Capitulo 2: Hora de irse
-¿Tomaste tus medicinas? -Pregunto mi padre mientras tomaba las últimas maletas que quedaban para cargarlas en el camión de la mudanza-
-En un segundo.
Respondí mientras tomaba mi cuaderno de dibujo y mis lápices. Debía hacer algo para entretenerme durante el viaje.
Baje a la cocina con el frasco de mis medicinas en la mano, con algo de suerte encontraría un vaso allí, ya que todo estaba empacado. Pero mi padre con algo de suerte había dejado un vaso descartable para que usara.
Luego de eso salí afuera, era hora de partir, hora de dejar todo atrás, hora de olvidar. Suspire para luego voltear e enfrentar lo más difícil: Despedirme de mis amigos.
-Aun me cuesta creer que te irás. -Pronunció Nolan con una débil voz-
-A mi también. -Dirija mi vista hacia un punto sin sentido-
-Supongo que es inútil preguntar cuando volverás. -Esta vez, Claire habló-
-Creo que sí, no se por cuánto tiempo será. -Giré mi vista sobre mi hombro para ver como mi padre cerraba la puerta de la casa y luego ver como este se dirigía al auto.- Me encantaría que todos aquí supieran por lo que yo estoy pasando. Pero claro es más fácil burlarse e ignorarme. -Suspire con un cierto grado de furia- Ojala todos ellos se mueran.
-No debes desearle la muerta a nadie por más idiota que sea.
-Lo sé pero se lo merecen. Aun así, Dios siempre castiga a los malos. -Nolan rió-
-¿Estuviste leyendo la biblia?
-La leo todas las noches desde que se que estoy condenada a morir joven. -Eso hiso que ambos se callaran, si bien me apoyaban en todo, creo que nunca entendieron del todo lo que es cargar con esta enfermedad-
-Princesa sube al auto. -Grito mi padre desde la puerta-
-Bueno, hora de irse. -Sonreí intentando aparentar la felicidad que obviamente, no tenía.-
-¿Volverás? -Pregunto Claire mientras Nolan aun se mantenía callado-
-No lo creo, no para volver a ser tratada como una basura. -Los dos miraron al suelo- Lo siento chicos, ya no lo resisto. Pero, vendré de visita y podremos, no sé, ver una película tal vez. -Ambos me miraron confiándome una sonrisa que devolví casi sin ánimos-
-Liv, hora de irse. -Mi padre insistió nuevamente-
-Adiós Liv. -Dijeron a coro al mismo tiempo que me abrazaban.
-Adiós chicos, los extrañare. -Suspire-
-Ten cuidado. -Mi amigo siempre cuidándome-
-Lo tendré. -Le sonreí mientras subía al auto y cerraba la puerta detrás de mí.-
-Adiós chicos. -Saludo amablemente mi padre mientras Marta, solamente les dedicada una de sus cálidas sonrisas, típicas de ella.-
-Adiós y suerte señor. -Nos deseo Claire, en ese momento el auto se puso en marcha. Ya era tiempo de aclarar mi mente y prepararme para lo que vendría.-
Domingo 16 de agosto de 2009
Acabo de terminar de instalarme en nuestra nueva casa. Es grande, a veces pienso que demasiado para solo tres personas. Mi cuarto es enorme y es blanco, con un baño propio, un armario gigante, casi como si fuese un mono ambiente. Lo sé, el sueño de toda chica de 16 años, aunque para mí solamente es una simple habitación más de la casa.
Los primeros en recibirnos fueron la abuela y el abuelo, estuve la mayor parte del tiempo con ellos ya que papá no me dejo ayudarlo con las cajas y todo ese asunto de la mudanza, me contaron como son los vecinos, el vecindario y absolutamente todo lo que debo saber de San Francisco. También me recordaron que faltan solo 4 días para mi cumpleaños, en tan solo 4 días cumpliría 17 años de vida. Un gran logro porque nunca pensé llegar a vivir tanto, solamente espero llegar a cumplir mis 18, terminar la escuela y poder estudiar algo relacionado con el arte. Y luego, si el señor quiere me iré por un buen camino hacia el paraíso.
Eso sí, mi único deseo es que pronto puedan acabar con esta maldita enfermedad que me condena.
-Liv. -Llamo mi madrastra desde la puerta, cerré rápido mi diario y abrí mi cuaderno de dibujo intentado disimular, ya que seguramente me preguntaría que estaba haciendo.-
-¿Qué sucede Marta? –Sonreí-
-Ya está la cena, ¿bajaras?
-En un segundo iré solo, debo, emm, terminar esto. -Me gire para continuar con mi dibujo.-
-¿Qué estás haciendo? -Pregunto con una sonrisa en su rostro-
-Solamente, dibujaba. Emm, es algo que inicie ayer cuando estábamos viajando. –Le preste mi cuaderno para que pudiera ver lo que estaba dibujando.-
-Me gusta. -Me dijo, pensé que iba a decirme algo sobre dibujar cosas más alegres como siempre me dijo todo el mundo, en especial mis abuelos paternos. Para ellos además de la enferma soy la típica "emo"- Me encanta. -Me dijo con cierta sinceridad la cual pude notar, creo que es una de las primeras personas que me lo dice en verdad, claro además de mi padre.-
-Pensé que ibas a criticarlo como todo el mundo. -Me miro.-
-Yo jamás criticaría algo que merece la verdad. -Dijo una cita. Algo que me recordó a mi madre, si bien no lo recuerdo, mi padre me comento que amaba hacerlo, es especial, citar a Shakespeare.- Ven, vamos a cenar. -Esa última frase hiso que vuelta a la realidad.-
