Una vida vacía sin ti
Disclaimer: Los personajes de la saga Crepúsculo son propiedad de Stephenie Meyer y su casa editorial.
El resto de los personajes pertenecen a mi y a mi imaginacion.
Capitulo 2:
Algo más que trabajo
Ya había terminado de instalarme en mi nueva oficina y mi nueva secretaría se había encargado de todos mis pendientes. Jessica era su nombre; no era muy alta, pero si muy simpática, tenia el cabello marrón y lo que más me gustaba de ella eran esos trajecitos ajustados que usaba para venir a trabajar. Por supuesto, no había coqueteado con ella ni nada, eso de mezclar el trabajo el placer lo hacia muy pocas veces, ya que en tal caso tendría que terminar despidiéndola a la larga; pero al menos tenía con que divertirme por ahora. Ella por su parte me provocaba a veces, pero yo me hacia el desentendido y continuaba con mis cosas.
Es día tendría una reunión con una nueva socia de la compañía. Seria a las seis de la tarde y yo sin saber porque estaba bastante nervioso. Lo cierto es que era que mi nuevo puesto era un prueba, sí, una prueba para ver que tal sabía manejarme en Los Ángeles, y si tenía lo necesario para seguir avanzando en mi carrera. Y para ello debía de mostrara que sabia tratar con nuevos socios y logara convencerlos de que se unieran a nosotros. Una vez hecho esto, tendría al menos mi lugar asegurado.
Estaba preparado, ya que había pasado mis últimas semanas preparando mi discurso y mi presentación para asegurarme el éxito. Si, había pensando en todo y era por eso que no estaba nervioso. Tenia todo listo, todo, excepto mi traje. Si, genial. Había olvidado de llevarlo a la tintorería, mi traje para las reuniones y ahora no me quedaba otra opción que comprar lago nuevo que ponerme. No había sido mi primera opción, pero en definitiva, era la única que me quedaba. La tintorería, ninguna de ellas, podría tener listo mi traje en apenas un par de horas, así que debería conseguirme uno nuevo. Por esto tenía que hacerlo yo. No podía enviar a Jessica o a cualquier otro por el, sino que tenia que hacerlo yo mismo.
Salí de mi oficina y le pedía a Jessica que cancelara todos mis pendientes hasta la reunión, iba a salir y no tenia idea de cuanto me iba a tardar. Ella me dedicó una amplia sonrisa de las que siempre hacia y entonces me fui.
Tras bajar del ascensor fui rápidamente por mi jeep y salí camino al centro. Sopesé la idea de ir a alguna tienda que hubiera por la avenida principal, pero si no tenían lo que quería, tendría que ir a otra y eso me quitaría bastante tiempo. Así que fui directo al centro comercial, donde estaba seguro que había al menos cuatro tiendas de trajes para hombres. Si alguna de ella no tenia lo que yo estaba buscando, podría ir al la siguiente, a penas unos metros de esta.
Aparqué con rapidez en el estacionamiento y bajé a toda prisa del coche camino al enorme edificio de dos plantas. Caminé sin siquiera pensar. Únicamente iba a buscar una cosa y me quedaban poco más de dos horas para conseguirlo. Ya apenas me faltaban unos cincuenta metros para llegar al primer local, cuando escucho que me llaman.
-Emmett- dijo una voz. Era una chica, en definitiva, de modo que me volteé para ver de quien se trataba.
Y entonces al reconocerla no pude evitar quedármela viendo de arriba abajo como un estupido, como un adolescente embobado con la chica linda de la escuela.
-Emmett- dijo todavía caminado hacia mi- quien diría que iba a encontrarte aquí.
¿Es que hoy en día todas las chicas de su edad se vestían así o era solo ella? Unos shorts de jean que apenas cubrian lo necesario y una blusa de tirantes en color rojo eran lo único que traía puesto. Su cabellera rubia estaba atada en una coleta detrás de la cabeza y una sonrisa iluminaba su rostro.
-Rosalie – dije todavía sin poder reaccionar-¿Qué… haces aquí?
- espero a unas amigas, se supone que vendríamos al cine- dijo- ¿y tu?
- tengo que comprar algo… para el trabajo- repuse.
- ¿en el centro comercial?- preguntó incrédula.
-si... ¿Por qué lo preguntas?
- bueno, cuando hable con Jas sobre ti me dijo que eras abogado, así que… me cuesta imaginar que tipo de cosas podrías comprar en un lugar como este para tu trabajo.
¿Acaso ella hablaba con Jasper sobre mí? Estuve a punto de preguntárselo, cuando me detuve. Ella probablemente malinterpretaría lo que yo querría saber con eso, así que lo mejor sería hacer oído sordo.
-vine a comprarme un traje – dije- hoy tengo una reunión y mi mejor traje esta sucio. De modo que tengo que comprarme uno nuevo.
- así que estas de compras- dijo sonriéndome otra vez.
- por así decirlo. Pero únicamente por necesidad
Ella se rió.
-bueno, de no haberte visto de frente, nunca te habría reconocido vestido así. Te ves muy distinto de traje- dijo
Yo fruncí el ceño.
-no digo que te siente mal, sino que... bueno te ves algo mayor
-¿me estas diciendo viejo?- dije. Estupendo, encima de joven, ¿ahora venia a reflejarme en la cara el hecho de que cada día estaba más cerca de los treinta?
-no- dijo como si la hubiese ofendido con mi comentario- no quise decir eso, por supuesto que no te ves viejo. Si no, diferente. A mi me gusta- añadió y se mordió el labio inferior.
No supe que responder a eso sinceramente. Para mi forma de ver Rosalie era demasiado joven como para andar diciendo esas cosas. Y no es que a su edad yo fuera menos vivo, sino que era difícil imaginar que ella y Jasper fueran de la misma familia. Ya que, además de vestirse por completo distinto, sus actitudes y su forma de hablar la hacían aparentara una chica algo más grande de lo que era.
-¿necesitas ayuda?- me ofreció.
- en realidad estoy con poco tiempo Rosalie. Además no Quiero estropear tu salida con tus amigas.
- oh, por favor Emmett- me dijo- ellas no vendrán sino hasta dentro de una hora. Yo fui la que llegó temprano y por favor deja de decirme Rosalie. Suena como si no me conocieras. Voy a ayudar a conseguir tu traje, y de ahora en más me dirás Rose.
¿En serio era esta la misma chica a la que yo había asistido a su fiesta de cumpleaños numero once? La verdad no lo parecía.
Algo resaltaba a simple vista. Rose tenia una personalidad bien marcada, y por la forma en que me había hablado era obvio que sabia exactamente lo que quería.
-muy bien- dije- si quieres ayudarme puedes hacerlo, pero debo anclarte que solo cuento con dos horas.
- ¡genial!- dijo con una voz de niña pequeña y regalándome una sonrisa.
Yo seguí caminando hacia la tienda que antes me dirigía y cuando estuve ya en la puerta ella me tomó por un brazo y me detuvo.
-¿en serio vas a comprar ropa ahí?- me dijo poniendo mala cara.
- lo estaba pensando- dije- hasta que tu dijiste eso. ¿Qué tiene esta tienda de malo?
- yo creo que… no es tu estilo- admitió- bueno, ya que estamos aquí ¿por qué no jugamos un poco?- me propuso- ¿que dices si te ayudo un poquito en tu imagen como abogado?
-Rose… tengo prisa- le dije-a demás yo no veo que tenga de malo mi imagen actual.
- no tiene nada de malo- dijo- solo me gustaría que te pruebes otras cosas- yo le hice una mueca. ¿Esa chica esta tirándome frases con doble sentido o era simplemente yo y mi pervertida mente el que malinterpretaba las cosas?
-por favor- dijo haciendo un pequeño puchero- prometo que esto va a gustarte.
Solté un suspiro largo y entonces hablé.
-muy bien- le dije- ¿A dónde compraremos entonces?
- sígueme dijo- y comenzó a caminar hacia las escaleras mecánicas. Aparentemente en el segundo piso estaban las tiendas que ella quería ver.
Eso de ir de compras nunca había sido lo mío y ahora había aceptado la ayuda de una adolescente maniática por las compras, vaya suerte la mía.
Caminé tras ella hasta las escaleras y una vez que ambos subimos noté los zapatos que traía. Eran altos, con un taco que le agregaba varios centímetros a su porte. No es que ella fuera baja ni nada por el estilo, pero definitivamente esos le quedaban de maravilla.
-¿te gustan?- dijo al ver que yo me había quedado viendo sus pies y por suerte no otra cosa, como antes había echo, pero ella no había visto.
-si, están lindos- dije.
- mi papá me los regaló la semana pasada. Los amo- dijo alzando una pierna y tocándoles el taco- y aunque no los parezcan son muy modos- aseguro y entonces bajamos.- estos era mi segunda opción.
-¿y cual era la primera?- le pregunté. ¿Unos zapatos con 30 centímetros de plataforma?
-esos- dijo señalando unos de color dorado y un poco más bajos que los que ella traía puestos – pero no puedo pagarlos. Ni con mi mesada podría pagar unos de esos sin quedar en banca rota.- yo me reí.- muy bien, ahora… tu traje, sí- dijo y volvió a caminar. No se detuvo hasta entrar en una tienda, cuyo nombre no vi y entonces volvió a mirarme. El muchacho que atendía en ese lugar casi se le caía la baba viéndola, mientras ella aguardaba que yo entrara, parada frente al mostrador.
-¿puedo ayudarte en algo?- preguntó embobado con su figura. Yo casi no me aguanto la risa para mi mismo. Era evidente que Rosalie vestida de ese modo podía provocar a cualquiera
- en realidad sí- le dijo ella sonriente- mi amigo necesita un nuevo traje y lo cierto es que me gustaría ver varios de los nuevos cortes para hombres ¿crees poder ayudarme?
El tipo me miro sin demasiado cuidado y luego desapareció de nuestra vista, al traspasar una puerta la final del local.
Por suerte, y especialmente para mi, todo aquello no fue tan tortuosos como yo me esperaba. Rosalie tenía bien definido lo que quería y tras probarme una camisa y unos pantalones de color azul, lo único que hizo fue jugar con los sacos y corbatas que hicieran juego.
- ¿que dices de un chaleco?- me pregunto- yo creo que uno de esos te quedaría bien. Y además no tendrías tanto calor como con un saco.
- no se… no creo que sea muy profesional- le dije.
- solo pruébatelo y si no te convence llevaremos el que te acabas de probar ¿si?
- bien- dije y entonces me cambié.
Al salir no supe que pensar al ver a Rosalie mirándome fijamente.
-Dios, esto te queda mejor de lo que yo creía- dijo volteándome par quedar frente al espejo. Me veía bien, no iba a negarlo, y aunque no pudiera creerlo ella había tenido razón. ¿Cómo es que nunca me había probado algo así? Era diferente, pero más cómodo que un saco y efectivamente más fresco. Y eso no le quitaba formalidad, bien lo podría usar para mi reunión.
-¿y...?- dijo alzando una ceja. Yo me volteé para verla a la cara.
- me gusta- dije. Ella me sonrió.
- ahora la corbata- dijo con una en la mano. Pasó sus brazos por detrás de mi cuello y comenzó a darle vueltas para atarla.
- yo puedo- le dije, pero ella no me dejó- hace años que uso trajes ¿no creerás que no se anudar una corbata o si?
- listo- dijo y tras acomodar el cuello de mi camisa, pasando sus dedos por mi cuello entre eso, bajo sus menos hasta mi pecho como acomodando las solapas del chaleco, pero deteniéndose a tocar mis músculos - estas listo y muy lindo.- no dije nada a eso. Lo más probable era que yo siguiera creyendo cualquier cosa sobre la pobre chica y únicamente ella me estaba ayudando con mi ropa.
Rose hizo una pausa algo pensativa y solo entonces volvió a hablar
- aunque…. podrías usar esta- dijo y me mostró otra corbata.
-no voy a usar eso- dije apartándola.
- ¿por qué no? Es muy linda.- repuso ella.
- Rose, es…. rosa- dije. No iba a ponerme una corbata rosa, eso estaba seguro.
- pero te quedaría muy bien, especialmente con el azul.
- no- dije- olvídalo. Nada de rosa.
- bien, tal vez la próxima- y volvió a dejarla en su sitio.- y auque no lo creas los hombres que están dispuesto a usar ese color confían tanto en si mismo como para llevarlos y aun así verse bien.
- o... son gays- aclaré y entonces ella comenzó a reír.
Pagamos todo y al salirme di cuenta de lo temprano que era. Poco más de las cuatro y yo todavía apurado. Rosalie no había dado vueltas, y por el contrario había conseguido algo justo para mí.
-¿ya tienes que irte?- me dijo algo decepcionada al verme observando mi reloj.
- no, aún no- dije- ¿quieres hacer algo más o ya llegaron tus amigas?
Ella sacó su teléfono de su bolsillo y tras observarlo durante un par de segundos volvió a guardarlo.
-todavía no llegan- dijo- podríamos... tomar un helado si quieres, o comer algo.
- creo que lo mejor sería un helado, no me gusta ir con el estomago lleno a las reuniones- dije
Compré dos conos, uno de chocolate y crema para ella, y otro solo de chocolate para mí. Ella insistió en pagar, pero yo le dije que no tenía ningún problema, así que invité yo.
Estábamos caminando cuando me volví para verla y no pude evitar que mi corazón se acelerara al ver la forma en que ella comía su helado. Pasaba su lengua por el una y otra vez, deleitándose con su sabor y haciendo algunos ruidos en señal de que le gustaba. Casi me llevó por delante a una señora con su esposo y también un par de niños al no ver por donde iba andando, pero ella seguía sin notarlo. Estaba demasiada ocupada en sus propios asuntos y con los ojos observando en sentido contrario, como para notar que yo la estaba viendo. Seguía lamiendo una y otra vez aquella sustancia y cuando ya no hubo más helado que comer, pasó la punta de su lengua por la comisura de sus labios, para luego chuparlos.
Simplemente eso no podía estas sucediendo. ¿Es que acaso ella no se daba cuenta de que su forma tan particular de comer helado era tan provocativa que estaba logrando excitarme? y para terminar y tras botar el cono a la basura, comenzó a lamerse los dedos.
-¿pasa algo?- me preguntó al ver que yo la estaba mirando
- no, yo...recordé que olvidé mi laptop en mi departamento- le mentí- y debo ir a buscarla antes de mi reunión.
Ella continuó lamiendo sus dedos como si no fuera nada y cuando estuve a punto de decirle que iba a irme, incapaz de segur soportando algo como eso, agradecí que sus amigas la fueran a buscar.
- Rose- le gritaron y entonces ella se volteó.
Una de ellas era pelirroja, y la otra la otra tenia el cabello de color castaño claro. Y por supuesto, su ropa era casi tan atrevida como la de Rosalie.
- te estábamos buscando y ahora vemos por que no querías aparecer- dijo la primera echándome una rápida mirada a mi y alzando las cejas.
- Victoria- le reprimió Rosalie- que cosas dices, si Emmett es el amigo de Jasper, yo solo lo estaba ayudando con unas compras.
La otra también me miró pero luego se volvió a su amiga.
-bien... ¿entonces ya podemos irnos? La función empezara en veinte minutos.
- de acuerdo- dijo Rosalie- supongo que ya me voy- me dijo solo a mi- gracias por haberme dejado ayudarte y también por el helado. Me la pase muy bien.
- me alegro- dije y opté por no agregar nada más. Sus amiguitas me estaban mirando como si fuera un regalo que ella se tuviera escondido y la verdad era que no quería causarles una impresión que no era.
-adiós- me dijo y tras un abrazo amistoso me dio un beso en la mejilla- que tengas suerte en tu reunión- y entonces se fue con las otras dos, camino a las salas de cine.
Pase por mi departamento antes de irme a la oficina y tras tomar mis carpetas, y cambiarme de ropa, salí de vuelta a la oficina.
Jessica estaba en su escritorio como siempre y en cuanto bajé del ascensor me informó que sala de reuniones ay estaba lista. Asentí con la cabeza y luego de ir por mi computadora a mi oficina fui directamente a la sala a prepararme para mi reunión.
-te ves muy bien, por cierto- dijo mientras ocupaba su lugar en una de las sillas a ambos lados de la larga mesa de vidrio opaco – ese traje te sienta verdaderamente bien.
Yo simplemente esbocé una sonrisa y continué con mi trabajo. Ya estaba acostumbrado a las insinuaciones de mi secretaria, y lo cierto es que me divertían. No iba a responder, por supuesto, salvó por eso, ella hacia un excelente trabajo y no quería perderla por cometer una estupidez.
El reloj marcó las seis y una variedad de abogados traspasó al puerta de la sala, hasta que por ultimó llegó ella. Rubia, lata, esbelta, con una traje negro ceñido perfectamente la cuerpo, pero sin dejar de ser conservador. El cabello atado detrás del cuello en un rodete y unas gafas de lectura adornaban sus ojos.
Sonrió al verme y entonces ocupó su lugar. Pase saliva por ultima vez y entonces comencé con mi discurso. Era a ella a quien debía convencer, a quien debía atrapar, Jane Volturi y su preciada compañía.
Le expliqué todo, cada una de las cosas ye hice todo lo que estuvo a mi mano para convencerla que nuestra compañía era su mejor opción, no podía haber nada mejor que nosotros, por supuesto; además de que si ella aceptaba, aquello sería una significativa ganancia. Una compañía pequeña recién formada, pero con buenos abogados con lo que ella contaba sería algo muy bueno.
Tras el video, los papeles y contratos, ella finalmente hablo.
-me has impresionado verdaderamente- dijo y tras mirar rápidamente al resto de sus acompañantes me esbozó una pequeña sonrisa.
-¿entonces…?- dije yo
-estamos dentro- dijo y firmó el papel que le había entregado hacía unos minutos- felicitaciones.
- a ustedes. Les aseguro que es la mejor decisión que han tomado- dije de lo más contento.
Unos cuantos arreglos mas, felicitaciones y poco a poco el resto de los hombres que la acompañaban se retiraron hasta quedar únicamente ella y yo en la sala.
-me alegro mucho que hayan decidido por un si. Nuestra compañía no va a decepcionarlos- le aseguré.
- de eso no me cabe duda- dijo con una mirada seductora- aunque… hay un par de cosas que me gustaría aclararlas personalmente Sr. McCartney
-por supuesto- dije yo todavía sin darme cuanta de sus intenciones.- no hay ningún problema Srta. Volturi. Cualquier duda que tenga por favor no dude en recurrir a mí.
- muy bien. Será el viernes a la noche entonces, en el restaurante Le' Paris ¿le parece bien?- Yo le sonreí en señal de asentimiento- aquí esta mi tarjeta- y me la dio en la mano- esperare el viernes con ansias- y alzó una de sus cejas.- y por favor dígame Jane.
Y sin más que decir ella también se fue, dejándome clavado en el piso y con la satisfacción de no haber ganado solo algo ara mi compañía sino también algo para mi mismo.
aqui les dejo el segundo capitulo de este fic, acado de temrinar de escribirlo, ojala les gute y comenten si es asi o si quieren dejar alguna sugerencia.
gracias por leer y nos veremos pronto..
saludoss :)
Bella McCartney Darcy
