CAPÍTULO 1

- Nos volvemos a encontrar -

Aimi correteaba por la nueva casa, recién se habían mudado y no había terminado de ordenar sus cosas cuando decidió jugar con su hermana mayor Midori, que era solo 3 años mayor que ella. Mientras se correteaban de un lado a otro tiraron la vajilla de su madre, el sonido las dejo pálidas, intercambiaron miradas y echaron a correr lo mas rápido que pudieron.

Aimi salió al patio trasero y al no encontrar escondite, trepo por la pequeña barda de la casa de a lado, se impulso y salto al otro lado. Desde pequeña disfrutaba de hacer actividad física lo que le daba mayor agilidad que las niñas de su edad. Guardo silencio pegada a la bardita, en espera de los gritos de su madre, de pronto sintió algo húmedo en su mano.

– oh! ¡perrito! – un shiba inu meneaba su cola alegre ante la presencia de la niña, esta acaricio su cabeza y este lamio su mano nuevamente.

– Hoshi donde has ido? – se escucho la voz de un joven desde dentro de la casa

– así que ese es tu nombre, Hoshi, que linda – daba pequeñas palmaditas a la cabeza de Hoshi

Para cuando Aimi logro ver al dueño de la voz de hace un momento se sintió paralizada, las imágenes de alguien llorando aparecieron en su mente.

– disculpa, quien eres? – pregunto el rubio acercándose a la pequeña, esta salió de su trance y sintió gran necesidad por acercársele, corrió hacia él y lo tomo de la esquina de su camisa.

– soy Aimi – sus ojos brillaban, estaba completamente maravillada con este muchacho, tenía unos ojos azules preciosos, "Naruto" vino ese nombre a su mente.

– Mucho gusto Aimi, mi nombre es Naruto. Dime ¿qué haces aquí? ¿y tus padres? – escuchar que su nombre era justo como ella había pensado la sorprendió – ¡increíble! – dijo Aimi sin pensarlo, el rubio sonrió leve ante sus palabras.

– Aimi! ¿Dónde te has metido? – se escuchaba la voz de su madre, volvió a ponerse pálida, estaba segura de que se llevaría un buen regaño.

– lo siento, me llama mi madre – corrió hacia la bardita y trepo nuevamente, antes de saltar a su patio giro a ver a su nuevo vecino – puedo venir a jugar con Hoshi después? – el chico asintió y despidió a la pequeña.

– sean más cuidadosas la próxima vez – riño la madre de Aimi y Midori – no me gusta que corran dentro de casa –

– podrían haberse hecho daño – añadió su padre, en tono molesto, amaban mucho a sus hijas

– lo sentimos mucho – contestaron ambas niñas, ambos padres suspiraron de alivio, no gustaban de regañarlas, pero a veces era inevitable.

Debido al trabajo de su padre, solían mudarse cada cierto tiempo, lo que hacia un poco mas complicado el que sus hijas pudieran hacerse de amigos, a pesar de eso ambas eran de lo más extrovertidas y no parecían estar tristes por ello, además de que su madre siempre estaba para apoyarlas, no se sentían solas.

Esa noche, Aimi se removía entre las cobijas, parecía tener pesadillas.

Flash Back

Apenas podía ver su rostro, las lágrimas corrían por sus mejillas tenía una expresión desesperada, siempre me gustaron el azul de tus ojos, tenían un brillo especial y mostraban felicidad, pero ahora solo podía ver un enorme pesar en ellos.

– responde, por favor – pedía suplicante

Me encontraba tendida en el suelo, no era capaz de moverme, quería contestar estoy bien, sin embargo, las palabras no salían de mi boca, lo siento tanto. Por favor no llores… no quiero verte así, en ese momento yo también comencé a llorar.

Sentí la calidez de tu mano, me tomaste fuertemente, justo como unos días antes. Me alegro de que lo hicieras y que no voltearas a verme, mi cara estaba completamente roja, si lo hubieras hecho habría sido muy difícil para mi seguir ocultando mis sentimientos. Te quiero. Naruto… ¿me querrías tanto como yo a ti? Debí haberte preguntado ese día, pero tenia miedo de tu respuesta.

Mis ojos se sentían muy pesados y no pude evitar cerrarlos, me sentía realmente cansada pero aun podía escucharte claramente – Sakura, no me dejes – fueron las ultimas palabras que te escuché decir.

Fin Flash Back

Aimi despertó agitada a mitad de la noche – lo recuerdo – susurro, lagrimas comenzaron a descender por sus mejillas, y parecían no detenerse, intento no hacer ruido para no despertar a su hermana mayor que dormía al otro extremo de la habitación. Salió al pequeño balcón de su cuarto, intentaba asimilar lo que estaba ocurriendo.

Miro sus pequeñas manos – yo… ¿morí? – miro su reflejo en la ventana, estaba confundida, era como haber despertado. Recordaba perfectamente la vida de Sakura Haruno, al igual que la vida que había llevado hasta ahora como Aimi. ¿Quién era en este momento?