Hola mis queridos lectores, pues aquí aparezco de madrugada dejando el segundo capítulo de esta historia, espero que la disfruten y comenten si les gusta, que anima saber que tu trabajo lo leen. Acepto críticas siempre que sean con respeto, muchas gracias.
Disclaimer: Los personajes de esta historia no son míos, pertenecen a Dreamworks y Disney como ya todos sabéis. ¡Disfruten de la lectura!
Los Lazos Invisibles Del Destino
Capítulo 2: Dragones.
El viento otoñal en su rostro era realmente placentero para la joven pelirroja, no sabía cuánto tiempo llevaba así, en completo silencio, subida sobre un dragón y acompañada de un desconocido que la había salvado de un ataque, si fuese la típica princesa enamoradiza de un cuento creería que el hombre que la acababa de salvar era su tan ansiado amor verdadero por el cual había estado esperando toda la vida, pero que en vez de montar un bello corcel, estaba montado sobre un hermoso dragón. Mérida no pudo evitar soltar una leve risa ante aquel pensamiento ridículo y se dedicó a mirar a su acompañante. Ahora que se fijaba, llevaba un atuendo que nunca había visto anteriormente ¿Sería una especie de mago? Recordaba vagamente que su madre hace años le contó algo de que los dragones solo pudieron ser controlados por los valientes magos en sus tierras. Un extraño gruñido del dragón la sacó de sus pensamientos y vio como aquel joven le acaricio el cuello oscuro suavemente.
—Entiendo compañero, será mejor bajar entonces—el dragón descendió lentamente hacia un claro del bosque dónde aterrizó sin problema bajando el joven de él de un salto, iba a ofrecerle una mano a su acompañante cuándo vio como ella había bajado de igual forma luego de él mirando a Toothless con mucha curiosidad y luego a él.
—Puedo llevarla a su casa en cuánto mi compañero descanse un poco. —se quitó el casco con el que cubría su rostro diciendo aquellas palabras y fue cuándo Mérida sorprendida pudo comprobar de que aquel desconocido era un muchacho como ella, más o menos de la misma edad, aunque él era más alto, de pelo caoba rojizo y ojos verdes. Mérida le sonrió levemente sintiéndose algo estúpida por su actitud con aquella persona, aún ella ni le había agradecido por lo anteriormente acontecido cuándo él ya pensaba en ayudarla nuevamente.
—No gracias, de verdad ya hiciste bastante con ayudarme antes, te lo agradezco mucho, bueno más bien os lo agradezco a ambos esto…
—Hiccup y este reptil enorme es mi mejor amigo Toothless. —Toothless empujó a Hiccup con la cola haciendo que cayera al suelo causando una leve risa en Mérida, aquel joven le trasmitía confianza pero al oír ese extraño nombre ahora si estaba segura de que él no era de allí, además... ¿quién en el reino de Dunbroch le pondría Hiccup a su hijo? ¿Acaso algún padre loco que odiaba a su hijo?
—Yo soy Mérida, no eres de aquí ¿verdad? —se puso de cuclillas a la altura de Hiccup tirado en el suelo.
— ¿Te has dado cuenta? Y yo que quería mantenerlo en secreto… ¿en qué habré fallado…?—Mérida soltó una carcajada ante el sarcasmo del joven, por lo que decidió seguirle el juego.
—Bueno si tenías intenciones de no llamar la atención tanto tu atuendo como tu nombre no pasan muy desapercibidos aquí que digamos, por no hablar de tu amigo, no es que pase tampoco muy desapercibido. —Mérida señaló a Toothless que estaba reposando en el suelo ausente a los dos jóvenes, al parecer estaba cansado, seguramente por las horas de vuelo que había tenido ese día con Hiccup, esta vez habían viajado más lejos de lo normal.
—Vale me has pillado, tan solo soy un simple explorador en búsqueda de nuevas especies de dragones, así como nuevas tierras—Hiccup se puso de pie sacudiendo su traje del polvo seguido de Mérida.
— ¿Nuevas especies? Entonces… ¿hay más dragones? —el joven explorador levantó una ceja extrañado por el tono sorprendido de la joven.
— ¿No lo sabéis?... es decir… ¿Aquí no hay dragones?
—No, bueno sí, la verdad no lo sé, los que me atacaron hace un rato son los primeros que he visto en Dunbroch, según tengo entendido aquí no ha habido dragones desde hace siglos.
—Así que Dunbroch…—el joven sacó una especie de cuaderno y empezó a anotar algo, si la chica decía la verdad, era extraño que aquella pareja de dragones hubiesen migrado tan lejos de dónde provenían para tener a sus crías ¿cuál sería el motivo? Tan atento estaba escribiendo que no se dio cuenta que Mérida se puso a su lado viendo lo que escribía lo que le hizo sobresaltarse levemente, al parecer era una chica muy curiosa, pero a él no le molestaba, por lo que le mostró el dibujo que hizo de los dragones con total confianza.
—Los que vistes nosotros les llamamos changewing y son, digamos, muy peligrosos cuándo están en época de cría, en otras circunstancias suelen ser más pacíficos y simplemente desaparecen. —Hipo le estuvo explicando todo ello haciendo unos extraños movimientos con sus manos y hombros, algo en lo que se fijó Mérida y le pareció divertido aunque no hizo ningún comentario al respecto, no sería educado de su parte.
— ¿Desaparecen?
—Bueno, digamos que ellos saben camuflarse muy bien en cualquier entorno, por lo que usan su habilidad para esquivar a otros.
— ¡Con razón no vi a aquel dragón cuándo me apareció por la espalda! ¿Sabes más de los dragones? ¿Entonces no son peligrosos normalmente? ¿Cómo es que sabes tanto? ¿De dónde vienes es normal que haya dragones? ¿Los tenéis de mascotas o algo y por eso sabéis montarlos? —Hiccup se sorprendió ante la cantidad de preguntas de su nueva amiga, realmente era bastante curiosa y ansiaba por conocer, eso a él le gustaba porque siempre estaba dispuesto a enseñar a los demás lo que mejor se le daba respecto a otros, "El Conocimiento sobre los dragones" y así poder evitar hostilidades innecesarias entre humanos y dragones.
—Bueno, yo provengo de Berk una pequeña isla vikinga más al norte de aquí y…
— ¿¡Eres un vikingo!? —Mérida le interrumpió dando unos pasos hacia atrás con gesto de sorpresa, se imaginaba de todo menos que aquel joven fuese un vikingo…es decir ¡no lo parecía! Bueno ella realmente no había visto alguno en persona, tan solo había oído relatos de su padre en sus antiguas batallas y según él los vikingos eran unos bárbaros sin escrúpulos, torpes, brutos, grandes y sin ninguna pizca de conocimiento más que de la guerra, eso sí, ellos eran fuertes como nadie e impresionantes navegantes y ahora ella tenía delante a uno que era todo lo contrario a lo que su padre le contó en sus viejas historias, es decir a Hiccup se le veía inteligente, tranquilo, altruista, es que la había salvado sin conocerla de nada y…¡se supone que fueron enemigos en el pasado! ¿¡Que hacía allí Hiccup tan tranquilo en tierras de antiguos enemigos!? Y ella era la princesa de esas tierras…pero él no tenía por qué enterarse ¿verdad?
— ¿Eh? Pues sí, soy un vikingo y tú una jovencita celta y no me sorprendo, además tu vestido también te delató —Hiccup sonrió levemente, él si había leído algo acerca del pueblo celta, aunque nunca había visitado sus tierras hasta ese día, él sabía de las hostilidades pasadas entre ambos pueblos, aunque su aldea nunca formó parte de ello, en esa época de guerra entre vikingos y celtas ellos tenían suficiente con los problemas de los dragones que los atacaban continuamente en Berk, por lo que no tuvieron tiempo de enfrentarse a otros pueblos ni unirse a aquella guerra.
—No, es que…bueno no importa, solo me sorprendió un poco. —Mérida bajó un poco el rostro avergonzada de su reacción repentina y fue entonces cuando se fijó que a Hiccup le faltaba la mitad de la pierna izquierda llevando en su lugar una especie de prótesis metálica y se quedó mirándola extrañada.
—Bueno…esto es una larga historia…—Hiccup colocó una mano en su nuca algo incómodo al ver como Mérida le miraba su prótesis, aquella era la marca de su gran cambio, de cómo el joven invisible y patético de Berk se convirtió en el más respetado y querido por todos al ser el primer entrenador de dragones y salvador del pueblo.
— ¿Cómo la has hecho? —ella le interrumpió.
— ¿Perdón? —Hiccup la miró confundido alzando una ceja.
—Tu prótesis, es increíble— Mérida se agachó y dio varios tirones de ella notando lo fuerte que era y el extraño mecanismo que llevaba con total confianza—nada que ver con la de mi padre que se le rompe cada dos por tres. — murmuró divertida, a Mérida sobretodo le parecía curioso que Hiccup tuviese amputada la misma pierna que su padre Fergus ¿Tendría una buena historia que contar como él de cómo la perdió? Bueno, acababa de conocerlo tampoco quería incomodarlo preguntando sobre ello, algunas veces tendría que actuar con la discreción que tanto le fue enseñada por su madre.
—Gracias, la hice yo pero no es para tanto…—se rascó la nuca avergonzado, fue entonces cuando Mérida se dio cuenta de que Hiccup era un chico bastante modesto y ella tan solo sonrió con el vago pensamiento de que aunque fuese vikingo, aquel joven sinceramente le estaba cayendo bien y realmente sentía que podrían llegar a ser muy buenos amigos. Hiccup pensaba de igual forma que Mérida, por lo que pasaron gran parte del día charlando animadamente haciendo que la joven princesa se impresionara de las grandes hazañas de aquel vikingo con los dragones, sobre cómo sabía controlarlos y los distintos tipos que habían, le mostró un libro en el que él anotaba aquellas cosas y Mérida estaba atónita ante sus increíbles historias, pero sobre todo en lo más profundo de su interior le tenía mucha envidia, Hiccup había volado sobre gran parte del mundo gracias a su amistad con Toothless al parecer, y ella sin embargo estaba enjaulada en ese lugar sin poder volar del todo como quisiera. Cuando Toothless descansó un poco volaron con él de vuelta al lago dónde observaron a la lejanía a los changewing alimentando a sus crías, Hiccup sabía cómo poder observarlos de cerca sin ser descubiertos y apuntaba cosas en su cuaderno mientras Mérida le observaba y de vez en cuando hacía alguna que otra pregunta que era respondida por el joven vikingo. Al estar cerca de allí Mérida aprovechó y buscó a Angus por la zona dónde lo perdió de vista pero no lo encontró, supuso que habría vuelto al castillo, el caballo era muy listo. A la tarde cuando el hambre empezó a surgir Mérida condujo a sus nuevos amigos a un río cercano que conocía desde pequeña dónde pescaron y comieron entre risas, Hiccup se impresionó al ver las habilidades de la joven con el arco y Mérida rió al ver como Toothless le regurgitaba comida a Hiccup y luego a ella en agradecimiento por la pesca, hablaron de temas cotidianos y el diferente tipo de ideología entre ambos pueblos y algunas de sus tradiciones. Cuando faltaban solo unas horas para la noche Hiccup insistió en llevarla a casa, ella al final aceptó y subiendo en Toothless Mérida le indicó a la aldea más próxima al Castillo de Dunbroch. Aterrizaron lejos de miradas curiosas, Mérida le advirtió que no sabría cómo reaccionarían si lo veían llegar subidos en un dragón, era mejor que nadie supiese nada, ambos bajaron en silencio, a Mérida se le había hecho demasiado corto el día.
—Cómo me hubiese gustado haber visto todo lo que me contaste…—murmuró mientras recordaba el plano y libro que Hiccup le había enseñado anteriormente, había tanto por conocer del mundo exterior al reino de Dunbroch.
—Podrías venir conmigo alguna vez, sería divertido. —Mérida miró a Hiccup, al parecer la había escuchado.
—Realmente me encantaría pero no puedo, tengo…bueno cosas que hacer, ya sabes. —no se atrevía a decirle quién era, por una vez quería ser simplemente Mérida a los ojos de alguien, sin saber de que Hiccup de igual forma que ella huía de la responsabilidad a la que lo sometía continuamente su padre sobre ser el líder de Berk, él ya sentía que había cumplido bastante al haber enseñado a su pueblo como convivir con los dragones y simplemente deseaba ser Hiccup, ser libre y buscar su lugar en el mundo, él no sentía que fuese ser líder de Berk, por eso se "escapó" con Toothless.
—Yo me voy a quedar un tiempo por aquí, explorando la zona e intentar descubrir porqué aquellos changewing están tan lejos de casa, podrías acompañarnos a Toothless y a mí, no iríamos muy lejos, te dejaría aquí cuándo quisieras, además me vendría bien la ayuda de alguien que me guiase por la zona para poder terminar mi plano. —todo eso eran simples excusas del joven vikingo, Hiccup realmente quería que Mérida lo acompañara, en ese día que había pasado con la joven el sintió que de igual forma ella ansiaba ser libre de lo que fuera que la impedía alejarse demasiado de aquel lugar, se dio cuenta al ver como los ojos de ella se iluminaron al oír los relatos de algunas de sus aventuras con sus amigos y él siempre estaba dispuesto a ayudar a quien fuese, y aunque Mérida no estuviera pidiendo ayuda, él sabía que la necesitaba, lo sintió de nuevo también cuándo la oyó reír mientras estaba con él subida sobre Toothless o cuándo miró emocionada a los changewing.
—No te darás por vencido ¿verdad? — Mérida sonrió levemente poniendo sus brazos en jarras, realmente Hiccup era terco, en cierta forma le recordaba a ella.
—La verdad es que no. —Mérida asintió levemente y se quedó pensativa, y fue cuando recordó a los fuegos fatuos, ellos la llevaron hacia los dragones y así pudo conocer a Hiccup, quizás parte de su destino estaba unido a él y podría ser un modo escapar de su realidad de vez en cuándo, tenía en sus manos la opción de negarse o aceptarlo, la verdad es que podría escaparse en alguna ocasión del Castillo, ahora su madre la controlaba menos y confiaba más en que ella haría sus deberes y responsabilidades sin tener vigilancia continua.
—Está bien, nos vemos aquí mañana a la tarde, gracias por lo de hoy Hiccup, realmente me lo he pasado en grande y no sabes cuánto te lo agradezco, hasta luego Toothless. —Mérida acarició levemente la cabeza del dragón y se marchó de allí despidiéndose con la mano sonriendo pensando en el día tan divertido que había pasado. Hiccup se quedó mirando como ella desaparecía y montando en su compañero decidió regresar a su campamento temporal cerca de allí, casi era de noche, aún no se conocía la zona y no querría perderse, ya mañana investigaría el lugar más a fondo, así como la aldea celta, su curiosidad de ver en persona como convivían allí era aplastante.
—No ha estado nada mal ¿verdad compañero? Nuestro primer día en tierras no muy gratas para nosotros y nos hacemos amigos de una celta ¿curioso verdad?
...
Cuando estaba por llegar a la entrada del castillo, Mérida se encontró con Angus a unos metros pastando, se acercó a él acariciando su cuello sin darse cuenta que seguía sonriendo desde que se despidió de Hiccup y Toothless.
— ¿Estás bien Angus? Sabía que regresarías a salvo… ¿sabes? Hoy pasé el mejor día de mi vida, conocí a alguien al que sé que podré llamar pronto "mi mejor amigo" bueno, aparte de ti claro, ya te lo presentaré. —Mérida subió a él y cabalgó hasta el establo provisionando a su compañero con doble ración para compensarlo. Durante la cena con sus padres y hermanos Mérida no habló apenas, no pudo pensar en otra cosa que no fuese en su emocionante día lleno de risas junto a sus dos nuevos amigos, apenas atendió a los viejos relatos de su padre ni a las travesuras de sus hermanos que le quitaron el postre que ella misma se sirvió, por suerte para ella la única persona que se hubiera dado cuenta de que esa noche actuaba raro era su madre que estaba como siempre atendiendo algún asunto referente al reinado.
Bueno hasta aquí dejo el capítulo 2, espero realmente que haya sido de vuestro agrado, he intentado plasmar lo mejor posible lo que para mí sería un primer contacto entre Mérida e Hiccup y salió esto. Hiccup para mí es una persona demasiado confiada en las personas así como Mérida por lo que no fue difícil que hablaran entre ellos con confianza desde el principio. ¡Hasta la próxima y gracias por leer!
