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CHAPTER 2
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¿POR QUÉ?
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Había ido a visitar a su amigo el profesor Agasa para no pasarse la tarde entera corriendo de un lado a otro detrás de sus pequeños compañeros de clase, la 'Liga Júnior de Detectives'. No tenía ganas de interpretar, como hacía a diario, su papel de niño infantil y despreocupado que tenía un nombre: Conan Edogawa. Su mente estaba cansada de su doble personalidad, a veces le llegaba a aturdir ese duplicado de su ser y mezclaba los roles, confundiendo y perturbando a los que le rodeaban, como era el caso de Ran, que ya no sabía lo que pensar de él después de varias desconfianzas y de sus correspondientes arreglos en el último momento. Todo ese engaño los había sumido a los dos, pero especialmente a él, Shinichi Kudo, en una espiral interminable de mentiras y farsas que en el momento de descubrirse, podrían ponerse en su contra y romper todo lo que tanto tiempo había estado ocultando para mantener en un futuro en el que, esperanzadoramente hablando, llegaría, y sería un porvenir feliz.
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Estaba en la sala de estar, junto a él dormía plácidamente su viejo amigo y lo único que lo acompañaba era el televisor, que ronroneaba rítmicamente a causa de los bajones de tensión que producía Haibara en la habitación de al lado intentando probar experimentos y desviaciones de la droga que los había encogido, el APTX 4869. Su pequeña amiga no lograba encontrar el antídoto definitivo, se había acercado en varias ocasiones logrando que incluso él recuperara durante un tiempo su aspecto normal, ello había contribuido también a que Ran dejara de desconfiar de Conan, aunque esto duraba poco tiempo pues siempre había algún momento en el que él bajaba la guardia y Ran encajaba las piezas, volviendo a sospechar de su verdadera identidad.
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Estaba aburrido, cambiando de un canal a otro cuando vio al inspector de policía Nakamori en las noticias, una joven reportera lo estaba entrevistando:
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'Inspector Nakamori, dígame... ¿es otro caso más para la cuenta de Kid? –preguntó pasándole el micrófono al inspector, que tosió para aclarar la voz antes de contestar- No. En un principio tuvimos dudas pero Kid no ha podido ser, él deja avisos antes de actuar... además... no robaría en un laboratorio... o por lo menos nunca lo ha hecho... –seguidamente la joven miró su libreta y se volvió a llevar el micrófono a la boca- ¿Las sustancias de las que los científicos han denunciado su desaparición son de alguna importancia especial? –Nakamori sacó a su vez la libreta donde tenía apuntados los nombres- No... eso es lo extraño, no parecen importantes a primera vista- ¿Podría decirnos el nombre de las mismas? –pidió la reportera. El inspector dudó unos instantes- Son... unas reacciones bioquímicas que permiten la reproducción instantánea de células... no sé cómo se llaman, no estoy muy puesto en el tema, lo siento –admitió llevando su mano a la cabeza y sonriendo.'
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Conan no podía creérselo. De pronto su mente enlazó la información que tenía almacenada desde el día que Haibara había sido descubierta por la Organización en el Hotel Haido (1). Creyó comprender, por unos instantes, lo que allí estaba pasando. La Organización había vuelto, y ahora sabía dónde buscarla, o por lo menos cómo seguirle la pista. Una sonrisa de satisfacción se dibujó en su rostro. Una nueva luz de esperanza.
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Después de escuchar atentamente la historia que les había contado Kuroba Heiji y Agasa se quedaron en silencio, sin reaccionar, aunque los dos sabían exactamente lo que aquel secuestro, aparentemente inocente, podía significar. Aoko miraba a los dos desconocidos sin entender su reacción silenciosa y tranquila, parecía como si no les importara en absoluto. Por otro lado Hakuba permanecía igual que ella, preguntándose si de verdad esas dos personas iban a hacer algo por salvar al niño.
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- Si vosotros no vais a hacer nada yo me voy a poner a buscar –dijo resuelto el detective de Tokio y amigo de Aoko y Kuroba.- El secuestro de un niño no es un juego. Es una persona como cualquier otro adulto –dijo pensando que su reacción era debido a eso.
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Heiji lo miró con sus ojos azules impenetrables y sonrió. Habló con un tono claro y neutral: Claro que es importante ese niño, será mejor que nos encarguemos nosotros. Toma –le dijo a Kuroba- es mi número de móvil, si recuerdas algo más no dudes en llamarme. De momento será mejor que vayas a la comisaría de Beika para tomar declaración. Nos veremos allí dentro de un rato. Nosotros vamos a avisar a Kogoro.
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Después de esto cada grupo se fue por un lado, Heiji y Agasa permanecieron en la calle unos segundos más, dudando en lo que hacer. El detective del oeste estaba bastante aturdido a causa de la inesperada desaparición de su amigo.
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- ¿Qué piensas hacer? –preguntó Agasa nervioso- Shinichi podría haber sido raptado por la Organización y eso quiere decir muchas cosas e implica un alto riesgo para los que hemos estado a su lado durante este tiempo –dijo interrumpiendo los pensamientos de Heiji.
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- Lo sé. Por ahora... –asintió pasándose la mano por el pelo como si eso pudiera ayudarle a pensar- Será mejor que no nos precipitemos... Si supuestamente Conan ya se había ido con sus padres hacía varios días no tenemos por qué decirles nada a Mouri ni a su padre o sería peor. Iremos a comisaría directamente.
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- De acuerdo pero voy a avisar a Haibara –anunció Agasa. Luego los dos se dirigieron al centro de policía de Beika.
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Cuando llegaron y dijeron que eran amigos del inspector Megure los dirigieron directamente a su oficina. Él estaba sentado en su silla, tranquilamente acomodado. La secretaria llamó a la puerta de cristal y la abrió. Megure les dio la bienvenida y saludó efusivamente a Heiji, recordando en mente viejos casos que había compartido con su padre.
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- ¿Qué os trae por aquí? –quiso saber volviendo a tomar asiento. Al hacer esa pregunta Agasa y Heiji intercambiaron miradas y se dieron cuenta de que él no estaba al corriente de la situación, dudaron incluso de que Kuroba hubiese ido a comisaría.
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- Han secuestrado al pequeño Conan –dijo Heiji con un tono más grave de lo normal. En el momento Megure reaccionó y se levantó de su asiento como si tuviese un resorte bajo el trasero. Preguntó el lugar exacto de su desaparición pero ellos no se lo pudieron dar.
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- Ha debido de venir para aquí un joven que lo presenció. Se llama Kaito Kuroba –explicó Agasa recordando al chico- Seguro que está tomando declaración.
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- Bien pero... ¿estáis seguros de que ha sido secuestrado? Podría ser un juego de niños, ya sabéis que siempre se están metiendo en líos, y más esa pandilla con la que va Conan.
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- No. Lo han secuestrado. –aseguró Hattori apoyando su mano en la mesa de madera del despacho. Estaba empezando a perder los nervios por la calma con la que se estaban llevando a cabo los acontecimientos.
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- Está bien, está bien –dijo Megure moviendo las manos inocente- Vamos a hablar con ese tal Kaito, a ver qué nos puede decir. ¿Habéis avisado ya a Mouri? –quiso saber Megure, que los conducía a una sala en la otra parte de la planta.
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- No, en realidad preferimos que no lo sepa. Conan ya no está a su cargo y preferimos no inquietarlo de forma innecesaria –aclaró Agasa para quitarle importancia.
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- Ya veo... –comentó Megure sin dejar de andar y esquivando las mesas de la gran oficina.- Esperad aquí.
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Heiji y Agasa permanecieron uno o dos minutos allí de pie, aguardando a que Megure volviera a salir. El inspector había entrado en una puerta que llevaba a un largo pasillo de que sólo habían podido distinguir el color de las paredes. Había poco movimiento en comisaría, salvo un par de policías el resto permanecían ausentes en sus asientos. De pronto la puerta volvió a abrirse y salió de allí un policía uniformado con unos papeles en la mano. Antes de marcharse les dijo que Megure los esperaba en la segunda puerta de la derecha. Cuando entraron vieron una sala bastante espaciosa, con una gran mesa en el centro para casi diez ocupantes, pero allí solo estaba Kaito y sus dos acompañantes, que tomaban un refresco. El inspector Megure se había sentado en un extremo y leía atentamente unas hojas. A su lado había un teléfono. Heiji y Agasa saludaron y también tomaron asiento.
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- Bueno, antes de nada... mis hombres, sin intención, y por su desconocimiento de la actual situación del pequeño Conan han avisado a Mouri, que debe de estar viniendo hacia aquí.
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- Mierda –susurró Heiji moviendo negativamente la cabeza. Ahora las cosas se iban a complicar más si cabe. El inspector Megure le dijo a Kuroba que repitiera de nuevo los acontecimientos que le habían llevado a deducir que Conan había sido secuestrado. Antes de que acabara el interrogatorio la puerta de la oficina se abrió de par en par y en el umbral aparecieron Kogoro, Ran, Kazuha y Haibara.
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- Estupendo, ya estamos todos –dijo Heiji sarcásticamente echándose hacia atrás en el asiento, dándose por vencido, convencido de que lo que estaban haciendo no serviría de nada.
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- ¿Qué ha pasado? –dijo Ran, que de pronto había reunido la energía suficiente como para salir corriendo de su casa y llegar a la comisaría en tan poco tiempo.
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- Han secuestrado a Conan –explicó brevemente Megure.- Vosotros dos, esperad fuera –dijo el inspector de policía señalando a Hakuba y a Aoko- Bueno –añadió al poco tiempo- que solo se queden Hattori, Kaito y Kogoro, el resto fuera.
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- Yo también soy detective –dijo Hakuba haciéndose el remolón- Puedo ayudar -pero Megure le dijo que se marchara.
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- Esperad, Agasa y Haibara pueden quedarse también. Que Kaito se marche –anunció Hattori, ejerciendo su capacidad de mando y sorprendiendo a los allí reunidos. Una vez estuvieron solos se levantó de su asiento y apoyó todo su peso sobre sus brazos, que descansaban sobre la mesa.- Veo que la gente no está tomando en suficiente consideración la gravedad del asunto así que creo conveniente desvelar un secreto que no debe salir, por lo menos de momento, de los que estamos aquí reunidos –el detective juvenil recorrió los rostros de sus oyentes, especialmente los de Kogoro y Megure, que asintieron efusivamente al notar tan fija mirada- Bien pues... el motivo de que el secuestro de 'Conan Edogawa' sea tan importante es que ese pequeño es en realidad... –el silencio reinó durante unos instantes y todos mantuvieron la respiración, Heiji quería estar seguro de lo que iba a revelar- ...Shinichi Kudo –Heiji dejó de hablar y prestó atención a las reacciones de los dos adultos que desconocían el secreto.
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El primero en reaccionar fue Megure, que parpadeó varias veces y movió la cabeza antes de emitir sonido alguno: ¿Qué el pequeño Conan es Kudo? –repitió sin poder creérselo del todo aunque comenzando a tener sus dudas al respecto. Había muchas cosas que encajaban- Es una broma, ¿no? –acto seguido se echó a reír él solo, pensando que el resto lo acompañaría y con tal motivo se relajarían de la tensión que notaba que tenían. Pero no fue así.- ¿Hattori? ¿Agasa? –dijo mirándolos, pues eran los que más tranquilos estaban.
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- ¡¡¿Me estás diciendo que he estado manteniendo bajo mi techo al novio de mi hija sin enterarme?!! –bramó Kogoro con los ojos fuera de órbita. Agasa y Heiji le mandaron bajar la voz poniéndose el dedo delante de los labios- ¡¡No me da la gana!! –gritó de nuevo soltándose del brazo que Agasa había puesto sobre su hombro para que se calmara- ¡¡Esto es increíble!! Yo me largo de aquí –y diciendo esto salió dando un portazo.- Vámonos Ran –le dijo a su hija, que lo miraba asombrada por su repentina salida de la sala de reuniones.
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- Pero papá... –se quejó- ¿Y Conan?
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Kogoro se giró y la miró a los ojos. Se dio cuenta de que ella no sabía nada de la verdadera identidad de Kudo y que si se lo decía ahora sería mucho peor: Ellos se encargarán del asunto. Quédate si quieres –luego se fue enfurruñado.
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Dentro, en la sala, el inspector Megure pedía explicaciones a Heiji: Antes de intentar hacer nada me gustaría que me explicarais la verdad. ¿Qué le ha pasado a Kudo? ¿Es cierto eso que decís, de que ha encogido?
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- Todo es verdad –empezó el profesor colocándose bien en el asiento- Pero será mejor que empecemos desde el principio...
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- ¿Eres tú la creadora de esa droga? –dijo Megure mirando para Haibara sin poder creérselo del todo después de haber escuchado atentamente la historia. La científica asintió seriamente.
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- Así es... yo, como Kudo, también tomé esa droga además de fabricarla. Su nombre es APTX 4869.
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¿Por qué no había sido capaz de decírselo? Hubiera sido algo tan fácil como decir 'Conan soy yo, Ran' pero esas palabras significaban mucho, tenían una profundidad mucho mayor de la que se veía a primera vista. Ahora tenía que reflexionar. ¿Por qué le había dicho que lo olvidara? Había tomado esa decisión justo en el momento en que ella descolgó el teléfono. ¿Por qué? Esa pregunta le rondaba la cabeza y no le permitía pensar en otra cosa desde hacía tiempo. ¿Por qué? ¿Por qué?
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Una fría brisa lo trajo de nuevo a la realidad. Una vida complicada se le presentaba. ¿Qué iba a hacer? Ni siquiera se lo había planteado aún. En un principio se le había ocurrido irse a Estados Unidos con sus padres, allí comenzaría de nuevo una vida pero podría seguir buscando a la Organización... ¿no era demasiado lejos? Aunque ahora ya se había despedido de Ran, no podía volver a llamarla al día siguiente y decirle que había sido una broma, que no lo olvidara, que iba a estar ahí siempre... ¿y Conan? Por supuesto, regresaría de nuevo. Si pretendía quedarse en Japón tendría que hacerlo del todo, no podía arriesgarse a ser descubierto allí, no iba a ser capaz de estar tan cerca de ella y no verla ni siquiera un minuto al día. Sabía que no podría. ¿Entonces? Nada. Su mente no le mostraba una resolución a su problema.
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Ahora paseaba por el parque, aquél que frecuentaba más a menudo cuando era pequeño, pero de verdad, un pequeño Shinichi Kudo, no un Conan Edogawa. Siempre recordaba con especial cariño un rinconcito entre unos arbustos. Allí le habían dado su primer beso. Era un día nublado, había llovido hacía poco y todo estaba encharcado y con barro de la arena. Él había salido de casa solo a jugar con el balón y se había llevado consigo una lupa, como la que le veía utilizar a Sherlock Holmes para resolver sus casos (2). Todo estaba desierto, solo algunos jóvenes rondaban por allí y aún así pasaban rápido de largo pues parecía que volvería a llover. Cuando había decidido marcharse había visto a una niña pequeña llorar, parecía desconsolada y se acercó, debía de tener 4 o 5 años más o menos, como él. Estaba agachada, con sus manos rodeando sus rodillas, sucias y raspadas. Se habrá caído, pensó.
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- ¿Estás bien? –le preguntó apoyando su mano sobre aquel hombro cubierto con un chubasquero amarillo. La niña se giró para ver quién le había dicho eso. Dos miradas azules como el mar se cruzaron por primera vez
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La niña, de pelo corto, le sonrió dulcemente y se secó las lágrimas que caían por sus mejillas: He perdido la pelota que me regaló mi mamá –dijo intentando dejar de sollozar, cosa que no logró.
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- ¿Cómo es? Puedo ayudarte a encontrarla si quieres –se había ofrecido el futuro detective. A la niña se le iluminó la cara y le explicó detalladamente cómo era el balón, tomando como referencia el que tenía Shinichi. Los dos buscaron durante varios minutos sin encontrarlo- ¿Qué estabas haciendo antes de perderlo?
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- Pues... jugaba allí –la niña señaló unos metros a la izquierda.- Intentaba darle fuerte al balón. Mi profesora me ha dicho que tengo mucha fuerza.
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Shinichi calculó la dirección del tiro y desapareció entre unos arbustos. Ella le siguió y cuando por fin llegó a donde estaba el niño, con su pelota, se sintió la persona más feliz del mundo y le dio un beso en la mejilla: Gracias señor detective –le dijo cogiéndole la pelota de las manos y revisando si estaba en buenas condiciones. Shinichi se sonrojó levemente, nunca antes una chica le había besado.
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- ¡¡¡RAN!!! –llamó alguien. La niña se levantó de golpe y salió del pequeño e inesperado escondite con su recién encontrada pelota. Shinichi hizo lo mismo.- Vaya, así que estabas ahí escondida, ¿y este niño? –preguntó un hombre alto y fuerte agachándose para coger de la mano a Ran.
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- Me ayudó a encontrar mi balón –dijo Ran contenta y sonriente- Es tan buen detective como tu, papá.
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Kogoro Mouri le sonrió: Vámonos, se está haciendo tarde y tu madre estará preocupada –dijo empezando a andar mientras su hija miraba hacia el niño, que se había quedado solo.
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- Papá, ¿no podemos acompañarlo a su casa? –pidió Ran- Seguro que sus papás estarán también preocupados.
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Kogoro lo pensó un momento y llamó a Shinichi, que se acercó corriendo, y le preguntó dónde vivía. El detective sitió la calle donde decía el niño y se pusieron los tres en marcha hacia allí, no estaba muy lejos.
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- ¿Cómo te llamas? –preguntó Ran desde el otro lado de su padre, ya que Kogoro llevaba agarrados a los dos niños, cada uno con una mano.
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- Shinichi Kudo –contestó.
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- ¿Shinichi? Es un nombre muy bonito –comentó Ran. A Kogoro ese nombre le sonaba de algo... y cuando llegaron a la casa donde decía el niño y llamaron a la puerta supo por qué.
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- ¡¡Cariño!! –dijo la famosa actriz ya retirada Yukiko Kudo (3) lanzándose sobre Shinichi y abrazándolo fuertemente. Kogoro no podía creérselo, tenía ante sus narices a una de las más famosas y más bellas actrices de Japón. No supo qué decirle, era toda una sorpresa que n ose esperaba.- ¿Se ha metido en algún lío? –preguntó después Yukiko dejando que Shinichi se soltase de su abrazo y simplemente se quedara a su lado.
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- No, en absoluto, ayudó a mi hija a encontrar su pelota y como agradecimiento lo hemos acompañado hasta su casa –dijo Kogoro poniéndose histérico.
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- Muchas gracias, ¿quiere pasar y tomar un té? –le ofreció la famosa actriz. El padre de Ran aceptó gustoso pensando que porque se retrasara un poco más Eri no le diría nada...
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Desde entonces Ran y él habían estado siempre juntos. Aquella había sido la vez que se conocieron, pero aquel parque por el que estaba pasando ahora Conan tenía muchos más recuerdos en su interior...
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Sumido en sus pensamientos caminaba Conan como un muerto viviente, sin mirar a ningún lado, sin oír nada, perdido en sus recuerdos. Pero de pronto un coche se detuvo a su lado y lo llamó, pero lo llamó 'Kudo' aunque en un principio él no se dio cuenta de ello. Conan levantó la mirada y vio, para su gran asombro, un Porshe 356 A negro que bajaba la ventanilla. De allí se asomó una mano femenina que lo invitó a que se acercara, el detective adolescente así lo hizo, sin atenerse a las consecuencias que ese echo iba a desencadenar. Fue todo tan repentino que ni siquiera tuvo conciencia de ello, pero poco tiempo después se encontraba en la boca del lobo... donde tantas veces había soñado con estar, aunque no de esa manera.
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Heiji se revolvía en el asiento. Ya no soportaba más estar así sin hacer nada, se levantó resoplando y salió de la sala cerrando la puerta casi de un golpe. Tanto los del interior como los que estaban aguardando fuera, sentados en unas sillas, se asustaron por la reacción. Ya era la segunda persona que salía de esa manera de la reunión. El detective de Osaka pasó de largo e ignoró a Kazuha y a Ran, que se habían levantado esperando nuevas noticias pues llevaban reunidos allí dentro más de dos horas y a ellas nadie les había anunciado nada. Las dos chicas habían estado a punto de entrar en varias ocasiones pero finalmente no lo habían echo para no interrumpirles. Kazuha siguió a Heiji, que iba directo al baño a refrescarse. El detective desapareció detrás de la puerta y se miró al espejo. Tenía los ojos cansados, parecía que llevaba días sin dormir. Tanta presión y tanto nerviosismo lo iban a volver loco... no podía dejar de pensar en Kudo, [(eh... no penséis mal que no es un Shini/Heiji, jajaja, menudas mentes calenturientas xDD)] si lo habían secuestrado los de la Organización probablemente estaban actuando contra reloj, debían encontrarlo cuanto antes o podría ser el final.
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Abrió el grifo y se lavó la cara. Al elevar de nuevo la vista vio a Kazuha, que estaba asomada por la puerta con cara de preocupación. Ella le preguntó si podía pasar, Heiji asintió y se apoyó en el lavabo, de espaldas al espejo que adornaba esa parte de la pared.
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Kazuha no supo qué decirle y aguardó a que él comenzara a hablar, pero no fue así: No te preocupes, Conan es muy listo, seguro que sabe salir de esta... –comentó para animar un poco a su más que amigo de la infancia. Heiji no dijo nada- ¿Heiji?
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Entonces el detective la miró con unos ojos llenos de impotencia: No es tan fácil –susurró negando con la cabeza y volviéndose a echar agua en la cara.
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- ¿Tan grave es? Si estás así es porque hay algo más detrás de este secuestro... ¡¡algo muy importante!! –dedujo Kazuha preocupándose aún más- ¿Qué es? –pero Heiji no contestaba- ¿Por qué no me lo dices? ¿Por qué? ¡¡Heiji!!
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- No puedo decírtelo, pero lo mejor será que no te preocupes, es más, lo mejor que puedes hacer ahora es estar con Ran. Intenta animarla a ella, que para eso habías venido, ¿no? –dijo forzando una sonrisa.
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- De todas formas tienes que ser optimista... seguro que todo se arregla dentro de nada... ¿te imaginas que sólo hubiera sido una travesura del pequeño Conan? –rió Kazuha, aunque a Heiji más que gracia lo devolvió a la situación real; la desaparición de Conan, es decir, de Shinichi Kudo.
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Nadie le había dicho nada aún. ¿Qué pasaba?. Era extraño... y seguían reunidos. Hacía unos minutos Sato y Takagi habían entrado repentinamente por orden de Megure. Pero seguía pasando el tiempo y nadie les informaba. El chico moreno que había estado sentada frente a ella durante casi una hora, antes de marcharse, la había observado atentamente, y ella a él. Sus miradas se habían cruzado en varias ocasiones bastante embarazosas para ambos, pero Ran no podía quitarse de encima la sensación de que ese chico era idéntico a Shinichi... aunque ya sabía que no era cierto. Además la chica que lo acompañaba parecía enfadada de que ella lo observara tanto... y poco después de intercambiar presentaciones el chico, Kaito Kuroba, la chica, Aoko Nakamori, y el otro chico, Saguru Hakuba, que también era detective, se marcharon pues ya no hacían falta allí. Quedaron en volver si era necesaria su ayuda.
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Estaba sentada en una silla de plástico en el pasillo, Kazuha había seguido a Heiji y ahora estaba sola. Las luces se habían encendido pues ya era prácticamente de noche. Ran no podía dejar de impacientarse e inquietarse por la falta de noticias, ¿acaso no iban a hacer nada? Estando allí reunidos no lograrían encontrarlo. Decidida se levantó y llamó a la puerta de la sala fuertemente. Acto seguido entró y reinó el silencio, todos se callaron de repente.
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- Hola Ran –dijo Megure ofreciéndole asiento junto a él. Casi habían decidido lo que hacer y estaban a punto de poner en práctica lo que habían estado puntualizando en la larga reunión. Ahora que ya habían puesto al corriente a la mejor pareja del cuerpo de policía, Sato y Takagi, creían que ya estarían listos para proceder.
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- ¿Es que no vais a hacer nada? –dijo empezando a hablar con un nudo en la garganta- Conan es solo un niño, seguro que está muy asustado...
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Agasa no pudo evitar sonreír nervioso. Si se le pudiera decir toda la verdad... aunque todos habían llegado a la conclusión de que lo más razonable era dejarla al margen, después de todo decirle que Shinichi estaba en gravísimo peligro sería un shock para ella, además tendrían que explicarle toda la historia... y eso no sería nada fácil de asumir.
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- Créenos Ran, estamos haciendo todo lo que podemos. Puedes irte para casa a descansar, nosotros nos ocuparemos de todo –dijo Megure sonriendo para tranquilizarla. El resto de los allí presentes permaneció en un silencio espectral.
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- Pero yo quiero ayudar –dijo esperanzada.- ¡¡No quiero quedarme en casa de brazos cruzados!!
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- Lo entendemos Ran pero es así... te prometo que te mantendremos informada, cualquier novedad que haya te avisaremos de inmediato, ¿de acuerdo? –Ran asintió y salió.
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Cuando recuperó el sentido estaba sentado en una silla, tenía atadas las manos detrás de la espalda, aunque no demasiado fuerte, con un poco de suerte podría soltarse. La habitación estaba vacía, sólo había un cristal frente a él, como los que usaba la policía para los interrogatorios. Además una lámpara colgaba del techo hasta casi tocar con su cabeza. La luz era deslumbrante. Cuando se movió un poco escuchó un ruido y se abrió una puerta que estaba de espaldas a él. Ante el pequeño Conan apareció Vermouth sonriente como siempre, con unos ojos fríos y calculadores que podían atravesar en más puro acero.
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- ¿Cómo te encuentras? –quiso saber acariciándole la mejilla casi tiernamente. Conan no le contestó, no sabía por qué lo habían traído allí, aunque se lo suponía. Lo iban a matar.- Pensé que serías más hablador en tu actual situación... ¿no quieres negociar o por lo menos conocer el motivo de tu... 'rapto'? –ella esperó a su respuesta- ¿No? ¿Por qué? ¿Tal vez es que ya te lo imaginas?
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- Soy detective –dijo Conan dejando de fingir y adoptando su personalidad de adulto.
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Vermouth rió divertida: Dudo que aciertes –comentó dándole una calada a su cigarrillo y soltando el humo delante de Conan- De todas formas me encantará tenerte junto a mí –dijo pasando su dedo por el perfil del reducido detective- Del bien al mal hay sólo un paso. Y ese paso va a ser el que des tu ahora... Adiós pequeño... -después de esto salió de la sala contoneando provocativamente las caderas.
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FIN DEL CHAPTER 2
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NOTAS:
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(Una música pegadiza suena de fondo... bastante marchosa, todo hay que decirlo xD, y aparece un lindo gatito -que pesa 6 kilos xD- con un micrófono)
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¡¡Miau!! Aquí de nuevo Daishin (soy el gatito de mi amita Taigrin n.n ) ¿cómo les va? Mi amita por aquí trabajando... intentando escribir algo más, jeje... antes de nada os dejo con las aclaraciones:
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(1) En el file 110 del tomo 22 de la edición española, cuando Conan y Haibara ven por casualidad el coche de Gin y le ponen un micrófono y van al Hotel Haido y Haibara es casi descubierta... (tralarí, tralaró...)
(2) Sherlock no usa lupa, que yo recuerde, pero es la típica imagen que se tiene de él y de todos los detectives... con traje a cuadros y con una lupa grande xDD incluso Aoyama ha utilizado esa imagen...
(3) Puse el apellido de casada de Yukiko porque ahora no recuerdo el de soltera... creo que era Fujimine... ôó soy un desastre para los nombres U de todas formas como ya está casada con Yusaku no importa :P
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(Daishin se prepara de nuevo para hablar) ... ehem, ehem... Si os habéis fijado el título de este chapter viene de acuerdo con las frases que dicen muchos de los personajes '¿por qué?' jeje, menuda originalidad la de mi amita... .U Pero bueno, creo que nada más... sólo decir que tengáis un excelente final de clases y a la gente que tenga la selectividad (como es el caso de mi Taigrin, el de Sonia... y el de Erika también, no¿? ;D) ¡¡muchísima suerte a todas!! Juajua... O.(-).O
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¡¡Sayounara!! Y no os olvidéis de dejar R/R... vale¿? ¡¡¡¡Miaw!!!!
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FDO: Taigrin Dido (y su gato loco que maúlla todos los días a las 6 de la mañana... ¬¬ [- Lo siento amita, pero no pudo remediarlo --U])
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CHAPTER 2
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¿POR QUÉ?
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Había ido a visitar a su amigo el profesor Agasa para no pasarse la tarde entera corriendo de un lado a otro detrás de sus pequeños compañeros de clase, la 'Liga Júnior de Detectives'. No tenía ganas de interpretar, como hacía a diario, su papel de niño infantil y despreocupado que tenía un nombre: Conan Edogawa. Su mente estaba cansada de su doble personalidad, a veces le llegaba a aturdir ese duplicado de su ser y mezclaba los roles, confundiendo y perturbando a los que le rodeaban, como era el caso de Ran, que ya no sabía lo que pensar de él después de varias desconfianzas y de sus correspondientes arreglos en el último momento. Todo ese engaño los había sumido a los dos, pero especialmente a él, Shinichi Kudo, en una espiral interminable de mentiras y farsas que en el momento de descubrirse, podrían ponerse en su contra y romper todo lo que tanto tiempo había estado ocultando para mantener en un futuro en el que, esperanzadoramente hablando, llegaría, y sería un porvenir feliz.
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Estaba en la sala de estar, junto a él dormía plácidamente su viejo amigo y lo único que lo acompañaba era el televisor, que ronroneaba rítmicamente a causa de los bajones de tensión que producía Haibara en la habitación de al lado intentando probar experimentos y desviaciones de la droga que los había encogido, el APTX 4869. Su pequeña amiga no lograba encontrar el antídoto definitivo, se había acercado en varias ocasiones logrando que incluso él recuperara durante un tiempo su aspecto normal, ello había contribuido también a que Ran dejara de desconfiar de Conan, aunque esto duraba poco tiempo pues siempre había algún momento en el que él bajaba la guardia y Ran encajaba las piezas, volviendo a sospechar de su verdadera identidad.
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Estaba aburrido, cambiando de un canal a otro cuando vio al inspector de policía Nakamori en las noticias, una joven reportera lo estaba entrevistando:
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'Inspector Nakamori, dígame... ¿es otro caso más para la cuenta de Kid? –preguntó pasándole el micrófono al inspector, que tosió para aclarar la voz antes de contestar- No. En un principio tuvimos dudas pero Kid no ha podido ser, él deja avisos antes de actuar... además... no robaría en un laboratorio... o por lo menos nunca lo ha hecho... –seguidamente la joven miró su libreta y se volvió a llevar el micrófono a la boca- ¿Las sustancias de las que los científicos han denunciado su desaparición son de alguna importancia especial? –Nakamori sacó a su vez la libreta donde tenía apuntados los nombres- No... eso es lo extraño, no parecen importantes a primera vista- ¿Podría decirnos el nombre de las mismas? –pidió la reportera. El inspector dudó unos instantes- Son... unas reacciones bioquímicas que permiten la reproducción instantánea de células... no sé cómo se llaman, no estoy muy puesto en el tema, lo siento –admitió llevando su mano a la cabeza y sonriendo.'
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Conan no podía creérselo. De pronto su mente enlazó la información que tenía almacenada desde el día que Haibara había sido descubierta por la Organización en el Hotel Haido (1). Creyó comprender, por unos instantes, lo que allí estaba pasando. La Organización había vuelto, y ahora sabía dónde buscarla, o por lo menos cómo seguirle la pista. Una sonrisa de satisfacción se dibujó en su rostro. Una nueva luz de esperanza.
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Después de escuchar atentamente la historia que les había contado Kuroba Heiji y Agasa se quedaron en silencio, sin reaccionar, aunque los dos sabían exactamente lo que aquel secuestro, aparentemente inocente, podía significar. Aoko miraba a los dos desconocidos sin entender su reacción silenciosa y tranquila, parecía como si no les importara en absoluto. Por otro lado Hakuba permanecía igual que ella, preguntándose si de verdad esas dos personas iban a hacer algo por salvar al niño.
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- Si vosotros no vais a hacer nada yo me voy a poner a buscar –dijo resuelto el detective de Tokio y amigo de Aoko y Kuroba.- El secuestro de un niño no es un juego. Es una persona como cualquier otro adulto –dijo pensando que su reacción era debido a eso.
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Heiji lo miró con sus ojos azules impenetrables y sonrió. Habló con un tono claro y neutral: Claro que es importante ese niño, será mejor que nos encarguemos nosotros. Toma –le dijo a Kuroba- es mi número de móvil, si recuerdas algo más no dudes en llamarme. De momento será mejor que vayas a la comisaría de Beika para tomar declaración. Nos veremos allí dentro de un rato. Nosotros vamos a avisar a Kogoro.
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Después de esto cada grupo se fue por un lado, Heiji y Agasa permanecieron en la calle unos segundos más, dudando en lo que hacer. El detective del oeste estaba bastante aturdido a causa de la inesperada desaparición de su amigo.
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- ¿Qué piensas hacer? –preguntó Agasa nervioso- Shinichi podría haber sido raptado por la Organización y eso quiere decir muchas cosas e implica un alto riesgo para los que hemos estado a su lado durante este tiempo –dijo interrumpiendo los pensamientos de Heiji.
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- Lo sé. Por ahora... –asintió pasándose la mano por el pelo como si eso pudiera ayudarle a pensar- Será mejor que no nos precipitemos... Si supuestamente Conan ya se había ido con sus padres hacía varios días no tenemos por qué decirles nada a Mouri ni a su padre o sería peor. Iremos a comisaría directamente.
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- De acuerdo pero voy a avisar a Haibara –anunció Agasa. Luego los dos se dirigieron al centro de policía de Beika.
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Cuando llegaron y dijeron que eran amigos del inspector Megure los dirigieron directamente a su oficina. Él estaba sentado en su silla, tranquilamente acomodado. La secretaria llamó a la puerta de cristal y la abrió. Megure les dio la bienvenida y saludó efusivamente a Heiji, recordando en mente viejos casos que había compartido con su padre.
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- ¿Qué os trae por aquí? –quiso saber volviendo a tomar asiento. Al hacer esa pregunta Agasa y Heiji intercambiaron miradas y se dieron cuenta de que él no estaba al corriente de la situación, dudaron incluso de que Kuroba hubiese ido a comisaría.
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- Han secuestrado al pequeño Conan –dijo Heiji con un tono más grave de lo normal. En el momento Megure reaccionó y se levantó de su asiento como si tuviese un resorte bajo el trasero. Preguntó el lugar exacto de su desaparición pero ellos no se lo pudieron dar.
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- Ha debido de venir para aquí un joven que lo presenció. Se llama Kaito Kuroba –explicó Agasa recordando al chico- Seguro que está tomando declaración.
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- Bien pero... ¿estáis seguros de que ha sido secuestrado? Podría ser un juego de niños, ya sabéis que siempre se están metiendo en líos, y más esa pandilla con la que va Conan.
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- No. Lo han secuestrado. –aseguró Hattori apoyando su mano en la mesa de madera del despacho. Estaba empezando a perder los nervios por la calma con la que se estaban llevando a cabo los acontecimientos.
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- Está bien, está bien –dijo Megure moviendo las manos inocente- Vamos a hablar con ese tal Kaito, a ver qué nos puede decir. ¿Habéis avisado ya a Mouri? –quiso saber Megure, que los conducía a una sala en la otra parte de la planta.
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- No, en realidad preferimos que no lo sepa. Conan ya no está a su cargo y preferimos no inquietarlo de forma innecesaria –aclaró Agasa para quitarle importancia.
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- Ya veo... –comentó Megure sin dejar de andar y esquivando las mesas de la gran oficina.- Esperad aquí.
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Heiji y Agasa permanecieron uno o dos minutos allí de pie, aguardando a que Megure volviera a salir. El inspector había entrado en una puerta que llevaba a un largo pasillo de que sólo habían podido distinguir el color de las paredes. Había poco movimiento en comisaría, salvo un par de policías el resto permanecían ausentes en sus asientos. De pronto la puerta volvió a abrirse y salió de allí un policía uniformado con unos papeles en la mano. Antes de marcharse les dijo que Megure los esperaba en la segunda puerta de la derecha. Cuando entraron vieron una sala bastante espaciosa, con una gran mesa en el centro para casi diez ocupantes, pero allí solo estaba Kaito y sus dos acompañantes, que tomaban un refresco. El inspector Megure se había sentado en un extremo y leía atentamente unas hojas. A su lado había un teléfono. Heiji y Agasa saludaron y también tomaron asiento.
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- Bueno, antes de nada... mis hombres, sin intención, y por su desconocimiento de la actual situación del pequeño Conan han avisado a Mouri, que debe de estar viniendo hacia aquí.
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- Mierda –susurró Heiji moviendo negativamente la cabeza. Ahora las cosas se iban a complicar más si cabe. El inspector Megure le dijo a Kuroba que repitiera de nuevo los acontecimientos que le habían llevado a deducir que Conan había sido secuestrado. Antes de que acabara el interrogatorio la puerta de la oficina se abrió de par en par y en el umbral aparecieron Kogoro, Ran, Kazuha y Haibara.
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- Estupendo, ya estamos todos –dijo Heiji sarcásticamente echándose hacia atrás en el asiento, dándose por vencido, convencido de que lo que estaban haciendo no serviría de nada.
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- ¿Qué ha pasado? –dijo Ran, que de pronto había reunido la energía suficiente como para salir corriendo de su casa y llegar a la comisaría en tan poco tiempo.
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- Han secuestrado a Conan –explicó brevemente Megure.- Vosotros dos, esperad fuera –dijo el inspector de policía señalando a Hakuba y a Aoko- Bueno –añadió al poco tiempo- que solo se queden Hattori, Kaito y Kogoro, el resto fuera.
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- Yo también soy detective –dijo Hakuba haciéndose el remolón- Puedo ayudar -pero Megure le dijo que se marchara.
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- Esperad, Agasa y Haibara pueden quedarse también. Que Kaito se marche –anunció Hattori, ejerciendo su capacidad de mando y sorprendiendo a los allí reunidos. Una vez estuvieron solos se levantó de su asiento y apoyó todo su peso sobre sus brazos, que descansaban sobre la mesa.- Veo que la gente no está tomando en suficiente consideración la gravedad del asunto así que creo conveniente desvelar un secreto que no debe salir, por lo menos de momento, de los que estamos aquí reunidos –el detective juvenil recorrió los rostros de sus oyentes, especialmente los de Kogoro y Megure, que asintieron efusivamente al notar tan fija mirada- Bien pues... el motivo de que el secuestro de 'Conan Edogawa' sea tan importante es que ese pequeño es en realidad... –el silencio reinó durante unos instantes y todos mantuvieron la respiración, Heiji quería estar seguro de lo que iba a revelar- ...Shinichi Kudo –Heiji dejó de hablar y prestó atención a las reacciones de los dos adultos que desconocían el secreto.
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El primero en reaccionar fue Megure, que parpadeó varias veces y movió la cabeza antes de emitir sonido alguno: ¿Qué el pequeño Conan es Kudo? –repitió sin poder creérselo del todo aunque comenzando a tener sus dudas al respecto. Había muchas cosas que encajaban- Es una broma, ¿no? –acto seguido se echó a reír él solo, pensando que el resto lo acompañaría y con tal motivo se relajarían de la tensión que notaba que tenían. Pero no fue así.- ¿Hattori? ¿Agasa? –dijo mirándolos, pues eran los que más tranquilos estaban.
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- ¡¡¿Me estás diciendo que he estado manteniendo bajo mi techo al novio de mi hija sin enterarme?!! –bramó Kogoro con los ojos fuera de órbita. Agasa y Heiji le mandaron bajar la voz poniéndose el dedo delante de los labios- ¡¡No me da la gana!! –gritó de nuevo soltándose del brazo que Agasa había puesto sobre su hombro para que se calmara- ¡¡Esto es increíble!! Yo me largo de aquí –y diciendo esto salió dando un portazo.- Vámonos Ran –le dijo a su hija, que lo miraba asombrada por su repentina salida de la sala de reuniones.
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- Pero papá... –se quejó- ¿Y Conan?
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Kogoro se giró y la miró a los ojos. Se dio cuenta de que ella no sabía nada de la verdadera identidad de Kudo y que si se lo decía ahora sería mucho peor: Ellos se encargarán del asunto. Quédate si quieres –luego se fue enfurruñado.
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Dentro, en la sala, el inspector Megure pedía explicaciones a Heiji: Antes de intentar hacer nada me gustaría que me explicarais la verdad. ¿Qué le ha pasado a Kudo? ¿Es cierto eso que decís, de que ha encogido?
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- Todo es verdad –empezó el profesor colocándose bien en el asiento- Pero será mejor que empecemos desde el principio...
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- ¿Eres tú la creadora de esa droga? –dijo Megure mirando para Haibara sin poder creérselo del todo después de haber escuchado atentamente la historia. La científica asintió seriamente.
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- Así es... yo, como Kudo, también tomé esa droga además de fabricarla. Su nombre es APTX 4869.
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¿Por qué no había sido capaz de decírselo? Hubiera sido algo tan fácil como decir 'Conan soy yo, Ran' pero esas palabras significaban mucho, tenían una profundidad mucho mayor de la que se veía a primera vista. Ahora tenía que reflexionar. ¿Por qué le había dicho que lo olvidara? Había tomado esa decisión justo en el momento en que ella descolgó el teléfono. ¿Por qué? Esa pregunta le rondaba la cabeza y no le permitía pensar en otra cosa desde hacía tiempo. ¿Por qué? ¿Por qué?
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Una fría brisa lo trajo de nuevo a la realidad. Una vida complicada se le presentaba. ¿Qué iba a hacer? Ni siquiera se lo había planteado aún. En un principio se le había ocurrido irse a Estados Unidos con sus padres, allí comenzaría de nuevo una vida pero podría seguir buscando a la Organización... ¿no era demasiado lejos? Aunque ahora ya se había despedido de Ran, no podía volver a llamarla al día siguiente y decirle que había sido una broma, que no lo olvidara, que iba a estar ahí siempre... ¿y Conan? Por supuesto, regresaría de nuevo. Si pretendía quedarse en Japón tendría que hacerlo del todo, no podía arriesgarse a ser descubierto allí, no iba a ser capaz de estar tan cerca de ella y no verla ni siquiera un minuto al día. Sabía que no podría. ¿Entonces? Nada. Su mente no le mostraba una resolución a su problema.
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Ahora paseaba por el parque, aquél que frecuentaba más a menudo cuando era pequeño, pero de verdad, un pequeño Shinichi Kudo, no un Conan Edogawa. Siempre recordaba con especial cariño un rinconcito entre unos arbustos. Allí le habían dado su primer beso. Era un día nublado, había llovido hacía poco y todo estaba encharcado y con barro de la arena. Él había salido de casa solo a jugar con el balón y se había llevado consigo una lupa, como la que le veía utilizar a Sherlock Holmes para resolver sus casos (2). Todo estaba desierto, solo algunos jóvenes rondaban por allí y aún así pasaban rápido de largo pues parecía que volvería a llover. Cuando había decidido marcharse había visto a una niña pequeña llorar, parecía desconsolada y se acercó, debía de tener 4 o 5 años más o menos, como él. Estaba agachada, con sus manos rodeando sus rodillas, sucias y raspadas. Se habrá caído, pensó.
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- ¿Estás bien? –le preguntó apoyando su mano sobre aquel hombro cubierto con un chubasquero amarillo. La niña se giró para ver quién le había dicho eso. Dos miradas azules como el mar se cruzaron por primera vez
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La niña, de pelo corto, le sonrió dulcemente y se secó las lágrimas que caían por sus mejillas: He perdido la pelota que me regaló mi mamá –dijo intentando dejar de sollozar, cosa que no logró.
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- ¿Cómo es? Puedo ayudarte a encontrarla si quieres –se había ofrecido el futuro detective. A la niña se le iluminó la cara y le explicó detalladamente cómo era el balón, tomando como referencia el que tenía Shinichi. Los dos buscaron durante varios minutos sin encontrarlo- ¿Qué estabas haciendo antes de perderlo?
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- Pues... jugaba allí –la niña señaló unos metros a la izquierda.- Intentaba darle fuerte al balón. Mi profesora me ha dicho que tengo mucha fuerza.
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Shinichi calculó la dirección del tiro y desapareció entre unos arbustos. Ella le siguió y cuando por fin llegó a donde estaba el niño, con su pelota, se sintió la persona más feliz del mundo y le dio un beso en la mejilla: Gracias señor detective –le dijo cogiéndole la pelota de las manos y revisando si estaba en buenas condiciones. Shinichi se sonrojó levemente, nunca antes una chica le había besado.
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- ¡¡¡RAN!!! –llamó alguien. La niña se levantó de golpe y salió del pequeño e inesperado escondite con su recién encontrada pelota. Shinichi hizo lo mismo.- Vaya, así que estabas ahí escondida, ¿y este niño? –preguntó un hombre alto y fuerte agachándose para coger de la mano a Ran.
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- Me ayudó a encontrar mi balón –dijo Ran contenta y sonriente- Es tan buen detective como tu, papá.
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Kogoro Mouri le sonrió: Vámonos, se está haciendo tarde y tu madre estará preocupada –dijo empezando a andar mientras su hija miraba hacia el niño, que se había quedado solo.
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- Papá, ¿no podemos acompañarlo a su casa? –pidió Ran- Seguro que sus papás estarán también preocupados.
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Kogoro lo pensó un momento y llamó a Shinichi, que se acercó corriendo, y le preguntó dónde vivía. El detective sitió la calle donde decía el niño y se pusieron los tres en marcha hacia allí, no estaba muy lejos.
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- ¿Cómo te llamas? –preguntó Ran desde el otro lado de su padre, ya que Kogoro llevaba agarrados a los dos niños, cada uno con una mano.
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- Shinichi Kudo –contestó.
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- ¿Shinichi? Es un nombre muy bonito –comentó Ran. A Kogoro ese nombre le sonaba de algo... y cuando llegaron a la casa donde decía el niño y llamaron a la puerta supo por qué.
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- ¡¡Cariño!! –dijo la famosa actriz ya retirada Yukiko Kudo (3) lanzándose sobre Shinichi y abrazándolo fuertemente. Kogoro no podía creérselo, tenía ante sus narices a una de las más famosas y más bellas actrices de Japón. No supo qué decirle, era toda una sorpresa que n ose esperaba.- ¿Se ha metido en algún lío? –preguntó después Yukiko dejando que Shinichi se soltase de su abrazo y simplemente se quedara a su lado.
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- No, en absoluto, ayudó a mi hija a encontrar su pelota y como agradecimiento lo hemos acompañado hasta su casa –dijo Kogoro poniéndose histérico.
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- Muchas gracias, ¿quiere pasar y tomar un té? –le ofreció la famosa actriz. El padre de Ran aceptó gustoso pensando que porque se retrasara un poco más Eri no le diría nada...
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Desde entonces Ran y él habían estado siempre juntos. Aquella había sido la vez que se conocieron, pero aquel parque por el que estaba pasando ahora Conan tenía muchos más recuerdos en su interior...
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Sumido en sus pensamientos caminaba Conan como un muerto viviente, sin mirar a ningún lado, sin oír nada, perdido en sus recuerdos. Pero de pronto un coche se detuvo a su lado y lo llamó, pero lo llamó 'Kudo' aunque en un principio él no se dio cuenta de ello. Conan levantó la mirada y vio, para su gran asombro, un Porshe 356 A negro que bajaba la ventanilla. De allí se asomó una mano femenina que lo invitó a que se acercara, el detective adolescente así lo hizo, sin atenerse a las consecuencias que ese echo iba a desencadenar. Fue todo tan repentino que ni siquiera tuvo conciencia de ello, pero poco tiempo después se encontraba en la boca del lobo... donde tantas veces había soñado con estar, aunque no de esa manera.
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Heiji se revolvía en el asiento. Ya no soportaba más estar así sin hacer nada, se levantó resoplando y salió de la sala cerrando la puerta casi de un golpe. Tanto los del interior como los que estaban aguardando fuera, sentados en unas sillas, se asustaron por la reacción. Ya era la segunda persona que salía de esa manera de la reunión. El detective de Osaka pasó de largo e ignoró a Kazuha y a Ran, que se habían levantado esperando nuevas noticias pues llevaban reunidos allí dentro más de dos horas y a ellas nadie les había anunciado nada. Las dos chicas habían estado a punto de entrar en varias ocasiones pero finalmente no lo habían echo para no interrumpirles. Kazuha siguió a Heiji, que iba directo al baño a refrescarse. El detective desapareció detrás de la puerta y se miró al espejo. Tenía los ojos cansados, parecía que llevaba días sin dormir. Tanta presión y tanto nerviosismo lo iban a volver loco... no podía dejar de pensar en Kudo, [(eh... no penséis mal que no es un Shini/Heiji, jajaja, menudas mentes calenturientas xDD)] si lo habían secuestrado los de la Organización probablemente estaban actuando contra reloj, debían encontrarlo cuanto antes o podría ser el final.
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Abrió el grifo y se lavó la cara. Al elevar de nuevo la vista vio a Kazuha, que estaba asomada por la puerta con cara de preocupación. Ella le preguntó si podía pasar, Heiji asintió y se apoyó en el lavabo, de espaldas al espejo que adornaba esa parte de la pared.
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Kazuha no supo qué decirle y aguardó a que él comenzara a hablar, pero no fue así: No te preocupes, Conan es muy listo, seguro que sabe salir de esta... –comentó para animar un poco a su más que amigo de la infancia. Heiji no dijo nada- ¿Heiji?
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Entonces el detective la miró con unos ojos llenos de impotencia: No es tan fácil –susurró negando con la cabeza y volviéndose a echar agua en la cara.
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- ¿Tan grave es? Si estás así es porque hay algo más detrás de este secuestro... ¡¡algo muy importante!! –dedujo Kazuha preocupándose aún más- ¿Qué es? –pero Heiji no contestaba- ¿Por qué no me lo dices? ¿Por qué? ¡¡Heiji!!
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- No puedo decírtelo, pero lo mejor será que no te preocupes, es más, lo mejor que puedes hacer ahora es estar con Ran. Intenta animarla a ella, que para eso habías venido, ¿no? –dijo forzando una sonrisa.
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- De todas formas tienes que ser optimista... seguro que todo se arregla dentro de nada... ¿te imaginas que sólo hubiera sido una travesura del pequeño Conan? –rió Kazuha, aunque a Heiji más que gracia lo devolvió a la situación real; la desaparición de Conan, es decir, de Shinichi Kudo.
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Nadie le había dicho nada aún. ¿Qué pasaba?. Era extraño... y seguían reunidos. Hacía unos minutos Sato y Takagi habían entrado repentinamente por orden de Megure. Pero seguía pasando el tiempo y nadie les informaba. El chico moreno que había estado sentada frente a ella durante casi una hora, antes de marcharse, la había observado atentamente, y ella a él. Sus miradas se habían cruzado en varias ocasiones bastante embarazosas para ambos, pero Ran no podía quitarse de encima la sensación de que ese chico era idéntico a Shinichi... aunque ya sabía que no era cierto. Además la chica que lo acompañaba parecía enfadada de que ella lo observara tanto... y poco después de intercambiar presentaciones el chico, Kaito Kuroba, la chica, Aoko Nakamori, y el otro chico, Saguru Hakuba, que también era detective, se marcharon pues ya no hacían falta allí. Quedaron en volver si era necesaria su ayuda.
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Estaba sentada en una silla de plástico en el pasillo, Kazuha había seguido a Heiji y ahora estaba sola. Las luces se habían encendido pues ya era prácticamente de noche. Ran no podía dejar de impacientarse e inquietarse por la falta de noticias, ¿acaso no iban a hacer nada? Estando allí reunidos no lograrían encontrarlo. Decidida se levantó y llamó a la puerta de la sala fuertemente. Acto seguido entró y reinó el silencio, todos se callaron de repente.
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- Hola Ran –dijo Megure ofreciéndole asiento junto a él. Casi habían decidido lo que hacer y estaban a punto de poner en práctica lo que habían estado puntualizando en la larga reunión. Ahora que ya habían puesto al corriente a la mejor pareja del cuerpo de policía, Sato y Takagi, creían que ya estarían listos para proceder.
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- ¿Es que no vais a hacer nada? –dijo empezando a hablar con un nudo en la garganta- Conan es solo un niño, seguro que está muy asustado...
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Agasa no pudo evitar sonreír nervioso. Si se le pudiera decir toda la verdad... aunque todos habían llegado a la conclusión de que lo más razonable era dejarla al margen, después de todo decirle que Shinichi estaba en gravísimo peligro sería un shock para ella, además tendrían que explicarle toda la historia... y eso no sería nada fácil de asumir.
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- Créenos Ran, estamos haciendo todo lo que podemos. Puedes irte para casa a descansar, nosotros nos ocuparemos de todo –dijo Megure sonriendo para tranquilizarla. El resto de los allí presentes permaneció en un silencio espectral.
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- Pero yo quiero ayudar –dijo esperanzada.- ¡¡No quiero quedarme en casa de brazos cruzados!!
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- Lo entendemos Ran pero es así... te prometo que te mantendremos informada, cualquier novedad que haya te avisaremos de inmediato, ¿de acuerdo? –Ran asintió y salió.
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Cuando recuperó el sentido estaba sentado en una silla, tenía atadas las manos detrás de la espalda, aunque no demasiado fuerte, con un poco de suerte podría soltarse. La habitación estaba vacía, sólo había un cristal frente a él, como los que usaba la policía para los interrogatorios. Además una lámpara colgaba del techo hasta casi tocar con su cabeza. La luz era deslumbrante. Cuando se movió un poco escuchó un ruido y se abrió una puerta que estaba de espaldas a él. Ante el pequeño Conan apareció Vermouth sonriente como siempre, con unos ojos fríos y calculadores que podían atravesar en más puro acero.
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- ¿Cómo te encuentras? –quiso saber acariciándole la mejilla casi tiernamente. Conan no le contestó, no sabía por qué lo habían traído allí, aunque se lo suponía. Lo iban a matar.- Pensé que serías más hablador en tu actual situación... ¿no quieres negociar o por lo menos conocer el motivo de tu... 'rapto'? –ella esperó a su respuesta- ¿No? ¿Por qué? ¿Tal vez es que ya te lo imaginas?
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- Soy detective –dijo Conan dejando de fingir y adoptando su personalidad de adulto.
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Vermouth rió divertida: Dudo que aciertes –comentó dándole una calada a su cigarrillo y soltando el humo delante de Conan- De todas formas me encantará tenerte junto a mí –dijo pasando su dedo por el perfil del reducido detective- Del bien al mal hay sólo un paso. Y ese paso va a ser el que des tu ahora... Adiós pequeño... -después de esto salió de la sala contoneando provocativamente las caderas.
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FIN DEL CHAPTER 2
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NOTAS:
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(Una música pegadiza suena de fondo... bastante marchosa, todo hay que decirlo xD, y aparece un lindo gatito -que pesa 6 kilos xD- con un micrófono)
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¡¡Miau!! Aquí de nuevo Daishin (soy el gatito de mi amita Taigrin n.n ) ¿cómo les va? Mi amita por aquí trabajando... intentando escribir algo más, jeje... antes de nada os dejo con las aclaraciones:
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(1) En el file 110 del tomo 22 de la edición española, cuando Conan y Haibara ven por casualidad el coche de Gin y le ponen un micrófono y van al Hotel Haido y Haibara es casi descubierta... (tralarí, tralaró...)
(2) Sherlock no usa lupa, que yo recuerde, pero es la típica imagen que se tiene de él y de todos los detectives... con traje a cuadros y con una lupa grande xDD incluso Aoyama ha utilizado esa imagen...
(3) Puse el apellido de casada de Yukiko porque ahora no recuerdo el de soltera... creo que era Fujimine... ôó soy un desastre para los nombres U de todas formas como ya está casada con Yusaku no importa :P
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(Daishin se prepara de nuevo para hablar) ... ehem, ehem... Si os habéis fijado el título de este chapter viene de acuerdo con las frases que dicen muchos de los personajes '¿por qué?' jeje, menuda originalidad la de mi amita... .U Pero bueno, creo que nada más... sólo decir que tengáis un excelente final de clases y a la gente que tenga la selectividad (como es el caso de mi Taigrin, el de Sonia... y el de Erika también, no¿? ;D) ¡¡muchísima suerte a todas!! Juajua... O.(-).O
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¡¡Sayounara!! Y no os olvidéis de dejar R/R... vale¿? ¡¡¡¡Miaw!!!!
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FDO: Taigrin Dido (y su gato loco que maúlla todos los días a las 6 de la mañana... ¬¬ [- Lo siento amita, pero no pudo remediarlo --U])
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