pensamientos
narracion
-dialogos-
Decisiones
Pasaron algunas horas después del almuerzo en la cual, madre hija y prometido no dijeron palabra o alguna frase que a la sra. white le gustara.
-disculpe señora white, pero tengo asuntos de negocios- tratando de ser lo mas cortes luego de la confrontación que tuvo con la rubia.
-no tiene que disculparse usted debe priorizar los negocios- mostrando una sonrisa de satisfacción, para aquella mujer negocios o sea la palabra era de su agrado.
-hasta la cena, señoras- dijo esto ultimo para irse.
Ya con el prometido lejos, la señora white interrogo muy molesta a su hija.
-explícame ¿que ha pasado? -plantando mirada muy seria- el parece molesto y tu con aires de indignada.
-sucede- colocando su servilleta en la mesa- que el señor andrew se ha propasado conmigo -obteniendo una mirada curiosa- asi como lo escuchas hoy me beso a la fuerza -conto ya molesta.
-acostumbrate pronto seras su esposa- los ojos de candy se abrieron del asombro- y haras otras cosas que puede ser que le agarres gusto.
No era cierto su madre no le dio importancia, se podría decir que mas al contrario le gusto saberlo, de esa manera podía forzarlo si desistiera del matrimonio, después de todo ellas eran respetables.
-madre -dijo con asombro- ¿no te das cuenta de lo que te digo?.
-por favor, debes estar feliz que lo atraes y no hacerte la ofendida, debes poner de tu parte-levantandose de la mesa-vamos.
Candice ardía de cólera, por un momento dudo que la mujer que tenia al lado la hubiera traído al mundo. Solo que no manifestó sus pensamientos sabia que recibiría una dolorosa cachetada y eso ya no queria permitirlo, solo le quedaba el consuelo de su nueva amistad.
-sigo oyéndola, me provoca ganas de gritarle, me habla de las ultimas noticias o los chismes de esta podrida gente, a la cual me queda sonreír y asentir cuanta tontería diga. A veces me gustaría a ver nacido de clase baja o en alguna familia que no vea a sus hijas como mercancía. Logro al fin deshacerme de ella y me encierro en mi camarote, me echo a llorar muy decepcionada, esperaba unas palabras de consuelo pero nunca llegaron.
Camarote de Candy
Pasaron unas horas y la rubia, ayudada de su mucama dorothy se cambio de vestido, en eso sintió que llamaban a la puerta, la mucama se dirigió a atender el llamado.
-señorita candice, el señor andrew está en el recibidor.
Soltó un suspiro, ya no quería verlo, pero no tenia otra salida.
-ire en seguida -colocandose un par de aretes.
Luego de aquello tomo aire y se dirigio a su pequeño recibidor, el rubio vestía bien y olía muy agradable, detalles que a cualquier señorita de sociedad le hubieran cautivado.
-señorita candice, buenas noches -besando la mano de la rubia.
-señor andrew, después de lo que sucedió esta tarde, me parece impropio que venga a mi camarote...
-la verdad estoy arrepentido, mi comportamiento no fue de un caballero -tratando de lucir un tono arrepentido al igual que la mirada.
-lo siento pero no creo que sea cierto-estando cerca de una mesa que tenia un florero, mas vale estar preparada.
-en señal de mi arrepentimiento deseaba obsequiarle esto -enseñando una bella caja decorada con algunos pequeños diamantes.
El rostro de candy cambio ligeramante ante el asombro de la joya que en ella habia.
-¿te gusta?-pregunto mientras la sacaba de la caja.
-es muy bello, es la joya de la realeza...
-veo que lo conoce se llama... el corazón del mar-dijeron esto ultimo juntos.-permiteme ponértela.
-yo... esto es... demasiado-observando como lucia .
-nada es demasiado para mi futura esposa-sonreia al pensar que con ello solucionaba todo.
-la joya es preciosa, pero eso no cambia como usted se comporto-tratando de controlar sus palabras, ya había conocido aquel lado oscuro .
-no ocurrirá, nuevamente se lo digo de corazon, perdóneme candice -rogó por primera vez.
No hubo respuesta sino una mirada de intriga de parte de la rubia que solo pensaba en quien era realmente anthony andrew y si deberia hacer lo que el pedia.
Luego de aquello ambos salieron, rumbo a la cena en la cual estaba invitado aquel salvador, de echo seria una noche de las que no se olvidan.
Vestidos trajes, decoraciones finas casi todo el dia, pero mas se destacaban los de la noche, en que cada aristócrata o nuevo rico, derrochaba su dinero para lucir lo mejor de su guardarropa. Los temas eran los de siempre, las infidelidades, los nuevos negocios o como alguna jovencita había deshonrado el apellido de su familia uniéndose a algun pobre, entre otros.
Ya cerca al gran comedor, terrence baker, esperaba por la rubia, lucia un costoso traje, que lo hacia lucir como la realeza que dicho era gracioso, el lo era.
Gran Comedor:
-buenas noches Miss white. -haciendo una reverencia y dando el clásico beso a una sorprendida rubia, que no se creia que pueda ser tan guapo en traje.
-buenas noches señor baker, le presento a mi madre - dicho sea de paso la aludida lo miraba con desprecio no quería verlo cerca de su hija.
-buenas noches señor baker - tratando de disimular su fastidio, sabia que aquel era un pobreton y sabria Dios de donde saco tal traje, asumio que habia robado.
- bienvenido señor Baker no esperaba que llegara a venir-extendiendole la mano- pero qué bueno que lo haya hecho- trata de disimular su fastidio porque también no le gustaba la idea que ese hombre estuviera cerca de su prometida que era muy bella.
-por nada me perderia esta invitacion -sonrio- señor andrew.
el grupo entro con elegancia, siendo el centro de atencion, ya que nadie conocia a terry y todos se preguntaban quien era, pero dentro de sus modales, solo lo saludaban como su igual, era inadmisible que tal hombre tan guapo y con tal porte no perteneciera a su "elite".
la cena avanzaba sin preocupaciones, la educacion recibida de parte del duque a su hijo al fin le servia y de paso no hacia quedar mal a la rubia, que le observaba fascinada. solo que de pronto empezo el enfrentamiento "educado"
-señor baker -hablo la señora margarte- he sabido que usted no pertenece a este estilo de vida, como hace para viajar en el titanic?
la rubia queria esconder el rostro, sentia verguenza de su madre, que tenia mucha falta de tacto.
-Señora margaret, le dire que gane el pasaje en un muy afortunado juego de poker -sonrio sin dar importancia-y hoy estoy aqui con ustedes en su mesa compartiendo este momento.
-¿es cierto que hay ratas en tercera clase?- contraataco.
-le dire que no he visto a ninguna- mirando de reojo al rubio.
-y de donde es usted, si me permite preguntar señor Baker? -interrogo ahora el rubio.
-soy de donde me lleve mi talento, me dedico a hacer pinturas entre otros, no me procupo por el mañana, hago que cada momento de mi vida sea valio- con tales palabras acabo la charla.
-por que cada momento sea valioso -alzo su copa candy en símbolo de un brindis.
todos brindaron "por que cada momento sea valioso" -dijeron al unisono.
pasaron unos minutos mas...
-bien señoras -hablo el señor brown- nosotros lo caballeros tendrfemos una pequeña reunion, le gustaria acompañarnos señor Baker? -invito por cordialidad.
no, muchas gracias, debo bajar a mi zona -sonrio, estrechando la mano del señor brown.
-señorita white, un placer acompañarla -tomando su mano y depositando una nota.
-buenas noches -respondio algo curiosa por lo que en su mano habia.
ya fuera de la vista de su madre, de la cual se habia excusado con el pretexto de descansar, leyo:
"te espero en el reloj, te llevare a una verdadera fiesta".
camino rapido y ahi estaba terrence, observando aquel magnifico reloj.
-señor baker -obteniendo la mirada inmediata.
-pense que no vendrias... y ya dije que no me digas asi.
-hay muchos oidos -mirando a la gente pasar.
-vamos -empezando su andar.
-creo que mejor me quedo -dijo timida.
-por favor candy, se que nunca te has divertido de verdad, no seas miedosa -viendo el enfado que cubrio aquel angelical rostro.
-no lo soy...-dijo ofendida
-entonces vamos-sujetándola de la mano, se la llevo.
Tercera Clase:
llegaron a tercera clase, al pequeño salon que funcionaba como comedor, habian arrimado mesas y sillas, dejando una buena parte despejada para bailar, los musicostocaban los instrumuentos dando musica que era de irlanda. la gente danzaba despreocupada del que diran. eran felices y transmitian su alegria, situacion que a Candy le agrado.
-bien, señorita, permitame esta pieza -hizo un ademan algo gracioso, terry.
-es que no se como se baila -dijo apenada.
-eso no es necesario, solo dejate llevar- jalandola de la mano otra vez.
candy siguió sus instintos y empezó a bailar, se sentía feliz, y por un momento se olvido todos los problemas que tenia. bailo y bailo, disfrutando de aquella noche.
luego ya cansada, se acerco a una mesa donde habia vasos con cerveza, despreocupada cogio uno y lo bebio sin parar.
-candy, eso es muy fuerte, despacio -hablo alarmado.
-¿acaso crees que una señorita de sociedad no puede beber? -dándole una sonrisa- ya estoy harta del que dirán, esta noche seré yo- luego de ello arrastro sin reparos a terry, quien se dejo.
bailaron nuevamente entre risas y sonrisas, solo que no pensaron en que el guardaespaldas de andrew los veía.
-sabes terry- parando de bailar- lamento los comentarios de mi madre, ella es dificil, lo siento.
-ya habia olvidado ese asunto, señorita pecas -dijo alegre por la cerveza ingerida.
-¿me dijiste señoritas pecas?- dijo fingiendo estar ofendida.
-no te enfades, mira que se te nota mas las pecas -tocandole la nariz.
-que grosero -dijo sonriendo- creo que ya deberia subir, ya se acabo mi tiempo de estar aqui, ademas mi madre podria sospechar- soltando una risilla.
-que aguafiestas, sigamos -tratando de llevarla de nuevo al centro de la pista.
-no, en serio -deteniéndolo- se que estoy algo mareada, pero se que ya debo irme, Terry. sino me llevas iré sola -amenazo.
-esta bien, como digas su majestad -haciendo un reverencia dramática- vamos, no vaya sher que alguien la secuestre.
solo que en eso, una mano jalo a la rubia.
-¡Señorsh Andrews!-grito asustada la rubia.
-Candice, mírate en que estado estas -observándola con enojo y mirando con desprecio a terry- vamonos
-¡alto!, yo la llevo -intervino baker- yo la traje.
-ya hizo suficiente-empujándolo sin reparos fuertemente.
terry se levanto rápidamente y se lanzaba sobre andrew, solo que el guardaespaldas de este lo detuvo.
-¡suéltenlo!- grito la rubia- el no tiene la culpa, fui yo quien bajo por que quería- tratando de soltarse del agarre del rubio.
-guarda silencio, debería de avergonzarte el estar aquí y en este estado, vamos- arrastrando a la rubia.
-¡suéltame!, yo puedo caminar-protesto.
una vez que el había soltado su agarre, no paso mas de tres pasos en los cuales candy casi se cae.
-nunca mas lo veras, me das vergüenza- agarrándola de nuevo y saliendo con ella.
el guardaespaldas, vio que su patrón estaba lejos, cuando al fin pudo soltar a terry...
-déjame darte un consejo, no te involucres con quienes no son de tu clase o sufrirás -tras ello salio de aquel lugar.
Terry, estaba molesto, el efecto del alcohol, se estaba pasando. aquel enojo era raro en el, nunca le importa las muchachas de la alta sociedad ya que todas eran catagoladas como una pieza de negocios y niñas caprichosas, cosa muy distinta con aquella rubia que se metía en sus pensamientos.
mientras el pensaba en eso, candy era metida a la fuerza en su habitación...
-apestas a ellos y mas que nada este olor a alcohol, me da asco- cerrando la puerta tras de si- ¿hasta cuando me avergonzaras?, ¿acaso no basta la joya que te regale para que te portes bien?
-abusivo, no me toques, ya me trajiste ahora retírate... -decía mientras agarraba su cabeza.
-es mejor, por que si me quedo no garantizo tu seguridad-salio dando un fuerte portazo.
-genial, seguro que ya desperto a mi madre y me va a venir a reprochar -suspiro cansada de esa situacion.
solo que no fue asi, no aparecio su señora madre y mas que nada pudo dormir.
a la mañana siguiente fue despertada por el agua que habia impactado su rostro.
-¡eres una maleducada!-gritaba su madre a la vez que le pegaba con una vara en las piernas.
-¡alto, deténgase! auch -gimió del dolor- no me golpee.
-pide perdón, eres una mala hija -volviendo a darle con la vara- me avergüenzas, que dirán nuestras amistadas -le gritaba mientras seguía golpeándola.
-¡dije que ya basta madre! -levantándose rápidamente y cogiendo del brazo a su madre, acto que asombro a su madre y a ella.
-¡atrevida!-grito en medio del forcejeo.
-Si usted no se detiene madre, rompere el compromiso la misma noche de la fiesta -amenazo con ojos llenos de colera.
dichas palabras congelaron a la señora white que se detuvo.
-no lo harías... -dijo asombrada.
-pruebeme...-dijo segura la rubia- ya me canse que usted me vea como una simple mercancía, si desea salir de este hueco financiero, tráteme mejor.
-eres tu quien me obliga a esto- señalo la vara- ¿como pudiste actuar así anoche?
-lo de anoche no se volverá a repetir se lo aseguro, pero ya déjeme en paz, me comportare a la altura de la situacion que se me exije, es mas iré a ver a mi prometido y pediré perdón- esta es la única forma que encuentro que se me deje en paz.
-esta bien, pero no aceptare otro error tuyo candice- dijo convencida.
-y no lo tendrá, seré la hija que tanto anhela, pero no me reproche por ser condescendiente con el Señor Andrew- hablo ya mas calmada.
-no habría nada que reprochar en poco tiempo serán esposos- dijo ya mas tranquila a la vez que se le formaba una sonrisa.
Su madre salio de la habitacion ya calmada, es mas diriamos que contenta, por saber por los propios labios de su hija, que ya nada se echaria a perder.
Candy se cambio rapidamente, pero sintio dolor, mando a pedir una aspirina, era la primera vez que sentia ese dolor y se lo atribuyo a la cerveza que ingirio ayer. Pasada una hora, se hallaba en el desayuno, el cual le sirvieron en su pequeña sala, habia invitado al rubio el cual habia acudido.
-yo te quería pedir perdón -empezó a hablar la rubia- por lo de anoche se que no te mereces tenerme como prometida, en verdad lo lamento. no volverá a ocurrir -fingiendo estar triste.
-no te pongas así querida- viéndola con asombro, candy arrepentida eso era algo poco probable o eso pensaba de la candy que conocía- se que ese mal tipo influencio en ti...
-el no es ningún mal tipo y yo no me dejo influenciar por nadie, que crees que soy una marioneta -gritaba para si misma ofendida- el solo trato de ayudarme, al parecer si es mi amigo y no como tu, que eres superfluo.
-tienes razón, es una mala persona, porque sino fuera así, el me hubiera aconsejado para quedarme con los de nuestra clase, he sido una ciega, discúlpame -mirando aquellos ojos azules.
-no pienso echar por la borda todo lo que hemos conseguido por ese tipejo...
-¡que hemos conseguido!, tu solo has conseguido mi apariencia y yo ser infeliz, si que eres malo y a veces que eres mas codicioso que mi madre- pensó
-tienes razón en todo, es mejor dar la vuelta a la pagina y recuperar lo perdido, querido- dijo esta palabra con bastante esfuerzo y mas que nada por la sonrisa que le dio.
Anthony se paro y fue hacia ella que se hallaba sentada, la beso, olvidándose del decoro, candy solo tuvo que soportarlo, no podía resistirse y menos ahora que tenia un plan.
habiéndose librado de las miradas de su progenitora y de su prometido, candy se las ingenio para poder ver a terry, entrego una nota a un amigo del susodicho.
lo estaba esperando cerca de la proa, donde no había tanta gente, ya que no les gustaba ese lado debido a que la usaban para pasear a los perros. espero algunos minutos...
-Candy -dándole un abrazo efusivo- ¿estas bien? -observándola detenidamente- no debí de ponerte en esa situación.
-señor baker -dijo sonrojada- si me encuentro bien, estoy aquí para contarle unas cosas y que necesitare de su ayuda, claro si esta dispuesta a dármela.
aquel rebelde la vio con curiosidad...
-algo me dice que usted ya decidió algo importante, miss pecas -dijo serio aparentemente.
-vera, ya estoy harta de ser el títere de mi madre y del señor andrew, no me quiero casar con el y menos seguir bajo el mismo techo que mi madre... así que yo...
-usted desea escapar -completo la frase- pero ahora que estamos rodeados del mar no lo puede hacer...
-si que es gracioso, terry, claro que no podría escapar, pero lo haré cuando lleguemos a puerto y es ahí que necesitare de su ayuda hasta que consiga un trabajo -soltó un suspiro y manteniendo la vista en el horizonte.
-¿esta segura? -pregunto serio- la vida como pobre no es fácil, no tendrá comodidades y nadie quien la atienda.
-prefiero sufrir de esas privaciones que casarme con ese Andrew- dijo molesta, solo de recordarlo- ¿me ayudara o no?
-entonces está decidido, seré su maestro –guiñándole el ojo- apenas bajemos de este enorme trasatlántico, le enseñare muchas cosas de las que aprendí por mí mismo.
-le confieso que tengo cierto temor –confeso viendo al guapo acompañante que tenía y se percató que sus ojos eran un azul zafiro- pero necesito apartarme de esta vida, ser yo misma, encontrar mi camino… aunque hasta que bajemos del titanic deba actuar...
-es un pequeño costo a cambio de su libertad, miss white-sonrió.
-ahora debo pedirle que no hablemos hasta que llegue ese día, para no levantar sospechas -viendo de nuevo esos ojos azules que le hacían brincar.
-entiendo, cuando lleguemos a puerto, la estaré esperando, apenas me vea siga me y seria bueno que no traiga nada así, ser mas fácil para usted...
-¿nada? y mi ropa
-no te preocupes, hay una amiga que nos ayudara, estoy seguro, confié en mi- le guiño un ojo
-entonces nos veremos en 4 días, gracias por ayudarme, terry.
holitas, aqui con un nuevo cap...
dejenme sus comentarios y por cierto
este titanic no ira al fondo del mar...
