Hola, bienvenidos a un nuevo capitulo de este fic. Aquí la trama comienza a desarrollarse, espero que les guste.


Capitulo 2

Cuando entró al edificio imperial, todas las persona que se encontraban en el interior se apartaron de su camino e hicieron reverencia mostrándole respeto. El lugar enmudeció por completo y podía sentirse el poder que emanaba la segunda persona más importante del imperio: Darth Vader.

Prosiguió su camino hasta llegar a su oficina y al acceder a ella se encontró con su nuevo asistente, él cual era un joven rubio recién graduado de la academia imperial.

Hacia tiempo que había mandado a volar por la ventana a su ultimo asistente y no metafóricamente hablando. El antiguo asistente de Lord Vader se había equivocado al clasificar unos reportes y solo bastó con un movimiento de la mano del Sith para que el pobre hombre cayera de varios pisos de altura.

Así que a falta de asistentes calificados, tuvo que conformarse por aquel joven que todas las mañanas lo recibía con entusiasmo y mucha energía. No podía deshacerse de él, sería el número doce en ese mes, además el Emperador ya le había dado una advertencia de que debía "cuidar" a sus asistentes, algo así como si fuera un niño con su nuevo pez.

A pesar de esto, el asistente demostró ser muy atento a las exigencias del Lord, mostrando perfecta eficiencia al momento de cumplir sus ordenes, así que de momento Vader no tenía en mente eliminarlo como a los otros, solo que su entusiasmo lo molestaba un poco.

-He ordenado los reportes del día por orden alfabético y por urgencia – dijo el asistente una vez teniendo a Vader frente a él - ¿Necesita que le traiga algo más? ¿Algo de comer? ¿Un café?

-No – contestó fríamente con el emulador de voz que ejercía la máscara -Puedes retirarte.

-Como desee.

El joven asistente hizo una reverencia y salió de la oficina sin decir nada más, dejando al Lord Sith solo.

Vader procedió a revisar los informes, era algo que la verdad le aburría demasiado, preferiría estar afuera aniquilando traidores del imperio, pero como no había una amenaza de rebeldes que necesitase de su atención, debía permanecer en Coruscant hasta recibir nuevas tareas de su maestro.

Paso de reporte en reporte, hasta llegar a la repartición de víveres en planetas pobres en el borde exterior, para ese entonces ya estaba completamente aburrido y deseó que algo pasase, lo que fuera, algo que requiriera sus servicios.

Su deseo fue concebido, porque justo en ese momento el comunicador de su oficina sonó y sin perder el tiempo escuchó el mensaje.

-Mi señor -dijo su asistente al otro lado de la línea.

-¿Qué es lo que quieres? - le cuestionó Vader usando su típico tono frío.

-El emperador desea verle.

El Lord Sith cortó la comunicación, dejó los informes para después y salió de su oficina con rumbo a la oficina de Palpatine. No era lo que tenía en mente, pero tal vez era muy probable que el Emperador le asignara una misión, aunque sea de reconocimiento, no le importaba lo que fuera mientras le mantuviera lejos de Coruscant.

Cuando estuvo frente a las puertas del despacho del emperador, los guardias rojos abrieron las enormes puertas para permitirle el paso. Vader caminó hasta estar a unos cuantos metros lejos del Sidious e hizo una reverencia incando una rodilla en el suelo.

-¿En qué puedo servirle maestro? - dijo Vader con la mirada en el suelo.

-Mi aprendiz – dijo el Emperador enfocando sus amarillos ojos en su pupilo – Tengo una misión para ti.

"Perfecto" pensó Vader, pero antes de festejar, debía escuchar lo que su maestro le diría, aunque si era sincero, el escuchar o el ser paciente no era lo suyo.

-Los festejos del aniversario del imperio están cerca, ya debes saber eso – dijo el Emperador – Sin embargo, ha surgido un problema con nuestra arma secreta.

"De seguro querrá que vaya a averiguar que es lo que pasa"

-Así que quiero que te quedes en Coruscant, mientras yo solucionó el problema.

Vader levantó la cabeza y miró a su maestro, debía agradecer a la máscara que traía puesta, porque solo así podía ocultar su cara de estupefacción. ¿Cómo se atrevía?

-Quiero que te hagas cargo de todo aquí en Coruscant durante mi ausencia – agregó Sidious.

Ya estaba, su posibilidad de salir del planeta estaba muerta, y ahora debía supervisar a varios idiotas. Era como si Palpatine ya tuviera todo planeado para torturarle de esa forma. ¿Qué estaba pensando? Claro que lo estaba haciendo a propósito.

-Como ordene – dijo Vader antes de retirarse del lugar.

Después de eso, el día pasó como muchos otros, sin nada más interesante que hacer. Volvió a revisar los informes que le faltaban, pero llegó a un punto en que se había hartado, así que optó por descargarlos en una datapad para terminarlos de leer más tarde y preparó sus cosas para retirarse a su piso en Coruscant.

Ya estando de regreso en su departamento, se quitó su traje y se vistió con algo mucho más cómodo. Aun era temprano, y sin querer desperdiciar la luz del sol, decidió entrenar un poco con su sable de luz.

Su sala de entrenamiento era bastante grande, había espejos que le permitían ver sus movimientos, tenía al fondo pesas y una máquina para correr, además de droides de entrenamiento. Nada le faltaba en esa habitación, bueno, tal vez alguien con quien hacer sparring.

Encendió su espada carmesí y se colocó enfrente de los droides voladores. En cuestión de segundos, los droides de entrenamiento comenzaron a disparar sus láser por todos lados, no obstante, ninguno de ellos le rozó la piel al Lord Sith, todos los disparos eran perfectamente esquivados o desviados por la hoja de su sable.

Esquivar, bloquear y atacar, eran los tres pasos que siempre seguía, y gracias a estos nunca salía herido en las batallas, además de su curiosa habilidad para predecir los ataques de sus enemigos. Era su sentiment du fer.

A pesar de que habían pasado diez años, aun conservaba su forma y su agilidad, y eso se podía ver claramente con cada alma rebelde que se le cruzaba en su camino.

Después de unas horas, los droides de entrenamiento yacían en el suelo destruidos. Una ligera capa de sudor cubría parte de la cabeza y el pecho de Vader, no había hecho demasiado esfuerzo, los robots no eran rivales para él. Apagó su sable de luz y lo observó unos segundos. La empuñadura era de color negro con unos toques plateados, algo que realmente lo caracterizaba, pero eso no era todo lo que poseía aquella arma oscura. Cuando construyó su sable le instaló un dispositivo de reconocimiento que solo permitía activarlo cuando el dueño (osea él) lo empuñase. Así evitaría, (cosa que le era imposible) que alguien más se hiciera con su arma.

Después de un rato, salió de su sala de entrenamiento y se dirigió al baño para tomar otra ducha, esta vez con el agua caliente y una vez terminado, abrió su ropero en busca de otro cambio de ropa. Mientras sacaba una camisa se percató de un pequeño dispositivo que yacía en el fondo del mueble, cuestionándose su origen, lo tomó y se sorprendió al ver de que se trataba de su antiguo comunicador, el que usaba en las guerras clon.

Frunció el seño al verlo con más detenimiento, aquel objeto le traiga recuerdos amargos de una época que buscaba olvidar por completo. Así que volvió a tirarlo dentro de su armario, sin darse cuenta de que lo había activado. Ya estando vestido, fue a la cocina en busca de algo de comer para luego terminar los reportes pendientes que tenía por revisar.


Protégelos...te necesitan...Protégelos Anakin.

Despertó de golpe, su respiración estaba agitada y mientras se tranquilizaba pudo ver que se encontraba en la oficina de su departamento. Supuso que se había quedado dormido mientras revisaba los archivos, así que se levantó de su silla y se dirigió a su habitación. Su piso estaba completamente oscuro y el sonido de sus pasos resonaba por todo el lugar.

Hacía mucho tiempo que no escuchaba ese nombre y lo peor, había sido pronunciado por ella. No entendía porque su mente se empeñaba en hacerlo sufrir en estas fechas y más con sueños de su amada, solo que esta vez, era diferente. Normalmente soñaba con viejos recuerdos, pero extrañamente la figura de Padmé se le había presentado con una expresión preocupada.

¿A quién debía proteger?

Negando con la cabeza prefirió ya no indagar en el asunto, los sueños eran sueños y nada más, solo lo engañaban y abrían viejas heridas que luchaban por sanar.

En ese momento vio una luz tenue surgir de su habitación, aquello no le inspiró ni la más mínima confianza. Empuñó su espada láser sin activarla y se acercó sigilosamente a la puerta, una vez estando aun lado de ella, de un movimiento activó el panel que abría la puerta al mismo tiempo que encendía su sable de luz y entraba a la habitación en posición de ataque. Sin embargo, todo había sido una falsa alarma.

"Paciencia", se regañó así mismo, si la hubiese usado, se habría dado cuenta de que no había peligro alguno.

En cambio, pudo ver que la luz emanaba de su armario, se acercó a el y abrió la puerta, solo para notar que el origen de la luz era el comunicador que había arrojado en la tarde.

Activó el canal de comunicación y no creyó lo que escuchó a continuación:

A quien se que me este escuchando, necesitamos ayuda en Thebek 7, nos hacen falta alimento y medicinas. Por favor escúchenme, los clones y los piratas se han unido para esclavizarnos, muchos de nosotros han muerto, hombres, mujeres...niños. Quien sea que nos este escuchando, por favor ayúdenos contactando a Fulcrum.

La estática siguió después del mensaje, pero había dejado al Lord Sith con los ojos abiertos y con preguntas. ¿Cómo que una alianza entre clones y piratas? pero sobre todo, ¿Quién era Fulcrum?

No logró conciliar el sueño esa noche y vaya que le afectó a la mañana siguiente, ya que sin darse cuenta se había quedado dormido en su oficina ubicada en el Palacio Imperial.

-¿Señor? - dijo su asistente despertándolo – Aquí están los últimos reportes y... ¿Quiere que le traiga un café? Sé que su trabajó le exige mucho... así que sería bueno disfrutar de una buena taza de café para que rinda en sus labores al cien por ciento.

Si hubiese estado más atento, habría ahorcado a su asistente por decir tales cosas, pero el joven estaba de suerte al tener a su superior cansado y distraído. Vader aceptó la oferta de su asistente y pidió el café muy recargado, lo necesitaba urgentemente, aunque era obvio que no lo haría notar.

-¿Necesita algo más? - le preguntó el joven.

El Lord Sith meditó unos segundos y luego dijo:

-Quiero toda la información que haya acerca de Thebek 7.

-Como ordene.

Unos minutos más tardes, el asistente volvió a la oficina del Sith con él café y un holodisco con la información que le pidió.

Vader despidió a su asistente, selló la puerta de su oficina para evitar que alguien lo molestase y cerro las persianas de las ventanas dejándolo en completa oscuridad. Acto seguido, y una vez asegurándose de que estuviera solo, se quitó el casco, le dio un gran tragó al café y procedió a revisar la información del holodisco.

Thebek 7 se localizaba en el borde exterior de la galaxia, no era un planeta grande, de hecho era pequeño y se podía comparar con una luna pequeña como Raada. Su principal medio de producción era la agricultura y la cría de algunos animales.

Según los datos que tenía, el imperio mandaba sin falta los recursos que les hacían falta y eso podía verlo en los documentos firmados que confirmaban la llegada de los víveres al planeta. Era curioso lo que estaba viendo, por un lado, el mensaje pedía ayuda desesperadamente y por el otro, los reportes imperiales le indicaban que no había problema alguno.

Se había topado con un dilema y sin saber porque, se sentía atraído a resolverlo.


Si quieren saber que ocurre, no duden en seguir esta historia.

Todo comentario es recibido.

Nos leemos a la próxima.