Hola de nuevo :D Os traigo el 2º capítulo. Este es más corto que el primero, pero es necesario. El link al original en inglés es: http:/www(punto)fanfiction(punto)net/ s/ 7748422/2/ The_Long_Way_Home(sin espacios).
Disclaimer: Sherlock no es ni mío ni de su autora (por desgracia), blablabla…
Terrores nocturnos
Molly se despertó sobresaltada, algo le cubría la cara y forcejeó para liberarse con la garganta constreñida mientras gritaba "¡No, basta!".
Las luces se encendieron repentinamente, deslumbrándola y sorprendiéndola a la vez. Ella se puso la mano en la boca mientras se sentaba en la cama, tratando desesperadamente de que el aire llegara a sus pulmones, en vano.
"¡John!" la voz de Sherlock resonó desde la puerta, y él vaciló, mirando su lucha por respirar.
Ella se sentó en el medio de la cama, su pelo despeinado pero rizado suavemente alrededor de su cara mientras jadeaba, agarrando su rodilla con una mano y agitando la otra como si quisiera meter el aire en su cuerpo.
Sherlock dio un paso adelante, "Molly, tienes que respirar".
Ella le lanzó una mirada asesina y luchó por dejar de hiperventilar, se sentía como si sus pulmones estuvieran muriendo, quemándola desde dentro.
"Molly", sherlock lo intentó de nuevo, "Mírame", ella lo hizo y sus ojos se suavizaron, "relájate, es sólo que estás asustada, soy solo yo, relájate".
Molly seguía forcejeando pero se concentró en los ojos de Sherlock, hielo azul dispuesto a que ella tomara el control. El aire entró en sus pulmones y ella farfulló, tosiendo y temblando, "Yo…, yo….".
"Está todo bien", le aseguró él mientras John tropezaba contra el marco de la puerta con cara de sueño.
"¿Qué pasa? ¿Está ella bien?"
"Bien" se las arregló para decir, "Lo siento, lo siento mucho".
"Ha tenido un ataque de pánico" Sherlock suavizó, "probablemente provocado por una pesadilla sobre el asalto, ahora ya está bien, siento haberte despertado".
John parecía confuso entre los dos, mirando con recelo a Sherlock, "Vale".
Molly se miró y se dio cuenta finalmente de que sus piernas estaban expuestas, la camiseta de Sherlock apenas cubría la parte superior de éstas. Su boca se abrió un poco y luchó oara cubrir con la sábana sus piernas magulladas.
John la miró incómodo, pero Sherlock la siguió mirando sin perder en absoluto la compostura.
Molly se puso colorada y les miró, "Bueno, gracias, siento haberos despertado, yo…".
"Está todo bien" le aseguró John, "solo intenta descansar un poco más antes de que sea por la mañana".
Ella asintió y se miró tímidamente las cortadas palmas de las manos. Cuando ellos salieron gritó "¡Sherlock!". Él se dio la vuelta y la miró, "Gracias".
"No ha sido nada" asintió.
"No para mí" ella le sonrió, "así que gracias".
"Eres…" miró el suelo y luego a ella de nuevo antes de salir de la habitación "bienvenida, Molly Hooper", la puerta se cerró y él se fue de nuevo hacia el sofá y se sentó en medio de un incómodo silencio, "Molly Hooper…".
Por la mañana, cuando la luz se filtró por las rendijas de las cortinas de Sherlock y le dio en la cara, Molly se sentía significativamente mejor.
Aunque su nuca estaba rígida y el cuerpo le dolía, su garganta estaba mejor y su cabeza no palpitaba. Quitándose las sábanas de encima miró a su alrededor y encontró una bata, la deslizó a su alrededor y se ató la cinta y se desplazó hasta la puerta. Al presionar la oreja contra la madera oyó ruidos en la cocina y murmullos.
Molly se enderezó y abrió la puerta, permaneciendo en silencio en medio de la sala se estar sintiéndose incómoda.
"Buenos días, Molly" dijo Sherlock sin darse la vuelta, con el periódico abierto delante suyo y un café en la mano, "Espero que hayas dormido bien".
"Sí, gra-gracias", ella se aclaró la garganta y dio un paso hacia adelante.
"¿Quieres té, Molly?" preguntó John, "Me estoy haciendo una taza a mí".
"Té estaría genial, gracias", ella sonrió y se sentó al lado de Sherlock, colocándose un mechón de pelo detrás de la oreja.
"Esa es mi bata" señaló Sherlock con voz inexpresiva.
"Sí, oh, lo siento, no debería haber..." se sonrojó ligeramente y empezó a levantarse.
"No, no, está bien", Sherlock agitó la cabeza sin quitar los ojos del periódico, "Sólo estaba haciendo una observación".
"Vale", Molly miró a John, que le lanzó una mirada comprensiva.
Después de un momento de silencio John le entregó una taza de té y se sentó también, "Suenas mejor hoy Molly, ¿cómo está tu garganta?".
"Mejor", asintió, "gracias otra vez por todo".
"Por supuesto", John sonrió cálidamente, no todos los días tenían a una mujer con ellos en el piso, "deberías llamar a un médico con suministros apropiados para tratar la mordedura", Sherlock la miró brevemente mientras John continuaba, "pero debería cicatrizar bien".
"Va", ella asintió y tomo un sorbo del té, "Bien, me terminaré esto, recogeré mis cosas y dejaré de molestaros".
"Puedes quedarte tanto como necesites", dijo John educadamente, aunque tenía una lista de cosas que necesitaba llevar a cabo y sabía que Sherlock estaba seguramente con ganas de deshacerse de ella, "no eres ninguna molestia".
Ella sonrió y consideró brevemente preguntar si podía usar la ducha, pero lo pensó mejor, "No, no, está bien, tengo muchas cosas que hacer".
Sherlock suspiró y tiró el periódico, "Ni una palabra sobre un nuevo caso".
"¿Has mirado el blog?", le preguntó John mirándole.
"Sí", se quejó Sherlock, "nada de nada… y no tengo nada más de Irene Adler, todavía".
"Hmmmm", murmuró John.
Molly miró a Sherlock, "¿Irene Adler?".
"Sí", Sherlock volteó el periódico y estudió la última página, sin molestarse en mirar a Molly, "La estoy investigando como favor a mi hermano, es una dominatrix que tiene en su poder secretos de Estado".
Molly palideció y sorbió su té nerviosamente, "Oh".
Sherlock se levantó, cruzando la habitación para volver a su portátil a comprobar el blog una vez más.
El silenció llenó el aire y finalmente Molly decidió que era hora de irse, "Bien, me voy".
"¿Segura, Molly?" dijo John.
"Sí, tengo que solucionar unas cosas", Molly sonrió y se levantó, retrocediendo por el pasillo hasta la habitación de Sherlock sin una palabra más.
Ella se quitó la bata y la camiseta, doblándolas bien y poniéndolas en una silla. Hizo la cama rápidamente, echó un último vistazo alrededor y se puso su negro y largo abrigo, asegurándose de que todos los botones estuviesen abrochados. Tirando de un par de ¿zapatos (rool-up)? Planos, dando gracias al cielo de haberse acordado de guardarlos en el abrigo y no en la bolsa de papel que dejó en el callejón.
Ella dejó la habitación y cerró la puerta suavemente, volviendo a la sala principal, donde Sherlock estaba en su portátil y John todavía sentado sorbiendo su té.
"Yo solo… me voy", Molly se dio la vuelta para salir pero John se levantó y corrió detrás suyo.
"Te pediré un taxi", la miró brevemente y se dio cuenta de que no llevaba mucha ropa debajo del abrigo, "¿Te traigo…un jersey o algo? Te estás congelando".
"No, no, estoy bien", se rió ligeramente "Las morgues son más frías que esto".
John se rió entre dientes y asintió, "Vale, sólo te pediré el taxi", la dejó de pie junto a la puerta entreabierta, sin saber si seguirle o quedarse. Ella jugueteó con sus dedos y finalmente miró al hombre del sofá, "Sherlock".
"¿Hmmmm?"
"Sé que ya te lo he dicho antes, pero quería darte las gracias de nuevo, apropiadamente", ella tragó, "significa mucho para mí, lo que has hecho, gracias".
Sherlock cerró el portátil y se levantó, dejándolo en la mesa y acercándose a ella, "Y otra vez, eres más que bienvenida".
Ella sonrió pero él continuó "John tiene razón, ¿sabes?, vas a coger algo".
Ella se miró la franja de piel expuesta que su abrigo no acababa de cubrir, "Me las arreglaré".
"Además, tu cuello está morado", señaló.
Ella rozó la tierna piel ligeramente con sus fríos dedos, "Sí, bueno".
Sherlock llegó hasta detrás de ella y alcanzó, por encima de su hombro, la bufanda gris menos usada del gancho de la pared, "Aquí", la dobló sin problemas y la enrolló suavemente en el cuello de ella.
"Oh, no puedo", ella estaba sorprendida de que su voz no hubiera desaparecido debido a su proximidad.
"No seas tonta", él dio un paso atrás, "tu regalo tomará su lugar hasta que la devuelvas".
"Oh, ¿lo abriste?" ella sonrió.
"Por supuesto" él parecía perplejo, "estaba dirigido a mí".
"Oh, nada, solo pensé por un momento que…" ella se movió incómoda "no lo habías abierto, o algo".
"No", dijo, "es muy agradable".
Ella sonrió, y el momento se acabó cuando John volvió a la habitación, notando evidentemente la bufanda de Sherlock alrededor de su cuello pero no diciendo nada, "El taxi está aquí, Molly".
"Gracias, John" caminó junto a él, "Adiós, Sherlock".
No hubo respuesta.
P.d: Déjame un review si quieres que Sherlock te enrolle su bufanda... :) Y lo que surja...
