Nunca supe que la esperanza era fatal.
Y ahora no estoy seguro de que soy capaz, para llegar al otro lado.

Viviendo una vida de miseria. Siempre allí, justo debajo.
Que frecuenta en mí, en silencio, solo.
Me está matando, lo hecho, hecho está

Eres todo lo que has hecho
Yo voy a dejar ir lo que una vez creí. Así que adiós agonía

-Bobert

Capítulo 2. O todos vivos, o todos muertos.

Nos tomó cerca de tres días salir de los alrededores de la isla Steinbrot y entrar al canal de las sombras, una frontera por así llamarla, que separaba al archipiélago Dreki del barbárico.

La isla Steinbrot era la más cercana a esta trampa mortal, enormes pilares de rocas rodeadas de una espesa neblina, lo único que se podía conseguir al entrar ahí era una muerte segura. Muy pocos han logrado cruzar al otro lado y regresar sanos y salvos. Para nuestra fortuna el viejo marinero Williams ha sido uno de ellos.

Si te diriges hacia el norte llegaras al archipiélago barbárico, al sur está el archipiélago Dreki, al oeste la isla Steinbrot y al este las "montañas de Odín".

A esta última nadie ha podido llegar y regresar con vida para contarlo.

Y así sin más allí nos encontrábamos, al borde de la muerte, pero aun con esperanzas en salir del canal y poder recuperar nuestra tan añorada libertad.

Trent:

Esto es Berk, una pequeña y prospera isla. Hogar de vikingos y dragones que han vivido en armonía desde hace más de 30 años. Todo esto gracias al esfuerzo y la perseverancia del hijo de Estoico el Vasto, osado guerrero quien dio su vida para para proteger a su pueblo y a su hijo; actual jefe de Berk y defensor de los dragones, Hipo Horrendous Haddock III.

Hace tiempo, cuando solo tenía 15 años Hipo hizo algo que para ese entonces era considerado una completa locura e imposible. Capturo y entreno a un furia nocturna, una de las especies de dragones más peligrosa e inteligente de todas. Lo más sorprendente fue ver el vínculo que estos dos desarrollaron con el tiempo, protegiéndose mutuamente y poco a poco comenzaron a convencer a más y más vikingos de unirse a su causa. Para lograr crear un mundo mejor debían trabajar codo a codo junto a sus dragones y poder restaurar la paz en el mundo.

Pero no todos pensaban igual, a algunas personas solo les importaba la riqueza y el poder, es como una enfermedad cuando pruebas un poco solo quieres conseguir más y más, sin importar a quienes puedes lastimar y el mal que puedes causar, lentamente consume tu alma, pero al final ¿qué es lo queda? Aun después de conseguir todo lo que querías te verás sumergido en una completa soledad, con todas las riquezas del mundo, pero sin nada en realidad; en este mundo solo los que trabajan juntos para ayudar a los demás logran sobresalir, las personas humildes que dan antes que recibir, a esas personas realmente valen la pena seguir.

Podríamos colocar a Drago Manodura en el primer caso, un hombre cruel y despiadado de mente cerrada y egoísta, su único objetivo controlar el mundo. Y esto le costó muy caro entender al jefe Hipo, al tratar de convérselo de que había otra forma de aliviar el rencor que guardaba en su oscuro corazón. Tomo la vida de cientos de inocente dragones y vikingos por igual entre ellos Estoico, se sacrificó para salvar a su único hijo. Drago creyó que de esta forma podría destruir al gran amo de dragones desde adentro, creyó que al quitarle a su padre a causa de un dragón Hipo comenzaría a volverse como el, pero su noble corazón y el fuerte vínculo que había formado con Chimuelo lo volvieron más fuerte, logro perdonarlo y perdonarse a sí mismo. Vengaría la muerte de su padre, los dos juntos lograron vencerlo, a él y a la Salvajibestia. Drago logro escapar ese día, aun mas determinado que antes se levantó y preparo su venganza contra Berk, y en especial contra Hipo. A un año después de su primer encuentro, una horrible guerra se desato, muchos guerreros y dragones murieron. Pero al final Berk consiguió resistir y junto a otras islas aliadas ganaron esa batalla; pero la guerra aún continúa, después de casi 15 años esta guerra parece no tener fin.

Sin comida, sin agua y con pocas esperanzas de sobrevivir.

Williams hacia todo lo que podía al guiar el bote y evitar que nos estrelláramos contra los pilares de roca que cada vez parecían hacerse más grandes, con torpeza y desganados remábamos cuando él nos lo indicaba.

Para este punto sentía como mis brazos comenzaban a acalambrarse, solté el remo y este provoco un sonido hueco al chochar contra la madera del barco. Serena, quien se encontraba de espaldas frente a mí, se dio la vuelta y sin decir nada me ayudo a recostarme en el helado piso del bote.

-Descansa – me dijo casi en un susurro.

Los demás voltearon también. Un poco preocupados al parecer.

-no te preocupes… muy pronto saldremos de aquí – dijo Williams – te prometo que te sacare de aquí, a todos nosotros, solo aguanta un poco más – agrego suplicante.

Yo solo atine a afirmar con la cabeza.

-duerme un poco querida, has estado remando todo el día. Te hará bien descansar un poco – dijo Elvi con ese dulce tono que la caracterizaba.

Serena se quitó su capucha y con cuidado me la coloco encima, la falta de comida y sueño parecían comenzar a afectarnos a todos, pero los demás parecían saber disimularlo bastante bien.

Mis ojos se cerraron finalmente y me quede dormida un par de minutos, entre la inconciencia de mis sueños solo podía oírme a mí misma. –es todo, se acabó. Este el final… todos moriremos aquí, en medio de la nada y solo será cuestión de tiempo para que los guardianes de Helvíti nos encuentren, al menos cuando lo hagan ya habrá sido demasiado tarde. ¿Este era mi destino morir en la miseria y agonía en completa soledad?

En medio de mi penumbra un silencio total parecía adueñarse de todo. Desperté de golpe, mis ojos se abrieron rápidamente y sentí algo en mi pecho, una extraña sensación de alivio mezclado con miedo y a la vez desesperación, no sé cómo explicarlo. Respiré hondo y me puse de pie, el cansancio parecía haberse ido. No, aun no podía darme por vencida, debía al menos intentarlo. Tomé el remo y me senté para comenzar a remar, los demás estaban de espaldas frente a mí, se dieron la vuelta al ver a Williams al frente que me sonreía burlonamente, le devolví el gesto y nos dio la orden de remar.

No podía quedarme ahí sentada sin hacer nada, si llegamos a morir al menos lo aremos juntos, cruzaríamos el canal todos a salvo o moriríamos en el intento, estábamos juntos en esto y sé que ellos no se darán por vencidos, yo tampoco lo hare. Mientras esperaba la orden de Williams me quedé quieta uno segundos, sentí un como un escalofrió me recorrió todo el cuerpo al sentir como algo se enredaba en mi ante brazo. -No puede ser – dijo en un tono apenas audible, gire lentamente la cabeza y al verlo comenzó a gritar.

Lo demás se alertaron con mi grito y voltearon enseguida. Pero mis gritos no eran de miedo sino más bien de alegría al ver en mi brazo a mi pequeña dragona, Don.

Con cuidado la quite de mi brazo y comencé a abrazarla y besarla. – ¡no puedo creer que me hayas seguido hasta aquí! – dije entre sollozos.

Todos nos observaban con una cara incrédula y desconcertada.

- genial, creí que nos habíamos desecho de la lagartija con alas – dijo Abel, dejando ver su evidente molestia.

- deja de compórtate como un niño – le recrimino su hermano Abdul.

Abel comenzó a hacerle caras y pronto comenzaron a pelear. – ¡ya basta! – les grito Ericksen mientras los separaba y se colocaba en medio de los dos, pero estos continuaron sin importarles que estuviesen lastimando a Ericksen.

- ¡si siguen así no tendré más remedio que echarlos por la borda! – regaño Williams llegando al borde de su paciencia. – con o sin el dragón de la princesa continuaremos, ¡ENTENDIERON! – dijo amenazante y autoritario a los tres jóvenes.

-si señor – contestaron al unísono los tres.

Madame Amelia, Elvi y Serena comenzaron a reír a carcajadas por expresiones de los muchachos, coloque a Don en mi hombro izquierdo y Williams hizo una señal con la mano dando a entender que nos preparáramos para remar.

Un par de horas después de seguir remando, la niebla parecía hacerse menos densa y de la nada un ligero viento comenzó a soplar.

Williams trepo por el mástil del bote y con ayuda de los gemelos alzaron la vela. Impulsados por el viento comenzamos a movernos más rápido, al frente pude observar la tenue luz del sol que se filtraba por la casi nula capa de niebla. Todos comenzaron a reír y celebrar, ¡lo habíamos logrado! Mira hacia la derecha y ahí lo pude ver nuevamente, ese pequeño orbe que emanaba una hermosa luz verde esmeralda. Comencé a reír, por fin teníamos la oportunidad de salvarnos. Salimos completamente del canal y la marea se agitaba lentamente, en ella se reflejaba la luz del sol. Pasamos meses en completa oscuridad y agonía, pero ahora teníamos la oportunidad de sentir la cálida luz del sol, una vez más teníamos la esperanza de ser libres.

El viento comenzó a soplar con mayor intensidad, Don salto de mi hombro y se elevó un poco dejándose guiar por las corrientes de aire, me puse de pie y una gigantesca ola golpeo el pequeño barco, caí precipitadamente al suelo y sentí un terrible dolor en la cabeza, mi vista comenzó a nublarse, pero pude distinguir a varias siluetas que comenzaron a rodearme. Intenté hablar, pero me di cuenta que mi cuerpo ya no respondía, de pronto todo se volvió oscuridad…

Berk

En un peñasco a las afueras del pueblo se podía observar a un joven muchacho de cabello castaño claro. Caminaba de un lado a otro perdido en sus pensamientos no se percató de la presencia de su amiga que observaba expectante desde hace ya varios minutos.

– Ah Trent – lo llamo, tratando de llamar su atención.

Pero el continúo ignorándola, detuvo su andar y le dio la espalda.

– Tu madre me envió a buscarte, tu padre partirá pronto y la carrera de dragones está por comenzar – explico mientras se acercaba hasta quedar a su lado.

– ¿Estás segura que mi madre te envió, Rena? – cuestiono algo molesto, mientras su mirada se clavaba en el azul infinito del océano.

– Tal vez si, tal vez no – respondió entre risas. Dio media vuelta y se fue por donde llego – ya no eres un niño Trent, es hora de que empieces a madurar y cumplas con tus obligaciones enano engreído – agrego antes de irse.

Trent se giró rápidamente y antes de que pudiera decir algo se dio cuenta de que se encontraba completamente solo. Respiro profundo y coloco su mano en el pecho, había algo que no lo dejaba tranquilo, sentía una fuerte opresión el pecho. Se sentido muy ansioso y nervioso, trato inútilmente de controlarlo y se puso en marcha hacia la aldea donde sus amigos y familia lo esperaban.

Continuara…