Capitulo 1 -Inicio
En medio de un campo verde, un joven aprendiz y su maestro luchaban entre sí, resaltando por las montañas a sus espaldas, dejando ver aquellos puños con impulso siendo esquivados y contraatacados. Al acabar aquella demostración, los demás discípulos que habían estado contemplando formados estrictamente en un círculo alrededor, aplaudieron.
—Has mejorado notablemente Pai.
—Gracias Sensei—dijo Pai haciendo una reverencia, la cual el maestro respondió igualmente.
El entrenamiento concluyo y todos empezaron a dispersarse. Pai guardaba sus pertenencias, una vez habiéndose quitado el uniforme de entrenamiento.
— ¡Sensei Pai! —llamo un niño castaño corriendo hacia él. Pai volteo mirando cómo se acercaba.
— ¿Si? Taruto.
—Disculpe si lo molesto, pero, mi padre dice que debo de tratar de ser el mejor en mi rango pero ahí ciertos ataques que aún no coordino bien, quisiera que me ayudaras a entrenar un poco. —Taruto vio una mueca en el rostro de Pai, que lo hiso sentirse inseguro de haberle pedido aquel favor.
—Lo siento por hacerlo perder el tiempo, sé que no quiere entrenarme, y está bien, soy el peor en el grupo, soy el más frágil y pequeño y…
—Te entrenare.
Taruto miro sorprendido a Pai, pues no se esperaba aquella respuesta. Pai lo miro y una pequeña sonrisa casi visible se asomó en sus labios.
—No es que no te quiera entrenar, pero en este momento tengo un compromiso importante y tengo que marcharme; te veré en tres días aquí, antes del mediodía, ¿de acuerdo?
— ¡Si Sensei! —dijo Taruto con una gran sonrisa. Mientras Pai se alejaba dándole la espalda, se paró y miro hacia atrás viendo al niño.
—Te diré la primera regla—Taruto solo parpadeo confundido. —Solo llámame Pai.
Le estaba dando permiso de hablarle sin respeto, o más bien, con confianza.
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Los suaves pasos de la madura Cyniclon recorrían el resplandeciente pasillo, su cabello rubio y ojos de igual color, brillaban por los rayos del sol, que se asomaban por los grandes ventanales blancos.
Caminando llego a una gran puerta de caoba, tomo el tocador y lo estrello en la puerta varias veces.
— ¡Adelante! — se escuchó detrás de la puerta.
La mujer empujo la puerta y fue recibida por una roja alfombra, que recorría todo el salón, hasta llegar a unos cuantos escalones en los cuales ya hacían tres tronos, dos pequeños a cada lado y el mayor en medio de ambos, en este último se encontraba un Cyniclon de edad madura, atractivo y alto.
—Hola querida. —dijo el Cyniclon, levantándose de aquel trono y recibiendo a su esposa, pidiendo su mano para ayudarla a subir, lo cual así fue.
—Kaira querida, quiero que te enteres de cuan maravilloso es tu esposo. —dijo levantándose y dirigiéndose a una pequeña mesa de la cual tomo dos copas de cristal y posteriormente sirvió vino.
—Y que te enteres de las últimas noticias. —dijo mientras le pasaba la copa y él tomaba un sorbo.
— ¿Así? Y dime Ryota, ¿cuáles son aquellas importantes noticias?
—He comprado Bifrost. —dijo con una mirada supersticiosa
— ¿Bifrost? — Se sorprendió Kaira— ¿el último pequeño de los reinos?
—Así es. —afirmo su esposo.
—Pero Ryota, ya tenemos demasiados reinos, ¿para qué necesitamos más?
—Solo pensé que a nuestro…hijo le gustaría una gran mansión con grandes campos y mar.
— ¿Mar? Oh Ryota—rió la mujer ahora feliz. —a Kish le encantara.
—Ya verás que sí, y en cuanto al contrato, hoy tengo que viajar en el jet privado.
—Pero cariño pensé que hoy festejaríamos juntos, en familia.
—Lo siento querida, pero creo que no se podrá hoy tal vez dentro de unos días cuando regrese.
De pronto un nervio descomunal empezó a invadir el sentimiento de la señora Kaira, y un miedo creció en su interior.
— ¡Ryota, espera no te vayas! —grito la Cyniclon mientras corría para alcanzar a su esposo. Ryota se volvió hacia ella y solo sintió como lo abrazo.
—Ryota, no me dejes, siento que algo sucederá, algo malo, por favor. —susurro en su pecho, el, la tomo de sus brazos y la miro.
—Kaira, ¿acoso piensas chantajearme para que me quede? —pregunto, no obtuvo respuesta, la Cyniclon estaba nerviosa y ni siquiera había puesto atención a lo que le había preguntado. Ryota solo negó con la cabeza y la hiso hacia un lado, retomando su camino y saliendo de la sala.
Espero les guste si es así déjenme sus opiniones aquí bajito en la cajita de reviews y sigan la historia o denle favorito. Los quiero.
BAI BAI
