Notas preliminares de la autora: Bueno después de un retraso de casi dos días por fin esta aquí el siguiente capítulo.
Antes que nada quiero aclarar que este no es mi estilo de escribir, prefiero poner más hechos que otras cosas, pero esta vez me dieron ganas de hacer algo como esto y aquí está este peculiar capítulo. Sinceramente me encantó escribirlo y espero que disfruten su lectura, porque yo lo puedo leer una y otra vez sin cansarme.
Después de esto, y aunque a veces está de más, tengo que recalcar que ninguno de los personajes me pertenece, sino a Kishimoto Masashi y que yo solo escribo por diversión y sin fines de lucro, bla bla bla…
Otra cosa: mientras escribía este capítulo me vino una loca idea (una canción más bien) y sugiero que escuchen "Amo" de Axel mientras leen (¡aguas! solo este capítulo como prueba), aunque tampoco sea mi estilo ese tipo de música taaan romaaantica. Enjoy.
Capítulo 2
Prohibido
Salió casi corriendo de aquella habitación. Ver por más de un segundo aquella cara angelical lo mandaría al infierno con esos pensamientos. Era prohibido y lo sabía, por eso se contenía de estar cerca de ella. Sin embargo… esa tarde… no se había podido reprimir.
Cuando llegó a su habitación, se acostó en su cama, teniendo inconscientemente la misma posición que tenía su prima hacía cinco minutos. Desató el protector que indicaba que era ninja de Konoha y lo dejó a su lado.
Dicen que cuando el corazón siente algo muy fuerte, a la mente se le hace imposible reprimir ese sentimiento y siempre termina aflorando al cuerpo. Ese había sido su caso. La oportunidad se había dado y el corazón hablado. Su cuerpo y su boca se movieron inconscientemente y se había ofrecido para entrenarla. A ella.
A ella que era más fuerte que él. A ella que lo había perdonado. A ella que sentía miedo pero lo superaba con esfuerzo y eso la hacía verse aun más fuerte. Porque la fuerza no se medía con poder. No. Eso se lo habían demostrado Lee y Naruto. Ellos también eran fuertes. De repente se sintió ridículo. Él había superado a sus enemigos con habilidad y poder, pero nunca con fuerza. Nunca había sido realmente fuerte. Nunca. Ella le había ganado la única vez que se enfrentaron. Sí. Ella ganó y él quedó en ridículo, sintiéndose orgulloso de casi matarla.
¡Matarla! ¡¿Cómo se la había ocurrido?! ¡¿Cómo es que esa asquerosa idea había pasado por su mente?! Giró hasta quedar sobre su costado y se agarró frenéticamente la cabeza, despeinándose. ¿Cómo? ¡¿Cómo?! ¿En qué estaba pensando en ese momento? ¿A ella? ¿Precisamente a ella? Entonces se dio cuenta: aun antes de eso ya la amaba, y por eso la había odiado.
La había odiado por ser miembro del Souke. La odiaba porque era la heredera del clan. La odiaba porque según él era débil. Pero sobre todo, la odiaba porque era la dueña de esos sentimientos que se había prohibido a sí mismo sentir desde la muerte de su padre. Amor. La amaba y por eso la odiaba. Había querido matarla para deshacerse de esos sentimientos, sentimientos que con su todavía errada forma de pensar creía que lo hacían débil, vulnerable ¡Que iluso! La culpa que sintió después de esa pelea no habría sido ni un cuarto de lo que hubiera sentido si realmente la hubiera matado.
Ahora solo quedaba anhelar ser tan fuerte como ella. Ser tan fuerte como para levantarse desafiante tras un fatal golpe suave, dispuesto a dar más pelea. Ser tan fuerte como para perdonar algo imperdonable. Ser tan fuerte para soportar heridas sin exigir venganza. Anhelar ser como ella.
¿Pero qué…? ¿En qué estaba pensando? Había admitido que… ¿Acaso…? ¿Acaso se había atrevido a…? No. No era posible ¿o si? Era Hinata-sama, sangre de su sangre, sobrina de su padre, hija de su tío, su prima hermana… hermana. ¡No! ¡No podía ser! ¡Era prohibido! ¡Prohibido verla a la cara! ¡Prohibido ver más allá de sus propias narices! ¡Prohibido ver siquiera el suelo que ella pisaba! ¡Prohibido! ¡PROHIBIDO!
Pero… pero no era prohibido verla entre la sombras. No era prohibido amarla en silencio ¿verdad? No era prohibido atreverse a mirarla a los ojos cuando nadie estaba presente. No era prohibido admitir que la amaba solo a sí mismo ¿no es así? Pero… de todas maneras era prohibido amarla. No hubiese importado si era miembro del Bouke, siendo un pariente lo suficientemente lejano como para que hubiese esperanzas de confesar su amor, pero no. Tenía que ser su primo hermano… hermano ¡otra vez con eso!
Prohibido a más no poder. Ese era un sentimiento que él mismo repudiaba, pero que no podía evitar sentir. No se sabe el por qué pero el ser humano siempre tiende a sentirse atraído por lo que está prohibido, y en esa seducción había caído él. Sin oponer resistencia, sin tratar de evitarlo, simplemente había caído, como débil que era.
El destino estaba escrito para todos incluso antes de nacer y era imposible y en vano tratar de ir en contra de ese destino; esa era su forma de pensar antes de su enfrentamiento con Naruto-kun. Pero después de eso había cambiado de parecer. Esa idea le había parecido estúpida "Un pájaro enjaulado, si es inteligente, busca la forma de liberarse de su prisión con su pico" Cuan correcta y equivocada estaba esa frase.
Inconscientemente llevó una de sus manos hacia su frente, acariciando el lugar dónde se encontraba el Sello del Pájaro Enjaulado. Ahora su prisión ya no era esa. Era su propia sangre. Era el ser un Hyuuga. ¿Por qué? ¿Por qué el destino era tan cruel con él? ¿Por qué cada vez que lograba liberarse, se encontraba con una jaula aún más difícil de abrir? La jaula en la que se encontraba encerrado era imposible de abrir. Ni siquiera había esperanzas de que sus sentimientos fueran correspondidos, paro tampoco las había de olvidarlos, ya no había pico para forzar la salida. El destino lo había puesto como su protector y así iba a ser. La protegería con su vida su fuera necesario, porque la amaba y punto.
Amaba cada parte de ella. Cualquier cosa, aún el más pequeño detalle de ella era lo más amado en el profundo de su corazón. Estaba seguro de que la amaría inclusive en otra vida, o cincuenta. Amaba sus silencios, sus sonrojos, su tartamudeo, sus ojos, aún si fueran iguales a los suyos; su figura pura, su cuerpo y alma, todo aquello que no conocía, lo amaba inclusive sin saber qué era, ansiando conocerlo. Cualquier cosa, fuera buena o mala, ella podía estar segura, era amada. Amaba todo y todo lo que significa la palabra. Ojalá ella lo supiera.
Ojalá no fuera prohibido amarla. Ojalá… otra palabra imposible, tal como el hubiera.
Entonces cayó en la cuenta. Su padre lo sabía, sabía que la amaba y lo había mirado con aprehensión al saber por los sufrimientos que pasaría. Pero había muerto protegiendo a su hermano, demostrándole así que el amor superaba al odio, pues murió para proteger lo que amaba y no por proteger al Souke. En su destino estaba que la amara, y que la protegiera porque la amaba y no por otra cosa. El destino había sido cruel y suave al mismo tiempo.
La amaba con cada fibra de su ser y la amaría siempre, aunque no le estaba permitido amarla de esa manera, pero por esa razón la amaba aún más. Era un amor condenado a permanecer enjaulado. Pero aun así… los deseos que ella lo supiera, sin ser correspondido, le quemaban el alma.
—Ojalá ella supiera cuánto la amo… aunque está prohibido.
Murmuró antes de quedarse dormido.
Notas finales de la autora: ¿Y? ¿y? ¿Qué les pareció? Espero que no se desilusionen por la ausencia de otros personajes pero era necesario exponer claramente los sentimientos de Neji que valla que sí son complicados.
Al leerlo por primera vez para ver cómo había quedado el capi, me dio la impresión que quedaría mejor como OneShort pero creo que aquí no esta de más.
Dejen reviews please y agradesco los que me dejaron en el primer capi, me animaron a continuar escribiendo. Arigato.
BESOS
Maranine.
