¡Gracias por el apoyo! Me alegra mucho de que os guste la historia~

¡Y aquí os traigo otro capítulo! disfrutarlo y hasta la semana que viene~~

Capítulo 2.

~Si nos volvemos a ver es el destino, ¿vale?~

-Chika no está, Yoshiro no está... Incluso Hanamaru no está- se quejó el joven nadador mientras partía un envase de helados y le daba uno a su amiga, Mari.

-Of course, es verano. Incluso yo me voy- le dijo con su acento inglés mientras hacía unas poses exageradas.

-¡Eso es lo que me molesta! Todos os vais menos yo-

-Siempre puedes venir conmigo -bromeó ella aceptando el helado que le ofrecía su amigo.

-Eres mala, los dos sabemos que has venido hoy solo para despedirte, te pareces más a Chika de lo que piensas-

-Oye, yo no te voy a dejar a cargo de mi mascota...- sonrió ella divertida.

You le devolvió una sonrisa sarcástica y mordió el helado.

-¿Segura?-

-Solo te diré que cuides a Kanan por mí-

-Hai-

-Y ve a nadar, que llevas días sin ir- sonrió ella -go, go-

-Vale...-

Ambos comieron sus helados tranquilamente. You conocía a Mari porque Chika conocía a Ruby, y ella era hermana de Dia que era amiga de Mari... Todo un gran lío que les llevó a una extraña amistad. Esa tarde You decidió que no iba a estar tan solo porque aún tenía a Mari, pero justo recibió la llamada traicionera de su amiga pidiéndole quedar para decirle una cosa.

-Son las seis- rompió su amiga el silencio -¡Cuídate! Bye~

Y tan rápido como había venido, saltó la valla del jardín y se fue.

You se levantó de la terraza y cogió la bicicleta para dirigirse a casa de Chika, como era el único que no se iba de vacaciones, le había encomendado una gran tarea; vigilar a Shiitake.

-¡Para, para, detente! -los gritos se escuchaban por todo el vecindario.

You aceleró la bicicleta y se encontró con que venían de la casa a dónde se dirigía. Cosa que era imposible porque estaban de viaje.

-¿Chika? -preguntó asomándose al jardín mientras frenaba la bicicleta.

-¡Ayuda!-

Pero ella no era Chika. You abrió los ojos al reconocer ese pelo y esos ojos que en esos instantes parecían angustiados. Por un instante estúpido pensó en irse se ahí, pero claramente ella necesitaba su ayuda, suspirando, bajó de la bicicleta y se arrodilló en el suelo.

-Ven, Shiitake- le gritó abriendo sus brazos.

El perro enseguida dejó de perseguirla para acercarse a You en busca de comida, pero en cuanto se dio cuenta de que no llevaba nada dio media vuelta para volver a por su víctima. Ella no dejaba de gritar y Shiitake se lo pasaba bomba.

-¡Entonces ven tú!- le gritó a la chica.

Ella dudó, pero al ver a la enorme bestia salió corriendo para lanzarse a los brazos del chico. Cuando él la tuvo en brazos la apretó fuertemente y con un poco de torpeza la alejó de allí.

Al parecer a Shiitake no le parecía divertido perseguir a You, por lo que se sentó enfrente de la puerta esperando a que la chica volviese a aparecer.

You caminó con la joven misteriosa un tramo y la dejó cerca de la playa y totalmente alejada del perro.

-Qué raro, no suele hacer nada así- comentó por lo bajo.

-¿Es tu perro?- preguntó ella sonrojada y alejándose de él.

Otra cosa que le sentó mal. Le acababa de salvar la vida o algo así, lo que merecía era un gracias no una pregunta con un tono de voz totalmente asustadizo.

-No, es de unos amigos. ¿Se puede saber qué hacías allí?

-¡Sólo iba a saludar a mis vecinos!- respondió ella alterada.

-Ah... Está bien. ¿Te has mudado?-

Ella le miró y él interpretó su mirada, iba a huir. Pero esta vez You la detuvo agarrándola del brazo.

-Oye... Que no te he hecho nada malo- pero justo cuando dijo eso recordó lo que sucedió la noche anterior. -Sólo vi tus bragas, pero es como si fueras en bañador... Y no es que no haya visto chicas en bañador. ¡Quiero decir no soy un pervertido! Me refiero a que he ido a clases de natación... A ver, pero he ido, no cuando era pequeño... Bueno sí fui de pequeño. Pero no me refiero a que me fijase en las chicas a esa edad y... ¿por qué sigo hablando?- se había puesto tan rojo y nervioso que no dejaba de balbucear.

-Jajajaja- y esa era la chica riéndose de él. Al menos no estaba huyendo.

-Soy You- se presentó él en un intento por no echarlo todo a perder, si es que quedaba algo.

-Yo soy Riko- la sonrisa que le dedicó le hizo entender que aún podía lograr algo.

Intercambiaron un saludo de manos algo nerviosos pero ambos sonrieron. You estaba feliz, quería preguntarle más cosas, pero un ladrido le sacó de sus pensamientos.

-Tengo que ir a pasear a Shiitake- señaló al gran perro con una sonrisa -ya nos vemos... Riko-

-Sí- sonrió ella.