´´Era navidad. La nieve lo cubría todo con su blancura hipnotizante, excepto esa sensación de nostalgia y felicidad virtuosa que suele enterrarse en lo profundo de nuestro ser y que ilumina lo que tanto amamos. ´´

´´Llegué a casa a la hora consensuada, con un gorro de Papa Noel y un saco rojo repleto de regalos. Todos se encontraban sentados a la mesa, riendo y charlando como una gran familia… pero algo faltaba. Maura no estaba allí; su puesto se encontraba vacío.´´

´´Tras sobrevivir a la ensordecedora acogida de bienvenida y las bromas hilarantes, me acerqué a Mamá´´

- ¿Dónde está Maura? ¿Está en su habitación aún?

- ¡Pensé que estaba contigo cielo! – se llevó una mano al pecho, afectada- ¿no has hablado con ella?

- No, no he hablado con ella desde anoche. ¿Dónde estará? – un cierto golpecillo agujereó mi estómago. Siempre que Maura desaparecía de esa manera me imaginaba lo peor – iré a ver si está en su habitación, ¿vale?

´´ Su habitación estaba vacía y pulcramente ordenada. Me impresionaba esa capacidad tan rigurosa que poseía Maura, de mantener todo en su lugar y en las mejores condiciones posibles. Siempre he creído que, posee esta manía, porque hay algunas cosas en su vida que no encajan o que no comprende; una especie de ritual que le permite contemplar la quietud de la simplicidad, cuando en su mente todo es un caos sin forma. Suelo imaginármela como una especie de turista en su propia vida, buscando los retazos de su sentido por los rincones de su memoria y sé, con propiedad, que aquello es una herida de su infancia, tan marcada por la soledad y el desconcierto de una niña que necesitaba amor y comprensión. Yo la amo, pero no sé si sea lo suficientemente capaz de poder suplir lo que le hace tanta falta...´´

- ¿Dónde estás Maura? – me dije con desconcierto, cuando, de pronto, descubrí una gaveta abierta. Faltaba la llave de la casona.

´´Conduje hasta allí y tan pronto como cogí la callejuela paralela a la carretera, atisbé los ventanales alargados y memorables del chalé. El automóvil de Maura se encontraba aparcado bajo un árbol. El pasillo se encontraba a oscuras, pero el hall del fondo levemente iluminado de azulino´´

- Jo, jo, jo, feliz navi…

´´ Maura dormía sobre un sillón, escondida entre las enredaderas y la luz de la luna. Su cuerpo subía y bajaba en el vaivén de un sueño que la hacía sonreír con inocencia. Me pareció estar frente a una escultura griega, o a una especie de ángel, con su vestido blanco y sus cabellos esparcidos alrededor. Me arrodillé ante su cuerpo, con devoción y comencé a llorar. Comprendí, en ese instante, que Maura lo era todo para mí y que debía sacar de mi corazón esa pasión incontrolable que terminaría ahogándome; si yo seguía con esto, Maura, se transformaría en el foco de toda mi atención, en mi obsesión, impregnándolo todo y que aquello acabaría con mi vida. Porque nada es eterno.´´

´´Secaba mis lágrimas cuando Maura despertó. Sus ojos me observaron con preocupación y le sonreí.´´

- ¿Por qué Papa Noel llora, si hoy es navidad?

- Porque Papa Noel está feliz de encontrar a Maura sana y salva.

- Lo siento, yo… necesitaba paz.

- ¿Porqué Maura necesita paz?, ¿no puede tenerla junto a su familia?

- Maura tiene muchas cosas en su cabeza… muchas cosas Jane…y no encuentra la salida.

- Quizás Maura se ponga feliz con esto. - Saqué del saco una pequeña cajita de raso azul, coronada con una cinta plateada – Papa Noel supo que Maura se ha portado bien este año.

´´Maura tomó la cajita absorta, sonriendo gratamente. Sacó el anillo de plata y ahogó un sollozo. Lo tomé y pedí su mano.´´

- Maura Isles, ¿quieres ser mi mejor amiga por siempre?

´´Me dio su mano y vi brillar el anillo de Ian como brilla el filo de un cuchillo. Se sacó el anillo, y puso en su dedo nuestro compromiso. Levanté mi rostro, cuestionándome la acción de Maura y nuestros ojos se encontraron como lo hacían un millón de veces al día, pero esta vez era distinto; sus ojos de miel me bañaron con tristeza y con cierto dejo de amor… Amor... Maura me miraba con amor, con la fascinación del amante cautivo. Tomé su rostro, entre mis manos, y la besé.´´

´´Sus labios se ajustaron a los míos suavemente y sentí como sus manos tomaron mi pecho temblando. La maravillosa sensación de su boca me dejó estupefacta, sin respiración y el deseo momentáneo de morir allí, entre sus brazos me nubló la razón. Maura abrió su boca y me dejó entrar con lentitud. Una electrizante sensación empujó mi corazón contra mis pulmones y no pude evitar suspirar en su boca. Me tomó del cuello y me besó con furia, con una necesidad voraz, con la pasión del amor que esclaviza.´´

- Te amo Jane…

´´Y la solté… ¿Cómo podía amarme? ¿Cómo podía hacerlo si se casaría con Ian en menos de un mes? Se casaría con el amor de su vida en unos días. Yo sólo… era nada en comparación con él. De pronto una roca cayó sobre mi cabeza…Maura no me pertenecía, mi amor no tenía sustentabilidad más que en mi cabeza, en mis ganas adolescentes de que algo pudiese funcionar, mi amor sólo crecía por esas imágenes mentales que solía crear en mi desesperación, en la soledad de mi mundillo, aturdido por aquella sensación doblegadora de creer que el amor lo puede todo, que puede soportarlo todo. Maura vivía en la cúspide de una montaña, Maura tocaba el cielo y lo tenía todo. Yo agonizaba en un pantano, kilómetros más abajo, donde la gente común se satisfacía con las sobras de los sueños rotos ´´

´´Me puse de pie, llorando en silencio, sintiéndome como un juguete pisoteado´´

- Jane, no, Jane, ven, Jane.

´´Seguí caminando hasta la puerta, en una especie de sueño, nadando entre mis pensamientos quejumbrosos, entre mis miedos hechos realidad, con mi mano aferrándose a mi pecho´´

- ¡Jane!, ¡JANE! VUELVE POR FAVOR! ¡JANE!

´´Antes de cerrar la puerta tras de mí, la escuché llorar desgarradamente´´

- …sólo vuelve Jane… sólo vuelve…

XXX

´´Esa noche no llegué a mi departamento. Me sentía encarcelada en una vorágine interminable de culpabilidad y desconsuelo. ¿Era un juego para ella? En el fondo de mis reflexiones tenía la certeza de que Maura no estaba mintiendo, Maura no puede mentir, ciertamente no puede. ¿Pero qué significaba para ella, esta situación? Se casaría con Ian. Hubiese preferido que nuestro beso hubiese sido, simplemente, una muestra de cariño fraternal o un error cometido por la intensidad del momento. Pero ella había dicho que me amaba. Y eso es lo que más me hiere.´´

´´No hablé con ella ni me crucé en su camino por algunos días. No la busqué, aunque mis ganas de tenerla cerca me volvía literalmente loca. Había pedido algunos días libres en la comisaría, por miedo a desmoronarme si debíamos encontrarnos y evitaba, por sobre todas las cosas, ir a la casa de huéspedes a ver a mi madre. Hasta que Maura tomó las riendas de la situación´´

´´ Mi madre había aparecido por mi departamento unos momentos antes y habíamos estado hablando. Le había comentado que tenía algunos problemas con Casey y que necesitaba tiempo para comprender algunas cosas de mi vida y tomar decisiones que ya era hora de analizar y que había pospuesto por miedo´´

- Cariño, si necesitas hablar, de lo que sea, llámame hija… a la hora que te parezca.

- Gracias Má… lo haré, ¿sí? – la abracé y besé su mejilla – que duermas bien… nos vemos.

´´Cerré la puerta y me apoyé en ella un momento, cuando a los pocos minutos tocaron la puerta´´

- Má, ¿qué olvid…

´´Maura´´

´´No pude más que tragar ese maldito nudo que se había armado en mi boca. Parecía tan desprotegida, como un animalito asustado y herido. No podía despegar mis pies, sólo escuchar el tamborileo de mi corazón desbocado. Se acercó a mí con decisión y me besó. Le respondí con otro beso, llenando mis sentidos con cada partícula de su aroma y comprendí que, aquella vez, no terminaría huyendo´´

´´ Comencé a besar su cuello, mientras sus gemidos me cantaban en los oídos. Nos desvestimos con lentitud, contemplando cada centímetro de nuestros cuerpos como si fuera un tesoro, mientras nos besábamos con ansias. Sus manos recorrían mi piel con fiereza, derritiéndome, dejando huellas de su deseo, apropiándose de mí. La recosté sobre mi sillón, con cuidado, y comencé a besar su cuerpo mientras ella se retorcía de placer bajo mi boca. Tomé uno de sus pechos con mis labios y jugué con él. Seguí bajando por su abdomen hasta llegar a su entrepierna y le besé hasta aprenderme su sabor. La excitación me estaba llevando lejos de la tierra, fuera de mis límites. Me levanté sobre Maura para encontrar un poco de aire y de juicio sobre lo que estaba pasando, cuando sucumbí por completo a su amor; la palidez de su cuerpo brillaba de sudor, su cabello, como oro, se pegaba a su rostro sonrojado por nuestro deseo y mordía su labio con ansiedad´´

´´ Se sentó, levemente, frente a mí y me besó con timidez´´

- Jane…

´´La recosté nuevamente y ya no pude aguantar. Me dispuse entre sus piernas y, con nuestros sexos enfrentados, comencé a mecerme suavemente al principio. Maura no acallaba sus gemidos, invitándome a la danza salvaje que se avecinaba. Nuestro ritmo aumentaba a cada segundo, hasta que atisbé una luz brillante en mi mente, cuando sentí a Maura suspirar y contener la respiración, elevando su cuerpo en una especie de contracción exquisita y… simplemente me perdí en nuestro clímax.´´

´´Me recosté sobre su pecho mientras ella coronaba mi cabello de besos, intentando controlar su respiración. Ella tenía miedo, igual que yo, de que aquello fuera el comienzo de una necesidad desbordante. Tenía miedo, al igual que yo, de que nuestro amor se saliera de las causes y arrastrara todo a su paso, quebrando los cimientos de nuestra amistad. Me sentí, de pronto, como una lunática enmascarada en medio de una isla; no había más que mar, del oscuro y tempestuoso, rozándome los pies, mientras yo paría carcajadas sin sentido aunque mi cuerpo se quemara de dolor. Había tenido una conexión mística con Maura, por algunos minutos de mi vida, y me sentía agradecida por ello, por haberme regalado las amargas migajas de su amor.´´

´´Desperté por la mañana, arropada. Maura no era más que una imagen danzante en mi leve desquicio… Quizás estaba con Ian, entre sus brazos, besándole, diciéndole cuánto lo amaba y lo importante que era para ella, o, quizás se encontraba pensando en mí y lo maravillosamente cruel que había sido nuestra noche juntas´´

´´Me levante desnuda y me senté en medio de mi salón, con mis manos sujetando mi cabeza entre mis piernas, buscando algún madero del cual poder anclarme, en ésta marejada en la que me siento hundir.´´

XXX

El anciano se encontraba absorto en sus pensamientos, escuchando cada una de mis palabras con atención. Su rostro, enjuto, grato, se cernía con la vejez magistral de la experiencia y la bondad.

- Una vil broma del destino, Jane.

- Correcto.

- Según la mitología griega, los humanos fueron creados, en un principio, como seres de cuatro brazos, cuatro piernas y una cabeza con dos caras. Vivían así, felices… había seres femeninos, masculinos y mixtos… podían contemplar el mundo en toda su amplitud y eran perfectos. Ante el temor del poder que poseían por su condición, el dios Zeus los dividió en dos seres separados, condenándolos, por siempre, a pasar sus vidas en busca de sus otras mitades, en búsqueda de su otro yo… Y ese camino no suele ser fácil, mi querida Jane. El cruzar fortalezas, el saltar piedras, el sufrir los embates del sendero, nos hace apreciar con mayor intensidad el premio que recibimos, cuando encontramos nuestra mitad…

- Pero la vida debería ser igualitaria.

- La vida no es igualitaria, Jane, porque es equitativa… y esas son dos caras distintas de la justicia.

- Creo que tiene, usted, mucha razón.

- Y Jane, dígame, ¿qué pasó después?