—Papá... —se oyó la voz de un menor tras la puerta acompañada de un suave toque.
—Adelante Dylan.
El niño que no pasaba de los 8 años, entro a la oficina de su padre, vestía un traje común conformado por un short de paño, una camisa de algodón y sobre ella un chaleco de lana, la típica vestimenta de un niño con familia pudiente, solo que manchada con lodo y tierra del jardín. El niño se acercó lentamente a su padre un tanto tímido (actitud poco común) con las manos escondidas tras su cuerpo.
—Papá. —repitió el niño con el fin de sacar la atención del rubio mayor de esos informes militares que leía. Y por supuesto lo logro e hizo que los ojos ámbar de su padre se fijaran en él. —¿Qué ocurrió Dylan? No es normal que vengas a buscarme al trabajo —habló Reiner con bastante calma esperando que su hijo le confirmara la travesura que había hecho, ya estaba acostumbrado y no valía la pena reprenderlo, después de todo era un niño.
—La pelota de Catch que me regalaste...
—¿Qué ocurrió con ella?
—Rompí una de las ventanas del salón de reuniones que usa mamá...
—¿Ya se lo dijiste?
—¡Papá...! —exclamó con nerviosismo el menor.
—¿Qué? —Reiner rió —No me digas que quieres que dé la cara por ti. Anda, ve y dile a mamá lo que pasó. —dijo por último antes de volver la vista a los documentos.
—Se molestará conmigo... Me prohibirá jugar con la pelota dentro del Castillo.
Reiner soltó un suspiro. —Muy bien, te acompañare y hablaremos con mamá en cuanto acabe con estos reportes.
Los enormes ojos azulados del pequeño se iluminaron —¡Siiii, Gracias pá! —el niño muy feliz se sentó en una de las sillas que había dentro de la oficina de Reiner, precisamente era una de las que tenía rodachines y giraba; y con ella se permitió jugar ahí dentro mientras llegaba el momento de irse. Girando desde la comodidad de la silla Dylan observaba todo a su alrededor, paredes con reconocimientos del ejército de Erdia. Medallas, cuadros, vitrinas con réplicas exactas y a escala de las herramientas y armas que usaban en batalla; incluyendo los uniformes y su evolución desde los primeros años de conformación de cuerpos militares. En uno de los estantes pudo visualizar unos folders grandes marcados con el nombre 'Titanes', los cuales le generaron mucha curiosidad. El niño llevo la vista a donde estaba su padre quien estaba bastante concentrado y prefirió no preguntar al respecto, decidió que averiguaría el contenido de los folders por sí mismo; así que la misma silla con la que había jugado minutos antes, la usó para subirse y así poder alcanzar al menos uno de los folders que estaba en el último nivel del estante. A pesar de que la silla le daba más altura, no le daba la suficiente para alcanzar su objetivo, entonces se estiró lo más que pudo dejando su balance a cargo de las puntas de sus pies y su seguridad a cargo de los rodachines de la silla.
Como acto reflejo Reiner se giró y vio a su hijo tambaleándose intentando a toda costa alcanzar el folder sobre la silla inestable. —¡Dylan! —corrió hasta él para evitar que se cayera. —¿¡Qué crees que haces!? —exclamó bastante nervioso cargando al niño en sus brazos. Dylan solo miro impactado por la reacción de su padre ¿Había hecho algo malo?
—Dime, ¿Que hacías ahí? Es muy peligroso que te pares sobre esa silla, casi te caes y si te pasa algo... —término de decir Reiner abrazando a su hijo.
—¿Qué son los titanes? —cuestionó el pequeño señalando los folders que habia intentado alcanzar.
A Reiner le impresionó la pregunta del niño, no estaba seguro de cómo podría responderle.
—¿Por qué quieres saber eso?
—¿Existen? ¿Es verdad que comían personas?
—¿De dónde sacas eso Dylan? —preguntó con preocupación.
—Me lo han contado, me han contado que antes de que yo naciera, existían gigantes que comían gente, que eran producto de una guerra entre Mare y Erdia. Y... y que tú eras uno de ellos. —el niño agachó la mirada.
Reiner se encontraba estupefacto. ¿Cómo era que su hijo sabía todo eso? —¿Quién te dio esa información? ¿Acaso fue tu maestro privado? ¿te lo dijo el profesor Arlet?
Dylan negó con la cabeza.
—¿Quién fue hijo? Puedes decírmelo.
—Los hijos de los comerciantes. Cuando van con sus padres a negociar con mamá. —el pequeño desvió la mirada. —También dicen muchas cosas feas de ti papá. Cosas como que ojalá no te hubieras salvado de una tal 'maldición'... Dicen que hubiera sido mejor que murie... —le tembló la voz antes de poder continuar.
Reiner suspiró y abrazó a su hijo nuevamente. —No hagas caso. Luego hablaremos de esto. ¿de acuerdo?
Reiner dejo en el suelo a Dylan y con su mano desordeno un poco su cabello. —Podemos ir a ahora a contarle a mamá lo que pasó. ¿Estás listo?
—Estoy listo para saber la verdad papá —afirmó el pequeño rubio.
—Bien... puedes preguntar lo que desees.
—¿Incluso cómo se hacen los bebés?
—A veces me arrepiento de que tu maestro sea Armin, eres muy curioso.
—El señor Arlet dice que es normal a mi edad ser curioso.
Reiner sonrió —Eres un chiquillo muy inteligente. —Volvió a alborotar el cabello del menor. —Vamos a donde tu madre.
El niño tomo la mano de su padre y ambos salieron del lugar.
—¡General Braun! —le llamó una voz.
Reiner y Dylan se giraron para ver al soldado que hacia el llamado.
—General Braun. —el hombre hizo el respectivo saludo militar. —Su majestad —Se inclinó para saludar a Dylan.
—¿Qué ocurre Hans? —cuestionó Reiner.
El soldado extendió su brazo con un sobre —Es del capitán Jean Kirstein. Informes de evaluación. —especificó
—Ahora no puedo revisarlos ¿puedes por favor dejarlos en mi oficina? mañana les echaré un ojo.
—Señor, sí señor.
Al terminar la conversación, el hombre los abandono realizando el mismo saludo que usó anteriormente mientras que Reiner y Dylan retomaron su camino.
—¿Jean Kirstein? Él es el padre de Jeannine Ackerman. ¿Verdad?
—Así es hijo. ¿Cómo es que la conoces?
—Ayer en mi clase de piano, el señor Arlet la llevo con él. Es como su tío.
—Oh, ya veo. Es una niña muy linda.
—Si, tiene 6 años. Aunque es algo torpe.
—¿Torpe? ¿Por qué lo dices? —preguntó Reiner.
—Es muy lenta tocando el piano.
—Oh, vamos Dylan, es menor que tú y es obvio que tiene menos habilidad. Y tu niño criticón —Lo levantó en sus brazos. —Jamás hables mal de un Ackerman. —Le dijo haciéndole cosquillas en el cuello.
—E-esta bien papá —hablo el pequeño entre risas.
—Ese es mi chico. —Dijo con orgullo y esbozando una sonrisa perdiéndose por el umbral de la puerta con su hijo en brazos en dirección a donde se encontraba su esposa.
El nombre de Dylan proviene de un personaje de la Serie americana 'Bates Motel', basada en la novela Psycho de Robert Bloch. Dylan Massett, es interpretado por el hermoso actor Max Thieriot; amo ese nombre, y el actor por supuesto.
