El Universo y Multiverso Bioshock y sus personajes no me pertenecen, son propiedad de Ken Levine e Irrational Games, esta obra es sin ánimos de lucro y con el único fin de entretener.


— ¿Y si? —

/Columbia | 1912 | En Algún lugar/

Elizabeth P.O.V.

Puedo sentir su sangre en mis manos mientras aplico presión en la herida de su pecho. Sus ojos se centran en un punto en el vacío del cielo de medio día. No puedo levantarle, es muy pesado y no quiero que se desangre.

Frente a mi estaba Daisy, observándome, Fink yacía en el suelo atado de manos en la espalda y pies. Daisy no mato al guardia de Fink a tiempo, Booker recibió un disparo en el pecho por mí, mis lágrimas resbalaban por mi rostro mientras sentía como los latidos de Booker comenzaban a desaparecer.

Esto no se suponía que fuera así, Booker prometió que iríamos a Paris, que no regresaríamos a Columbia y que todo estaría bien. Dijo que no me abandonaría.

/Flashback/

Estaba furiosa con él, me avía mentido, planeaba llevarme a New York para entregarme a algún sujeto al que le debía dinero. El puerto de Finkton estaba lleno de gente, avía hombres y mujeres buscando trabajo, algunos se despedían de sus familias.

Cuando alce mi mirada sobre mi hombro vi como Booker se tambaleaba un poco, creo que el golpe con la llave inglesa que le di estaba comenzando a pasarle factura.

-¿Booker?- me preocupe más cuando se tuvo que apoyar en una banca cercana, se masajeaba las cienes y fruncía el ceño.

-¿Te sientes bien? ¿Necesitas al…?-

-No, no es nada, solo necesito descansar un poco- respondió antes de poder terminar de preguntar, se sentó en la banca y empezó a respirar de manera profunda.

Me senté junto a él, aún estaba enfadada, pero creo que no medí mi propia fuerza. Vi su mano derecha y el pañuelo azul que cubría su herida. Mi enojo pasó a ser culpa. El vino aquí para sacarme de la ciudad y a pesar de sus razones me ha cuidado.

-Lo siento- dijo con su voz grave y rasposa sacándome de mis pensamientos.

-¿Qué cosa?- pregunte sin poder creer lo que avía escuchado.

-Yo… yo no debí mentirte Elizabeth- su mirada era esquiva, creo que estaba avergonzado.

-No te preocupes, pero no planeo ir a otro lugar que no sea Paris- quería sonar decidida, creo que soné mas infantil y caprichosa que otra cosa, Booker rio levemente por mis palabras.

-De acuerdo, pero primero necesitamos las armas de Chen Lin para Fitzroy o no tendremos el dirigible- Booker se puso de pie y se sacudió un poco, se veía bastante mejor que antes.

-¿Nos vamos?- exclamo con una sonrisa que correspondí, me ofreció su mano vendada y la tome con cuidado, no quería lastimarlo.

/Momentos después/

Booker P.O.V.

Chen Lin accedió a darnos las armas, fue fácil, solo teníamos que recuperarlas de Shantytown. El lugar era sucio, deprimente, Elizabeth se compadecía de todos lo que vivían allí. No sabíamos por dónde empezar. Todo se oscurecía cada vez más rápido.

Me las arregle para abrir uno de los edificios sellados. Nada que un poco de Jinete Eléctrico no arregle. Slate avía abandonado ya El salón de los héroes cuando llegue, creo que savia que iría, me dejo una botella de Jinete Eléctrico con una nota diciendo "Por fin un héroe de verdad llega a Columbia"

El lugar parece una vieja tienda de zapatos, unas escaleras nos llevan al piso superior donde hay algunos colchones en el suelo y un balcón asía la calle. Elizabeth salió al balcón mientras yo me recostaba en uno de los colchones.

Fitzroy deberá esperar un poco más por sus armas. Mire asía el balcón y vi como la luz de un farol iluminaba la silueta de Elizabeth, mentiría si dijera que no me he fijado en su físico. Además, es una chica bastante única.

Cuando entro se recostó en otro colchón, podía notar sus ligeros temblores, el lugar estaba helado. Chasquee los dedos y mi mano quedo en llamas. Mi primera idea era una fogata, pero no avía garantía que el lugar no quedaría en llamas. Decidí ir por la segunda opción que en más de una manera me parecía un poco más atractiva.

-Puedes acercarte mas si quieres, no nos será de utilidad que te resfríes- no quería sonar nervioso, era la primera vez que el hablar con una mujer me ponía así de inquieto.

-Yo… ¿Seguro no te molesta?- Pregunto ella de manera tímida mientras me miraba con el rostro sonrojado.

-Claro que no- respondí, ella se levantó y se acercó y algo nerviosa se recostó a mi lado.

Podía sentir el calor de su cuerpo, ella me daba la espalda, pero su respiración era suficientemente agitada como para saber que no estaba dormida.

-¿Elizabeth?- exclame con un tono bajo.

-¿Si?- su respuesta fue casi inaudible.

-Si lo prefieres puedo dormir en el otro col…-

-No- no me dejo terminar y ya se avía girado para mirarme. Sus ojos estaban muy abiertos y sus mejillas no podían estar más sonrojadas.

Su aliento era cálido y dulce, tal vez era la necesidad de liberar mi tención o algo más, pero no me detuve a averiguarlo. Cuando me di cuenta mis labios y los de Elizabeth ya estaban unidos. Acariciaba su mejilla mientras sentía el sabor de sus labios. Al principio el beso era tímido, pero poco a poco su cuerpo se relajó y comenzó a corresponder al beso.

Sus manos tomaron mi rostro para acércame aún más, pude sentir sus labios perdiendo tensión y abriendo espacio entre ellos, pronto mi lengua comenzó a dominar la de ella. Solo la necesidad de aire detuvo aquel momento.

Mi respiración era agitada y pesada, pero la de ella era rápida y nerviosa. Su rostro estaba rojo y sus manos aun en mi rostro temblaban un poco. No podía evitar sonreír al verla así.

-Booker- su voz estaba algo entrecortada por su respiración

-No tenemos por qué hacer esto Elizabeth, yo…-

-Necesito que me digas algo- mis palabras fueron interrumpidas por su voz que ahora contaba con un tono más decidido. Me quede en silencio dejando que ella continuara -¿No me dejaras cierto?- sus ojos me miraban con algo de nerviosismo y sus manos temblaban aún más.

No sé bien porque respondí lo que respondí, tal vez fueron sus ojos de iris dorada (Esa es la diferencia entre Elizabeth normal y esta) que me miraban con algo de esperanza y miedo a mi respuesta. Pero no me arrepentí de lo que dije.

-No, no lo hare, prometo que te sacare de aquí y podrás ver parís con tus propios ojos- su sonrisa hiso que todo por lo que pase valiera la pena.

Ella planto un beso en mis labios que gradualmente aumento en pasión, mis manos acariciaban su espalda encorvada y sus piernas bien torneadas debajo de ese vestido azul. Su piel es suave y tibia, el solo contacto con ella es adictivo y su aroma dulce es embriagador.

Elizabeth P.O.V.

El sentir sus manos tocándome llenaba mi cuerpo de una descarga de emociones, ansiedad, nervios, placer, todo al mismo tiempo. Pronto Booker estuvo sobre mí, sus labios besaban mi cuello mientras sus manos continuaban tocándome.

No podía evitar soltar pequeño suspiros al sentir sus labios recorriendo mi cuello y depositando ligeras mordidas en mi piel. Era obvio que no era su primera vez, me sentí algo desilusionada, pero eso no quito lo maravilloso del momento.

Pronto sus labios volvieron a unirse a los míos en un beso cargado de pasión y deseo. Sus manos ahora desabrochaban los botones de mí blusa. No iba a quedarme atrás y decidí despojar a Booker de su ropa también, lo primero fue ese pañuelo rojo alrededor de su cuello y después su chaleco.

Poco a poco ambos quedamos despojados de nuestra vestimenta, el me miraba a los ojos mientras yo intentaba cubrir mis pechos con mis brazos cruzados, me sentía algo avergonzada, tenía nervios como nunca y sentía arder mis mejillas.

Intente desviar la mirada, lo que fue difícil pues Booker seguía sobre mí, mire asía el balcón pero la mano vendada de Booker me tomo de la barbilla y dirigió mi mirada asía el para besarme. Mi cuerpo comenzó a relajarse y perder rigidez, mis manos se concentraron de la cabellera castaña de Booker.

Sentí su miembro rosando la entrada de mi intimidad, una alarma sonó en mi cabeza, tenía miedo pero no quería detenerme, no aun. Antes de darme cuenta un dolor punzante invadió mi cuerpo mientras Booker entraba en mí.

El beso se interrumpió por mí, un quejido estaba a punto de salir de mis labios, pero Booker me beso de nuevo ahogando el dolor de mi voz en sus labios. Podía sentir mis lágrimas deslizándose por mi rostro, pero ya no me importaba. El dolor avía sido remplazado por la sensación más placentera que hubiera tenido.

Booker mantenía un ritmo constante, creo que quería cuidar el no lastimarme, era tierno en su manera, y ese movimiento regular era sorprendente, sentirlo dentro de mí llenaba mi cuerpo de placer.

Sus manos jugaban con mis pechos masajeándolos y aumentando la excitación, mi espalda se encorvaba mientras las descargas de placer recorrían mi cuerpo. Podía sentir como si fuera a desmallarme y en un instante mi cuerpo llego al máximo y cada nervio, y parte de mí se llenaron con la sensación del clímax.

Booker se recostó a un lado mío mientras yo acomodaba mi cabeza en su pecho que subía y bajaba por su respiración irregular y pesada.

-Hay que descansar, aun debemos encontrar las herramientas de Chen Lin- Booker rodea mi cuerpo con su brazo derecho y me acerca a él.

Sonreí mientras frotaba mi mejilla en su piel y cerraba los ojos. Quería que ese momento no terminara, quería que saliendo de Columbia Booker se quedara conmigo. Pero no todo sale como queremos.

/Fin del FlashBack/

El camino hasta aquí fue duro, Booker asalto la comisaria de Shantytown donde estaban los hombres de Fink, fue difícil, pero no deje que Booker corriera peligro, cuando llegamos hasta las armas el me recompenso con un simple beso en la frente.

Me sentía feliz de serle útil de que me quisiera con él, Daisy dijo que aun con las armas debíamos ayudar al asalto si queríamos el dirigible, Booker acepto, me dijo que me llevaría a Paris sin importar nada.

Cuando encontramos a Fink, Daisy y Booker pelearon con sus guardias, pero uno me disparo, Booker recibió la bala por mí al lanzarse en frente para salvarme. Y ahora estaba muriendo delante mío.

-Por favor Booker, no me dejes, lo prometiste- mis lágrimas caían en su rostro que sonríe mientras su mano herida acariciaba mi mejilla.

-Morirá como un héroe de la Revolución- las palabras de Fitzroy no valían nada para mí, pero lo que dijo Fink me pareció más interesante.

-Yo puedo salvarlo pequeña, puedo desafiar a la muerte- Fitzroy golpeo a Fink con la culata de su rifle, yo miraba al empresario intrigada pero sin dejar de mantenerme cerca de Booker.

-¿Regresarlo como uno de tus HandyMan? Es preferible la muerte a vivir como una de esas cosas- Daisy tenía razón, un Handymen no es humano.

-No como HandyMan, vi algo aún más brillante por esas ventanas en el aire- Fitzroy apunto su arma a Fink que se encogió de hombros y cerro los ojos de miedo.

El disparo nunca llego, tome el arma de Daisy en mis manos, ella era más fuerte no le costó nada arrojarme lejos. Me miro con desprecio y regreso su atención a Fink, no iba a dejar que me quitara esta oportunidad.

Abrí un desgarro trayendo un patriota motorizado, en cuando el soldado de acero pronuncio palabra ella reacciono y se cubrió detrás de una biga.

-El Señor juzga, yo actuó- exclamo mi soldado de latón mientras caminaba asía la cobertura de Daisy sin detener su ráfaga de balas.

Vi como una botella con un pañuelo en llamas callo sobre el patriota que se envolvió en llamas en un instante. Daisy salió de su cobertura y disparo directo al cráneo de porcelana de la máquina, la cual estallo y cayó en el suelo convertida en chatarra.

Daisy me miraba mientras se acercaba a mí, no iba a esperar para ver que hacía, abrí un desgarro sin pensar y frente a mi aparecieron tres seres extraños, con ropajes desgarrados, parecían de gala, dos de ellos tenían mascaras de carnaval y venían armados y uno estaba deformado del rostro y de sus pies y manos colgaban unos ganchos.

-ADAM, ¿Dónde está el ADAM?- No dejaban de repetir eso, pero fui rápida en pensar.

-Ella lo tiene, si lo quieren tómenlo- exclame señalando a Daisy que miro como las criaturas se giraban asía ella y comenzaban a acercársele.

Una de ella que tenía una llave inglesa se lanzó contra Daisy la cual disparo rápidamente acabando con la criatura. La segunda comenzó a disparar con una extraña ametralladora con un cargador de barril.

La de los ganchos salto a una pared aferrándose a ella y acercándose desde otro ángulo a Daisy. Podía sentir la adrenalina en mi cuerpo y más que nada, la satisfacción, ella quería evitar que salvara a Booker.

Me acerque a Fink y le desate, él se levantó y se acercó a mi poniéndose detrás como si buscara protegerse conmigo.

-Mata a Fitzroy y salvare a tu novio- fueron sus palabras cargadas de miedo, pero no debía decírmelo dos veces, yo ya estaba en eso. Será de familia.

Daisy logro acabar con el ser armado que se desplomo con un agujero en su cabeza, el segundo salto sobre Daisy rasgando su espalda, su grito de dolor fue gratificante. Pero savia que esa criatura vendría por mi cuando vea que no había ningún ADAM o lo que buscara.

-Se acabó el juego ne…- no deje que esa cosa terminara con Fitzroy, hice aparecer una línea aérea con un vagón que golpeó al ser y lo lanzo fuera de la plataforma.

Me acerque a Fitzroy que ya estaba desangrándose, la herida fue muy profunda y un gancho aún se encontraba clavado en su espalda.

-Cómo puedes… la revolución estaba tan cerca- apenas podía hablar, creo que se esforzó mucho.

-No iba a dejar que mataras a Booker- respondí, Fink se puso a un lado mío y vio cómo su enemiga comenzaba a morir –Pero sobre tu revolución, yo la continuare, mi padre es el causante de esto- no sé si sirvió de algo pero ella se fue de este mundo sin decir nada.

Fink me miraba raro, no creo que esperara lo que dije sobre tomar el cargo de los VOX, pero cuando sacó su arma supe que avía reaccionado.

-Lo siento chiquilla, pero no dejare que hagas nada- dijo el empresario apuntando a mi cabeza con una pistola.

-¿Ah no?- respondí mientras dos patriotas motorizados parecían detrás de Fink y lo levantaban de los hombros.

-Quise decir… que deberíamos llevar a tu amigo a un lugar donde pueda llevar a cabo la operación- su miedo era notable.

Los Vox no me cuestionaron y menos cuando un tornado se tragó a mis oponentes en tomar el mando, Fink cumplió su parte, en cierta forma. Le deje vivir, su tecnología junto con Chen lin traerían armamento superior.

Yo jale el gatillo que mato a mi padre, yo dome a SongBird usando las canciones que Fink me dio, yo lidere a los Vox a al victoria y yo decidí que la Sodoma como mi padre la llamaba no era lo que quería, Columbia es mía y Booker está conmigo, por lo menos parte de él. Pero lo quiero completo.

/Columbia | 1913/

Puedo escuchar la multitud fuera de la ventana, la casa de padre es agradable, me miro al espejo una vez más, la ropa que avía en la primera dama me gustaba, así que mande hacer otra en negro y rojo. Tome un respiro y salí a un balcón que daba a la plaza de la ciudad.

La gente gritaba emocionada, un matiz multicultural, negros, irlandeses, italianos, americanos, todos juntos. Detrás de mí mi Booker, cubierto con una gabardina negra y con su mirada vacía. Me acerque y le susurre al oído.

-Pronto estarás completo- bese su mejilla y sentí el latir de su corazón, aprisiono mi mano con la suya, sé que está allí dentro, bese sus labios esperando que lo correspondiera, pero fue un beso frio y sin sentimiento. Casi derrame un lagrima, pero no hay tiempo para eso.

Regrese al balcón donde Fink y Slate se me unieron al poco tiempo, Fink acerco un micrófono a mí y yo lo tome, era hora de que Columbia se movilizara.

-Gente de Columbia, hoy, nuestro futuro está a punto de cambiar-


Espero les haya gustado, no olviden comentar y nos vemos en el siguiente capítulo.