechón acarició su desnudo hombro provocando que su cuerpo volviera a alterarse.
Que entrara en una tormenta.
Kagome gruñe, no por degusto, sino porque odia a su cuerpo. Ella no era linda, no era perfecta y, vamos, le molesta de sobremanera que el corazón galope tan fuerte en su pecho y que él parezca tan tranquilo, tan seguro de sí mismo. Arrogante mascullaría en sus labios, si pudiera.
Odiaba ser tan obviamente virginal. Su cuerpo respondía sorprendido ante las caricias que el muchacho dejaba con sus manos, su sangre se agolpaba en las venas y todo latía. Pero si hubiera algo que odiaba más que a nada era, definitivamente, a él.
Porque su cabello hacia una oscura cortina íntima, porque su boca no dejaba de curvarse en una extraña sonrisa y porque dejaba que ella, tan estúpidamente torpe, acariciara su cuerpo como una niña que descubre algo nuevo.
Y afuera retumba el eco de algún trueno, ocultando el gemido que Kagome soltó cuando un pezón fue a aparar sobre esa sonriente y arrogante boca.
Aquél fornido muchacho acerca aquella boca a su oreja, al tanto que sus manos acariciaban lo que ésta dejo en paz, jugueteando con el delicado lóbulo. Kagome vuelve a gruñir para no gemir y se contorsiona más hacia él.
—Eres tan tonta, Kagome… —resuena sobre la silenciosa cueva, refugio de la tormenta que decidieron tomar prestado.
Y cuando antes resultó ser un insulto, ahora era un cumplido. Kagome lo besa y deja que su cuerpo vuelva a caer en la tempestad que su amante provocaba con tan sólo clavarle sus ojos azules.
—InuYasha…
La cueva, volvió a caer en silencio. Afuera, resonaba la tempestad.
No, insisto, muchas gracias por leer y dejar un review.
Si alguien tiene el gusto de dejarme el review, recibirá una visita muy especial esta noche (?)
