Hola ahí. Bien aquí el segundo cap. del fanfic. Lamento tanto la tardanza, pero he estado muy ocupada… y no me he tomado el tiempo para seguir con esto. Unas "pequeñas" aclaraciones:

1. Cuando ponga un asterisco (*) es porque hay una nota de autor, es decir mía. Por ejemplo; en el cap. pasado hay una, pero como aun soy nueva en todo esto olvide ponerla nota y no sé cómo agregarla… así que la pondré aquí.

*Eso duele~ Nota: Aquí Arthur lo usa en un tono berrinchudo y no a la literal en el sentido de "Aghh… ¡te odio, eres el peor!" o algo por el estilo.

2. El fanfic será narrado desde el punto de vista de Arthur (no me digas wu)

3. El lugar mencionado en este fanfic., si existe en Austria, pero no sé como sea, así que, el contenido de este lugar será puesto a imaginación mía.

Advertencias: Este fanfic es shonen-ai, las personalidades de los personajes pueden variar… digo yo no soy ellos, pero hago lo que puedo para que quede bien. Uso de nombres humanos.

Pareja principal: Asakiku.

*Ni Hetalia ni sus personajes me pertenecen, son de Himaruya Hidekaz. Lo único que me pertenece es la trama, historia.

Ahora, si ya no los entretengo más. Disfruten de la lectura. :D


Kiku, con su cara seria de siempre, simplemente cambió de un blanco aperlado a un rosa melocotón, e…ese color le queda encantador. -¡Yo no estaba haciendo tal cosa!- comencé a la defensiva.

-Pero si tienes una cara de culpable por todo el rostro, solo mírate- soltó una risa burlona. Maldito idiota… como fastidia a veces.

-¡Yo no estoy siendo culpable de nada! …- se me acabaron las palabras. -¡Es su culpa, estamos aquí desde hace ya un buen rato y aun no se deciden a dónde demonios ir!- continué tratando de "ganar" palabra.

-Oh, pero Arthur my dear, tú no has propuesto nada, así que en parte también es tuya la culpa- touché me ganó… otra vez… Lo mire con disgusto mientras aplastaba uno de sus cachetes contra los de Kiku… este tipo… ahora sí que se está pasando de la raya… ¡¿Cómo logra irritarme así de fácil?!

-No me conviertas en el enemigo, idiota ¡Y suéltalo de una vez!- No me atreví a hacer algo al respecto, simplemente hablar… no, no puedo… ¡maldita vergüenza! ¡Maldito Francis! ¡Me maldigo a mi mismo!

-Arthur…- alcance a escuchar un pequeño susurro de parte de Kiku. -Celoso~- el cual fue interrumpido por Francis.

Volví a fruncir el ceño mientras mis mejillas se tornaban rojas, no sé si por la pena de jamás poder ganarle a este tipo o por el enojo.

-Pero que estás diciendo… ¿Y-yo celoso?, aja, ja, ja…- Que malo soy mintiendo…

-¡Ya todo está listo!- anunció Ludwig. ¿Listo qué?

-¡Ya está decidido a dónde iremos de vacaciones y donde nos quedaremos~!- acompaño alegremente Feliciano el anuncio recién dado.

-¿Y a dónde iremos?- preguntó Francis. ¿Por qué no ha soltado a Kiku…?

-Iremos a Austria- afirmo Alfred. ¿A Austria? Hm… nada mal, de hecho cualquier lugar estaría bien para mí.

-¿A qué parte iremos?- preguntó Kiku. –Francis-san… pesa un poco…- susurró su queja.

-Oh, claro, lo olvidaba- le sonrió. Lo soltó en un instante, ¿¡Por que no le había dicho eso hace unos cuantos minutos atrás?!

Un suspiro irritado salió de mi boca.

-Y bien, ¿A qué parte de Austria vamos a ir?- Yao se unió a la conversación.

-Iremos a Saalbach- le contestó Lovino.

-Ese lugar es precioso y encantador, nada mal- al parecer Francis ya había estado por ahí.

Ya todos los presentes enterados y al corriente de nuestro destino, comenzamos a discutir sobre ello. Tras llegar a un acuerdo, todos nos marchamos a casa. Al llegar a la mía estaba tan emocionado, unas vacaciones, en la nieve, y lo mejor de todo ¡cerca de Kiku! No podía esperar, nos iríamos dentro de una semana y para mi provecho, durante esta semana, iría a pagarle una visita. Ya saben, para hablar sobre todo este asunto de las vacaciones mi perfecta escusa, no podía dejar de sonreír, mientras sacaba mis enormes maletas del armario. Sonó el timbre de la puerta. Fui a responder al llamado en la puerta.

-¿Quién es?- pregunte con una desbordante cara de felicidad. Podría jurar que me salían florecitas rosadas de la felicidad. Al mirar a mi visita mi cara se rompió en mil pedazos…

Frente a mi estaba Alfred, con cara shockeada, para luego aguantarse la risa y finalmente en un estallido romper en una de sus tan alegres, y ruidosas, risas.

-¿Pero qué pasa contigo? ¿Y…y… esa cara?- me pregunto entre risas.

-¡No te rías! ¿Qué quieres?-

-A, ja, ja…- trataba de agarrar aire después de reír tanto. –Vine por mi chaqueta pomposita que te preste el otro día- continuó. Oh, claro, esa chaqueta… ¿Dónde la habré puesto?

-Pasa, iré a buscarla- lo invité a pasar dentro de la casa para que no esperara afuera obviamente. Alfred accedió, entró y se sentó como si nada en el primer sillón que vio.

Me dirigí a mi habitación y abrí el armario que recién había cerrado momentos atrás. Descolgué con todo y gancho la chaqueta, mientras la miré detenidamente. ¿Cuánto tiempo había pasado? Ya un año al parecer...


¡Finalmente actualizando!

Gracias por el apoyo a quienes lean esto :D y Gracias por leer. (Me hacen muy feliz :3 )