Respirame (Parte 2)
Nunca lo hacían sin la marihuana como amortiguador.
Nunca hubo una real discusión, no había reglas ni líneas establecidas, pero había un acuerdo tácito que decía que solo eran KurtYSebastian mientras estuvieran drogados.
Sobrios existía una clara política de "Eso nunca sucedió" mezclado con la mentira de "Esto nunca sucederá de nuevo."
Sebastian pensaba a veces en cómo sería tocar a Kurt, besar a Kurt, follar a Kurt sin la nebulosidad del humo alrededor de ellos y en ellos. Esos eran sus sueños, visiones llenas de nítida claridad y una intensidad apagada por nada.
No es que no disfrutará la manera en que estaban juntos ahora. No, al contrario, había algo delicioso y lento cuando se unían, como si se estuvieran derritiendo en el otro y tuvieran todo el tiempo del mundo para aprender a como encajar todas las piezas.
Amaba la manera en que los ojos de Kurt se volvían vidriosos cuando cabalgaba a Sebastian, pestañeando lentamente mientras suavemente bajaba sus caderas, dejándose llenar con el pene de Sebastian. Amaba la manera en que Kurt se relajaba debajo de él cuando Sebastian estaba encima, sus músculos se soltaban y sus muslos se abrían más de lo que Sebastian creía posible, dejando que Sebastian se enterrará en esa cálida estrechez. Amaba los gemidos y jadeos entrecortados que Kurt hacía en cada nueva sensación, toque o presión.
Lo amaba todo, demasiado, pero por solo una vez, le gustaría poder mirar esos ojos completamente claros, follar a Kurt cuando esté completamente tenso en todas partes y no solo su pene, le gustaría ser capaz de besar a Kurt con fiereza y morderlo brutamente y dibujar desesperadas y vivas suplicas. Solo una vez.
Una vez nunca será suficiente, ambos lo saben, y lo cambiaría todo.
Es por eso que nunca lo hacen sin la marihuana.
Hace mucho habían abandonado los preámbulos en los días que se volaban y follaban.
Aunque no era todo lo que hacían. Pasaban mucho tiempo en los días de verano, solo acompañándose, hablando, leyendo y cantando, burlándose de sus conocidos con un poco de maldad que nadie más apreciaba aparte de ellos. Aún eran esos amigos que se sentaban cerca y se miraban por largo rato, la tensión entre ellos crecía y menguaba como si nunca hubieran cruzado esa línea, como si no la cruzaran con frecuencia.
Así que no era todo lo que hacían, pero en los días que fumaban no pretendían que hacían algo más.
A veces Kurt le enviaba un mensaje a Sebastian, diciéndole que se asegurara de tener la reserva llena; otras veces Sebastian llamaba Kurt, directo al punto preguntando '¿Quieres volarte?' Nunca se preguntaban por el sexo, nunca hablaban acerca del sexo cuando no estaban drogados.
Aunque más a menudo, sucede como lo hace hoy, sin planes, sin esperarlo.
Era un día sofocante a mediados de Julio.
Kurt entró en la casa de Sebastian, sin preocuparse por tocar. Sabía que lo estaba esperando, sabía que nadie más que Sebastian estaría en la casa, el aire acondicionado dentro de la enorme mansión fue un alivio contra su piel.
Podía oír la música a todo volumen en la habitación de Sebastian antes de siquiera entrar a medio camino en las escaleras. Sonrió al pensar que quizás hoy sería un día donde solo pasaban el rato, simplemente divirtiéndose. Quizás hoy sea una de esos días (cada vez menos mientras pasaba el tiempo) donde sería capaz de olvidar la culpa y el deseo y solo ser.
Cuando giró el pomo, balanceando la pesada puerta de la habitación, supo instantáneamente que no sería uno de esos días después de todo, pero con la imagen frente a él no sintió tanto la desilusión.
Sebastian estaba bailando en vertiginosos círculos alrededor de la habitación, usando nada más que unos ajustados calzoncillos de color purpura y una sonrisa.
Tenía la enorme ventana abierta completamente, así la habitación estaba llena de luz de sol, del calor pegajoso y la humedad del día, inmediatamente alejando el alivio que había sentido ante el aire acondicionado en la casa principal, que había caído en el cuerpo de Kurt. A Kurt no le preocupó mucho, incluso aunque ya estaba empezando a sentir el sudor sobre su camiseta y chaqueta, porque Sebastian estaba bailando con los ojos cerrados y completamente inconsciente de la presencia de Kurt, su piel brillaba como si la luz de sol la besara y lucía como si fuera infinitamente feliz. Lucía libre.
Kurt se quedó en la puerta por un minuto, recostado contra el marco solo observando. El golpe de la música era rápido y pesado, algo bailable que Kurt nunca había escuchado pero era algo que seguramente Sebastian había escuchado en los clubes que iba a bailar. (Ya no salía a follar, al menos según lo que Kurt sabía. No lo había hecho en meses, desde que habían empezado con lo suyo. Kurt aún se preguntaba si él tenía algo que ver con el cambio, no sabía si saber la respuesta lo haría sentir aliviado o culpable.)
El cabello de Sebastian era un desastre, salía por todas direcciones, completamente adorable y un poco ardiente, lo cual Kurt odiaba de él. Kurt podía ver cómo llegó a ese estado un momento después cuando Sebastian estaba recorriendo su mano en el, girándolo al ritmo de la canción mientras movía sus caderas y lo volvía a girar. Tenía un porro medio fumado entre sus labios y el humo formaba espirales alrededor de su cuerpo mientras giraba. Su cuerpo era delgado y moreno, los músculos que había formado a través de los años jugando Lacrosse se movían bajo su perfecta piel mientras bailaba, todas esa líneas que Kurt quería recorrer con sus dedos.
Cuando la canción terminó, el reproductor comenzó inmediatamente con otra canción, la siguiente era tan ardiente y rápida como la anterior. Sin embargo, Sebastian se detuvo mientras dejaba caer sus brazos, mientras jadeaba y trataba de respirar entre el brumoso y pesado aire del verano, la canción y el humo. Sus ojos se abrieron y vio a Kurt observando, una sonrisa satisfecha inmediatamente adorno su expresión. Sebastian amaba dar espectáculos.
La luz que caía a través de la ventana abierta era cálida y fuerte, haciendo brillar el cabello de Sebastian y su piel con tonos color oro, casi como si resplandecieran. El calor y el humo hacían que todo se sintiera lánguido y surrealista. Con esos ojos verdes tan llenos siempre de maldad, enfocados intensamente en Kurt, le hacían olvidar como respirar.
También le hacían recordar a Blaine, su amor por Blaine, porque Sebastian así, salvaje y libre lo hacía olvidar. Le hacía olvidar que lo que hacían juntos no era amor porque no podía ser. Si solo el corazón de Kurt escuchara.
Sebastian parecía ajeno a la agitación interna de Kurt, aun sonriendo perezosamente y acechando a Kurt con un seductivo movimiento de caderas. Tomó otra descuidada calada del porro mientras se acercaba directamente al espacio personal de Kurt y luego agarrando el brazo de Kurt para acercarlo, dejando una mano cerrar la puerta y luego empujar a Kurt contra ella antes de presionarse completamente contra él, caliente y duro contra el cuerpo de Kurt y su boca con una fuerza tan potente que había posibilidad de dejar moretones.
Cuando exhalo en contra de los labios de Kurt, Kurt inspiró en instinto. Habían hecho esto tantas veces que ahora ni siquiera lo pensaba y la urgencia de toser y escupir ante la invasión del humo hace mucho se había ido.
Kurt lo mantuvo en sus pulmones, dejando que su boca se abriera para ser saqueada, dejando que Sebastian la tome. Bas respondió con entusiasmo, besando dentro de la boca de Kurt con lengua, dientes y labios. Su lengua golpeaba la de Kurt, lamiendo detrás de sus dientes y haciendo cosquillas en el techo de su boca. Kurt no pudo evitar el gemido que Sebastian sacó de él, algo del humo escapo de sus pulmones ante el sonido para curvarse alrededor de sus lenguas y lentamente derivarse a la nada entre ellos.
Sebastian mordió y empujó contra él con más furia como si estuviera persiguiendo el gusto de él y Kurt gimió de nuevo. Sus bocas prácticamente estaban luchando, tratando desesperadamente devorarse. Los pulmones de Kurt estaban vacíos, el resto del humo se había esparcido entre ellos, la lengua de Sebastian lo perseguía mientras se desvanecía, lamiéndolo desde el aire y en su propia boca.
Cuando todo se desvaneció a la nada, se alejó sonriendo.
Kurt ni siquiera tuvo la oportunidad de asentir antes de ser lanzado al medio de la habitación, el sonido de la música volvía a llenar sus oídos donde momentos atrás solo había habido el ruido blanco del deseo.
Las manos de Sebastian estaban en sus caderas, presionando y guiando a Kurt en el movimiento. Cuando Kurt se rindió y comenzó a moverse de verdad, con sus caderas meciéndose y su cuerpo balanceándose a ritmo, Sebastian sonrió. Agarró una de las manos de Kurt y lo hizo girar, forzando al cuerpo de Kurt a dar una vuelta que lo dejó riendo y un poco mareado. Sebastian estaba riendo también y estaba tan cerca que Kurt podía ver que sus ojos estaban brillando y estaban un poco rojos, clara señal de que había estado fumando ya por un rato y ya estaba drogado.
Kurt sonrió un poco más ampliamente, bromeando cuando Sebastian parecía no poder parar de reír, carcajadas salían de él en estruendos. Kurt lo alcanzó y le quitó el porro, lo que quedaba de él, de los dedos de Sebastian llevándolo a sus labios. Tenía que ponerse al día con Sebastian.
La alegría de Sebastian se desvaneció un poco y cuando volvió a respirar normalmente comenzó a bailar de verdad, observando a Kurt con ojos depredadores mientras Kurt tomaba una gran calada del porro. Dio una vuelta alrededor de Kurt, deslizándose alrededor de él, de una manera que hacía a Kurt dar escalofríos en anticipación a lo que no sabe. Sus manos recorrían el cuerpo de Kurt posesivamente, capturando con sus dedos y presionando con las palmas de las manos los hombros de Kurt, su pecho, trasero y muslos. Cuando la canción cambio de nuevo y los pulmones de Kurt estaban llenos de humo que no era capaz de protestar en voz alta incluso si lo quisiera, Sebastian comenzó a desnudarlo.
Kurt aún se movía y se balanceaba en el ritmo de la música, soltando su cuerpo mientras la marihuana comenzaba a golpearlo y alejaba todo la tensión sin inhibiciones. Dejó que Sebastian le quitará el chaleco, levantando sus manos sin dudar de ser despojado de su camisa también. Sebastian rio de nuevo cuando comenzó con los pantalones de Kurt y no podía hacer que Kurt dejara de mover sus caderas lo suficiente como para bajarlos. Después de hurgar por el botón un minuto – sin nada de ayuda de Kurt- Sebastian resopló y se puso de rodillas para tratar de trabajar el botón y la cremallera mejor al nivel de los ojos.
Kurt no pudo evitar la manera en que su propia respiración se cortó, esforzando a los pulmones ya llenos de humo ante la señal de Sebastian de rodillas así, con su boca a centímetros de donde Kurt estaba empezando a endurecerse. Sebastian también se dio cuenta, abandono su lucha contra los botones para recorrer su palma sobre el creciente bulto. Levantó la vista a Kurt a través de sus pestañas, tenía sus mejillas coloradas y sonrió malvadamente. Kurt se sintió completamente perdido.
Exhaló lo último que le quedaba de humo, tirando el resto del porro, que ya no quemaba. Sus manos temblando bajaron a sus propias caderas, empujando sus pantalones para bajarlos y patearlos y quedar solo con su ropa interior. Aunque sus bóxer eran negros y pequeños no hacían mucho para ocultar su erección. Uso una de sus manos para tomar la mandíbula de Sebastian, rozando su pulgar por la mejilla y por debajo de su rostro, mientras la otra se enrollaba en su pelo, tirándolo suavemente de una manera en la que estaba aprendiendo para hacer a Sebastian jadear, hacer que sus ojos caigan hacía atrás y sus caderas presionen hacia adelante.
Uso su mano en el cabello para guiar a Sebastian hacia adelante, presionándolo sobre su pene. Sebastian no luchó, tenía sus ojos nebulosos y perdidos en deseo y dejó que Kurt lo guiará a donde ir. Su boca perezosa y húmeda pasó a través de los calzoncillos de Kurt, humedeciendo la delgada tela negra con saliva y haciendo al material aferrarse a la erección de Kurt. Kurt gimió ante la sensación pero no era suficiente y uso su mano que no tenía enredada en el cabello de Sebastian para empujar su ropa interior, sacándoselas de sus caderas lo mejor que pudo, antes de volver a acariciar la línea de la mandíbula de Sebastian una vez más.
Sebastian ayudo a bajar la tela por sus piernas y quitarlas antes de mover de nuevo su boca y lamer, succionando la cabeza de su pene y lamiendo con su lengua a través de la ranura para sentir su sabor. Gimió alrededor del pene de Kurt y Kurt sintió la vibración hasta en sus pies. Se sentían como si no fuera a acabar nunca, la sensación se extendía ante el lánguido placer de estar drogado.
Kurt uso su mano en el pelo de Sebastian para moverlo como le gustaba, la mano en su mandíbula lo acariciaba alentadoramente. Cuando Sebastian iba con buen ritmo, bombeando de manera constante el pene de Kurt, Kurt posicionaba sus dedos en la línea de la mandíbula de Sebastian para que abierta más su boca, usando sus dedos en el pelo para acercarlo más, hasta que estaba follando la garganta de Sebastian con fuerza.
Sebastian se quejaba en voz alta, pequeñas notas agudas de necesidad y satisfacción ante la acción, una mano agarraba y arañaba la cadera de Kurt en una silenciosa y desesperada suplica para que siguiera, por favor siguiera. Cuando Kurt no podía dejar de mirar como su pene se enterraba en esos labios húmedos color rosa, perfectos alrededor de él, vio que la mano de Sebastian estaba furiosamente masajeando su propio pene. Los bóxer purpuras habían sido empujados a un lado a mitad del muslo, torcidos y estirados sobre sus piernas musculosas que se extendían desenfrenadas mientras Sebastian se masturbaba al ritmo de los empujes de Kurt.
Kurt podía decir por los gemidos altos de Sebastian que se estaba acercando, eso hizo a Kurt empujarse en la boca de Sebastian más profunda y más rápidamente, follando con sus caderas adelante y dejando que la marea de su propio orgasmo lo maree y choque. Él se vino primero, caliente sobre la garganta de Sebastian con sus caderas firmes, exclamando elogios y afecto al muchacho que aún seguían succionando gentilmente.
Le dio un último tirón de pelo a Sebastian, sus caderas retrocedieron en hipersensibilidad, tratando de salir de él. Sebastian se quejó en disgusto, persiguiendo el pene de Kurt con su boca. Kurt tiro de nuevo del pelo de Sebastian moviendo su otra mano en la mandíbula de Sebastian para deslizar dos dedos en esos desesperados labios, dejando que los succione en consolación.
"Tan lindo," murmuró, "Te ves tan lindo en tus rodillas para mi Bas, mierda, eres maravilloso."
No sabía si el tirón en su pelo o los dedos o las palabras o la combinación de esas tres cosas lo hicieron, pero fue suficiente para que Sebastian se derramara liberado, viniéndose, goteando húmedamente sobre su puño, esparciéndose en la alfombra. Con la cantidad de fluido corporal que se derramaba en esa habitación cada semana, Kurt a veces se preguntaba qué pensará el servicio de limpieza cuando limpiaba las manchas.
Sebastian estaba respirando pesadamente mientras se venía, su frente estaba apoyada en la cadera de Kurt y un brazo estaba alrededor de su muslo manteniéndose firme. Kurt acariciaba su cabello, ni siquiera se daba cuenta que aún murmuraba suaves y cariñosas palabras, mientras su cabeza nadaba en un feliz resplandor y una lenta mudez en la tarde de verano.
Cuando Sebastian levantó la mirada, volviendo a colocarse de pie con su bóxer aun estirados entre sus muslos, lucía más firme, pero no más sobrio. Eso era bueno, porque Kurt no sabía si tenía más marihuana pero si sabía que aún no había terminado con Sebastian, ni por asomo.
"Vamos, me quiero acostar," murmuró, sus palabras se arrastraban un poco. Sebastian tropezó en sus pies pateando su ropa interior completamente y siguiendo a Kurt a la cama.
Colapsaron sobre las sabanas, riendo de nuevo mientras se enredaban el uno en el otro. El cuerpo de Kurt se sentía liviano y a la deriva incluso cuando su corazón martilleaba con emoción en su pecho. Era como la parte más profunda de un rio, calmada en la superficie pero arrastrándose con fuerza en el interior. Se estaba dejando llevar por los remolinos y los espirales entre ellos, sin ser capaz de hacer nada más que seguir con lo que sea que lo estaba llevando.
En ese momento, estaba flotando y era feliz.
Una brisa muy débil se sintió afuera, agitando la cortina de gaza que la madrastra de Sebastian había colgado en su habitación para la estación. Se sentía delicioso y fresco a través de la sudorosa piel de Kurt y cuando Sebastian se estremeció un poco ante el cosquilleo de ello y se presionó más cerca de Kurt, Kurt quiso que el día jamás terminara.
"Esto es lindo," Sebastian murmuró en el hombro de Kurt, sus labios formaban palabras contra la piel donde su rostro estaba presionado.
Kurt hizo un sonido de acuerdo, dejando que su mano se arrastrara dibujando imágenes en la espada de Sebastian. Estaban callados y saciados, recostados en lo más cercano a la paz que han sentido estos días y Sebastian estaba listo para dejarse quedar dormido, Kurt lo sabía.
Aunque no quería eso, sabía que si dejaba que Sebastian se quedará dormido, si él seguía eso, luego lo siguiente que sucedería es que despertaría sobrio, claro y la culpa volvería a él otra vez. Si se quedaban dormidos ahora entonces el día habría acabado y era un día lindo como para que terminará tan pronto.
Kurt se movió un poco, empujo un brazo de Sebastian para obtener su atención.
"No te duermas sobre mí," amonestó gentilmente, "Vamos, Sebastian, no he terminado contigo."
"¿En serio?" Sebastian ronroneo, sus labios se inclinaron en una sonrisa arrogante, pero sus ojos aún estaban cerrados y pesados y Kurt sabía que aún estaba medio dormido.
"Sebastian," se quejó, "no te duermas. Aún no. Aún estoy drogado."
La sonrisa de Sebastian se atenuó un poco ante eso y el suspiro que soltó no era solo de sueño sino también de cansancio y – si Kurt no supiera mejor – un poco de corazón roto.
"¿Qué quieres hacer entonces?" preguntó, sus ojos aún estaban cerrados y sus dedos se apretaban en la cintura de Kurt en suplica, una súplica de la cual Kurt no estaba todo seguro pero creía que no iba a dar la respuesta que Sebastian quería son importar lo mucho que lo intentara.
"Follemos," susurró, tratando de hacer sonar a su voz seductora y no suspendida, borrosa y drogada. "¿No quieres follarme?"
"Estoy muy cansado para eso," Sebastian se quejó. "Me dejaste agotado. ¿Podemos dormir?"
Kurt sabía que Sebastian quería decir que solo se quedarán ahí abrazados, aunque lo hubiera negado hasta el fin de los días. Una parte de él quería con todas sus fuerzas ceder a esa petición no dicha, quería simplemente acurrucarse y dejar que la tarde se desvanezca, pero era demasiado, demasiado íntimo, demasiado cercano a otra cosa que no es solo follar cuando están drogados. Podía justificarse que follarán pero que se acurrucaran después era más difícil de hacerlo y racionalizarlo. Era algo demasiado jodido de sentir, lo sabía, pero no podía evitar sentirlo de otra manera.
"Entonces déjame mamártela," en cambio dijo, y Sebastian hizo un ruido en voz alta feliz. Las mamadas siempre le subían el ánimo.
Kurt tomó el sonido y la sonrisa como una respuesta suficiente y se volcó en su estómago para empezar a bajar besando el cuerpo de Sebastian. Sebastian se movió y retorció sus labios, arqueándose ante la presión y el arrastre mientras Kurt viajaba a través de todos los lugares que estaba aprendiendo, rozando con sus labios, succionando en cada lugar que sabía qué hacía a Sebastian jadear y agitarse.
Para cuando llegó a las caderas de Sebastian, el otro chico estaba medio duro a pesar de su reciente orgasmo, su pene se llenaba cada vez más mientras Kurt observaba. Dejó que sus nudillos de derivaran suavemente en su piel, maravillado por el contraste duro y suave que era Sebastian hasta el fondo. Suave piel sobre duros músculos, duras palabras sobre un suave corazón. Esperaba estar siendo lo suficientemente gentil con Sebastian por dentro como lo estaba siendo por fuera, esperaba que esta cosa que estaban haciendo no estuviera hiriendo a Sebastian ni la mitad de lo que lo estaba hiriendo a él.
La erección de Sebastian estaba completa de nuevo, su pene estaba rojo donde descansaba grueso sobre su estómago. Kurt gimió ante la visión de él y paso su lengua rápidamente. Jugaba sobre la carne con pequeñas lamidas intercaladas con succiones, sus labios fruncidos besaban toda la longitud. Las respuestas de Sebastian eran gemidos que lo impulsaban adelante y hundió toda su boca sobre la cabeza, haciendo una breve pausa y dejando que su mandíbula se ajustara incluso mientras su lengua continuaba trabajando alrededor de la pesada carga de Sebastian en su lengua.
Estaba a punto de empezar a succionar de verdad, sus mejillas estaban vacías y su garganta convulsionando en anticipación, cuando Sebastian empezó a golpear su hombro.
"No, espera, Kurt, solo espera," se quejó.
Kurt se alejó, molesto por la interrupción de lo que iba a ser una fantástica mamada (eso se decía a si mismo)
"¿Qué?" preguntó, en un tono desesperado y un poco áspero.
"Quiero mamarte también," Sebastian dijo y acaricio su hombro una vez más, "Deberías venir, así podría mamártela también."
"Quieres decir - oh," Kurt dejó soltar un suspiró, su propio pene de repente dolió claramente de acuerdo con la idea. Era una posición que pocas veces había intentado antes pero la idea de hacerlo con Sebastian cuando cada musculo estaba relajado y lleno de humo sonaba divino.
"¿Kurt?" Sebastian dijo con una voz cuestionadora y un poco desesperada.
"Si- yo… sí."
Kurt ni siquiera podía formar una respuesta coherente pero su cuerpo estaba lo suficientemente reactivo, ya se estaba moviendo, girando a caballo del pecho de Sebastian. Sebastian estaba jadeando pesadamente, podía sentir su respiración húmeda y pesada contra sus muslos y estaba tirando sus caderas más cerca de él, posicionándolo correctamente.
Por un segundo ambos se quedaron quietos, mirándose desde este nuevo punto d vista, y entonces Kurt no pudo seguir esperando más y se agachó para volver a tomar a Sebastian en su boca.
Era diferente así, desde este ángulo y Kurt que quejó felizmente cuando el pene de Sebastian se deslizó más profundamente en su garganta que antes. Estaba tomando ritmo de nuevo, pensando que esta era la mejor idea mientras Sebastian presionaba suaves besos en la parte interna de sus muslos. Cuando Sebastian tomó una de sus bolas en su boca, succionándola brevemente antes de soltarla y lamerla con su lengua, las caderas de Kurt bajaron y se quejó ante lo hedonista y sin vergüenza que se sentía al suplicar a la cara de Sebastian así, tan abierto y desnudo, listo para ser tomado.
Por desgracia, resulto ser algo demasiado bueno.
Cuando Sebastian finalmente tomó el pene de Kurt en su boca, succionándolo al mismo ritmo que el pene de Sebastian se enterraba en la garganta de Kurt, las piernas de Kurt se rindieron casi completamente. La sensación era demasiado, su pene se sentía extra sensible por la marihuana y el reciente orgasmo y todo su cuerpo tembló ante la avalancha de sensaciones y emociones que la vulnerabilidad de su posición lo hacían sentir. Sebastian tuvo que tomar sus caderas y casi sostenerlo para evitar ser aplastado y cuando Kurt imagino eso – Sebastian siendo asfixiado por su pene porque Kurt estaba demasiado excitado y drogado para mantenerse firme – no pudo evitar la risa que repentinamente lo sobrepaso.
Incluso mientras sus muslos temblaban tratando de no colapsar completamente, incluso con su boca aun llena por el pene de Sebastian, Kurt rio y rio ante lo absurdo de todo. Sintió a Sebastian comenzar a sacudirse y reírse debajo de él y tuvo apenas una presencia de mente para inclinarse y caer a su lado en la cama antes de que ambos se separaran.
Las risas se desvanecieron finalmente, reemplazadas por besos y el cosquilleo de una nariz acercándose a su muslo. Kurt se giró más a su lado, automáticamente buscando más contacto contra donde aún se encontraba duro. Sebastian se movió también, imitando la posición de Kurt, y oh, esto también funciona.
"Así bebe, justo así," Sebastian murmuró, ajustando la posición de Kurt solo un poco con la guía de sus manos, "Si, eso está bien."
Kurt dejó que Sebastian lo moviera, dejándolo acomodarlos en una nueva posición, y suspiró feliz cuando sintió gentiles besos presionados contra él de nuevo. Devolvió el favor y esta vez fueron mucho más lento, con pequeños besos y lamidos de sus lenguas, suaves puntos de succión mientras trabajaban el uno en el otro.
Finalmente ambos se succionaron de verdad, sus bocas trabajaban junto con sus caderas, pero aún se sentía perezoso y sin prisa, el enfoque lento del inminente orgasmo crecía paso a paso, avivándose lentamente hasta que se estaban quemando en necesidad. Luego Kurt no sería capaz de recordar quien se vino primero, solo recordara que después de lo que parecieron ser horas saboreándolo, Sebastian se venía en su boca – sabiendo amargo y familiar, caliente y resbaladizo – mientras disparaba su propia carga en la garganta de Sebastian.
Cayeron, ambos recostados en sus espaldas mientras volvían a aprender a respirar en pesadas inhalaciones y exhalaciones mientras las nubes del orgasmo continuaban atravesándolos. Finalmente Sebastian movió su pierna y se giró, encajando el cuerpo de Kurt con el suyo de nuevo, esta vez en un dulce abrazo que hizo que lagrimas picaran sus ojos.
Aunque las ignoró, acurrucándose y esta vez dejándose dormir. Durante unos saciados minutos escuchó la respiración de Sebastian con un brazo firme alrededor de su cintura, abrazándolo contra el cuerpo de Sebastian, en esos minutos olvido completamente por qué no dejaba que esto sucediera.
Sebastian estaba seguro a veces que Blaine sabía.
Aún salían los tres, más menudo de lo que creerías considerando todas las jodidas circunstancias y secretos. Iban a ver películas juntos o a Lima Bean o a veces solo pasaban tiempo en la habitación de Blaine colocando discos en un viejo tocadiscos y cantando.
Blaine debe saber, Sebastian pensaba.
¿Cómo alguien quien se ha enamorado de Kurt Hummel no reconoce los mismos signos en otro rostro? ¿Cómo puede no ser tan clara esta enorme cosa que existía entre ellos? Sebastian sentía como si hubiera tomado cada parte él, brillando en cada palabra, pensamiento y acción. Debe estar ciego como para no verlo.
Aunque no estaba seguro que Blaine sabía, porque nunca lo daban a conocer en realidad.
Sebastian aún se sentaba a una distancia respetuosa de los dos mientras se acurrucaban en la cama, o en el teatro o en asientos presionados en la cafetería. Aún se reía y sonreía cuando Blaine besaba torpe y descuidadamente todo el rostro de Kurt para hacerlo reír, aún giraba los ojos y hacía comentarios obscenos cuando esos besos se volvían suaves y eran presionados en la boca de Kurt en una manera que parecía honesta e intensa de ambos lados. Aún se excusaba cuando era obvio que esos besos estaban llevando a algo más, bromeando mientras se alejaba como si no lo rompiera hacerlo.
Pero había momentos.
Momentos como cuando estaban sentados en el sillón, Kurt en el medio y Blaine lo miraba sobre el hombro de Kurt – solo lo mirada. Había algo en esa mirada, algo vagamente triste y conocedor.
Blaine lo miraba en esos momentos como si estuviera viendo algo inevitable, como si estuviera viendo su futura angustia. Miraba a Sebastian como si supiera, como si fuera solo cuestión de tiempo antes que Kurt vaya a estar inclinándose al otro lado, en alguien más.
Se quedaban mirando en esos momentos como si fuera eterno y entonces la cara de Blaine cambiaba, a algo feroz y protector llenando sus facciones. Sus ojos se endurecían y Sebastian podía leer esa expresión claramente. Decía que Blaine sabía que su momento se acercaba pero que llegaría al final pateando y gritando, aferrándose a Kurt cada minuto, cada segundo que pueda.
No se dará por vencido sin una pelea.
Sebastian respetaba esa mirada. Lo hacía querer tranquilizar a Blaine, decirle que desde donde él estaba sentado no lucía para nada como algo inevitable. De hecho desde el punto de vista de Sebastian parecía muy probable que siempre, siempre, sería KurtYBlaine.
Aunque no lo hace, porque tanto como esa miraba debe matar a Blaine, a Sebastian le daba esperanza.
Aún era lo suficientemente egoísta para tomar esa esperanza sin vergüenza, incluso sabiendo que el fruto de eso significara un corazón roto para Blaine.
Sebastian siempre ha sido una criatura codiciosa cuando se trataba del amor.
Así que le sonreía a Blaine, le lanzaba un guiño a veces y alejaba la mirada. Para cuando sus ojos se volvían a encontrar, más tarde cuando la película terminaba o era momento de cambiar el disco, todo volvía a la normalidad. Blaine le sonreía y él le sonreía de vuelta y no era una sonrisa falsa o una simple postura.
Aún seguían siendo, extrañamente, amigos.
Pero había una tensión que corría entre ellos, y era solo cuestión de tiempo hasta que algo la golpeara.
Era una de esas pocas noches en las que Kurt se quedaba a pasar la noche.
Kurt solía quedarse más seguido, pero desde que habían empezado esta cosa, había encontrado razones y excusas para no hacerlo. Incluso en los días que no follaban, de alguna manera pasar la noche en la misma cama se sentía como demasiado.
Aunque esta noche, Kurt no tenía otra elección.
Pasaron ese día juntos, sin drogarse pero ligeros al mismo tiempo, viendo películas en la computadora de Sebastian incluso a pesar de que siempre estaban a una escalera lejos de una gran pantalla en el primer piso. Había sido solo ellos y unas interminables, simples y agradables horas de nada. Cuando el sol se puso Kurt se levantó y se estiró, empezando a despedirse y pensando en que quizás esta termine siendo un perfecto día de verano que pueden guardar – sin estar contaminado por drogas, sexo o secretos.
Estaba a medio camino de las escaleras cuando su teléfono sonó.
"¿Aló?" Kurt respondió, sin detenerse. No había revisado la pantalla, pensando que podría ser Blaine preguntando si aún estaban los planes de mañana de ir por almuerzo y una película, pero era la voz de su padre en el oído.
"Hey niño, ¿aún estas en la casa de Sebastian?" Burt preguntó, su voz crepitaba en la línea haciendo a Kurt darse cuenta que estaba usando altavoz, probablemente por accidente. Su padre aun no aprendía a usar un móvil y era tan adorable como frustrante.
"Ya me voy," Kurt dijo, "¿Por qué? ¿Quieres que lleve algo de camino?"
"No, no," se apresuró Burt y su voz era más clara. Obviamente había encontrado el botón para desactivar el altavoz, "En realidad quiero que te quedes donde estas."
"¿Qué?" Kurt preguntó, la sorpresa lo congelo desde donde estaba inclinado tratando de colocarse una bota.
Con Kurt y Finn yéndose a la universidad al final del verano y Burt y Carole tan seguido fuera de casa por viajes de trabajo en el gobierno, Burt se había rendido y había admitido que las viejas reglas sobre dejar las puertas abiertas y no hacer pijamadas estaban obsoletas. Había sentado a Kurt y Finn (y aún con lo incomodo que era, Kurt había encontrado casi disfrutable compartir la miseria) y les había dicho que el confiaba en ellos, que eran casi adultos ahora así que iban a ser responsables de sus propias decisiones.
Les había dicho que después de la graduación no habría horas de llegada, no habrían reglas contra pasar la noche afuera con otras personas o incluso – a regañadientes permitió – tener gente en casa con la que pasar la noche. Todo lo que pedía era que le dejaran saber dónde se quedarían para que no se preocupara.
Ambos habían tomado ventaja de eso, y a pesar del hecho de que su padre había parecido okay con los cambios nunca había alentado a Kurt para que se quede en otro lado, incluso cuando era Sebastian y no Blaine. Así que escuchar a su padre pedirle que pasara la noche con un chico del cual estaba seguro que Burt aún desconfiaba, era bastante sorpresivo.
Kurt dejó caer su bota, sentándose en uno de los escalones. "¿Qué?" repitió.
"Acabo de ver en las noticias que viene una tormenta de verano," Burt dijo, "Supuestamente habrán truenos, relámpagos – realmente fuerte. No me siento bien sabiendo que conducirás a casa en la oscuridad."
"Papá," Kurt protestó, aferrándose desesperadamente a la idea de un día perfecto e inmaculado, "Estaré bien, sabes que yo manejo con cuidado."
"Sé eso, pero no puedo estar seguro de los otros idiotas en la carretera. Me siento mejor sabiendo que estarás seguro ahí, hijo."
"Mira, te prometo que me estacionare si las cosas se ponen malas," Kurt presionó, "Esperaré, te llamaré y todo eso y-"
"¿Qué pasa bebé?" La voz de Sebastian cortó la súplica, silenciándolo.
Estaba bajando las escaleras con los pies silenciosos, aún vestido en pantalones deportivos muy sueltos que colgaban de sus caderas como los había usado todo el día, aunque había perdido la camiseta apenas Kurt había abandonado la habitación y ahora su pecho desnudo brillaba bajo la luz de los faroles de la calle a través de la ventana hacia el oscuro vestíbulo.
Kurt se lamió los labios, tartamudeando una respuesta, con la boca seca y la lengua torpe. "Um, es mi papá, está preocupado por una tormenta."
"¿Es Sebastian?" Burt preguntó a través de la línea, "Déjame hablar con él."
Kurt le pasó el teléfono contra su juicio, aun un poco golpeado ante la vista del torso desnudo de Sebastian como para pensar claramente.
"Mi papá quiere hablar contigo," dijo.
Sebastian levantó una ceja pero tomó el teléfono.
"¿Burt?" dijo y Kurt se estremeció, tan acostumbrado a lo educado de Blaine con sus 'Señor Hummel' o solo 'Señor'. Aunque no escucho una voz elevada al otro lado de la línea así que aparentemente a su padre no le preocupó mucho o solo lo dejó pasar.
"Mmmhmm, si," Sebastian estaba diciendo, "Por supuesto, estoy de acuerdo."
Podía oír el estruendo de la voz de su padre, indistinta y metálica, y luego Sebastian se estaba riendo. "Oh, créame, lo sé. Aunque creo poder manejarlo… si… sí, claro, lo haré."
Sonrió de nuevo, dejándose soltar una risa. "No te preocupes, aquí esta," dijo y luego le paso el teléfono de vuelta a Kurt sonriendo.
"¿Papá?" Kurt preguntó, sintiéndose pequeño y nervioso aunque no podía decir por qué.
"No te muevas Kurt. Le conté a Sebastian la situación y estaba feliz de que te tengas que quedar, así que no te muevas ¿okay? Ninguno de los dos queremos que salgas a la carretera con este desastre."
"Estaré-" Kurt empezó pero lo detuvieron.
"No Kurt, sin discutir. Hice a Sebastian prometer que no te dejará abandonar la casa hasta la mañana y él dijo que podía hacer eso. Tengo la sensación de que lo logrará incluso si no quiero pensar demasiado en cómo. Así que, haznos un favor y deja de pelear ¿okay? Hijo, se pensaría que nunca has dormido en la casa de un amigo antes," Burt se rio.
"No es eso," Kurt dijo suavemente, sin dejar que su voz expresará duda.
Pensó que su padre no lo había escuchado porque la línea se quedó en silencio por un momento. Cuando su padre hablo de nuevo, Kurt estaba un poco preocupado de que de alguna manera su padre haya escuchado demasiado en esas tres palabras.
"Hijo, si esto es por Blaine, él entenderá. Él es un chico inteligente, sabe que tú y Sebastian son amigos y no va a culparte por quedarte allá ¿Está bien?"
Kurt se ahogó en sus palabras, sintiendo el pinchazo de lágrimas detrás de sus ojos, deseando desesperadamente que su padre tuviera razón en más maneras de las que sabe. Aunque tragó el nudo en su garganta, forzó que su voz sonara normal y alegre.
"Por supuesto, lo sé. Me quedaré ¿okay? Llegaré a casa en la mañana."
Podía oír el suspiro de alivio de su padre y se sintió mal de que sus propios errores y problemas causaran que estuviera tan ciego a las preocupaciones de su padre por unos minutos.
"Gracias Kurt, me sentiré mejor sabiendo que estarás seguro."
"Si," Kurt dijo, aunque no se sentía muy seguro para él. "Te veré mañana papá."
"Nos vemos hijo," su padre dijo y luego la línea se cayó y solo quedaron Kurt y Sebastian en una gran casa oscura con la noche extendiéndose delante de ellos.
Kurt se movió nerviosamente, Sebastian sonrió.
Por suerte esa sonrisa sacó a Kurt de ese extraño nerviosismo que lo había apoderado, la familiaridad de ello le recordó que a pesar de este nuevo aferre que el otro chico tenía sobre él, aún era solamente Sebastian Smythe, este pequeño suricata sonriente y amado mejor amigo.
"¿Vamos a quedarnos en el vestíbulo toda la noche?" Kurt preguntó, girando los ojos y haciendo a su voz sonar petulante, "Y yo que pensé que sabías entretener a un chico."
La sonrisa de Sebastian creció.
"Oh, definitivamente puedo entretenerte bebé," prometió. "Aunque tengo que admitir que estaba esperando que lucharas, que quizás intentaras arrancarte o algo. Después de todo, no todos los días tienes el permiso de tu padre para llevar a este precioso bebé a la cama."
Kurt hizo un sonido de protesta ante eso. "Él no hizo eso."
"Quizás no con esas palabras," Sebastian estuvo de acuerdo, "Pero me dijo que te mantuviera aquí hasta la mañana con cualquier medio necesario. Atarte en mi cama se siente necesario."
Kurt se ruborizo antes de poder evitarlo, la imagen que estaba haciendo su mente llevaba a muy malos (oh, muy buenos) lugares. Sebastian pudo ver eso, siempre había sido capaz de leer a Kurt como a un libro.
"Veo que la idea te parece atractiva también," dijo, dando un paso adelante, flotando justo en el límite del espacio personal. "Aun tienes la opción de arrancar, lo sabes."
Kurt estaba tentado. Pensó en jugar, Sebastian persiguiéndolo. Pensó en Sebastian alcanzándolo, acarreándolo de vuelta a la habitación, abriéndolo, atándolo. Su pene empezó a interesarse también, traicionándolo.
Pero no podía, el atractivo de la idea era traición suficiente, no actuaría según eso también. No sin marihuana como excusa.
Sebastian debió haber visto algo cambiar en su cara porque su propia expresión se endureció brevemente antes de volverse cuidadosamente neutral.
"O podemos drogarnos," dijo finalmente. "Acabo de obtener algo nuevo de Jeff."
Kurt asintió agradecido, tomando ese nuevo escape. Sebastian aún no parecía muy convencido, pero antes que Kurt pudiera preocuparse demasiado el otro chico estaba sonriendo de nuevo y tirándolo de su brazo para que lo siguiera por las escaleras.
Cuando estaban sentados en la cama, con las piernas cruzadas frente a frente, sus rodillas presionadas, Sebastian cumplió su promesa. Colocó una pequeña bandeja en donde mantenía su reserva y los papelillos entre ellos, balanceándose un poco donde sus rodillas se juntaban, y le mostró a Kurt los pasos.
Kurt al principio era terrible, para su pesar. Odiaba no ser bueno en las cosas, le gustaba ser el mejor en lo que podía, pero era claro que esta particular habilidad no iba a ser dominada en una noche. Las primeras veces apenas podía sostener el papelillo sin derramar el contenido por todas partes y cuando por fin se las arregló para conseguir un rollo sólido, él porro le salió desigual y desfigurado.
Sebastian se reía de él, se burlaba sin piedad, pero seguía dejándolo intentarlo y dándole consejos. Finalmente Kurt formó algo que, aunque feo y no apretado lo suficiente, era fumable. Estaba tan emocionado con el logro que no pudo evitar saltar un poco en su lugar y reír.
Cuando levantó la vista para mirar los ojos de Sebastian, con una sonrisa, la mirada que el otro chico le estaba dando era tan emotiva e intensa que su sonrisa se cayó de los labios y el final de su risa murió en su garganta. Antes de poder decir algo estúpido Sebastian le arrancó el deforme porro de sus manos y lo presiono en sus labios, sonriendo con ironía y un poco de tristeza.
"Fúmatela si lo lograste señor Hummel," dijo arrastrando las palabras y prendiendo el encendedor contra la punta.
El porro no se quemó de manera uniforme, a veces se elevaba rápidamente y se quemaba donde el papel estaba casi vacío, otras veces apenas contenía la hierba dentro mientras se quemaba. Sin importar eso se lo fumaron entre los dos, soplando el humo entre ellos, pero sin traspasarlo con sus bocas.
Para cuando se terminaron el porro, la cabeza de Kurt nadaba gratamente, aunque se sentía diferente que las otras veces. Debe haberlo dicho en voz alta porque Bas le estaba hablando.
"Te dije que tenía algo nuevo que había conseguido de Jeff, dijo que volarse sería algo diferente. Aunque no se sentiría demasiado extraño."
Kurt asintió ladeando la cabeza a un lado, tratando de catalogar como era que estar drogado ahora se sentía diferente a la última vez. No podía, probablemente porque estaba drogado. El pensamiento lo hizo reír y se sentía más feliz y más a gusto. Pero en la parte de atrás de su mente aún seguía pensando en toda la noche que le esperaba y no sentía que era suficiente.
"Deberías hacer otro," dijo, inclinando la bandeja a Sebastian casi haciéndola volcar. Eso lo hizo reír de nuevo y Sebastian lo miraba como si estuviera loco.
"Creo que estamos bien, Kurt," sonrió. "No sé si te das cuenta pero estoy bastante seguro que estas volando más alto que un cometa ahora."
Kurt sonrió, sabía que probablemente lucía atontado en más de una manera, pero aún podía sentir el crudo pánico bajo su esternón.
En la distancia podía oír débilmente el retumbar de unos truenos que se acercaban.
"No, hace otro," insistió.
Sebastian aún lucía dudoso, pero Kurt era bueno en obtener lo que quería. Levantó la bandeja con cuidado – no podía volcarla, la necesitaría en un minuto – y se levantó sobre sus rodillas enfrente de Sebastian, arrastrándose más cerca.
Sebastian solo lo observaba, con el rostro un poco dudoso y muy excitado, pero dejó que Kurt se arrastrara sobre él, envolviendo las piernas en su cintura. Cuando Kurt se posiciono cerca, sosteniendo más risas y luchando con el deseo que crecía en él, se inclinó un poco más lo suficiente como para que sus palabras se respiraran frente a los labios de Sebastian.
"Deberías hacer otro, Bas," murmuró. "Uno más y entonces dejaré que me ates y me folles."
Giró sus caderas en el regazo de Sebastian, una promesa de lo que vendría y Sebastian gimió, cerrando sus ojos y dejando caer su cabeza en el hombro de Kurt.
"Juegas realmente sucio, bebe," murmuró.
"Tú fuiste el que lo mencionó en primer lugar," Kurt susurró, su boca rozaba contra la piel de Sebastian, sin besarlo, solo arrastrándola sobre su mandíbula, mejillas, sobre el puente de su nariz. "Vamos, sabes que quieres."
Por supuesto que Sebastian quería también y no podía resistirse a Kurt por mucho incluso sin la promesa de sexo. Empujó a Kurt un poco para alejarlo lo suficiente para alcanzar la marihuana en la bandeja. Enrollo otro rápidamente como un experto, nunca desalojando a Kurt de su regazo mientras lo hacía. Se lo ofreció a Kurt, sonriendo cuando Kurt sacudió su cabeza.
"Uh-uh. Tu dámelo." Kurt dijo.
Sebastian lo encendió rápidamente, succionando una bocanada de humo sin mucho preámbulo Ya estaban drogados, no necesitaban mantenerlo tanto o respirarlo más profundo. Aunque cuando presiono su boca con la de Kurt, fue casi gentil.
Los labios de Kurt se abrieron ante la presión y cuando Sebastian abrió sus labios Kurt no succionó inmediatamente. En vez de eso dejó que el humo flotará entre la boca de Sebastian y la suya. Presiono su lengua a través de la nube para hacerla chocar con la de Sebastian, acariciándola mientras el humo se mantenía en el espacio entre ellos. Cuando finalmente succionó lentamente el humo, succionó la lengua de Sebastian en su boca con ello, dibujo un bajo gemido como acompañamiento. En el fondo, apenas registrándose, Kurt podía oír el primer golpe de un trueno, ahora cerca, cayendo pesado y ominoso.
No sostuvo el humo por mucho tiempo, ya estaba empezando a olvidar porque había insistido en fumar por segunda vez mientras se distraía con la boca de Sebastian, ahora presionada urgente y desesperada por la columna de su cuello. El paso de la lengua de Sebastian por su manzana de Adam los hizo gemir y moverse, sintiéndose bastante desesperado consigo mismo. Cuando Sebastian arrastró sus dientes sobre el mismo camino Kurt se arqueó y casi grito en aprobación.
"Suficiente," murmuró. "Es suficiente, puedes follarme ahora."
Sebastian lo estaba mirando de reojo, con el rostro orgulloso y satisfecho, al saber que quizás él no sea capaz de resistirse a Kurt, pero Kurt no es capaz de resistirse a él tampoco. Aplastó el porro apenas fumado rápidamente y entonces tiró a Kurt de espaldas al colchón. Relámpagos iluminaban desde afuera, fuertes e intensos.
Cuando Sebastian se levantó para acercarse al closet, Kurt se quejó.
"Bas, vamos. Pensé que ibas a follarme."
"Oh, eso planeo bebé," Sebastian dijo sobre su hombro, buscando en su closet fuera de la vista de Kurt, "Pero creo que me prometiste algo antes."
Se giró sosteniendo largas y coloridas piezas en sus manos. Otro relámpago y Kurt pudo ver las corbatas. Oh, claro. Había prometido a Sebastian dejarse atarlo. Cuando un trueno golpeó de nuevo, el sonido cayendo más rápido y más cerca, lo sintió en sus huesos.
Cualquier nervio que podía sentir normalmente era alejado rápidamente en la cómoda bruma que quedaba en su mente y cuerpo a causa de la marihuana. Se lanzó de nuevo en la cama abriendo sus piernas, su cuerpo descuidado cayó hasta que quedar dispuesto en el colchón. Sebastian hizo un sonido de aprobación, volviendo a él para arrodillarse al lado de Kurt.
"Aún con lo hermoso que te ves ahora bebé, probablemente ayudaría que primero te quitarás la ropa," dijo.
Kurt se miró como si se sorprendiera de encontrarse aun usando ropa. Aunque rectificó la situación rápidamente, quitándose las capas de ropa como si estuvieran quemándose. Sebastian siguió su ejemplo, una tarea fácil considerando que todo lo que tenía que hacer era sacarse el pantalón. Cuando vio que Kurt ni siquiera llevaba ropa interior, dándose cuenta que había estado todo el día sentado a su lado mientras él iba comando, gimió en voz alta aprobando el que lo haya hecho, deseándolo.
Sebastian volvió a moverse rápidamente, mientras Kurt estaba distraído con sus pensamientos y la manera en que otro relámpago iluminaba los ángulos y planos del cuerpo de Sebastian sobre él y ya había asegurado uno de los brazos de Kurt en la cabecera de la cama cuando Kurt se volvió consiente de lo que estaba sucediendo. Kurt tiró experimentalmente el nudo, encontrando que no se soltaba en lo absoluto pero que tampoco era tan apretado en su muñeca como para que fuera incómodo ¿Quién sabía que Sebastian podía ser un maestro en los nudos mientras estaba drogado?
"Boy Scout bebé," Sebastian dijo y Kurt se dio cuenta que había estado diciendo en voz alta sus pensamientos de nuevo sin percatarse. "Es divertido que me hayan echado, considerando todas las cosas pervertidas que me enseñaron a hacer primero."
"¿Por qué te echaron?" Kurt dijo preguntándose si había sido por algo gay. Aunque Sebastian hubiera pasado y no podía imaginarse a Bas siendo lo suficientemente mayor como para darse cuenta de su sexualidad y seguir siendo niño scout.
"Larga historia para cuando no estés desnudo," Sebastian insistió, sus ojos se oscurecieron rápidamente mientras apretada la segunda corbata, "Basta con decir que implicaba un campamento, historias de terror y muchos pero muchos malvaviscos."
Kurt comenzó a reírse ante todas las ridículas imágenes que evocaba, pero termino gimiendo cuando Sebastian aseguro la tercera y última corbata. Kurt estaba atado a la cama, expuesto y desnudo y lo último en su mente eran los malvaviscos.
"Mírate," Sebastian murmuró con voz reverente mientras observaba la forma extendida de Kurt. "Dios Kurt, mírate."
Kurt gimió de nuevo, tratando de moverse y dándose cuenta que no podía hacerlo mucho. Lo único que lograba era levantar unos centímetros sus caderas, lo que parecía excitar mucho más a Sebastian.
"Mierda, lo he dicho antes pero te juro por Dios, vas a terminar matándome."
Suspiro las últimas palabras justo sobre los labios de Kurt, inclinándose para dejar dulces y suaves besos ahí antes de levantarse para volver a mirar.
Un destello más de luz, más alejado ahora, ilumino la habitación casi suavemente. Kurt no podía localizar la mirada que revelaba el rostro de Sebastian, pero hizo que su corazón se detuviera y luego golpeará doblemente rápido y más fuerte que el trueno que se alejaba.
"Hermoso," Sebastian murmuró.
Kurt se movió de nuevo bajo esas palabras, bajo la pesada mirada y levantó las caderas una vez más solo para ver si podía hacer que Sebastian volviera a gemir. Bas lo hizo, pero también miró a Kurt más bruscamente y el próximo gemido de Kurt sonó ligeramente confuso y nervioso.
"Podría dejarte así," Sebastian ahora susurraba, sus manos vagaban sobre las pantorrillas y muslos de Kurt, arrastrándolas en firmes presiones. "Dejarte atado y abierto hasta que ambos nos calmemos. Podría esperar, mierda, sería difícil pero lo haría. Solo observarte hasta que ambos estemos sobrios y follarte."
Kurt sintió el pánico, brillaba en él más fuerte que el relámpago que golpeaba de forma intermitente desde la ventana, gritando más fuerte que los truenos que se desvanecían, porque no, absolutamente no podían hacer eso. No podían, no podían y se sentía atado, indefenso y esa nueva mirada – vagamente infeliz y un poco desesperada – la veía de vuelta en los ojos de Sebastian y no sabía qué hacer.
"Bas," suplico, sin ser capaz de decir sus miedos. Porque decirlos era hablar acerca de todas las cosas que estaban haciendo y todas las razones por las que no deberían estar haciéndolas y no podía.
"Bas, por favor," intentó de nuevo.
Seguía completamente erecto a pesar del miedo, su cuerpo no recibía el mensaje a través de la nubla de nervios, pensamientos y emociones. Cuando se movió de nuevo, tratando de soltarse, sintió su pene golpear húmedamente su piel, prácticamente derramando semen en su estómago, estaba tan desesperadamente excitado.
No supo si fue la plegaria, el movimiento o el obvio deseo que mostraba su cuerpo, pero Sebastian se sacudió como si saliera de un trance y recorrió una mano en las piernas de Kurt de nuevo hasta que cinco largos dedos lo rodearon, acariciando lentamente, perfectamente.
"no te preocupes," Sebastian susurró de nuevo. "No lo haré, no lo haré. Te tengo bebé, me preocupare de ti. No te preocupes."
Las palabras y el roce suave de la mano de Sebastian sobre él funcionaron para calmarlo y regresarlo a su estado de sombría satisfacción. Suspiró soñadoramente, dejando que sus caderas se alzaran suave y deliberadamente y solo flotó en la sensación.
Sebastian presiono besos en sus muslos, luego en su vientre y sobre su pecho. Raspó con los dientes un pezón, lo mordió más fuerte que lo usual así Kurt podía sentirlo fuerte a través de la niebla en su mente.
"¡Ah!" gritó, gimiendo más fuerte cuando Sebastian lo volvió a hacer.
El puño alrededor de su pene se aceleró, se apretó y en un minuto Kurt sintió el orgasmo corriendo a través de él. Aunque nunca llegó, se detuvo cuando Sebastian agarró firme la base de su pene, dejando de moverse, dejando de besarlo.
"Uh-uh, bebé," se rió. "Todavía no. Tenemos toda la noche, ¿recuerdas?"
Kurt hizo un sonido disgustado y necesitado, lo que solo hizo reír a Sebastian otra vez.
"Nadie te enseño a ser paciente ¿cierto?"
Kurt meció sus caderas hacía arriba en respuesta, tratando de follar su pene a través del puño de Sebastian. Sebastian solo sonrió más.
"Oh, esto va a ser divertido."
No duraron toda la noche, aunque no por la falta de intentos por parte de Sebastian.
Trabajó en Kurt dejando a punto de venirse una y otra vez, usando su mano y su boca y una vez solo rozándose contra él, dejando que sus penes, caderas y pechos se deslizaran húmedos y se calentaran el uno con el otro. Casi se perdió él también esa vez y finalmente comenzó a abrir a Kurt, teniendo que conceder que incluso la marihuana no podía mitigar su deseo por mucho más.
La lluvia comenzó en algún punto en medio de todo eso, los truenos y los relámpagos golpeaban otras partes del estado dejando una lágrima en el cielo a su paso. Kurt se sentía un poco como el cielo, Sebastian era su propia tormenta –hermosamente violenta y totalmente demoliéndolo.
Sebastian se tomó su tiempo abriendo a Kurt debajo de él, comenzando con solo un dedo incluso cuando Kurt había estado siempre lo suficientemente relajado como para tomar dos para empezar cuando estaba drogado. Kurt luchó por más al principio, empujándose contra la mano de Sebastian y suplicando entrecortadamente, pero cuando quedó claro que nada de lo que hiciera iba a apurar a Bas, se dejó llevar.
Era liberador y una nueva clase de sensualidad dejarse tomar a lo que Sebastian quisiera dar. Aun así era un poco desesperante, nada de la necesidad se había desvanecido, pero la lentitud y los toques sin prisa ahora eran eróticos en vez de frustrantes. Una vez que su mente alcanzó su cuerpo y se dio cuenta que no había nada que pudiera hacer sino dejar a Sebastian entrar, dejar a Sebastian tener el control fue capaz de flotar en la nube de caricias y deseo, dejando que la sobrecarga sensorial lo inundara en pequeñas olas de su propio placer.
Para cuando Sebastian estaba con tres dedos en él, jugando con añadir un cuarto antes de decidir que no podía esperar más, Kurt estaba completamente relajado y su cuerpo estaba prácticamente cantando. Se sentía saciado y descansado incluso sin haberse venido aun, aunque el lento fuego que quemaba en su vientre le recordaba que saciado o no, aún deseaba venirse.
Sebastian se alineó, su pene golpeaba donde el borde de Kurt ya estaba completamente cedido y un poco hinchado y se empujó completamente de una sola vez, en un impulso constante. Alguien gimió, quizás ambos lo hicieron y Sebastian se detuvo solo para respirar.
"Jesus, se siente tan bien," suspiró en el pelo de Kurt, sus músculos temblaban por el esfuerzo de mantener su espalda, "Siempre se siente tan bien, Kurt."
Las caderas de Kurt se levantaban de nuevo, la sensación de ser llenado y estirado revivo el fuego que ardía en venganza.
"Dios, mierda Sebastian," prácticamente sollozaba. "No puedo – tienes que moverte por favor, te necesito – te necesito, muévete por favor."
Sebastian golpeó sus caderas más adelante, alejándolas solo para hacerlo de nuevo y comenzó a sollozar también. Ya nada era lento, silencioso o un juego. Todo eran duros y fuertes arqueos, movimientos, golpes afilados y quejidos. El sonido de la piel golpeándose con piel, el olor del sudor y el sexo, todo ello impregnado por el persistente olor del humo y el nuevo olor de la tierra y la lluvia que entraba desde la ventana. Los rodeaba mientras Sebastian entraba en él sin descanso.
La lluvia de afuera alcanzaba un tiempo – golpeando tan fuerte como las caderas de Sebastian – contra la ventana, el techo, el suelo. Kurt no podía decir donde el sonido de la lluvia terminaba y donde sus propios sonidos comenzaban.
Kurt se vino sin ser tocado solo unos movimientos más tarde, gritando al principio de alivio y luego a causa de la hipersensibilidad cuando Sebastian siguió follándolo rudamente, golpeando su próstata en el camino que se sentía tan bien, pero demasiado, muy pronto.
Sebastian no paro el ritmo y Kurt estaba fuera de sí, a la deriva por cada cosa que había hecho y le habían hecho a su cuerpo en las últimas horas, que apenas estaba sorprendido cuando se vino de nuevo, goteando débilmente en su estómago y gimiendo.
"Tu-acabas-de-" Sebastian jadeó, tratando de respirar mientras seguía entrando en Kurt una y otra vez, "¿Acabas – de venirte de nuevo?"
Kurt se quejó en respuesta y las caderas de Sebastian golearon adelante, desesperadas.
"OhdiosMio," gimió contra el oído de Kurt, sudor caía de su rostro contra el pelo de Kurt y Kurt ni siquiera podía tener asco ante eso, se sentía en la gloria. "Eres irreal bebé."
Sebastian se empujó una vez más quejándose en voz alta mientras su pene pulsaba dentro del condón donde estaba enterrado en el calor de Kurt. Kurt quería acariciar el pelo de Sebastian como siempre lo hacía cuando Sebastian se venía, quería rodear sus brazos alrededor de los hombros de Sebastian y sostenerlo, pero no podía. Aún se encontraba atrapado, vulnerable y solo era capaz de recibir con lo mucho que quería dar.
Se dio cuenta que todo estaba en silencio ahora, solo escuchaba la respiración agitada de Sebastian contra él. La lluvia se había detenido, la tormenta había pasado.
Sebastian se alejó lo suficiente como para liberar su pene, dejando el camino húmedo de lubricante. Entonces colapso contra Kurt, su cuerpo pesado y demasiado caliente contra la piel febril y sudorosa de Kurt. A Sebastian no le importaba, pero se alejó cuando Kurt se retorció.
Miró a Kurt una vez más como si la imagen de él atado y abierto abriera su mente, antes de moverse para desatar cada brazo y pie de Kurt. Frotó cada miembro donde había estado atado, donde el roce había dejado marcas rojas y asegurándose que la sangre de Kurt circulaba bien. Kurt se preguntó cuántas veces había hecho esto como para saber que hacer o si como Kurt solo había buscado esas cosas por internet.
Kurt no podía pensar mucho en eso, mayormente porque aún se sentía maravillosamente y ahora vagamente dormido. Observó con los ojos pesados y los parpados caídos como Sebastian tomaba su camiseta del suelo y limpiaba de prisa el desastre en el estómago de Kurt y entre sus muslos. Aún necesitaba una ducha pero al menos podía esperar hasta mañana. Ninguno de los dos estaba inclinado a gastar más tiempo y energía en el estado actual.
Kurt se sentía tan elevado y pesado que ni siquiera lucho cuando Sebastian lo abrazo y lo acercó a él. Dejó ser aferrado, abrazado, dejo que Sebastian murmurara unas pocas palabras cariñosas contra su pelo y piel mientras se quedaba dormido.
Cuando despertó temprano en la mañana, el mundo había sido bañado por la lluvia y lucía limpio. Hizo a Kurt sentirse incluso más sucio mientras se escabullía de la casa, conduciendo antes que Sebastian pudiera despertarse y convencerlo de quedarse.
Nota de la autora: Tercera y ultima parte, espero tenerla antes de terminar el año.
