CAPITULO 2 LOCO:
Disclaimer: Hey Arnold no me pertenece, es de Craig Barlette, esto solo lo hago por diversion sin fines de lucro
Helga lloraba desconsoladamente en su habitación y Phoebe no encontraba modo de consolarla.
-Porque? Porque el me trato así?, Demonios nunca vi tanto odio en su mirada, me odia Phebs, el me odia…- sollozo con dolor
-No Helga, no digas eso el no te odia es solo que… aun le duele que lo dejaras, además nunca te comunicaste con nosotros- esto ultimo lo dijo en tono de reproche.
-Que? Como que no me comunique les envié miles de cartas, creo que les escribía una carta diaria, y nunca recibí respuesta alguna- replico tristemente la rubia.
-Pero no recibí una sola carta tuya desde que te fuiste, además pudiste haber llamado, no crees que era demasiado raro que no contestáramos-
-Mira a Arnold tenia miedo de hablar con el por eso nunca le marque, y a tite marque muchas veces pero siempre salía la misma voz "lo sentimos el numero que usted marco esta fuera de servicio"- dijo imitando la voz de la contestadota.
-Rayos, cierto mis padres cambiaron el numero- afirmo la pelinegra.
-Vez yo no tengo la culpa Phebs-
-Pero solo queda una duda- dijo Phoebe pensativa
-Lose lose, en donde estarán todas esas cartas? Pero estén donde estén las encontrare o mi nombre deja de ser Helga G. Pataki- contesto amenazadoramente la rubia.
Mientras tanto un rubio de llamativos ojos verdes maldecía en su habitación ante la mirada de su moreno amigo.
-MALDICION, MALDICION, MALDICION… COMO SE ATREVIO A REGRESAR? PORQUE SE EMPEÑA EN HACERME SUFRIR?NO LO COMPRENDO, DEMONIOS!-
-Tranquilo viejo, o te arrugaras a temprana edad ahahahaha-
-Esto no tiene nada de gracia Gerald- lo miro enojado el rubio.
-OK OK lo siento hermano, pero créeme que estoy tan sorprendido como tu, después de años de no saber nada de ella, simplemente de la noche a la mañana regreso, y no es por nada viejo, pero si no fuera porque estoy perdidamente enamorado de Phoebe, definitivamente le pediría salir conmigo- afirmo un sonriente Gerald, sin notar la mirada asesina que el ojiverde le dirigía.
-Gerald esto es serio, no imaginaba volver a verla, pensé que había logrado arrancarla por completo de mi corazón, pero… al ver aquellos ojos no pude evitar perderme en ellos, mi corazón sintió la presencia de su dueña-
-Vaya!- dijo un sorprendido Gerald.
-Que?- replico Arnold con el seño fruncido.
-Por un momento vi al viejo Arnold ese chico honesto, soñador y enamoradizo-
-Te estas burlando?-
-No, no viejo, de hecho me gustaba mas mi antiguo mejor amigo ese que no era un patán-
-Pues si no quieres ser mi amigo la puerta esta muy ancha- espeto un encolerizado Arnold.
-No viejo, no quise decir eso, solo que a veces extraño los consejos de mi amigo, eso es todo- aclaro un pensativo Gerald.
:.::.:FLASHBACK:.::.:
Un rubio corría a toda velocidad a casa de su mejor amigo, toco el timbre desesperadamente.
-Ya voy, ya voy, vaya que impaciencia- se oyó una voz dentro de la casa –Arnold!, pero que paso viejo, que tienes?- pregunto un preocupado Gerald.
-Se fue, ella simplemente se fue, sin decirme porque- fue lo único que pudo articular el rubio, mientras el moreno veía como sendas lágrimas le surcaban el rostro a su mejor amigo.
:.::.:FIN FLASHBACK:.::.:
-Enserio Phebs estoy bien, vete a casa no me gusta que andes sola de noche-
-OK OK Helga, pero cualquier cosa me llamas si, por favor-
-Si hermana a quien mas le llamaría duuuuhh!- sonrió la rubia.
Y así en su cuarto la joven se acostó hasta que llego el anochecer, cuando escucho unos golpes a la puerta y la voz de su madre:
-Hija ya esta la cena- dijo una preocupada Miriam, desde que se fueron al ver a su hija sufrir tanto se habían vuelto muy unidas.
-No tengo hambre, gracias mama-
-Pero hija no has comido nada desde el desayuno, no quiero que te enfermes, así que por favor lávate las manos y baja a cenar- ordeno la mujer.
-Ok, ok ya voy mama- dijo a regañadientes Helga, -demonios, algunas veces quisiera que me ignoraran como antes- dijo en voz baja.
Ceno en silencio, se disculpo y se fue directo a su habitación, se puso su pijama y se durmió inmediatamente, después del largo y cansado día que había tenido.
Mientras tanto en la casa de huéspedes Arnold miraba el cielo estrellado através de su techo de cristal, pensando en ese día, en que su vida se derrumbo.
:.::.:FLASHBACK:.::.:
-Yo, yo lo siento Arnold me tengo que ir- lo miro una rubia con sus intensos ojos azules anegados en lagrimas.
-Pero por que? A donde? Ya no me amas?- le exigió con una voz cargada de miedo.
-No tengo tiempo para explicarte ahora, en verdad perdóname, espero y lo puedas hacer-
-NO, NO POR FAVOR NO ME DEJES!, HARE LO QUE TU ME PIDAS, PERO QUEDATE CONMIGO- le suplico.
-Arnold no hagas esto mas difícil- le dio un suave beso en los labios y se fue…
El solo se quedo ahí parado en medio de la lluvia sin poder creer lo que acaba de pasar, cuando la realidad llego de golpe a su cerebro ya tenia los ojos llenos de lagrimas y con el corazón en la mano iba corriendo tan rápido como sus pies podían.
:.::.:FIN FLASHBACK:.::.:
-Aun no entiendo porque me hiciste eso- murmuro el chico, mientras una solitaria lagrima rodaba por su mejilla.
El sol brillaba cuando sonó su despertador, mientras alguien entraba a su cuarto dando un portazo
-HERMANITA BB DESPIERTA!-
-No, no 5 minutos más- decía adormilada la rubia
-Vamos, vamos se te hará tarde, además acuérdate que mi auto esta en el taller y me llevare el tuyo- decía Olga con su habitual voz melosa
-Si, si ya voy, ya voy- contesto malhumorada Helga.
Con pesadez se metió a bañar terminando de despertar con el agua fría, salio de la ducha y se dispuso a vestirse: una falda de mezclilla a medio muslo, una blusa blanca de tirantes y un suéter con su típico color rosa, a y sus inseparables converse rosas, el cabello suelto y su único listón rosa a modo de diadema.
Bajo a desayunar siendo apurada por Olga, terminado el desayuno subieron al auto ambas chicas.
Mientras tanto no muy lejos de ahí un par de chicos iban en el camión enfrascados en su conversación.
-Como le are para ignorarla Gerald-
-La verdad no se hermano, pero ya quita esa cara, tranquilo viejo, además porque no simplemente hablas con ella-
-Que? Acaso estas loco no puedo hacer eso, me ha de estar odiando después de lo de ayer-
-Pero eso solo demostró que te sigue amando no crees viejo- indago el moreno
-Mmm... en verdad crees eso?-
-Si no porque se atrevió a hablarte?, por cierto cuando dices que saldrá tu auto del taller hermano?-
-Ahh? , mañana Gerald-
-Que bueno porque eso de levantarme más temprano no me agrada para nada viejo-
La rubia bajo del coche y se despidió de su hermana con un movimiento de mano, alcanzando a ver que el camión ya venia.
-Phoebe- grito la rubia, mientras hacia un saludo con la mano.
-Buenos días Helga- saludo la oriental al tiempo que era abrazada por Gerald.
-Vaya cabeza de cepillo tranquilo, no vayas a asfixiar a mi amiga- dijo burlonamente la rubia.
-Ha ha ha que graciosa Pataki- hablo con sarcasmo el chico.
De pronto vio que se acercaba a ellos el chico cabeza de balón
-Este… Phoebe te espero adentro si- dicho esto camino hacia el edificio, dejando a un Phoebe totalmente confundida por su cambio de ánimo, cuando una voz masculina la despertó de su letargo y entendió la actitud de su amiga
-Buenos días Phoebe- saludo Arnold
-Buenos días- saludo cortante esta.
Gerald estaba a punto de preguntarle a su novia que le pasaba pero sonó el timbre dando inicio a las clases mas tarde le preguntaría, entraron los 3 chicos al edificio cuando oyeron una voz tras de ellos.
-Oh Arnold espera- grito una pelirroja muy linda
-Que pasa Lila?- contesto este con pesadez.
- Es que yo me preguntaba si querías ir a mi casa, mi papa saldrá de viaje y tendremos toda la casa para nosotros que dices?- dijo Lila con una sonrisa picara y acariciando el cabello rubio de su receptor con una mano.
-No gracias, tengo cosas que hacer- se deshizo de su mano y se fue.
Lila estaba atónita nunca la había rechazado, pero sabia la razón de su actitud, aunque el no lo admitiera el regreso de Helga lo había afectado y mucho, con ese pensamiento decidió que esta se las pagaría de nuevo… Sonrio con malicia.
