Disclaimer: Twilight y sus personajes pertenecen Stephenie Meyer y su Editorial. La historia que leerán a continuación me pertenece a mí.


٩(●.•)۶٩(●.•)۶٩(●.•)۶Capítulo beteado por Shades ٩(●.•)۶٩(●.•)۶٩(●.•)۶


Recibi muchos reviews y mensajes privados preguntando si Emmett era o no la misma persona (osea hermano de Bella y Amigo de Edward o si eran dos personas diferentes) pense que sin aclararlo bien se darian cuenta, pero bueno, en este cap aclare bien y a muchas les voy a sacar las dudad sobre Emmett. Ahora las dejo y espero que difruten. Gis :p


Capítulo 2: Él es tan lindo como un dolor en el culo.

"La conversación más agradable es aquella de la que no se recuerda nada con precisión, pero deja una impresión general agradable"

Samuel Johnson

Bella POV.

Ese día me la había pasado pensando en como será el hijo del Señor Carlisle, realmente estaba un poco inquieta de saber que mañana lo conocería y que precisamente yo le enseñaría los oficios de la fabrica. Papá había manifestado algo de preocupación luego de salir de las oficinas de la fábrica, él no había estado muy de acuerdo con la unión que había dicho el Señor Carlisle, pero que mas podía yo decirle, él había sido muy bueno con mi familia y eso incluía a Charlie. Gracias al Señor Carlisle, habíamos podido terminar de pagar la hipoteca de la casa; el favor que me pedía no era nada del otro mundo, mi trabajo solo era enseñarle los oficios a su hijo, eso es todo.

A la hora de la salida Emmett venia apresurado hasta donde yo estaba, lo miré a los ojos esperando una respuesta de su entrevista y el sonrió. Sí, mi hermano lo había hecho. Estaba muy orgullosa de él, sabía que esos cursos que hacia cuando viajaba le habían servido de gran ayuda. Él había pedido un préstamo en la fábrica para poder remodelar la casa donde vivíamos, había hablado con el Señor Carlisle y este le había otorgado el dinero. La relación que el Señor Carlisle tenía con mi hermano era muy especial, él le tenía un cariño como si de un hijo se tratara, algo más por lo que no me podía negar a ayudarlo con su hijo.

Emmett llego hasta donde estaba y me abrazo…

—Lo hice Bella, a partir de mañana soy el nuevo encargado de planta —dijo argulloso de si mismo, le sonreí y le di un beso en su mejilla.

—Bueno, pues te felicito hermano, ya vez, todos los viajes que hacías por los cursos te sirvieron un montón —él asintió y agachó su mirada—. ¿Tú crees que donde tú estudiabas me aceptarían a mí? la verdad es que me gustaría hacer unos cursos de escultura y… —Emmett se puso rígido y su semblante había cambiado.

—A… a donde yo iba, no habían cursos de escultura —dijo algo nervioso ¿Qué le pasaba?

—Oh… bueno a lo mejor puedo buscar alguno, tu puedes ayudarme, tienes muchos mas viajes que yo… que digo mas viajes que yo, si nunca salí de Forks —Emmett me miró y me sonrió dándome un beso en la cabeza.

—Bella, algún día te llevare a conocer otro lugar… ¿te gusta la playa?

—Aquí tenemos playas, la reserva tiene…

—No me refiero a estas playas, hablo de Los Ángeles… las playas de esa zona Bella —mi boca se hizo una completa O

—Me encantaría conocer Los Ángeles…

—Bueno, pronto y a lo mejor se te cumple —y sin más salimos los dos a la parada del bus. A él le comenzó a sonar su celular. — ¿Hola? —Él me miró y se alejóhaciéndome señas que lo esperara— ¿Qué pasa Jasper? —hice una mueca con mi rostro ¿Quién era Jasper? Yo no conocía a ningún amigo suyo con ese nombre, sacudí mi cabeza, luego le preguntaría quien es.

Diez minutos después mi padre se me acerco.

— ¿Aun no pasa el bus? Pensé que ya se habían ido ¿Por qué no me esperaron? —Emmett había cortado la llamada y se nos acercaba con el ceño fruncido— ¿Qué pasa? —preguntó mi padre.

—Nada, solo… olvídalo, cosas de faldas—yo rodé los ojos y mi padre bufo.

— ¿Cómo te fue en la entrevista?

—Bien, tanto que a partir de mañana soy el nuevo encargado de planta —mi padre lo abrazó y palmeó su espalda.

—Creo que esta noche hay cena de festejo —todos asentimos. Y a los pocos minutos estábamos tomando el bus yendo para nuestro hogar.

La cena había sido exquisita, mamá había preparado carne asada con papas gratinadas como le gustaban a Emmett. Hablamos de cómo seria su trabajo y de lo que él se tenía que encargar. Mi hermano iba a estar un puesto mas arriba que mi padre, por lo eso me hacia sentir un poco incomoda. Hablamos de que yo quería hacer unos cursos de escultura moderna que era mi sueño que la gente viera mis obras en alguna galería de arte. Reneé estaba muy pensativa y no había hablado mucho en la cena, su mirada estaba perdida y a cada pregunta que le hacíamos ella las contestaba con monosílabos. Luego hablaría con ella. Charlie por otro lado, estaba más que feliz que Emmett subiera en su puesto de operario a encargado. El cambio de habiente que hubo en la mesa fue cuando mi padre comenzó a hablar sobre mi trabajito extra de enseñar al hijo de Carlisle…

— ¡¿Qué tu, que?! —gritó Emmett.

— ¡No grites, que estoy a tu lado! —Él se volteo de cuerpo entero hacia donde yo estaba, mirándome con su ceño fruncido— Nada, eso… él Señor Carlisle me pidió que por favor instruyera a su hijo menor en los oficio de la fabrica, al parecer tuvo problemas donde vive y este va a pasar una temporada en Forks —¿Emmett estaba transpirando?

— ¿Pero cual es exactamente tu trabajo? A lo mejor y yo puedo enseñarle y… —negué con la cabeza.

—Nada de eso, tú ahora ya tienes otro cargo en la fábrica y no puedes encargarte de ese tipo de trabajos… ¡Vamos Emmett! Yo puedo hacer eso, se manejar todas y cada una de las maquinas que hay en la fabrica y que decir de soldar ¡Lo hago mejor que tu! —le sonreí sacándole la lengua.

—No es eso, es solo que…

—Basta Emmett ¿Cuál es tu problema con que Bella le enseñe al hijo de Carlisle? Ella sabe cómo trabajar —habló mi padre ya un poco exasperado de la actitud de Emmett.

—Papá no es eso, es solo que… ¿qué pasa si ese tal Edward se sobrepasa con ella?—fruncí el ceño.

—Emmett yo nunca te dije que se llamaba Edward ¿de dónde lo conoces tú? —él trago en seco.

—De… de la foto que tiene Rose sobre su escritorio, le pregunte y me dijo que es su hermano menor —hablo rápido con sus mejillas sonrojadas. Me reí, porque sabía que papá algo le diría respecto a verse con la hija del señor Carlisle.

— ¡¿Emmett que demonios te dije respecto a eso?! ¡Ya te dije que no quiero tener problemas con Carlisle!

—No entiendo como podrías tenerlos, Rose y yo solo somos amigos y…

— ¡Los amigos no se besan en la boca! ¡Descarado! —comencé a reírme como loca y mi hermano seguía comiendo llenándose la boca de comida para no contestar. Su cara era un poema y no sabia hacia donde mirar.

—Bien… creo que yo ya termine, me retiro, mañana será un día largo… por fin conoceré al hijo menor del Señor Carlisle… —salí de la mesa y bese la cabeza de mi padre y mi madre, que aun seguía jugando con la comida de su plato.

—Bella, ¿mañana conocerás a Edward? —asentí. Él suspiro y se tiró hacia atrás en su silla.

Me di la vuelta muy despacio, no entendía su reacción y por lo visto a él tampoco le gustaba la idea de que yo le enseñara al chico ¿Cuál era su problema con él? Si no lo conocía no tenía por qué ponerse de esa forma.

Antes de acostarme me di un delicioso baño que relajo cada musculo de mi cuerpo. Me quede mucho tiempo debajo del agua, no me daban ganas de salir,quería quedarme durmiendo hasta el otro día, pero la lectura me llamaba, ella era mucho más poderosa que el agua. Así que después del baño me acomode para acostarme y tomando el segundo ejemplar de la saga de mis vampiros me recosté en mi cama para leer, no paso mucho tiempo cuando el cansancio del día me pasó factura y me hizo cerrar los ojos.

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— ¡Isabella apúrate! —el vozarrón de mi hermano se escuchó por toda la casa. Tomé mis cosas y salí casi corriendo de mi habitación ¿Es que uno no se puede arreglar bien?

Bajé las escaleras y al pie de esta estaban mi padre y hermano. Emmett estaba vestido con unos pantalones azul marino y con una camisa de mismo color ¿de donde había sacado esa ropa? Sus zapatos no se quedaban atrás, no eran tan elegantes, pero sí finos. Más bien elegante sport. Lo mire atónita por su cambio, nunca lo había visto vestido de esa forma y a papá parecía no importarle.

— ¿Estas maquillada? —Preguntó Emmett mirándome detenidamente, negué rápidamente— ¿Entonces que es eso que tienes en las pestañas? —pestañe y me aleje de su mirada de juicio.

—Es solo un poco de mascara, nada más, no exageres Emmett —él miró a mi padre e hizo una mueca con su rostro como de incredulidad— ¿Es que acaso no puedo ponerme un poco de mascara? ¡Ya soy una chica grande! —enfadada tomé lo que mi madre con cara de cansada me tendía. La miré extrañada porque su sonrisa no estaba como cada mañana— ¿Mamá estas bien? —Ella me miró y en sus ojos había un brillo extraño, algo que me preocupo— Mamá puedo quedarme si no te encuentra bien, y… —negó con su cabeza.

—No hace falta cariño y yo estoy bien, solo… solo un poco cansada —su ojos fueron a parar a mi padre quien la miraba de forma rara. Algo estaba pasando y era algo que se me estaba escapando. Hoy sin falta hablaría con mi padre ¿Acaso él no veía que mamá estaba extraña y algo triste?

Me despedí de ella con un beso en su mejilla y una sonrisa. Junto con mi hermano y padre salimos para la fábrica. Mi cabeza estaba tan absorta en mi madre que no me di cuenta cuando llegamos a la fabrica ¿en que momento había subido al bus y llegado a la fabrica?

Me quite mis auriculares para saludar al guardia de la fabrica y fichar con mi tarjeta magnética mi ingreso. Me dirigí hasta los vestuarios, pero antes de entrar a cambiarme Emmett me tomo del brazo haciendo que me diera vuelta de golpe.

— ¡¿Qué te pasa, idiota?! ¡Eres un bruto Emmett! —él me soltó enseguida y miró para todos lados.

—Mira, solo te lo diré a ti por que eres mi hermana, escuché que el hijo de Carlisle es un mujeriego empedernido… —bufé cruzándome de brazos y apoyándome en una pierna golpeando mi pie en el piso— no me mires así, te lo digo solo para que te mantengas alejada de él, yo se que tu puedes enseñarle los oficios sin que nada más los una —él me tomo del brazo ¿estaba realmente hablando enserio?— Bella, por favor aléjate de Edward —sin más se dio la vuelta y salió rumbo al sector de las oficinas.

Me quede mirando por un rato por donde se había ido ¿A que había venido aquella advertencia? ¿Será que mi hermano lo conoce de otro lado? Negué por la estupidez que estaba pensando, ellos no eran del mismo circulo mi hermano era una persona demasiado humilde como para tener de amigo a ese chico, que por lo que sabia de humilde no tenia nada.

Me cambie mi ropa por mi overol y mi tenis por los botines negros. Tome mi mascara para soldar, mis auriculares, mi Ipod y salí para la oficina del señor Carlisle a esperar a su hijo, así habíamos arreglado donde era que tenia que esperarlo.

En mi trayecto salude a las persona con las que solía rodearme dentro de la fábrica, me cruce a Ángela y juntas fuimos hacia las oficinas.

—Oh me había olvidado de contarte, sabes, contrataron a una chica como soldadora, la fabrica esta en su mejor momento y se necesitan nuevos empleados y al parecer la chica nueva supo convencer al de recursos humanos para que le diera el puesto —escuchaba atentamente lo que mi amiga Ángela decía.

— ¿Y no sabes dónde es que la pondrán? —ella asintió mirándome y sonriendo.

— Sí, sí lo sé —ella se paró en seco y me miró directamente a los ojos—. Aquí viene la mejor parte… tanto ella como el hijo del Señor Carlisle serán tus compañeros de sector ¿No es eso genial? —la quede mirando con los ojos como plato ¿Cómo es que ella sabia que el hijo del Señor Carlisle trabajaría conmigo? —no me mires así… lo escuche cuando la bruta de Tanya se lo decía a la de contaduría —comencé a caminar ¡Maldita Tanya chismosa! — ¡Oh me estaba olvidando! ¿Te gustaría ir esta tarde a comer algo a Bella Italia? —asentí pero luego recordé de que tenía que hablar con mamá.

—No, hoy no puedo pero mañana si —ella asintió justo antes de que llegáramos a las oficina de la fabrica.

Al entrar fuimos directamente a presidencia y allí esta la chismosa de Tanya con un chico de la fábrica, uno que nunca había visto antes, pero estaba segura que era de alguna parte de ensamble de carrocería. Ellos reían y ella literalmente mostraba su escote sin vergüenza alguna. Caminé con Ángela a mi lado hasta donde estaba ella y él y me pare enfrente de su escritorio.

—El Señor Carlisle me esta esperando —ella dejo de reír y me miró con verdadero enfado. Se aclaro la garganta y se disculpo con el chico.

—Primero que nada, tienes que pedir permiso para entrar a esta oficina, niño —la ultima palabra la había dicho con burla—y segundo, que no ves que estoy ocupada con el hi… —no la deje terminar, esta puta sucia no me hablaría de esa forma..

— ¡Me importa una mierda con quien estés hablando, tu idiota! Y avísale al Señor Carlisle que ya estoy aquí —el chico se hizo para atrás y me miró de arriba hacia abajo ¿y a este que demonios le pasaba?— ¿Y tú que? ¿Qué estas mirando?

— ¡Obvio nada que me guste! Solo ropa sucia y llena de grasa —mis ojos se abrieron como plato ¡Oh este se había ganado mi odio!

— ¡Escúchame bien, tu fideo sin gracia! ¡Cara maquillada! Esta te la dejo pasar por que es la primera vez que te veo, pero la próxima vez tu lamentable trasero sufrirá las consecuencias —él se cruzo de brazos con una estúpida y hermosa sonrisa en su rostro.

— ¿Y cómo se supone que pasa eso? —él se acerco tan peligrosamente que su rostro estaba a escasos centímetros del mío.

— ¿Ves estos lindos botines? —él miró solo un segundo hacia abajo y luego volvió a mirarme— Bueno, estos tienen sus puntas de acero y duelen mucho cuando golpeo a alguien, así que la próxima vez que saltes sin que nadie te llame voy a darte una tremenda patada en tu trasero que tendrán que hacerte un enema para sacar mi botín de ese lugar ¡¿Has entendido, niño lindo?! —su cara era un completo poema. No se escuchaba ni siquiera que volara una mosca.

— ¡¿Cómo te atreves?! —se escuchó la voz chillona de Tanya, pero lejos de prestarle atención seguí con el desafío de miradas que teníamos con el idiota este.

La puerta de presidencia se abrió y un cansado Carlisle miró a todos los presentes, en especial al odioso y lindo chico.

— ¡Edward, hijo! ¿Por qué no me avisaron que habías llegado? —dijo este último mirando a Tanya con desagrado.

Acaso había dicho ¿hijo? ¡Oh Dios mío! ¡Oh Dios mío!

Me separé unos pasos mirándolo confundida y avergonzada ¿me abre metido en problemas? Bueno, si él llegaba a decir algo yo tenia como defenderme, él había empezado primero. El presumido de Edward me miraba con burla al igual que Tanya, regodeándose de mi falta.

— Sí Carlisle, acabo de llegar y me topé con esta linda señorita y…. esto —lo miré con odio.

—Veo que conociste a nuestra Bella, mejor,así me ahorran las presentaciones… —Edward miró a su padre entre intrigado y confundido ¡Ha! Aquí venia mi parte favorita ¡A ver quien se ríe ultimo, fideo sin gracia!— ella es Bella hijo, y será la encargada de enseñarte todo lo que sabe, y cuando digo todo es todo inclusive como debe ser el trato con los demás operarios de la fabrica por que ya sabes cual es nuestro acuerdo, aquí dejas de ser mi hijo y serás uno más —Edward miró a su padre con verdadero odio ¿Es que acaso era estúpido? Él era su padre, esa no era forma de mirarlo.

—Podemos hablar eso en algún lugar más privado —dijo con un gruñido. Su padre rodó los ojos y le hizo señas para que entrara dentro de su oficina.

—Seguro… —ellos dos entraron en presidencia y yo me quede a un costado— Bella tu también pasa, cielo —mis mejillas se colorearon y al pasar por el lugar de Tanya le saque la lengua ¡Toma eso perra! —Tanya por favor tráenos algo para desayunar… ¿Bella tu qué quieres? —negué con la cabeza y al mirar a Tanya me arrepentí.

—Pensándolo bien… me gustaría un café con leche con esas masas que siempre estas comiendo Tanya —una odiosa mueca pinto su rostro.

— ¿Algún problema Tanya?

—Ninguno, Señor… ¿Su hijo quiere algo? —Edward negó ya sentado frente al imponente escritorio. Entre detrás del Señor Carlisle y me senté a una distancia prudente de Edward, quien se lo veía entre enfadado y frustrado.

—Edward no me voy a estar con vueltas Bella será, como te dije antes, la que te va a enseñar todos los oficios de la fabrica, por un tiempo estarás bajo su supervisión solo hasta que tu sepas como manejarte solo —él se inclino sobre el escritorio mirando a su padre con reprobación

— ¿Qué hay de mis cosas? Yo no puedo viajar en autobús papá y la casa que tenemos aquí en Forks queda bastante alejada de la fábrica, casi en la otra punta de este maldito pueblo…

— ¡Eh! Mas respeto que aquí es donde yo vivo… — ¡Oh demonios alguien que me cosa la boca! ¿Cómo se me había ocurrido hablarle de esa forma delante del Señor Carlisle? Miré con pena a Carlisle y este me sonrió ¿agradecido?

— ¡No te atrevas a hablarme de esa forma! Yo… —su padre le corto de lleno parándose de su asiento y poniendo las manos sobre el escritorio

¡Hay trágame tierra!

— ¡Yo no te permito que le hables de esa forma a ella! ¡Metete en tu cabeza que tu eres uno más aquí dentro y ella va a hablarte como se le de la gana ¿me has escuchado?! —Edward respiraba por la nariz pareciendo un búfalo.

El señor Carlisle llamó a Tanya casi gritándole para preguntarle por "los malditos desayunos" y mandó a llamar a mi hermano Emmett ¿para que quería a mi hermano? Al minuto entraba Tanya con cara de perros y con una bandeja de desayuno.

— ¡Oh gracias querida Tanya! —me burlé de ella. Su mirada fue de puro odio.

— ¿Algo más Señor Carlisle?

—Cuando llegue Emmett hazlo pasar…

—Eh… Swan ya llego señor —Carlisle la miró con cansancio

—Entonces ¿Por qué no lo haces pasar de una vez? Tanya un día de estos te voy a mandar a los talleres de ensamble… ¡A ver si así te despiertas un poco mujer! —ella reprimió un gritó y salió pitando de la oficina. Y detrás de ella entró mi hermano que al verme ahí su rostro palideció.

—Señor Cullen ¿Ha-hay algún problema? ¿Bella que hiciste? —yo lo miré con mala cara ¿Por qué pensaba que yo había hecho algo?

—Nada de eso, solo quiero hablar con ustedes dos… Bella, cielo tú puedes retirarte y espera a Edward afuera, antes tengo que hablar con tu hermano y mi hijo —asentí y tomé el vaso descartable del café con leche.

Espere fuera de la oficina sentada sobre el sofá que había en el recibidor. A la perra de Tanya no la vi por ningún lado, mejor porque sí volvía a provocarme de esa forma le arrancaría los pelos. Luego de un rato la puerta se abrió y salió un pálido Emmett y un sonriente Edward ¿Qué mierda le pasaba a este? Miré mi reloj y ya había pasado una hora y media, había perdido mucho tiempo aquí en presidencia y mi trabajo se estaba atrasando. Tendría que enseñarle a Edward a usar la amoladora primero, necesitaba con urgencia unas chapitas de encastre, así que como cortar y soldar a la misma vez no iba a poder hacerlo uno de los dos trabajos él tenia que hacer y cortar era mas fácil.

—¿Todo bien? —pregunté en un susurro a mi hermano, este asintió.

—Bueno creo que eso es todo, Bella cualquier cosa que surja con Edward puedes venir a decírmelo… —hice una mueca, tampoco era para tanto no es que por cualquier cosa vendría corriendo a contarle lo que pasaba en mi sector. Lo que pasaba ahí, ahí se quedaba ya vería yo la forma de tenerlo amarrado con una cuerda al perro este.

—Señor Carlisle sí ya no necesita hablar más nada conmigo y con su hijo me gustaría ir a mi puesto de trabajo, se me esta atrasando el soldado de las chapas de encastre y… —asintió con emoción…

—Por favor, pierde el cuidado y enséñale algo de eso a Edward él está más que dispuesto de aprender ¿verdad hijo? —el mencionado bufó y se encamino hacia la puerta sin saludar a su padre ¡Mal educado!— Y antes de que me olvide, Bella se contrato a una ayudante para ti, se muy bien que Edward no te será de mucha ayuda por lo que me tomé el atrevimiento de mandar a contratar a alguien para que te ayude y pensé que seria mejor que sea mujer, yo… Muchas gracias Bella, se que esta situación puede ser muy incómoda para ti así que… —negué con mi cabeza.

—No se preocupe, y gracias por la persona que me mando, adiós Señor… Emmett ¿tú te quedas?

—Sí, yo… necesito hablar algo con el Señor Cullen antes de irme.

—Bien, adiós…

Salí por la puerta de presidencia y Edward me esperaba fuera apoyado en la pared con sus brazos cruzados y una estúpida y endemoniada sonrisa arrebatadora.

—Sígueme… —hablé. Sentí su mirada penetrante en mi espalda y sabía muy bien que como todos, él también miraba mi culo. Mire hacia atrás y así fue, su mirada iba dirigida a aquella parte— ¡Eh! Tus ojos aquí arriba —en su rostro apareció un suave sonrojo casi imperceptible.

—Lo siento

—Mentira, no lo sientes —camino más rápido y se situó a mi lado—. Mira, como supuse, tú no sabes hacer absolutamente nada por lo que vas a empezar con cortar chapas de encastre con la amoladora es algo muy sencillo pero que requiere de precisión, las chapitas no pueden estar mal cortadas por que si pasa eso nos castraran —él escuchaba atentamente y parecía prestar atención, pero en realidad no lo estaba haciendo.

¡Mierda! Estaba segura que este sería un dolor en el culo, tendría que tenerle mil ojos encima para ver si hacia bien las cosas.

Llegamos a mi sector no sin antes saludar a casi todos los trabajadores con los que me cruzaba. Dentro de mi puesto había una menudita chica solo veía su cuerpo ya que su rostro estaba cubierto con una máscara protectora de soldador. Miré a su alrededor y la chica había avanzado ampliamente con el trabajo, una estúpida sonrisa se extendió por mi rostro. Al parecer era una chica que sabia trabajar.

Toque su brazo ya que si le hablaba no me escucharía y ella dio un pequeño salto, se quito la máscara y sonrió plenamente.

— ¡Hola, tú debes ser Bella! —su voz parecía campanillas sonando.

— Sí, esa soy yo… encantada, soy la encargada de este sector… ¿Y tu eres…?—iba a seguir hablando pero la estúpida carcajada que Edward soltó me lo impidió.

—¿Se puede saber quien te nombro encargada a ti? —Iba a replicar pero él lo impidió, se adelanto y le extendió la mano a la chica— Un gusto, soy Edward Cullen —la chica sonrió y le extendió su mano.

—Soy Alice Brandon y se quien eres, se también quien es la encargada de este sector, así que por favor ahórrate la grandeza de que eres hijo del dueño… aquí eres uno más como todos nosotros… eso fue lo que dijo tu padre —ella literalmente danzo hasta ponerse a mi lado y me preguntó—. Bien Bella, dime en donde empiezo… yo comencé haciendo algunas cosas que estaba sobre la mesa de trabajo pero no se sí… —yo la calle

—Esta bien, tu sigue haciendo lo que estabas haciendo que yo le voy a enseñar a Edward a cortar las chapas —ella asintió y se volvió a colocar la mascara de soldar— Ahora bien… tu ven por este lado —Edward sin chistar y saliéndole humo por las orejas me siguió y se colocó a mi lado—. Esto se usa así… —comencé con la explicación muy lentamente y él pareció entenderlo. Miraba todo con asco, algo que me causaba gracia. Cuando le pase la amoladora al principio le costo, y hasta tuvimos que repetir el procedimiento unas cinco veces, solo hasta que le tomo la mano y pude dejarlo solo. Le di una mascara protectora por las chispas y cuando se la coloco un inoportuno jadeo salió de mi boca.

Ahora que lo veía bien, lo que tenia de idiota lo tenia de hermoso. Él era muy lindo, más que lindo. Su cabello era de un extraño color cobre y su piel era de un color crema suave casi pálido, pero lo que más me llamaba la atención eran sus ojos eran de un gris azulado. Me quede observándolo mas de lo debido y él se dio cuenta.

— ¿Ves algo que te guste? —una sonrisa adornaba su estúpida cara. Le sonreí y conteste.

— ¡Obvio nada que me guste! Solo ropa sucia y llena de grasa —repetí sus palabras y su rostro se desfiguro de enojo, volteo su cara y siguió cortando. Me di la vuelta con una sonrisa triunfante y me coloque en mi lugar para soldar a la par de Alice, quien ya estaba casi terminando con un atado de mil chapas.

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Para cuando termino la jornada, los encargados de llevarse las chapas me esperaban en mi puesto de trabajo. Yo solo había vuelto a buscar mis auriculares que había olvidado en la mesa de trabajo. Ellos tenían mala cara…

—Paul… ¿pasa algo? —él se acercó y me tiro una bolsa de chapas sobre mi mesa.

—Esto pasa… —las miré y ¡Mierda Edward Cullen!

—Bella, ninguna de estas y de las demás chapas sirven, todas y cada una están mal cortadas tu debías de haberlas revisado antes de mandarlas ¿en que estabas pensando? —en los ojos de Edward.

—Lo siento Paul… yo… yo me haré cargo de esto —él asintió y salió del lugar echando fuego. Sabía que esto atrasaba su trabajo y sí era mi responsabilidad revisar que las chapas estén bien cortadas, pero cuando le pregunté a Edward sí las había revisado a todas él había dicho que si. Cerré los ojos y me quite la mochila. Esta no será la primera vez que me quedaba fuera de hora haciendo trabajo extra, en esta ocasión no era trabajo extra, esta vez seria para arreglar un pedido y como era culpa mía las horas que trabajaría no me las pagarían.

Mi padre me mandó un mensaje de texto preguntándome donde estaba y le conteste que terminando un trabajo extra y que llegaría un poco tarde a casa. Al cabo de casi cuatro horas había terminado de cortar casi todas las chapas, solo quedaban cien pero esas las haría mañana. Deje todo como estaba y salí apurada y muy sucia a tomar el autobús.

Cuando salí, el de seguridad se sorprendió de verme en el estado en que me encontraba. Se rió cuando le conté el por que de eso. Él simplemente negó y bufo. Me tomó casi una hora esperar el maldito bus, y para casi las once de la noche estaba llegando a casa. Cansada hasta los mil demonios.

—Hija ¿estás bien? —mi padre se me acercó y al verlo fruncí el ceño. Sus ojos estaban rojos e hinchados, como si hubiese estado llorando.

— ¿Papá estas bien? —este se separó de mí y se sentó en el sofá de la sala, me acerque a él y me senté a su lado

—Hija…

— ¿Qué pasa? —Miré hacia todos lados y mi madre aun no había venido a recibirme— Papá ¿Dónde esta mamá? —Él se estremeció y una lágrima recorrió su rostro— ¿Papá que pasa? Me estas asustando —él se llevo sus manos a su rostro y comenzó a llorar como nunca antes lo vi.

—Se fue… tu madre se fue y me dejo… yo… ¿Qué haré sin ella? —mis ojos se llenaron de lágrimas y todo el cansancio que tenia en mi cuerpo se esfumo como arte de magia. Abrace a mi padre y lo consolé dándole palabras de animo.

¿Como mi madre nos pudo hacer esto? ¿Qué le estaba pasando por la cabeza para hacer algo así?

Ella no solamente había dejado a mi padre, también nos había dejado a mi hermano y a mí. Ella tendría que haber venido de frente y hablarnos con la verdad, no huir como una delincuente, si hubiera estado teniendo problemas con papá ella tendría que haberlos hablado y no escapar sin importarle que dejaba detrás… Y eso era algo que no se lo perdonaría.

Estuve bastante tiempo consolando y dándole ánimos a Charlie, él estaba devastado. Para cuando se durmió lo recosté en el sofá y lo tapé con una manta ¿Dónde mierda estaba mi hermano? Siempre que se lo necesitaba nunca estaba.

Apague las pocas luces dejándole una prendida a Emmett y caminé hasta mi habitación. Me tendí sobre mi cama y así me quede hasta el otro día. Solo por esta noche no quería pensar en nada, ni tomar un libro… esta noche solo quería dormir y olvida el mal día que me toco.

Pero en mis sueños aparecieron ellos, un par de ojos grises azulado, dueño de una demoledora mirada que te dejaba fuera de juego ¿Es que ni en mis sueños iba a librarme de él?


Bueno... aqui tienen el taaaan esperado capitulo del Heredero y La Soldadora.. espero que les haya gustado y que me lo hagan saber..

¿que les parecio Edward? ¿Y Emmett? ¿Y Renne? Pobe Charlie!

bueno vamos a ver que pasa en el 3º cap...

las dejo y nos estamos leyendo...

se las quiere

***Gis Cullen***