Nota de la autora: Muchas gracias por sus comentarios me hacen muy feliz, espero les guste mucho este Drabble.

Drabble 2. Helado de la discordia.

Era un día caluroso en Atenas, los jóvenes santos de Atena tenían su primer salida oficial del santuario, aunque claro el grupo de Milo, Aioria y Camus, ya conocían el pueblo ya que de vez en cuanto se daban sus espadas nocturnas al igual que los demás.

—Como que no vas a ir con nosotros pulgoso? —pregunto la joven amazona de escorpión, quien había bajado a ver a su amigo quien por lo que sabía estaba resfriado. —hasta el amargado de Camus va a acompañarme—

—Milo me siento mal, otro día te prometo que voy— dijo el león dorado tomando las manos de la niña de 10 años, quien soplo bufo detrás de su máscara.

—Está bien pulgoso por esta vez te lo paso y me debes un helado—

—Sera después— comento besando la mejilla de su máscara, después de eso la miro marcharse para reunirse con Camus quien la esperaba de brazos cruzados, ambos estaban vestidos de civiles, Milo usaba ropa de chico por lo que había recibido del patriarca, parte de su paga anual para comprar ropa.

—Te dije que no iba a venir pero tu insististe— dijo el santo de acuario antes de que ella tomara su mano.

—Lo sé pero yo quería que fuéramos los tres juntos, me mandaron a comprar ropa de chica y bueno eso no me gusta y quería que me ayudaran a elegir ropa— dijo la niña jugando con la mano de su amigo. —me ayudaras a escoger ropa más femenina? —

—Claro puedo ayudarte a escoger ropa como la de Sophie—

—Olvídalo de tu amiguita rusa no quiero nada ni siquiera esos dulces que te manda cada mes—

—Como quieras— dijo el santo mientras continuaban bajando, al llegar el pueblo, ella se metió a una tienda de ropa para mujeres y busco un poco de ropa, saliendo con un cambio puesto.

—Listo Camus, como me veo, mejor que tu amiguita no? — pregunto modelando su ropa.

—No, a ella si le luce la ropa de niña—Comento cruzándose de brazos, la jovencita se detuvo y entro a la heladería más cercana, se notaba que estaba molesta.

—Entra voy a comprar un helado— dijo de malas y jalándolo adentro.

—Te espero afuera— dijo Camus quedándose en la puerta y cruzándose de brazos.

—Haz lo que quieras— dijo la niña entrando a la heladería, no tardó mucho en estar rodeada de niños, quienes sabían que chica, niña o mujer que usara una máscara eran aprendices o amazonas del santuario, por lo que eran una celebridad, Camus se asomó para ver por qué se había tardado, y al verlo vio a su amiga, sentada con un grupo de chicos.

—Así que me dices linda sale conmigo un día? —pregunto uno de ellos tomando el hombro de su amiga, quien solo se acomodó el cabello detrás de su oreja, él sabía bien que hacia eso cada que estaba nerviosa, y ese tipo la ponía nerviosa, además que no se daba cuenta que él era mucho mayor que Milo quien era un una niña, sin pensarlo fue y lo aparto de ella.

—Milo no que querías un helado? —

—Lo siento señor amargado, ya elijo un sabor— comento levantándose y alejándose del grupo.

—Que es lo que estas tramando?— preguntó el de acuario con los brazos cruzados.

—Solo quería un amigo, tu a veces eres grosero conmigo y el pulgoso luego está enfermo y no está conmigo, quiero alguien que me trate bien y con quien pueda platicar de algo que no sea entrenamiento ni Sophie, además quería un helado gratis—

—Quieres tu helado entonces escoge tu helado yo lo voy a pagar—

—Sabes que no quiero nada me voy al santuario— dijo la niña dándose media vuelta y marchándose de regreso al santuario, estaba furiosa por lo que todo el mundo se alejó de ella, parecía un animal a punto de atacar, como si solo esperará la provocación, regreso al santuario y se encerró en su habitación, después de ahí salió con su ropa de siempre y entro a la habitación principal, en donde se encerró, maldiciendo al helado de la discordia.

Estuvo horas limpiando la habitación que era de su maestro y que se suponía le correspondía a ella, los muebles y metió los de su habitación y algunos de las demás habitaciones, al terminar fue a la cocina por algo de comer y ahí estaba una nota pegada en el refrigerado de su casa.

Milo:

Lo lamento fui un idiota acepta este helado como prueba de mi disculpas.

Camus.

La jovencita tomo el helado y comenzó a comer con gusto, ese era el amigo que ella recordaba.