QUERIDO CANUTO…

Querido Canuto,

Últimamente las cosas en casa se han puesto peor…

Estoy demasiado triste por ello, además, tampoco puedo hablar contigo todo lo que yo quiero porque en mi habitación no hay luz.

¿Quieres saber porque no tengo luz?

Porque duermo en un armario que está debajo de las escaleras…

¡Y no es justo! Dudley tiene dos cuartos para él solo, uno para dormir y otro en el que deja sus juguetes y lo malo es que ¡la mayoría no funcionan!

Pero bueno, ya me acostumbré…

Lo que ha empeorado es el comportamiento de tío Vernon.

Como te dije la otra vez, el me grita, me deja sin comer y me pega, pero ahora me deja la mayoría del día con calor o frio fuera de casa, sin comida y sin nada y estoy obligado a hacer las tareas del jardín, como pintar la valla, podar los árboles, regar las plantas y un montón de cosas más.

Cuando llego a mi cama al final del día ya ni si quiera tengo ganas de hablar contigo, y tampoco de comer y creo que las ropas que antes me quedaban grandes, al ser de mi primo, ahora me quedan enormes.

Y no sé qué hacer…

Algunos días me pongo a llorar por la noche, imaginando a mis padres, como eran o como me gustaría a mí que fuesen, aunque en mis sueños siempre me cuidan, me dan abrazos y me dicen que me quieren mucho.

Le tengo mucha envidia a Dudley, el tiene su padre que le ayuda en lo que puede y a su madre que le da cariño y le consiente, y yo quiero eso, quiero tener lo mismo que él y no su desprecio ni las cosas malas que me hacen.

Pero creo que no tengo que pensar en eso, no va a suceder, sería un bonito sueño, pero nada real, así que creo que mejor te cuento que el otro día en clase, la maestra me alabó lo bien que me expresaba en clase de lengua, lo bien que decía las palabras con orden y eso. Creo que es por hablar contigo, así que para seguir mejorando seguiré contándote cosas.

Aunque ahora me está entrando el sueño, mejor apago la linterna, antes de que me pillen y te lleven de mi lado.

¡Adiós, Canuto! ¡Nos veremos otro día!