Autor: Shameblack
Título: Después de la devastación (vuelve a salir el Sol)
Fandom: Naruto
Parejas: Naruto/Sasuke
Género: Romance/Angst/Hurt!Comfort/Friendship/¿?
Resumen: Naruto está casado. Sasuke también lo está. Pero nada está bien.
Advertencias: Quizá tendencias al adulterio, deseos reprimidos y algo de palabras fuertes.
N/A: Que me paso el tiempo como si fuera gratis, y entre meses y meses solo pasan dos párrafos. Quizá advertencia sobre la temática del adulterio y tal. Si se sienten incómodos con ello, pues ir con cuidado.
Detrás de la devastación (vuelve a salir el Sol)
II
Pasan tres meses más antes de que le vuelva a ver. Hay nieve alrededor y ninguno de ellos parece ir lo suficientemente tapado para aguantarla. Terminan metidos en una cueva desocupada y prenden un fuego miserable, consiguen unos pájaros sin mucha carne y cocinan en silencio, con los arboles desnudos afuera, bailando con la poca brisa invernal. Naruto le ofrece una botella de algo fuerte y Sasuke acepta sin siquiera ver bien qué es. Cuando el alcohol le raspa la garganta siente la mirada de Naruto sobre él pero la evade. Piensa que se ha convertido bueno en eso, y la sola idea le amarga un poco más.
Terminan de comer en el mismo silencio de antes.
—¿Me vas a evitar para siempre?
—Me lo estoy pensando.
Naruto hace una mueca demostrando lo poco agradable que le resulta la idea, para luego levantarse de su sitio y caminar hasta sentarse a un lado de él, con la botella en la mano.
—Creo que me echarías de menos.
—No— sí.
—Yo lo haría. Lo hago—da un trago—. ¿Por qué me dejaste?
Sasuke se queda en silencio un momento, sopesando las posibilidades, los antes y después. Luego, le mira a la cara y habla antes de pensar.
—Porque dolía. Me dueles y eres imbécil. Al final la escogiste a ella.
—Y tú a Sakura.
—Porque ella era mejor que quedarme con las manos vacías, y porque no voy a reconstruir mi Clan solo.
Ambos se quedan en silencio, dejando el día fluir entre sus cuerpos, dejarse enrollar por el calor de la fogata. Es un invierno crudo y de pronto ambos se sienten confundidos, como si nunca nadie se los hubiera dicho, que el frío era cruel.
—Es más complicado de lo que parece—dice al final Naruto, dejando la cabeza caer entre sus brazos.
—Supongo.
Se quedan así unos minutos más. Las llamas se van apagando, y con ellas las brazas. Todo volviéndose más frío.
—Te quiero.
—No es suficiente Naruto. Para ninguno de los dos.
—Tú tienes a tu mujer. Yo a la mía— hace una pausa, con la cara enterrada entre sus brazos y el frío alrededor—. Pero te quiero—murmura.
—Dime, Hokage, ¿a ella la quieres como me quieres a mí?
El gruñido de fastidio no se hace esperar y pronto vuelve a tener los azules ojos sobre los suyos.
—¿Por qué me haces esto? —Sasuke le mira atento, esperando la respuesta, necesitando oírla de su propia boca—. Sabes que nunca, a nadie más…
—Hace mucho tiempo apostaste por mí cuando nadie más lo hizo—cierra la boca con brusquedad y sopesa las palabras. Pronto, se da cuenta que hace tiempo había querido decir exactamente eso—. Sin darme cuenta me había vuelto algo importante; sin notarlo tú lo habías hecho también. Quizá antes no lo pude ver, pero ahora…es diferente. Ahora me doy cuenta de qué ocurre; ahora soy yo quién apuesta y eres tú quien se volvió irritantemente importante. Todo mi juego, mis reglas, giran a tu alrededor. Y eso no es lo peor, lo peor es que no me arrepiento.
Cuando termina de hablar se decide a aguantarle la mirada y hacerle frente. Naruto le mira con los ojos abiertos y transparentes, tristes también. Sasuke le odia, las ganas de gritar le llegan al pecho y se obliga a mantenerse sereno, a no dejar ver lo débil que se siente, lo estúpido que piensa que es. No va a darle esa satisfacción a Naruto, no va a dejarle la oportunidad para tenerle pena o condescendencia. Pero entonces lo que ve es a Naruto sonreír triste, casi desesperado. Aprieta los ojos y ahora solo es una línea de azul oscuro que Sasuke puede ver. Está a punto de hablar –no sabe sobre qué, pero todo con tal de arruinar la quietud que de pronto se formó- cuando Naruto se ríe con tristeza, y aprieta los puños.
—Debiste…—empieza, con la mirada enojada y la voz serena, tan calma como el agua en el mar—, debiste decirlo antes, Sasuke idiota—se lleva una mano al cabello y estira, cerrando los ojos—. Debiste decírmelo antes.
Antes cuando no era muy tarde, cuando Naruto había dado el mundo entero por él, cuando hubiera bajado al infierno sin pensárselo con tal de tener a Sasuke bien, a su lado. Cuando Naruto le miraba cuando nadie más lo hacía y le defendía. Cuando le sonreía en mitad de un día gris y eso era suficiente para Sasuke. Cuando hubo tantos no-besos y palabras ahogadas, pesadillas a media noche y la sonrisa tranquila de Naruto, sus brazos cálidos y sus palabras sinceras. Antes cuando no había compromisos y eran ellos dos, y parecía suficiente.
—Nunca pensé que tú…—dice a manera de excusa. Le duele ver a Naruto tan quebrado, con la cabeza enterrada en sus manos, sus dedos jalando de su cabello de forma casi dolorosa. ¿Cómo es que Sasuke iba a saber que todo aquello no era en una sola dirección? ¿Qué si se lo hubiera pedido Hinata nunca hubiera pasado?
—¿En verdad sigues pensando que los mejores amigos hacen lo que tú y yo?
Las palabras las siente frías, inapropiadas y extrañas para ser habladas por Naruto. ¿Qué iba a saber él de eso? Naruto siempre había sido tan intenso, tan directo y honesto; insoportable para su punto de vista. Jamás había tenido otro amigo y nunca nadie le dijo que quizá lo que sucedía entre ellos no era mera amistad.
Se siente tonto, pero más que nada frustrado.
—Siempre voy a apostar por ti—le dice, porque es verdad, porque siente que Naruto lo debe de saber, que cuando llegue a casa y se recueste con ella siga pensando en Sasuke, en que no ha cambiado nada, que sigue cubriéndole las espaldas, que le sigue queriendo.
Naruto no le responde, pero le mantiene la mirada y es más que suficiente porque en ella Sasuke ve todo lo que no escucha. No ha cambiado nada de cuando tenían trece, quince, diecisiete –toda la vida, quizá-. Lo sabe porque lo puede sentir, porque aunque Naruto no le toque su mirada lo hace, y Sasuke siente cálido, como un día en verano y en su pecho la opresión se libera un poco, dándose cuenta de lo mucho que necesitaba saberlo. Al final, Naruto le abraza entre un ambiente frío y las cenizas de la fogata. Le hunde la nariz en el cuello y le aprieta la nuca. Uchiha hace lo propio y se deja hacer; se deja enrollar en ese abrazo que le dura la eternidad pero al mismo tiempo una milésima de segundo. Le deja un beso en el cuello y suspira contra el hombro de Naruto, antes de que todo acabe y le vea partir de nuevo.
Se queda de pie en medio de la cueva por mucho tiempo, pensando e imaginando un poco también. La insensible realidad le azota cuando un viento helado le raspa las mejillas. El invierno es aún más frío que cuando comenzó, pero está pronto a terminar.
Pasan dos meses más para que vuelvan a verse. No hay mucho que contar, aparentemente, y el aire entre ellos se vuelve incómodo en medida que va sucediendo la noche. Naruto saca una botella de su mochila y le hace beber la mitad. Sasuke no se queja y sigue la corriente, porque es más fácil aguantarle si no está consciente del todo, es más fácil pensar que no todo es mierda si lo que ve de Naruto es borroso y se olvida de que hay quién le espera en la villa de regreso, con quién comparte cama todas las noches. Así que bebe, y se siente orgulloso de sí mismo, porque es patético, porque ambos los son y son conscientes de ello. Lo son mientras Naruto se va recargando en él, riendo de la vida y mirando las estrellas. Sasuke le dice que se quite de encima y algo sucede, no sabe qué, pero Naruto le mira desde muy cerca, sus manos apretándole las piernas y la botella vacía a un lado.
—¿Qué..
—¿En verdad sigues…no ha cambiado nada?
—¿De qué me hablas, Naruto? —le empuja y logra ganar quince centímetros de espacio, que al tiempo son rellenados por la cara de su amigo, que parece tan serio, tan honesto.
—Jamás, a nadie más…—le mira atentamente, como si quisiera hallar la manera de poder colocar sus pensamientos en palabras. Sasuke le ve ponerse pensativo, con el ceño fruncido y los ojos perdidos en el suelo. Le voltea a ver y se ríe después para atrás—. Si te digo te vas a reír y me vas a llamar idiota.
—No me digas, entonces.
—¿No quieres saber?
—Como quiera me dirás.
Vuelve a sentir las manos de Naruto sobre su regazo, y de pronto es muy consciente de la presión que ejercen y lo calientes que están; el olor que expide la piel de Naruto, que recuerda a árboles y días de otoño. Por su parte, Uzumaki se acerca lo más que puede, le mira con ojos felices y algo tímidos. Sigue avanzando hasta que llega a su oreja y le respira sobre ella, aún riéndose el muy idiota.
—Es solo que, a veces me quedo despierto pensando, porque lo hago mucho últimamente, a cada rato—le dice suavecito, en un murmullo ronco, con el aliento raspando la piel del cuello cuando se aleja un poco y desencaja su boca del oído de Sasuke—. Pienso mucho en lo que te dije, y en lo que casi me dijiste. Pienso en qué hubiera pasado. Y, cuando menos me doy cuenta, solo puedo pensar en lo mucho que me odio, a mí y a ti. Y en lo mucho que me gustaría besarte.
—Naruto…
—No puedo dejar de hacerlo, es ridículo. Y ahora te tengo aquí, enfrente y me miras con tan mala cara y aún así lo único que quiero hacer es acercarme. A veces olvido a qué hueles—se detiene y le pega la nariz al cuello, aspira y deja un beso, se aleja lo suficiente para mirarle de frente, y Sasuke respira hondo, le mira con el cejo algo fruncido y las manos sobre sus antebrazos—. Quisiera…
Sasuke le agarra de los hombros y le arrastra hasta que ya no hay espacio y hay labios contra labios. Es sorpresivo para ambos, Naruto porque esperaba que Sasuke cediera con más dificultad y éste último porque no se creía capaz de hacerlo. Pero está sucediendo y es un desastre de descoordinación y movimientos erráticos, de suspiros en labios ajenos y manos apoyadas en donde pueden. De alguna manera logran acomodarse un poco, y Naruto le encaja una mano en el cuello y le acerca aún más, le abre la boca con la lengua y Sasuke suspira quedito cuando todo por fin se acopla.
Se toman de la ropa y se aprietan lo que pueden, hasta que están envueltos en un abrazo y Naruto se le despega un poco para hablar. Sasuke le sigue besando la piel, las mejillas, la quijada y baja por el cuello. Se siente muy pequeño, muy ávido por conocer también. Siente que el cuello de Uzumaki es kilométrico y besarle ahí, en ese punto entre el hombro y el nacimiento de la garganta es lo que había estado buscando toda su vida; lame y muerde un poco y el gemido que sale de la boca de Naruto se le antoja tan sugestivo, tan elocuente y adictivo que solo puede pensar en hacerlo gemir más, en escucharle decir su nombre con la voz quebrada.
Sin embargo, cuando está terminando la segunda mordida y el suspiro grave de Naruto lleva un rato resonándole en la cabeza, es que siente las manos calientes sobre su cara, que lo alejan y levantan, hasta que los ojos de mar de su amigo le interceptan, mirándole entre fascinado y aterrado. Lo acerca lo suficiente para plantarle otro beso, uno más superficial y dulce. Naruto es quien le vuelve a separar, ahora con una sonrisa pequeña en su rostro.
—Me has besado.
—Eso parece.
El rubio agacha la cabeza, sus manos ahora reposando sobre los hombros de Sasuke, haciendo círculos con sus pulgares sobre el pequeño pedazo de piel desnuda del cuello.
—Ha sido mejor que cuando tuvimos trece—dice distraídamente, aún sin subir la mirada. Sasuke toma sus manos de sus hombros y las baja despacio, repentinamente preocupado por Naruto.
—¿Qué sucede?
—Me has besado—contesta a media voz; Sasuke asiente sin entender. ¿Había sido una mala decisión?, ¿después de que fuera el propio Naruto quien lo dijera? —. Estoy casado, Sasuke. No debería de querer besarte, no debería de besarte—habla despacio, como si haciéndolo más lentamente fuera más fácil. Al final de la oración levanta la mirada y Uchiha nota el conflicto debatiéndose en la mente de su amigo.
—Entonces qu-
—Pero el mayor problema no es ese—le interrumpe Naruto, ladeando la cabeza, con sus ojos confundidos y culpables—. Si no que, pese a todo, realmente quiera volver a hacerlo—pausa y se ríe leve, como si no lo creyera—. No tienes una idea de lo mucho que me estoy odiando justo ahora.
—Yo también estoy casado—le recuerda Sasuke, como si aquello pudiera hacer más fácil el conflicto y dejarle ver a Naruto que no es el único cometiendo adulterio.
—Pero tú a Sakura no la ves desde hace casi cuatro años. Yo a Hinata la veo a diario.
—Creo que estás exagerando las cosas, dobe. Solo fue un beso.
—Pero no queremos solamente eso, ¿o sí?
Sasuke se queda callado y le mira fastidiado. Por debajo de la tela puede ver la pequeña mancha roja en su garganta, la prueba de que no, no sólo quiere un beso. Desde nunca ha querido solo un beso. Le quiere entero, le quiere para él, con la convicción de que siempre se tendrán mutuamente, y ya no le causa problemas decírselo a sí mismo. Lo ha aceptado, como ha aceptado que por Sakura nunca podrá sentir algo ni remotamente cercano a lo que siente por el imbécil de Naruto y que si se casó con ella fue porque era lo lógico; porque Naruto había preferido a Hinata y Sasuke se había acobardado todas esas veces que pudo haberle besado. Ahora ahí están las consecuencias. Ambos casados, con familias y deseosos de besarse, tocarse e ir juntos al puto séptimo cielo.
Aunque claro, desde el punto de vista de Sasuke él es el ultrajado. Él había llegado mucho antes que Hinata, y había sido ella la otra, la que se interpuso en lo que no le importaba. Por supuesto que ahora, eso no ayuda en nada. Naruto sigue con su polémica moral y Sasuke está comenzando a sentir un pequeño retazo de culpa para con Sakura. Más que nada porque ambos crían juntos a su hija –que es Sakura quién lo hace; si él sabe algo es lo mierda que está desempeñándose en el campo de Padre-, y sería incómodo para todos en general que Sasuke tuviera una aventura con el Hokage. Por otro lado, están sus buenas intenciones –hacía Naruto- y esos deseos escondidos ya no tan escondidos –hacia Naruto también- que ahora ambos lados saben que existen.
Empero, eso no desaparece lo que ahora está sucediendo, lo que ambos están sintiendo. Ahora todo parece un poco peor: ambos saben que lo quieren, pero no pueden. Sasuke siente que ha chocado contra una pared que no puede escalar y no va a salir de ahí nunca. Supone que entiende un poco a Naruto; Hinata no ha tenido la culpa de nada, ella simplemente siguió a su corazón y ahora ha quedado en medio de lo que Naruto y Sasuke en un principio no resolvieron. Sakura era más de lo mismo.
—¿Qué vamos a hacer entonces?
—Aguantar—le responde Naruto, apretando la boca frustrado, no creyendo lo que está diciendo. Tiene a Sasuke enfrente, con las mejillas calientes y los labios abiertos, gustosos de recibirle, y aún así no lo hará. La imagen de su mujer queriéndole le provoca otro vuelco en el estómago.
—Esto es una mierda.
—No puedo hacer más, Sasuke. No puedo hacerle esto a ella.
—Ya lo sé—le corta abruptamente, enfadado con todo en general. Cada día encuentra una razón más para odiar la mierda de vida con la que terminó.
Naruto se disculpa con la mirada y decide terminar la noche en paz, ignorando la picazón en sus manos, el ansia por volver a tocarle, por hacerlo más profundo y con más significado. La culpa en su mente es suficiente para mantener todo eso a raya, para regañarse y sentirse mal consigo mismo, lo adecuado para no intentar nada más con Sasuke, quien a su vez se queda callado, concediéndole eso. Naruto se pregunta cuánto van a poder aguantar así. Le da miedo descubrirlo.
La velada termina silenciosamente tranquila. Naruto se despide en un gesto vago, sin saber si lo correcto sería quedarse un poco más de tiempo. Sasuke le ahorra la tortura y es él quien se marcha del lugar, dejando a su paso una brisa fría.
Al llegar a casa Naruto le sonríe a su hijo y a su esposa. Cuando le besa los labios, en ese gesto tan cálido y dulce como siempre, no puede evitar pensar en Sasuke, en sus manos sosteniéndole, en su mirada, el cómo lo destrozó. Esa noche sueña con Sasuke. No es diferente todas las siguientes.
N/A: La cosa es que tenía pensado actualizar ayer, pero a Fanfiction le dio por quebrar y no dejarme ni meter a la cuenta. Así que voy y lo subo a AO3. Hoy, que funciona Fanfiction, AO3 está trabado xD Si no es uno es el otro.
Gracias por leer :) Trataré de actualizar con regularidad, porque tengo pensado hacer esta historia cortita (como notarán gracias a los magníficos saltos de tiempo entre meses y meses xD) y tal.
Que tenga una semana bien linda, que la mía no empezó de lo mejor pero eso qué :)
~Shameblack~
