Palabras: 964
Capítulos: 2/2
ii. compasión
¿Por qué se arriesgó? ¿Por qué tomó el cuerpo moribundo de alguien que lucía como Potter pero no podía serlo porque estaba muerto? ¿Por qué cuando lo que tenía que hacer era tomar a su hijo y huir de Collioure?
Llevaba cuatro años escapando, rezando a todas las deidades conocidas para que los mortífagos no diesen con ellos y ahora se exponía ¿para qué?
Todavía hoy no sabía la respuesta. Cinco semanas cuidando a alguien que no quería ser salvado y no sabía por qué lo había hecho. Tal vez porque Potter era un símbolo o tal vez es que se lo debía. No podía dejarlo gritando y delirando por la fiebre, no podía dejarlo morir solo en mitad de la nada.
¿Era compasión? Y él que pensaba que era egoísta. ¿Pero no es lo que había sucedido en la Sala de los Menesteres cuando Potter lo rescató? ¿O cuando él se negó a reconocerlo en la mansión? ¿No era siempre lo mismo con ellos dos? ¿Crueldad y compasión? ¿Peleas, hechizos, miradas y manos que se tendían para salvarse?
—Tienes que despertar, Potter —murmuró quedo mientras cambiaba la toalla húmeda. Potter estaba teniendo una buena noche, solo se movía en sueños—. Te necesitan, todos lo hacemos.
Yo te necesito, maldita sea.
Scorpius se acercó hasta la cama y Draco no tuvo fuerzas de mandarlo a dormir. Estaba cansado y ya no sabía qué más hacer.
—Papi, ¿no quiere despertar?
—No, no quiere.
—¿Y si le dejamos dormir? —Draco le miró, grandes ojos azules le devolvieron la mirada, parecía a punto de echarse a llorar, pero no lo hizo. Él tampoco—. Como mami.
No. No. No podía dejar que Potter siguiera sufriendo -estaba viviendo un infierno-, pero tampoco podía hacerle dormir. Draco cerró los ojos y agarró con fuerza la varita, podía sentir como la madera conocida y cálida se clavaba en su piel. Nunca nada había dolido tanto, ni siquiera la Marca en sus peores momentos le había hecho tanto daño como saber que su hijo tenía razón y que Potter merecía una muerte suave al infierno que estaba experimentando.
Pero no podía. Quería darle eso, pero él le necesitaba. ¿No bastaba con curar sus heridas, con velar sus sueños y hablarle? Potter no quería morir, ¿verdad?
"Ten compasión, si estuvieras en su lugar, querrías que Potter lo hiciera".
Se lamió los labios y alzó la varita. Lágrimas silenciosas caían por sus pálidas mejillas, pero no tuvo ganas de limpiarlas. Scorpius tenía razón. Potter merecía dormir en paz.
—Te necesito, despierta. Por favor, Harry.
La varita resbaló de sus dedos.
Tembló.
Y se echó a llorar. Lloró por los errores que había cometido, por las peleas constantes contra Potter, por la guerra, por Astoria, por su hijo y por no poder hacer algo tan simple como tener compasión.
—¿Malfoy?
—¡Papi!
Se incorporó con cuidado sin importarle el aspecto desastroso que presentaba. No es que Potter se viera bien. Pero estaba despierto y eso era muchísimo mejor que lucir unas buenas túnicas o una sonrisa de infarto. Casi se lanzó a sus brazos, casi. No estaba tan loco.
—Potter, estás..
—No, me has llamado Harry, llámame Harry.
Y Draco no pudo más que echarse a reír o a llorar. O ambas cosas. Scorpius, en cambio, saltó en la cama para ver más de cerca a Potter, pero Potter solo tenía ojos para él. Unos ojos grandes y verdes que le sonreían, le daban las gracias o a saber qué.
—¡Papi, está despierto! ¡Papi, no quiere dormir!
Draco asintió feliz.
Hicieron falta dos semanas para que Potter -Harry ahora- pudiera moverse de la cama sin desfallecer y una semana y media para poder salir de ese maldito pueblo fantasma y encontrar un nuevo sitio seguro. No había cambiado nada (el mundo se estaba yendo a la mierda, el MACUSA parecía resistir a duras penas y la Resistencia -la antigua Orden- se mantenía en el frente como podía), pero Draco podía sentir algo diferente, no sabría decir el qué, pero era diferente y bueno.
¿Esperanza, tal vez?
—El Ministerio español cayó hace un año, pero hay una zona segura en Sierra Morena...
Draco tomó su mano y le dio un pequeño apretón. Harry le sonrió. Y le explicó que después de ayudar en Collioure, tenía que activar el traslador (un botón antiguo que llevaba colgado) y aparecerse en Sierra Morena, allí se encontraría con un grupo de la Resistencia para trasladarse a otro sitio. Era imposible que siguieran allí, pero era un comienzo. Harry nunca había necesitado al ayuda de nadie y sabía donde se encontraba la base secreta en España. Era mejor que nada.
Y Draco estaba dispuesto a seguirlo y a luchar porque algo había cambiado y su hijo -el mundo en sí- merecía una segunda oportunidad. Él merecía una segunda oportunidad.
Astoria querría que fuese feliz.
Él quería ser feliz.
Y quería que Harry lo fuera.
¿Era posible ser feliz en un mundo lleno de horror como el suyo? ¿Era posible sentir algo parecido al amor cuando cientos de personas morían al día? ¿Era sano amar a alguien que podías perder? ¿Merecía la pena darle una oportunidad al amor?
—¿Asustado, Potter?
—Más quisieras —tomó el botón y murmuró un encantamiento desbloqueador. Había llegado el momento, podía sentir como su corazón latía con fuerza; podía sentir la adrenalina en cada músculo de su cuerpo, pero también el calor de Draco y Scorpius. No estaba solo—. ¿Preparados?
Draco y Scorpius asintieron.
Harry activó el traslador.
Si luchar en una guerra es difícil, luchar en una dictadura lo es todavía más. Sin embargo, la presión que habían sentido esos últimos años, esa presión que amenazó con destrozarlos, ya no estaba. Ahora solo había sitio para el futuro; para la esperanza.
A veces, la compasión de un mago podía salvar a otro de la crueldad.
fin.
«travesura realizada»
NOTAS:
- De nuevo, estamos ante un final abierto. Prometo que algún día, más temprano que tarde, retomaré este hilo argumental y lo haré en condiciones, por ahora tendréis que conformaros con esto. Decidme, ¿qué os ha parecido?
- Y sí, por supuesto, esto es un DRARRY en toda regla. No esperéis nunca nada diferente de mí si incluyo a Harry y a Draco. Para los que queráis saber un poco más de este hilo argumental, leed el drabble que antes he mencionado. Ayuda bastante.
- Deseadme suerte en el reto.
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