Disclaimer: nada de esto es mío, sino de J.K Rowling

Para no aburrir solo contestar a mi único review:

Zory: Hola wapa... antes que nada decirte que sí saciaste mi curiosidad la semana pasada. Me ayudaste a continuar un poco de cada una de las historias, y te lo agradezco. Gracias por seguir leyendome, y si, actualizaré tan pronto tenga escritos los capítulos. Esta segunda parte te la dedico a ti, jeje. Espero que te guste también. Un abrazo!


II. Sangre de los Black

1979. Cercano al mes de junio

Aquella mañana Sara se levantó la primera, salió de la cama que como todas las noches compartía con Sirius, y se dirigió a la ducha para refrescarse. No era capaz de enfrentarse a Sirius aún, necesitaba un poco de tiempo para reflexionar todo lo que había pasado en las últimas semanas.

Cuatro meses hacía que vivía con él. Al principio creía que aquello era una locura que por nada del mundo iba a salir bien, pero ahora estaba convencida de que se hubiera arrepentido toda su vida si no lo hubiera hecho. Le había costado bastante tiempo, pero por fin admitía que quería al engreído y egocéntrico de Black... bueno, ella misma tenía que reconocer que Sirius estaba madurando, al menos un poco. Y este era el gran problema al que se enfrentaba ahora. ¿Cómo decirle a Sirius Black que estaba embarazada?

-buenos días...

La chica se giró bruscamente al oír la voz soñolienta del chico. Obligó a su corazón a calmarse mientras procuraba darse prisa para terminar de ducharse cuanto antes. Necesitaba salir de la casa y estar un rato sola, y sabía que aquél día era el indicado. Remus se casaba en un par de horas, y ella era una de las damas de honor junto con Lily.

-¿no es un poco pronto para que estés despierta, Cannigan?

-me aburría contigo en la cama- bromeó intentando aparentar normalidad en una de sus típicas discusiones mañaneras.

-me hieres en el alma...- susurró él ya medio despierto mientras la abrazaba- ¿por qué no te acuestas de nuevo un rato conmigo?

-tengo que ir a buscar a Lily para empezar a preparar a la novia...

Palabras mágicas.

Sirius se tensó al recordar que ese día uno de sus más queridos amigos iba a cometer el mayor error de su vida casándose con esa bruja. Llevaba semanas intentando encontrar las malditas pruebas que demostrasen que Tompson mantenía contacto directo con los mortífagos - ¿Cómo no si su gran amigo era Severus Snape?-, pero nada, no había logrado nada. ¡Y ahora Lunático quería casarse con ella!

Aún no se podía creer como el día de san valentín, al regresar a la mansión para seguir disfrutando de la celebración del compromiso de los futuros señores Potter, Remus dio el anuncio de que en pocos meses él también contraería matrimonio con Anne Tompson... Había intentado por todos los medios hacerle ver el error que estaba a punto de cometer, pero nada había funcionado.

-me visto y me voy...- murmuró Sara despertándole de sus pensamientos

-¿a qué viene tanta prisa, Cannigan? Tenemos tiempo de sobra para...

-después Black- cortó ella huyendo de sus brazos- después

Sirius la observó extrañado. En el tiempo que llevaban juntos, ella nunca le había rehuido. Era extraño que se mantuviera tan alejada de él de la noche a la mañana, y sin una razón lógica¿acaso había hecho algo mal? Suspiró hondo sintiéndose un idiota... como había sabido en un principio, la maldición del 14 de Febrero seguía vigente en él... y lo peor de todo es que ahora comprendía y aceptaba los sentimientos que albergaba por aquella chica... ¡Dios, la quería! y eso viniendo de Sirius Black era decir demasiado.

Se decidió por concentrarse primero en Lunático. Aún tenía tiempo para intentar convencerle de que se echase para atrás en ese asunto de la boda... tenía que ir a verle y hacerle entrar en razón antes de que todo fuese demasiado tarde. Por eso se vistió en tiempo record, y fue a despedirse de su chica antes de partir hacia el apartamento de su amigo.

-Cannigan voy saliendo ya para...

Se quedó con la palabra en la boca al darse cuenta de que estaba hablando solo, pues ella ya no estaba allí. Esto le aseguró que algo le sucedía, y parecía algo bastante serio. Después, se auto convenció de ello, no podía ser algo tan grave como para no poder solucionarlo con tiempo y calma.

-Remus Lupin ahora me vas a escuchar, lo quieras o no...

♣♣♣♣♣♣

Horas después Sirius estaba convencido que intentar hacer entrar en razón a Lunático era misión imposible. Le había encontrado en su dormitorio preparándose para la boda, con la compañía de James y de Peter. Le alegraba ver cómo los cuatro permanecían juntos, y por la amistad que les unía tenía que hacer entrar en razón al lobito...

-Remus, tenemos que hablar...

-Hoy no Sirius, te lo pido...- murmuró este sabiendo de antemano la conversación que se avecinaba.

-Colagusano y yo vamos a dar una vuelta- murmuró James cogiendo a Peter por el brazo- así podéis hablar

-pero yo...

Peter cerró su boca al ver la mirada que Canuto le lanzaba, y sin más se encaminó a la salida muy seguido de James, quién le advirtió a su mejor amigo que no hiciera ni dijera ninguna tontería, o al menos que lo intentase.

-Lunático, no puedes casarte con esa chica

Amigo mío, no pretendo herirte

Pero tengo que decirte la verdad

Amigo mío, a veces nos equivocamos

Pues somos seres humanos al final.

Llevas escrito un nombre en la mirada

De una mujer sin corazón

Que te prometerá la luna

Para vivir una aventura donde no hay amor

Esas palabras hicieron estallar al hombre lobo que se enfrentó a él defendiendo con uñas y dientes su decisión. Sirius lo intentó todo para que le escuchase, pero nada funcionaba. Lo único que estaba logrando era que su amigo se enfadase con él acusándole de no haber intentado si quiera comprender a Anne.

-No me puedo creer que hayas venido el día de mi boda para decirme esto...

-Remus, compréndeme, Tompson no es para ti, ella...

-va a ser mi esposa, Sirius, y te pido que no sigas insistiendo

-no lo entiendes

-¡eres tú quién no lo entiende!- exclamó él- la amo, he aceptado todas las cosas que has hecho en su contra y no te he dicho nada

-¿cosas que hice en su contra?

-sé que tú hablaste con Dumbledore para que Anne no formase parte activa en la Orden del Fénix

-¿lo sabías?

-Canuto, siempre he sabido que nunca has confiado en ella, creía que con el tiempo verías la verdad, pero estás obsesionado

-¡Sólo intento salvarte! No puedes estar tan ciego, no tú... se supone que de los merodeadores eres el que siempre tiene los pies en el suelo... ¡abre los ojos y escúchame¡Llevo semanas investigándola, y sé que tiene trato con mortífagos¡Recuerda que ella misma se considera la "hermanita" de Snivellus! Nadie te dice a ti que Tompson no pretenda hacernos nada infiltrada en nuestras propias narices... ¡Por Merlín, si hasta practica Artes Oscuras!

Escúchame, no pierdas más el tiempo

Juega con tus sentimientos

Y al final vas a perder

Escúchame, soy tu amigo como siempre

Y sé muy bien lo que pretende

Amigo mío, ya no eres el de antes

Pues noto más distante tu amistad

Amigo mío, te pido me perdones

Pero tengo mis razones para hablar...

Instantes después sin que se lo esperase, Remus fue hasta él y le golpeó con todas sus fuerzas con enojo, haciendo que cayera al suelo.

-No vuelvas a decir eso de ella- susurró respirando entrecortadamente- confío en Anne, y será mi esposa. Sí, fue amiga de Severus porque él la cuidó cuando sus padres murieron, pero eso no significa nada...

-estás ciego

-¡y tú estás demasiado obsesionado! No puedes aceptar una equivocación... Canuto eres mi amigo, uno de mis mejores amigos- susurró casi a gritos- y no quiero perder tu amistad. Me apoyaste cuando nadie más lo hizo, no me hagas elegir entre mi mujer y tú...

Sirius le miró a los ojos y vio que había perdido la batalla. No había nada que pudiera hacer para que entrase en razón. Pero aún así no se iba a dar por vencido... seguiría investigando, no podía dejar en la estacada a uno de sus mejores amigos.

Poco podía imaginarse él que aquella decisión fuera la que iniciase la grieta en su amistad, que haría que la desconfianza creciese entre ellos dos, hasta el punto de acusarse el uno al otro de traición.

♣♣♣♣♣♣

Cansada y con calambres por todo el cuerpo, Sara regresó a su casa casi de madrugada. Había querido quedarse en el banquete posterior a la boda hasta muy tarde para así no tener que pasar mucho tiempo con Sirius. Sabía que cuando llegase a casa tendría que contarle que estaba esperando un hijo suyo, y estaba segura que su reacción no le iba a gustar lo más mínimo.

Lily se había dado cuenta de que algo pasaba, y durante toda la noche había estado cerca de ella, intentando animarla. Era evidente por la expresión en la cara del marido de su amiga que algo había sucedido entre los merodeadores pues parecían tratarse con demasiada cortesía... poca habitual entre ellos.

-te estaba esperando

Dio un respingo al ver al causante de sus dudas de pie en el salón observándola con una mirada extraña. Se quedó inmóvil cuando sin esperárselo él fue hasta ella y la besó hasta dejarla sin respiración. Se derritió entre sus brazos y todo su miedo se le quitó de encima de un plumazo.

-menudo recibimiento, Black

-echaba de menos tu cuerpo y tus besos...- susurró mirándola fijamente a los ojos- no vuelvas a negarme nada tuyo

-¿vuelves a tu arrogancia habitual?

Sirius no contestó atrapado en sus pensamientos y en las sensaciones que estaba experimentando. No movió ni un músculo, aún incapaz de reaccionar con coherencia. Y no era para menos... ¿Cuántas veces uno se enteraba de que iba a ser padre mediante una carta del mismo San Mungo?

-creo que las bodas no te sientan bien... ¿no serás alérgico?

-lo era

-estás demasiado misterioso...

-Sara Cannigan...- susurró con voz ronca y sin pensarlo añadió con rapidez- cásate conmigo

-¿qué?

-nos casaremos, y cuánto antes mejor futura señora Black

-te volviste completamente loco

¡Le estaba pidiendo matrimonio! Sara sintió que le temblaban las piernas... ¡Sirius Black quería casarse con ella! Aquello era irreal... nunca, en los meses que llevaban juntos él había dado señales de sentir por ella algo más que deseo... se llevaban bien, y era obvio que se complementaban, pero... ¿casarse? y sobre todo¿Black quién lo propusiese?

-¿No me dirás que ahora es a ti quién le asusta el matrimonio, Cannigan?

-no, yo solo...

-¿sabes qué? No importa porque tú te vas a casar conmigo, y no hay otra opción posible

No estaba dispuesto a dejarla marchar sin que antes Sara le diera el famoso sí quiero.

Sara abrió mucho los ojos al comprender lo que allí estaba ocurriendo al observar cómo los ojos de Sirius se iluminaban al contemplar su vientre...

-¡lo sabes!- le acusó empezando a enfadarse

-sí, y eso no importa

-¡estás loco!

-Cannigan no empieces a alterarte, y escúchame primero

-¡eres un idiota!- gritó incapaz de pararse a escuchar cualquier explicación que él quisiese dar

-¿Dónde vas?

La chica furiosa se dirigió a su cuarto y con tu toque de su varita empacó todas sus cosas en un abrir y cerrar de ojos. Cuando Sirius llegó se quedó confuso al ver todo aquello

-¿se puede saber que...?

-¡Eres el ser humano más insoportable del universo!

-¿acaso has perdido la razón?

-¡Cómo te has atrevido a pedirme matrimonio por obligación!- espetó roja de ira- ¡Esta es la gota que colma el vaso!

-Sara...

-¡Ni una palabra! Estoy embarazada sí, y tarde o temprano te lo iba a contar, pero ¿quién te crees tú que eres Black, para juzgar que tu "obligación" es que nos casemos¡Ni siquiera has pedido mi opinión¡Me lo estás exigiendo!

-¡eres mi mujer! Al menos en el amplio significado de esa palabra y lo sabes... ¡claro que te casarás conmigo! Eres la madre de mi hijo... por dios¡esta discusión es inútil!

-no, aquí el inútil eres tú

Furiosa hizo desaparecer su equipaje y se encaminó hacia la puerta con el corazón destrozado. Jamás se casaría con él solo por ser una carga... ¡Ella le quería! Jamás condenaría a Black a un matrimonio sin amor, nunca se lo perdonaría con el paso de los años, y tampoco podría verle encadenado a ella de por vida... ¡claro que no!

-Adiós Black, no me busques... esto se termina aquí y ahora

-------

---------

--------------

--------------------

----------------------------

----------------------------------

---------------------------------------

---------------------------------------------

1979. Unos pocos meses después

Se acercó a abrir la puerta al oír el timbre, aunque en realidad no le apetecía nada ver a nadie. Aún no se podía creer que Sara hubiese desaparecido de su vida así sin más... No pensaba buscarla como un loco pues él no había hecho nada malo... ¡incluso había estado dispuesto a comprometerse con ella¿Y cómo había reaccionado? Gritando como una loca y marchándose de su casa... ¡por supuesto que no iría detrás suya como si fuera un perro!

Se sintió inquieto al abrir la puerta y al encontrase allí delante suya a sus tres amigos. Las últimas semanas sólo se habían visto en las reuniones de la Orden. La verdad era que no le apetecía mucho estar con nadie más, al menos hasta que no supiera qué hacer con su vida.

-¡abre paso para los merodeadores!- murmuró James sonriente

-chicos creo que...

-no nos moveremos de aquí...- afirmó Remus mirándole fijamente

-tendrás que pasar la tarde con nosotros- añadió Peter

Sirius suspiró dándose cuenta que de aquella no se iba a librar... reconocía que si él hubiera estado en su posición, habría hecho lo mismo.

-mi casa es la vuestra, pasad, no os cortéis

-necesitas un buen afeitado...

-y cambiarte de ropa... Canuto, apestas

Sonrió ante esos comentarios. Últimamente se había descuidado un poco... no tenía mente para nada que no fuera pensar en su hijo no nacido. Pidió a los chicos que le esperasen unos minutos mientras se preparaba... a fin de cuentas nadie se había muerto. No había sucedido nada grave.

-¡este es mi querido perrito!- murmuró James alegre viéndole arreglado como Merlín mandaba

-Cornamenta tú estás muy feliz... demasiado para mi gusto

-es la vida del casado. Favorece a cualquiera...

-apoyo la moción...- admitió Remus- no hay nada mejor

-chicos, el tema del matrimonio ahora mismo no me animará

Los tres le miraron frunciendo el ceño lo que significaba que Sara no se había puesto en contacto con ellos. Eso le preocupó... ¿A dónde se habría ido sola y embarazada?

-Sara está embarazada- anunció mirándose los pies

-¡vas a tener un hijo!- exclamó James lanzándose encima de su amigo- ¡es algo maravilloso!

-enhorabuena, Sirius- le felicitó Remus seguido de Peter

-¡tenemos que celebrarlo!- añadió Cornamenta muy contento

Sirius sonrió ante el cariño que sus amigos le profesaban, pero segundos después su expresión se ensombreció. Acababa de ocurrírsele una posibilidad que le estaba corroyendo las entrañas lentamente... ¿y si Sara había reaccionado así porque no quería tenerle a él como padre del niño¿Y si le consideraba un futuro mal padre y por eso le había abandonado?

-¿estás bien?- le preguntó Remus notando la palidez en su rostro

-no lo sé

-¿no deseas al niño?

-¿tú también me consideras mal padre, Remus?- inquirió frustrado

-no he dicho eso, Canuto

-¿qué ha pasado en realidad?

-Sara me abandonó después de que le propusiese matrimonio

James y Peter le miraron como si acabase de decir la cosa más asombrosa del universo, mientras que Remus suspiró intuyendo en su mayoría lo que allí sucedía.

-Sirius¿le dijiste a Sara los motivos por los que querías casarte con ella?- preguntó él con suavidad

-no... no hacía falta

-¿lo hiciste sólo por el bebé?

-¿perdona?

-¿tenías planeado pedirle matrimonio si no hubieses sabido que estaba esperando un hijo tuyo?

James abrió mucho la boca al comprender el razonamiento que minutos antes Lunático había llevado a cabo, mientras que Peter seguía igual de confuso que antes. Sirius miraba a su amigo en silencio intentando recordar lo que había pasado el día de su boda.

-yo... llegué a casa y descubrí esa nota del hospital donde se confirmaba el embarazo y supe que debía casarme con ella

-¿debías?

-bueno... no lo planeé precisamente. No estaba dentro de mis planes de futuro contraer matrimonio con nadie y mucho menos después de que...- se detuvo y miró a Remus un poco cohibido

-de que yo me casara- terminó él simplemente

-bueno, sí...

-¿le dijiste que te casabas por obligación?- preguntó James rápidamente intentando detener una posible pelea entre ambos amigos.

-¡no! mirad soy sincero si os digo que si no hubiera sabido que la había dejado embarazada, tal vez nunca la hubiera propuesto matrimonio, pero aún así cuando se lo propuse, me sentí bien con la idea... me gustó

-ya veo lo que ha pasado

-ilumíname, Lunático

-Sara probablemente pensó que te estaba obligando a contraer un matrimonio no deseado, y no quería que el niño fuese el único motivo. No es algo precisamente romántico, Canuto

-¿romántico? Pero si a Cannigan no le gustan esas cosas...

-¡es una chica!- exclamó James enérgicamente- a cualquier chica le gusta de vez en cuando que uno tenga romanticismos con ellas... ¡y más si pides su mano!

Sirius suspiró sabiendo que se había equivocado. Quiso darse de golpes contra un mueble al no haber pensado en esa posibilidad antes... se levantó de golpe sabiendo cuál era el paso que ahora tenía que dar.

-¿a dónde vas?

-a buscarla

-¿tú?- repitió James anonadado

-¿quién si no?

-Sirius Black detrás de una chica...- comentó Peter burlón- ¡qué milagro!

-Peter...

-es una novedad- sonrió Remus- tienes que admitirlo

Rompió a reír sin poderlo evitar. Sus amigos siempre estaban ahí apoyándole, aunque él no se hubiera portado muy bien que dijéramos días antes.

-Remus, con respecto a la última vez que nos vimos, yo...

-ve a por tu chica anda, y dale el mejor regalo de Navidad del mundo

-gracias chicos...

-¡para qué están los merodeadores si no!

---------

---------------

-------------------

----------------------------

1979. El día de Navidad...

Sara paseaba nerviosa por su apartamento. Sabía que tenía que marcharse cuanto antes de ese lugar, pero aún no podía pensar con claridad. La visita que había recibido en la mañana la había dejado anonadada y aún no era capaz de reaccionar con naturalidad. ¿Cuántas veces la visitaba a una un mortífago y no era para matarla?

Dio un gran bote cuando la puerta de la calle se abrió de golpe. Rápidamente quiso tomar su varita para protegerse por si resultaba que el mortífago la había mentido y sí iba por ella, pero enseguida la dejó caer al suelo al ver delante suya a Sirius Black... ¡Había ido a buscarla!

-Sara...- susurró él con voz ronca mirándola a los ojos con intensidad

Te daré lo que tú buscas

Si es que a ti lo que te gusta

Es que yo le venda sueños a tu corazón

Me darás lo que yo busco

Y entre la alegría y el susto

Me dirás que tengo la razón

-¿Qué haces aquí, Black?- preguntó con voz temblorosa

-he venido a por ti

Te daré noches enteras

Encontrando la manera

De sacar de tus ojos mi próxima canción

Me darás la primavera

De tu amor y tus caderas

En las sombras de una habitación

-no entiendo nada, tú...

-hace un par de meses te hice una propuesta de matrimonio...- susurró Sirius junto a ella- y tú huiste de mí sin darme tiempo a reaccionar...

-no creo que...

-admito que las palabras nunca se me han dado bien. Con las chicas me han funcionado más los actos...- admitió mientras le daba un beso cálido en los labios al mismo tiempo que sus manos comenzaban a acariciar su piel y su pelo

Seremos par de gatos que van por la oscuridad

Que no quiebran ni un plato pero enseñan la ciudad

Dando de que hablar

Dando ejemplo de cómo se debe amar...

-esto, no...

-quiero que seas mi esposa por quién eres, Sara, no por el bebé...

-¿qué?

-te dije que te ibas a casar conmigo, y lo vas a hacer... porque quiero que pases el resto de tu vida junto a mí... en mi cama, pero sobre todo a mi lado- gruñó mientras la cogía en brazos y la tumbaba después en su cama.

Poco a poco se me caen los besos en tu piel

Mientras que mis manos quieren, conocerte bien

Y en tu pecho un temblor delata tu intención

De caer en la tentación

-¿no piensas negarte a casarte conmigo esta vez, verdad Cannigan?- susurró él con voz ronca una vez que ambos estuvieron desnudos

-sigo diciéndote que estás loco...

-tengo que estarlo para haberme fijado en ti...

-así que has venido sólo porque deseabas tener a alguien en tu cama...- bromeó ella feliz mientras le acariciaba lentamente el cabello

-¡Me conoces demasiado bien, Cannigan¿Qué le voy a hacer...? Me encanta vivir esta clase de aventuras contigo...

Te daré entre otras cosas

Aventuras peligrosas

En las que te arriesgues a vivir siendo feliz

Me darás entre otras cosas

Aventuras deliciosas

En las que me arriesgare a morir

-Dímelo Sara...

-Sirius...

-antes de que te haga mía, dime que te casarás conmigo. He venido a por ti, y no sólo por el bebé, sino por ti.-repitió con sinceridad- No suelo mentirte

-¿te has olvidado de las excusas que le ponías a los chicos cuando se acercaban a mí...¡Eran puras mentiras, Black!

-Bueno, esas mentiras piadosas me están permitidas si quería tenerte sola para mí... pero este no es el momento para recordar esas vanalidades... respóndeme...

-el todopoderoso Black está temblando ahora entre mis brazos... ¡increíble!

-¡es tu culpa bruja!- gruñó divertido mientras la besaba con fuerza- ¿tu respuesta...?

-Sí, acepto casarme contigo... pero con una condición

-¿crees que ahora es el momento para pedirme condiciones?

-solo una...- ronroneó

-te escucho

-¿qué sientes por mí?

Seguiremos siendo quienes dicen la verdad

Que vamos descubriéndonos con naturalidad

Dando de que hablar

Dando ejemplo de cómo se debe amar...

Poco a poco se me caen los besos en tu piel...

-escúchame bien, porque te juro que solo lo diré una vez, no volverás a oírlo de mis labios... eres insoportable, testaruda, enojosa, bruja, terca...

-¡eres tan romántico, Black!- gruñó ella

-pero aún así, te quiero... me has maldecido desde que fui contigo a ese baile en san valentín, para bien o para mal solo puedo pensar en ti... lo que estamos haciendo ahora es una muestra de ello... me he enamorado de ti, Sara Cannigan... ahora¿puedo hacerte mía?

-siempre lo fui... y siempre lo seré...- aseguró con cariño, pero luego añadió rápidamente:- hasta que vuelvas a comportarte como un idiota redomado y tenga que volver a dejarte, claro...

Poco a poco a poco voy quedándome en tus besos

Poco a poco me voy metiendo en tu piel

Poco a poco a poco vas diciéndome te quiero

Te quiero si, te quiero no, me pongo loco

Poco a poco a poco quien es dueño de sus pensamientos

Hay laralara laralala

Se rebela en mí, me soporte a cada momento

♣♣♣♣♣♣

Extasiados y satisfechos, se abrazaron después de haber consumado su acto de amor. Ambos se sentían al fin en paz entre los brazos del otro, y el tiempo en soledad que habían pasado ya no importaba.

-Sirius Black va a ser padre y se va a casar...- susurró él sin dejar de acariciarla- ¿Quién lo hubiera dicho?

-Fue idea tuya

-sí, y me alegro. Es lo mejor que he hecho en mi vida... bueno eso y ser amigo de los otros merodeadores

-¿cómo están ellos?

-echándote de menos aunque no tanto como yo...

-¡Cuándo quieres eres todo un adulador!

-seré un hombre casado, pero aún seguiré ejercitando mis técnicas de seducción...

-más te vale que sólo sea conmigo...- le advirtió ella dándole un pequeño golpecito

-tienes mi palabra... nunca más desearé a otra chica

Ella sonrió mientras se acurrucaba en su pecho. ¿Cómo podía haberse sentido tan sola el día anterior y en aquellos momentos estar tan bien? Un poco de esa alegría se fue al recordar la visita indeseada de aquella mañana. Sirius se dio cuenta al sentirla tensarse, y la abrazó con más fuerza.

-¿Qué sucede, Cannigan?

-algo que no te va a gustar... esta mañana recibí una visita...

-Flashback-

El trabajo temporal que estaba llevando a cabo la tenía muy cansada, por eso aquella mañana decidió salir antes para reposar un poco. Demasiados calambres y fatiga como para pasarlo por alto. Sin perder ni un segundo, se dirigió a su dormitorio y se dejó caer en la cama con los ojos cerrados. Quería dormir un rato antes de ir a dar su matutino paseo por el barrio.

-Al fin llegas...- susurró una voz fría desde la oscuridad el cuarto

Sara dio un salto al oír aquella voz tan familiar para ella. Abrió los ojos y observó incrédula como un chico empezaba a salir de las sombras para mostrarse ante ella. Llevaba una túnica negra y una máscara que le tapaba el rostro. Sin lugar a dudas se trataba de un mortífago y al parecer estaba allí buscándola. Sintió pánico por su bebé y tocó su vientre cálidamente deseando poder protegerle ante cualquier ataque.

-no voy a hacerte daño...- susurró dándose cuenta del temor de la chica- tienes mi palabra

-¿la palabra de un mortífago vale para algo?

-sí, si se trata de mi sobrino...

¡Su sobrino! En ese momento supo porqué su voz le resultaba tan familiar y sintió que se caería al suelo si no se sentaba pronto. ¡El mortífago que estaba delante suya era Regulus Black! Abrió la boca para decir algo, pero las palabras se atragantaron en su garganta... no se lo podía creer...

-veo que los rumores son ciertos... te has separado de mi hermanito

-¿los... rumores?- repitió ella con voz de ultratumba

-tenéis cierto espía en vuestro bando...- afirmó simplemente- por eso supe que estabas en Francia... por ello estoy aquí...

-si no me vas a hacer daño... ¿qué quieres de mí?

-avisarte simplemente: los mortífagos andan detrás de ti

-¿por qué de mí?

-miembro de la Orden del Fénix, íntima amiga de los enemigos naturales de mi señor, en tu vientre se gesta el hijo de un traidor a la sangre de los Black... ¿continúo?

La cabeza le daba vueltas intentando encontrar una posible salida a aquello. Era prácticamente imposible que un mortífago estuviese previniéndola del peligro, aunque él fuese el hermano de Sirius... pensar en él le hizo sentir un estremecimiento... Si no se hubiera marchado de su lado, quizás ahora no estaría pasando aquello.

-Bueno, "cuñadita" ya sabes que va a ser, niño o niñita...- quiso saber él con una sonrisa extraña

-aún no lo sé

-como regalo por haberte salvado, espero que me lo digas el segundo cuando te enteres... después de mi hermano claro... ¡Pobre Siri-boy!- se burló- ¡Despreciado y abandonado tras pedirte que te casaras con él¿Quién lo hubiera dicho?

-¿por qué haces esto?- preguntó ella mirándole a los ojos- ¿por qué me avisas¿Quién te ha dicho todas esas cosas?

-intento... ayudarte

-¿por qué?

-ya te dije... llevas en tu vientre la sangre de un Black... mi sobrino, o sobrina... es una cuestión de familia

Sara fue a decir algo más pero no pudo hacerlo pues rápidamente Regulus le hizo una inclinación antes de darse la vuelta y salir del apartamento sin añadir nada más.

-Sangre de un Black...

-Fin del Flashback-

Sirius estuvo a punto de saltar de golpe de la cama tras oír aquél relato... ¡Su hermano había estado allí! Aunque eso no era lo peor, sin lugar a dudas, lo horrible era que ahora Sara estaba en peligro pues iban tras ella...

-Tenemos que irnos de aquí... Si Regulus te ha encontrado, es cuestión de tiempo que alguien más lo haga...

-Sirius, no sé si te habrás dado cuenta, pero... alguien cercano a nosotros nos ha traicionado. Le está pasando información al otro bando

-Anne Tompson...- gruñó él con rabia- no hay nadie más

-pero ella no sabe todo lo que pasa en la Orden. Tú y en menor medida James os encargasteis de eso...

-sí, en eso tienes razón...- afirmó a mala gana- lo que nos pasó solo lo saben los chicos... y me supongo que Lily. Cornamenta se lo contaría a su esposa, seguramente

so ello estoy aquir a

-¿y no crees que Remus también lo haría con Anne si pensase que estaría preocupada por mí?

El chico suspiró dando su teoría como acertada. De nuevo Tompson se metía por medio, y nadie parecía querer verlo... ¡y ahora el asunto era más grave¡La vida de su chica estaba en peligro!

-Recoge tus cosas Cannigan, nos vamos...

-siempre mandándome...

-me gusta hacerlo...- sonrió él robándole un beso- Vamos anda, daremos vuelta por Europa unas semanas. Pedí vacaciones por Navidad y voy a pasarlas contigo

-¿volveré contigo cuando...?

-no- la interrumpió él- te quedarás escondida en algún lugar lejos de Inglaterra... si Regulus llegó hasta aquí, no quiero ni imaginar lo que podría pasar si alguien más intentase venir hasta ti. Tú estarás allí protegida mientras que yo al volver diré que sigues en Francia...

-técnica de evasión...- susurró ella contenta- eres un genio Black

-¿Acaso lo dudabas?

-Un poco...

Se inclinó ante él y le besó cálidamente en los labios. Quería recuperar aquellas semanas perdidas sin poder tenerle a él a su lado.

-Pensándolo mejor... esta noche nos quedamos aquí...

-¿y eso por qué, señor Black?

-voy a disfrutar de estas vacaciones contigo, futura señora Black, y empezaré esta noche...- afirmó atrayéndola a sus brazos con fuerza- la técnica de evasión puede esperar hasta mañana.

-eso...--- beso---- ... suena...---- beso----- ... bien... ---beso----

Ninguno de los dos amantes era consciente que aquellos momentos que iban a compartir juntos iban a ser los últimos por largo tiempo.

----

------

-----------

-------------------

----------------------

------------------------------

----------------------------------------


Continuara...

Dejadme reviews, please

hasta prontito... y un abrazo