Capítulo 2: El error del rey.
Pov Narrador.
El rey Carlisle III leía con atención un libro. El reino había estado en orden, sin detenidos, hace más o menos una semana. Sus hijos habían estado aprendiendo sus lecciones. Edward, el primogénito, Alice, la menor y Emmett el hermano del medio. Edward y Alice eran los más aplicados con sus materias, pero Emmett era otro caso, completamente despreocupado vivía a todo lujo. Siempre malcriado por la dulce reina Esme.
En tres años más, Edward se convertiría en rey al contraer matrimonio con Victoria Sutherland.
Aunque estemos hablando del año 2012, este era un matrimonio por conveniencia. Victoria mantenía una relación con un carpintero llamado James, y aunque Edward lo sabía, había aceptado.
El rey Carlisle, algo nostálgico, decidió revisar el libro de nacimientos reales.
"Principe Edward VI (1995)
Principe Emmett II (1996)
Princesa Alice V (1997)"
Y cerca del príncipe Edward, Carlisle vio un nombre que nunca nadie había notado. Estaba distorsionado, como si alguien hubiese querido borrarlo con lágrimas. Carlisle tomó sus lentes y se acercó para quedar aún más sorprendido de lo que había estado en toda su vida.
"Princesa Heredera: Isabella II (1994)"
¡¿Quién era Isabella?! ¿Por qué aparecía como "Princesa heredera" si no era su hija? ¿De quién lo era?
Apretó el botón intercomunicador. Sam, su hombre de confianza, llegó al estudio del rey en menos de lo que canta un gallo.
— Diga su majestad.
— Llama a todo el consejo. Hay un error en la lista de nacimientos reales — Sam curioso partió a llamar a todo el consejo real.
En poco más de una hora todos estuvieron reunidos escuchando al rey Carlisle III.
— Su alteza, según nuestros registros, Isabella II es hija de Charles Swan.
— ¿Charles Swan?
— Si su alteza.
— Esperen ¿Charles Swan? Hijo de la difunta reina Isabella I.
— Sí, el mismo. Isabella II asume el cargo como heredera al trono ya que tanto su abuela como sus padres declinaron. Pero ella no tiene opción.
— A ver, ¿Me estás diciendo que mis padres no eran los reyes absolutos?
— No señor, la reina absoluta era la señora Isabella I y el rey Peter. Ellos declinaron. Luego viene Charles Swan, quien nunca fue informado de títulos, ya que el imperio Cullen alcanzó el trono en el año de su nacimiento — unos golpes se hicieron sentir en la sala.
— ¡Adelante! — vociferó Carlisle.
— Disculpa la demora Padre — se disculpó Edward.
— Edward, hay algo que debemos informarte.
— ¿Qué está pasando?
— Tú no eres el heredero al trono.
— ¡¿Qué?! ¡Pero si yo soy tu primogénito! — lanzó el joven confundido.
— Lo sé Edward, pero surgió un problema. En la lista de nacimientos reales, un antepasado se nos mezcla, y nombra como heredera del trono a Isabella II.
— ¿Quién es Isabella II?
El consejo le explicó a Edward el enredo familiar que había. Cuando la dinastía Swan decide declinar y el trono lo adquiere la dinastía Cullen.
— Padre, deberíamos localizarla, hay que llegar a un acuerdo
— Podríamos terminar tu compromiso con Victoria y casarte con Isabella.
— No, no y no. No me casaré con quien quiere quitarme mi trono.
— Hijo, Ella no tiene idea de que pertenece a la realeza, mucho menos que es heredera al trono.
En ese momento Edward estaba molesto ¿Acaso él no contaba? ¿No contaba todo lo que había hecho? Ni su falso compromiso con Victoria.
Al terminar el consejo, acordaron buscar a Isabella por todo el mundo hasta encontrarla.
Edward entró a su habitación furioso. Todo esto era tan confuso y malo al mismo tiempo. Alguien ocuparía su lugar. Él estaría casado con una mujer a la que no amaba sólo para subir al trono ¿Y ahora qué?
Cogió el teléfono. Quería cortar con esto de una sola vez. Marcó el número que tantas veces había marcado este último tiempo.
— Casa Sutherland.-Habló el mayordomo, Edward rodó los ojos.
— Quisiera hablar con Victoria por favor, de parte de Edward.
— Enseguida señor — Música de espera ¿Es que no podían tener un teléfono normal?
— ¿Edward? — habló la voz de Victoria.
— Hola Victoria.
— ¿Cómo estás? ¿Qué pasa?
— No estoy bien Victoria, tampoco para tus preocupaciones de novia falsa. Limítate a ser honesta.
— Yo soy honesta, Edward.
— ¡Por favor Victoria, no me hagas reír! En fin, no te llamaba para discutir eso.
— ¿Podrías decirme que demonios te pasa?
— Se acabó Victoria, me aburrí de esta farsa.
— Pero Edward, me necesitas… si no te casas no obtienes el trono.
— Lo sé, pero sencillamente tú no eres para mí, no te amo ni nunca fue así.
— Pero Edward…
— Lo siento, lamento haberlo alargado tanto — Y colgó el teléfono. Durante la siguiente hora su teléfono sonó insistentemente y Edward tomó la decisión firmemente… Isabella II no obtendría la corona.
Hola a todos, lamento haberme tardado tanto pero he estado muy ocupadita y se me había quedado en el tintero. NO pienso en retirarme y menos en irme así nada mas. Seguiré subiendo capítulos los Jueves, pero mañana y de forma inedita subiré otro capitulo de esta historia.
Besos!
