-Terrence-

Este verano es más frío que de costumbre, los rayos del sol apenas atraviesan las espesas capas de nubes y nos regalaban destellos de calor.

Tenía un gran compromiso social qué cumplir y uno moral al que no me pude negar. Mi mejor amigo y compañero desde la facultad me había pedido el gran favor de su vida: Tomar su lugar como profesor en el Conservatorio de Música.

Hacía algunos años que no impartía clases de canto, solamente daba clases particulares de algunos instrumentos y apoyaba a algunos músicos en el ensamble general de las piezas musicales.

Me había resistido un poco por el temor ante la falta de práctica pero también veía enfrente la oportunidad de formar parte de los docentes del Conservatorio y eso sería aprovechar la ocasión que la vida me daba.

Me había justificado para llegar un poco tarde a la reunión de selección de voces para el Concierto Magno de Navidad; tenía algunos asuntos que concluir antes de presentarme y no calculé bien el tiempo que me llevaría resolverlos.

Llegaba tarde y uno de los chicos que traía en su ropa bordada la palabra "Staff" me llevó al acceso trasero para ingresar, nos costó un poco quitar un andamio para liberar una de las seis salidas, le agradecí su ayuda y amabilidad cuando sentí un fuerte golpe y de pronto me vi en el suelo con una mujercita encima de mí.

Me causó tanta gracia verla sonrojar y hacer malabares para ponerse en pie. Pero si había algo que me caracterizaba era mi falta de buen humor ante las situaciones graciosas, que a mi criterio, me hacían quedar como un zopenco. Fui tan áspero con ella en lugar de ser amable que no sabía ni qué decirme -¿Qué no se da cuenta por dónde camina?

-Lo siento… hace un momento la puerta estaba atorada con algo y yo… la empujé… - Intentaba limpiar de mi ropa la mancha que se hizo al momento que mi café se derramó sobre mí.

-Retírese de mi presencia, señorita, ya ha hecho bastante-Le dije con mirándola con enfado mientras intentaba ocultar con un cardigan la mancha marrón sobre mis jeans.

Arrojé a un bote de basura el vaso que sostenía en mi mano y la sacudí para eliminar el líquido que comenzaba a secarse y a dejar una sensación viscosa.

-No ha sido mi intensión ocasionarle tal daño, le ofrezco mis disculpas. –Sentía el enojo en mi interior golpeando salir ya que algunas personas comenzaban a rodearnos e intentar ser útiles en tal situación.

Amablemente les pedí a nuestros acompañantes que nos dejaran solos, poco a poco se fueron retirando y algunos reían de la situación-Terrence, amigo ¡Qué bueno que ya estás aquí! Ven acompáñame –Dijo mi amigo Tom con una sonrisa cómica en el rostro. Lo quise fulminar con una mirada sinembargo le sonreí asintiendo con la cabeza dándole a entender que pronto le seguiría.

-¿Sigues aquí? Sigue tu camino- le dije de manera áspera a la chica rubia que permanecía a escasos metros de mí. Iba a decirme algo y se arrepintió, apretó sus puños a sus costados y me miró fijamente, movió la cabeza negativamente y se dio la vuelta dejándome solo.

Ingresé con Tom al auditorio y escuché a algunas personas cantar y esperar los resultados; no puedo olvidar la manera tan efusiva en la cual una chica de nombre Annie me abrazó al saberse parte del coro.

Ahora comienza el trabajo para que se aprendan las piezas que conforman la cantata, sacar entre ellos a los solistas y narradores.

Acompañé a Annie hasta la salida, mi amigo Tom estaba muy contento con ella y hablamos de planes y canciones.

-Eres muy agradable, Terrence.

-Gracias… tú también eres agradable, y mira que soy muy selectivo en mi grupo de amigos; conozco mucha gente pero no convivo con todas …

-Quiero presentarte a alguien que seguramente te encantará, es mi mejor amiga y mi deseo es que también pueda formar parte de tu grupo de amigos…

-Será grato para mí conocerla… ¿Comparten el mismo gusto por la música?

-Emm.. nop… ella es más… ella quiere ser médico e irse a África en cuanto termine su residencia.

-¡¿África?!

-Sí, cree que allá está su razón de vida… ayudar a los que menos tienen.

-Genial.

Llegamos a un punto en el que cada quien debía seguir su camino y nos despedimos intercambiando números telefónicos.

Al llegar a casa espanté del sofá a mi gato, bueno al gato de mi madre que estará conmigo por un mes, mientras mi madre está en un trasatlántico de vacaciones de verano en compañía de mi tía.

Tapé mis ojos con el interior del brazo y de pronto volví a mirar a aquella mujercita de rizos rubios, tenía el cabello un poco desordenado y el sonrojo en las mejillas, si no hubiera sido tan tonto, tal vez esto hubiera sido el comienzo de una buena amistad… mi madre siempre me dice que cuando el amor golpea lo hace fuerte… ¿Acaso así de fuerte?

Sonreí y me incorporé para ver la huella que dejó en mi pantalón, recuerdo cómo sus pequeñas manos se movían rápidamente en el aire intentando limpiarla, no se atrevió a tocarme… y cuando clavó su mirada en la mía fue algo mágico…

También conocí a Annie… tiene una gracia increíble para caer bien a las personas, es desinhibida y bonita… cómo olvidar su euforia al saberse parte del coro… es de las personas que disfrutan lo que hacen y hacen lo que disfrutan…

-Bien, Terrence Granchester es hora de asearse y prepararse para mañana- No disfrutaba mucho hablando solo pero no lo haría con el gato de mi madre.

Me puse en pie y al salir de la ducha me dirigí a mi estudio. Tenía que revisar algunas partituras y escuchar las pistas así como los demos de ensayo de las diferentes voces.

Tenía qué escoger entre sopranos, contraltos y mezzosopranos , tenía que dirigir a las solistas y prefería la voz media para ello.

Dieron las diez de la noche entre melodías, revisión de partituras y el estómago estaba vacío…

Me serví una gran taza de café y quería descansar de un día realmente pesado…

Sin darme cuenta nuevamente estaba pensando en ella… en lo cómico que estaba encima de mí y lo mal que me porté… ¿Quién sería? No le vi ningún número en el pecho, probablemente ya había hecho su prueba porque se retiraba del foro…

-Tom… amigo, es Terrence…

-¿Terrence? ¿Todo bien con las partituras?

-¿¡Eh!? Sí… sí… Eh, Tom quiero preguntarte si existe el registro de todas las personas que hicieron prueba…

-Sí, el registro lo realizó Donna W. ¿Necesitas el historial de alguna chica?

-Ummm… no precisamente, solamente quiero saber … olvídalo… será muy difícil saber a quién corresponde el nombre…

-Cada historial contiene fotografías. ¿Eso puede servirte en algo?

-¡Claro! No había pensado en ello, me será de gran utilidad… ¿Podrías pedirle a Donna el favor de ayudarme? Ya que necesito conocer un poco más de las chicas con las que trabajaré, ya que no estuve en las pruebas…

-No te preocupes, mañana a primera hora te ayudaré a revisar los historiales de las chicas que estarán en tu grupo… Emm Terrence, gracias amigo por tu ayuda… sé que no ha de ser fácil para ti por la premura, pero en verdad agradezco tu disposición.

-Yo soy quien agradece, Tom, por la oportunidad.

Al culminar mi llamada con Tom me dispuse a descansar. Sentía gran desespero porque la mañana llegara; al menos me desperté tres veces pensando que ya era hora de levantarse, la noche se me hizo eterna y desesperante.

Deseo que sus datos personales sean parte de los historiales que revisaré… tenía el pretexto perfecto para acceder a ellos… Sin duda era un buen toque de suerte.

Donna tenía todo en orden pero yo no sabía por dónde comenzar… ni siquiera me detenía a leer las hojas de vida, solamente me fijaba en las fotos y si no era a quien buscaba, simplemente cerraba el archivo y tomaba otro.

-Terrence, amigo, ¿Estás seguro que no quieres ayuda?

-Gracias, Tom, pero no… -No sabía cómo explicar lo que ni siquiera yo sabía que buscaba.

A mi amigo ni siquiera le importó mi negativa y le ordenó a Donna ayudarnos. Tom creía que estaba separando los expedientes de las chicas que integraban mi grupo, así que le pidió a Donna una lista y que por ese orden buscáramos los archivos.

-Creo que este está mal o yo cometí un error –Dijo Donna con un poco de inseguridad.

-Tú eres muy ordenada, dudo que hayas cometido algún error o hayas hecho algo mal.

Miré a mi amigo dirigirse hacia Donna y tomar de sus manos el archivo. –Es Ann… Annie Britter. No hay error alguno, Donna…

-Esta chica no es la 186, la recuerdo muy bien… la chica a quien yo le entregué el número era rubia de ojos verdes, no castaña de ojos azules… -Presté atención a lo que decía Donna porque se justificaba del error que había cometido – Es sabido de todos que no se aceptan registros a través de terceras personas…

-Cálmate, Donna, no pasa nada…

-Es que… yo…

La descripción de la chica 186 encajaba perfectamente en la chica que había caído sobre mí. Mi corazón latía, latía tan fuerte como mi curiosidad crecía. Ella había inscrito a Ann, así que era posible que ella conociera ….

Tomé en mis manos los 32 archivos con el pretexto de estudiarlos más tarde y esperé ansioso que dieran las 11:00 hrs.

Trabajaría noventa minutos con mi grupo coral y ciento veinte con instrumentos y orquesta…

No estaba muy seguro de la forma en la que abordaría el tema con Annie o si vería de nuevo a la chica que cayó del cielo para mí. Lo que sabía es que trabajaría con las sopranos para que Annie esté en mi grupo.


Gracias por seguir leyendo.