Tras horas de intenso rodaje, Hugh y Lisa decidieron marcharse a casa de él a pasar la noche. Últimamente hacían esto a menudo, ya que Rebecca estaba instalada en su nuevo apartamento. El trayecto no fue para nada tranquilo, un paparazzi les había visto salir juntos del aparcamiento de los estudios y tuvieron que rodear la ciudad intentando despistarle. Cuando al fin lo consiguieron, llegaron a la pequeña mansión y encargaron algo de comida rápida. Mientras Hugh abría una botella de vino para acompañar la cena, Lisa había subido a la habitación y se había echado a llorar como una niña. No quería seguir ocultándose del mundo, ella no era así. Pero si tenían que esconderse, estaba dispuesta a hacerlo. Ya había estado mucho tiempo alejada de él, así que sin más se retocó el maquillaje y respiró hondo varias veces. Minutos más tarde bajó al salón, Hugh enseguida notó que había estado llorando. Vio sus ojos enrojecidos, el maquillaje no había borrado las lágrimas que minutos atrás habían brotado de sus ojos. Decidió no decirle nada, sabía que había sido por ese periodista que les había seguido, ella se sentía culpable por lo que estaban haciendo. Él estaba casado y tenía una familia, y aunque le amaba sabía que mucha gente la juzgaría por ello. Jamás entenderían lo que ella sentía por ese hombre, y aunque a ella no le importaba lo más mínimo que pudieran criticarla. Temía que a Hugh si pudieran afectarle esos comentarios, no quería verle sufrir ni arrepentirse de nada. Así que tratando de disimular lo evidente, tomó asiento en el sofá y le dedicó una sonrisa mientras se servía una copa de vino. Hugh hizo lo mismo, y mientras cenaban no dejaba de acariciarle la mano y de darle tiernos besos en la mejilla. No soportaba verla llorar, le partía el corazón. Y más, sabiendo que él tenía parte de culpa por no poner las cosas claras. Tras la cena, Hugh recogió la mesa y se puso el delantal que Lisa le había regalado, donde en la parte delantera había un miembro masculino bastante considerable dibujado. Sonrió al verlo y se puso a fregar los platos. Pasados unos minutos, llegó al salón dispuesto a acurrucarse a su lado. Pero ella se había quedado dormida, sin duda el día la había dejado agotada.

Sin pensarlo dos veces tomó asiento frente a ella y cogió su guitarra, enseguida sus dedos cobraron vida y una melodía lenta comenzaba a salir de las viejas cuerdas de su guitarra:

"Déjalos hablar, si ellos quieren. Porque que hablen no me molesta. No voy a guardar lo que el mundo entero sabe, quete quiero de verdad. Realmentete quiero tanto"…

Tras decir esto, tomó a Lisa en brazos y la llevó hasta la habitación. La depositó en la cama con cuidado y comenzó a desnudarla muy despacio, bajando la cremallera de su vestido y pasando el dedo índice por su espina dorsal. Finalmente la cubrió con la sábana y se tumbó a su lado, rodeándola con los brazos

- Sé que soy un cobarde, y tienes derecho a enfadarte por ello. Pero por favor no me dejes, te necesito a mi lado. Solo dame tiempo.- apartó un mechón de pelo que cubría su rostro y besó su frente.- Algún día te cantaré esta canción en público, mirándote a los ojos. Para no dejar ninguna duda de lo que realmente siento por ti.